¡Qué cosa, mi amigo!: Hay cada pelotudez.
Por eso.
Si hay cada pelotudez por ahí con el marbete de teología o apostolado, no sé por qué esto no es teología también. Y apostolado.
La casulla de san Ildefonso
En España cobdicio de luego empezar,
en Toledo la magna, un famado logar,
ca non sé de qual cabo empieze a contar
ca más son que arenas en riba de la mar.
En Toledo la buena, essa villa real,
que yaze sobre Tajo, essa agua cabdal,
ovo un arzobispo, coronado leal,
que fue de la Gloriosa amigo natural.
Diziénli Ildefonsso, dizlo la escriptura,
pastor que a su grey dava buena pastura,
omne de sancta vida que trasco grand cordura,
que nos mucho digamos, so fecho lo mestura.
Siempre con la Gloriosa ovo su atenencia,
nunqua varón en duenna metió mayor querencia;
en buscarli servicio metié toda femencia,
facié en ello seso e buena providencia.
Sin los otros servicios, muchos e muy granados,
dos yazen en escripto, éstos son más notados,
fizo d'ella un libro de dichos colorados
de su virginidat contra tres renegados.
Fizo'l otro servicio el leal coronado,
fízoli una fiesta en deciembre mediado.
La que cae en marzo, día muy sennalado,
quando Gabrïel vino con el rico mandado,
Quando Gabrïel vino con la messagería,
quando sabrosamientre disso «Ave María»,
e díssoli por nuevas que parrié a Messía
estando tan entrega como era al día.
Estonz cae un tiempo, esto por connocía,
non canta la eglesia canto de alegría,
non lieva so derecho tan sennalado día.
Si bien lo comediéremos, fizo grand cortesía.
Fizo grand providencia el amigo leal,
que puso essa festa cerca de la Natal;
asentó buena vinna cerca de buen parral,
la Madre con el Fijo, par que non á egual.
Tiempo de quaresma es de afflictión,
nin cantan «Aleluya» nin facen processión;
todo esto asmava el anviso varón,
ovo luego por ello onrrado gualardón.
Sennor sant Illefonsso, coronado leal,
fazié a la Gloriosa festa muy general;
fincaron en Toledo pocos en su ostal
que non fueron a Missa a la sied obispal.
El sancto arzobispo, un leal coronado,
por entrar a la Missa estava aguisado,
en su preciosa cátedra se sedié asentado;
adusso la Gloriosa un present muy onrrado.
Apareció'l la Madre del Rey de Magestat,
con un libro en mano de muy grand claridat:
el que él avié fecho de la virginidat;
plogo'l a Illefonsso de toda voluntat.
Fízoli otra gracia qual nunqua fue oída:
dioli una casulla sin aguja cosida;
obra era angélica, non de omne texida,
fablóli pocos vierbos, razón buena, complida.
«Amigo, -dísso'l- sepas que só de ti pagada,
ásme buscada onrra non simple, ca doblada:
fecist de mí buen libro, ásme bien alavada,
fecístme nueva festa que non era usada.
A la tu Missa nueva d'esta festividat,
adúgote ofrenda de grand auctoridat:
cassulla con que cantes, preciosa de verdat,
oy en el día sancto de Navidat.
De seer en la cátedra que tú estás posado,
al tu cuerpo sennero es esto condonado;
de vestir esta alva a ti es otorgado,
otro que la vistiere non será bien hallado.»
Dichas estas palabras, la Madre glorïosa
tollióseli de ojos, non vío nulla cosa;
acabó su officio la persona preciosa
de la Madre de Christo, crïada e esposa.
Esta festa preciosa que avemos contada
en general concilio fue luego confirmada:
es por muchas eglesias fecha e celebrada,
mientre el sieglo fuere non será oblidada.
Quando plogo a Christo, al celestial Sennor,
finó Sant Illefonsso, precioso confessor;
onrrólo la Gloriosa, Madre del Crïador,
dio'l gran onrra al cuerpo, a la alma muy mejor.
Alzaron arzobispo un calonge lozano,
era muy sovervio e de seso liviano;
quiso eguar al otro, fue en ello villano,
por bien non gelo tovo el pueblo toledano.
Posóse enna cátedra del su antecessor,
demandó la cassulla que'l dio el Crïador;
disso palabras locas el torpe peccador,
pesaron a la Madre de Dios Nuestro Sennor.
Disso unas palavras de muy grand liviandat:
«Nunqua fue Illefonsso de mayor dignidat,
tan bien so consegrado como él por verdat,
todos somos eguales enna umanidat.»
Si non fuesse Sïagrio tan adelante ido,
si oviesse su lengua un poco retenido,
non serié enna ira del Crïador caído,
ond dubdamos que es ¡mal peccado! perdido.
Mandó a los ministros la casulla traer
por entrar a la Missa, la confessión fazer,
mas non li fo sofrido ni ovo él poder,
ca lo que Dios non quiere nunqua puede seer.
Pero que ampla era la sancta vestidura,
issióli a Sïagrio angosta sin mesura:
prísoli la garganta como cadena dura,
fue luego enfogado por la su grand locura.
La Virgen glorïosa, estrella de la mar,
sabe a sus amigos gualardón bueno dar:
bien sabe a los buenos el bien gualardonar,
a los que la dessierven sábelos mal curar.
Amigos, a tal Madre aguardarla devemos:
si a ella sirviéremos nuestra pro buscaremos,
onrraremos los cuerpos, las almas salvaremos,
por pocco de servicio grand gualardón prendremos.
Dicen que, en marzo y en septiembre, iguales
son la luz y la noche alguna vez.
Juegos del aire, ritmos celestiales.
Sencilleces de luz y exquisitez.
Esos meses, que juegan ajedrez
con enroques de hojas, magistrales,
nos regalan en luz la desnudez
de los borgoñas y ocres otoñales,
trapichando en invierno la niñez
de los verdes en flor primaverales.
Dicen que son los ciclos naturales.
Yo no soy docto, ni hombre sabio o juez,
pero digo, llegando a mi vejez,
que son cosas del todo angelicales.
Te vi cuando caminabas
bajo el sol por el desierto.
Te vi de noche despierto,
vi la Luz que acompañabas.
Vi que llorando cantabas,
y tu silencio escuché.
Y de verte, te miré
y vi cuánto te quería
esa Doncella María
que te llamaba José.
Te vi jugando en la arena
con un Niño, todo de oro,
y vi con cuánto decoro
le diste una vida buena.
Vi tu mirada serena,
más que entendiendo, con Fe.
Y vi que tu vida fue
dar tu vida por el Niño:
dar reverencia y cariño,
eso se llama José.
Esto es jauja, Leonardo: no la tuya.
Es otra jauja gris, descangallada,
que es hija de una sucia canallada
y espera un fiolo que la prostituya.
Esta jauja ya es puta reputada,
pone jeta de otaria y aleluya,
y no tiene más rey que la biyuya
que fluya mal habida y bien robada.
Esta jauja que acusa este lunfardo
tiene espinas que hieren como el cardo
y que tanto te hirieron en la vida.
Esta jauja no es Jauja: es una herida
por la que sangra Jauja dolorida
y con ella, nosotros, ay Leonardo...
La habrán pensado ellos y tal vez la dijeron o se las dijeron. A cada uno. Cada uno.
I caught him, with an unseen hook and an invisible line which is long enough to let him wander to the ends of the world, and still to bring him back with a twitch upon the thread.Y por cierto que el hilo de Dios es el hilo principal de la novela.
Nam sicut verbum nostrum in mente conceptum invisibile est, exterius autem voce prolatum sensibile fit; ita verbum Dei secundum generationem aeternam in corde Patris invisibiliter existit, per incarnationem autem nobis sensibile factum est. Unde Verbi Dei incarnatio est sicut vocalis verbi nostri expressio. Expressio autem vocalis verbi nostri fit per spiritum nostrum, per quem vox verbi nostri formatur. Convenienter igitur et per Spiritum Filii Dei eius carnis formatio dicitur facta.
Pues así como nuestro verbo, concebido en la mente, es invisible, pero se hace sensible manifestándolo externamente con la voz, así también el Verbo de Dios existe invisiblemente en el corazón del Padre según la generación eterna, y por la encarnación se hizo sensible para nosotros. De donde la encarnación del Verbo de Dios es como la expresión vocal de nuestro verbo. Ahora bien, la expresión vocal de nuestro verbo se realiza por nuestro espíritu, por el cual se forma la voz de nuestro verbo. Según eso, también se dice convenientemente que la formación de la carne del Hijo de Dios se hizo por el Espíritu.
(Contra Gentes, Libro IV, capítulo XLVI, Quod Christus natus est de Spiritu Sancto, Cristo nació del Espíritu Santo)
Un día, cuando marzo se retire,
el otoño vendrá con voz de luna,
con su fragua de cielos y de hojas,
y un viento suave y una luz ausente.
Ese día será el del fuego nuevo:
Y habrá calandrias tímidas, dormidas,
soñando un verde que vendrá en agosto
cuando vuelvan el sol y las abejas.
Marzo se irá y abril, que está llegando,
ya es todo miel, frescura silenciosa,
tierra que en mayo me dará su frío.
Un día, cuando marzo se retire,
vendrá el otoño con su voz de luna
y su quietud dorada. Y mi contento.
-Vamos, arriba, vamos... Que el sol ya tiene la altura de un hombre y ya regué dos veces el patio... ¡Arriba, vamos!El patio era de tierra, se entiende. Y el calor del día y la poca lluvia le hacían necesario mantenerlo sin polvo y lo más fresco que se pudiera, desde el alba.
-Una cosa menos, decía ella.
-Una cosa más..., murmuraba él, cada vez que ella decía una cosa menos.
Traio este mar de vento, un grito traio
ao teu campo de estrelas como espadas
que me creban as noites, as xeadas
sombras que deste tempo grito e traio.
Xa na altura de luz onde deixaches
unha fe e un camiño, un reino novo,
unha cruz e un sangue e ata un pobo,
ocúltase a semente que alumaches.
Hoxe aos teus ósos vagan paseniño
como un rabaño vello e maltratado:
ovellas que mordeu un lobo daniño.
Pero á túa estrela chego esperanzado:
de todas partes veño ao teu Camiño,
Fillo do trono, en ceo transformado.
El vidrio del tipo calizo (hay otros tres tipos para distintas clases de envases) es el más ampliamente utilizado para envases de vidrio que habrán de contener, por ejemplo, cerveza.
Además de ser el más común, este vidrio es el que se funde con mayor facilidad debido sobre todo a su composición. Está formado de manera dominante por sílice, así como por calcio y sodio. Dentro de esta composición, el sodio actúa como fundente y el calcio proporciona la estabilidad química que evita que el vidrio se vuelva soluble al agua.
Su coeficiente de expansión o dilatación térmica es de 87 (87 x 10.7 pulgadas/°F). Si se le agrega una mayor cantidad de sílice, experimenta una resistencia mayor al choque térmico.
Actualmente los valores de espesor que se aceptan en máquinas modernas son de 3 a 5 milímetros para envases retornables y de 2.2 a 2.5 milímetros para los no retornables.
Es otra vida y es la misma vida
que late y pulsa en el advenimiento
de ese aire antiguo que ha parido un viento
nuevo en la sangre vieja renacida.
Es otra vida, es otra. Y bienvenida.
Porque, a su luz, entre las venas siento
un vino fuerte y un sabor de adviento
que me ha dejado la mirada erguida.
Me aprieta en las entrañas como un puño:
fiera en su furia y animal dolido:
flor nueva en la vejez de mi terruño.
Otra vida y la misma. Un alarido
que me ruge en la voz con la que gruño
como un tigre en amores florecido.
Trajo una lluvia fresca la mañana
y es el llanto de un día de Inocentes
que libra a unos jazmines penitentes,
florecidos de cielo en mi ventana.
Son coronas de luz, gloria temprana,
que a la tierra fecundan: son vertientes
de aquella sangre de los Inocentes
que por mi bien hace milenios mana.
Mientras la lluvia finamente llora
ese dolor feliz y esos martirios,
un misterio florece en lo profundo.
Jazmines tiernos andan como cirios
que aquella sangre enciende a toda hora
y que iluminan el dolor del mundo.
La historia es conflicto. La historia, en la Biblia, surge de la desobediencia, del pecado. Desobedecer a Dios es poner la responsabilidad de hacer la historia en los hombres. Aunque asimismo la historia los hace a ellos. Porque –vaya si lo sabemos– la historia también la hacen los otros. Y acaso, como hoy, ya no la haga nadie pues nadie puede controlarla. De aquí los aromas apocalípticos que recorren el planeta. Nunca, antes, estuvieron tan presentes. Nunca, antes, tantos locos –desde los halcones del complejo-militar industrial norteamericano hasta los fundamentalistas del Islam, o los imprevisibles de Rusia, Pakistán, India o la derecha israelí– estuvieron en posesión y poseídos por tan destructivos elementos diseñados para la hecatombe, la devastación, por la técnica de modernidad informática.
Pero me resultaba arduo comprender qué concepto político encerraba la fórmula: sorete kirchnerista. ¿Por qué le resultaba tan sencillo definirme como kirchnerista? ¿Me había leído? No lo imaginaba leyendo alguno de esos libros gordos que, más de uno, tanto me reprocha. ¿Por qué algo tan complejo para mí era tan fácil para él? Había dicho: usted es. Nunca, he dedicado mi vida a la filosofía y la literatura (y pienso seguir haciéndolo largamente), me resultó sencillo el problema del ser. Y, en general, no me gusta ser algo sino estar abierto a mis infinitas posibilidades y ser lo que vaya eligiendo ser. Una roca es. Una montaña es. El universo (que, aunque esté en expansión, no lo sabe) es. Acaso esa buena persona me había hecho un favor. Por fin sabía qué era. Un sorete. Pero no cualquier sorete, sino uno kirchnerista.
Don Carlos no ha dormido, cavilando,
y un sueño de bombardas, catapultas,
y de torres de asalto, lo desvela.
Don Garcilaso de la Vega mira,
a su lado, con ojos de leopardo,
un valle quieto, un alba que amanece
sobre Provenza trovadora en llamas.
Galatea se fue, Elisa ha muerto.
Una niebla de amor anda en el campo
subiendo de los claros, frescos ríos,
y acechando las armas y la piedra
de la Torre de Muey, tan defendida.
Don Carlos tiene a Muey sobre la mesa,
como una torre más. Y traza planes
y mueve, sobre arena, sus ejércitos.
Y quiere la victoria que lo esquiva.
Y Garcilaso mira los collados.
Ve pastores amantes, doloridos,
callando desventuras y ternezas
mientras vagan su sombra por la aurora,
ausentes sus pastoras de su lado.
Los pastores dejaron sus morrales
y sus cayados. Buscan armaduras
y espadas, picas, lanzas, sus escudos,
olvidados del canto y de pacer.
Galatea se fue. Elisa ha muerto.
Y rompe un vendaval: Es Garcilaso.
Brillan las armas. Él, asalta mudo,
fiero en la mano, el corazón transido,
trepando al cielo gris de las almenas
que, como amada, esperan al amado.
Como una amada, Muey se le ha rendido.
Como un amado, Garcilaso ha muerto.
Con el acero le entregó su sangre.
Como una amada, Muey la ha recibido.
Galatea no está. Elisa ha muerto.
Lo Muey ya cae. Y Garcilaso sueña
que en la tercera rueda, mano a mano,
otros valles floridos y sombríos
le muestran a la amada para siempre
ante sus ojos fieros de leopardo
que ahora la ven, sin miedo de perderla.
Yo vi tu nombre en flor entre retamas
y fue el nombre de un mundo inaugurado.
Y fue un día feliz, serrano, quieto,
que sembraste en mis huesos y en mis ojos.
El aire, que me aroma la memoria,
se parece en lo suave a serranías
que laten en tu nombre y en la altura,
un silencio de piedra tersa y clara.
Voy cada noche por la yerbabuena
que tus lomas exhalan mientras duermes
y en vigilia te miro y te cortejo.
Y ya sin tiempo entonces soy tu nombre,
con una antigüedad que está en mi sangre
y quedará mientras tu nombre exista.
Y vi nacer tu voz y te veía
como un ave de luz bajo la sombra
de la noche, que en vilo nos tenía.
Y vi nacer tu voz y vi que había,
en el ángel lucido que te nombra,
manantiales de amor y mi alegría.
Danza tu voz ahora y la mañana,
en arabescos tibios y sutiles,
se mece en tu donaire de pavana.
Danza tu voz y una dulzura arcana
en acordes soleados y gentiles,
me deja tu perfume de manzana.
El cielo de una voz hace que el cielo
vuelva a ser aire azul enamorado
y deja el tiempo todo sin pasado
y sin futuro, en un presente en vuelo.
El cielo de una voz que te ha cantado
una vez y otra vez el ritornello
del beso y de la flor y del pañuelo,
hace del aire un cielo perfumado.
Eso puede una voz. Eso nos hace
cuando a su luz el aire se enternece
y el cielo es como un niño cuando nace.
Eso hace una voz, nos estremece.
Nos libra de la noche y amanece
mientras la voz de cielo nos abrace.
Miraba el sol al ángel que lucía
como un rayo de plata enamorado
del aire, que de amor se le rendía.
Y el sol de fuego, en fuego ya abrasado,
vio que su ardor apenas parecía
un silencio de luz desalentado.
Los caminos siguen avanzando,
sobre rocas y bajo árboles,
por cuevas donde el sol no brilla,
por arroyos que el mar no encuentran,
sobre las nieves que el invierno siembra,
y entre las flores alegres de junio,
sobre la hierba y sobre la piedra,
bajo los montes a la luz de la luna.
Los caminos siguen avanzando
bajo las nubes, y las estrellas,
pero los pies que han echado a andar
regresan por fin al hogar lejano.
Los ojos que fuegos y espadas han visto,
y horrores en salones de piedra,
miran por fin las praderas verdes,
colinas y árboles conocidos.
Roads go ever ever on,
Over rock and under tree,
By caves where never sun has shone,
By streams that never find the sea;
Over snow by winter sown,
And through the merry flowers of June,
Over grass and over stone,
And under mountains in the moon.
Roads go ever ever on
Under cloud and under star,
Yet feet that wandering have gone
Turn at last to home afar.
Eyes that fire and sword have seen
And horror in the halls of stone
Look at last on meadows green
And trees and hills they long have known.
Bilbo en The Hobbit, 19
El camino sigue y sigue
desde la puerta donde comenzó.
El camino ha ido muy lejos,
y si es posible he de seguirlo
recorriéndolo con pie decidido
hasta llegar a un camino más ancho
donde se encuentran senderos y cursos.
¿Y de ahí adónde iré? No podría decirlo.
The Road goes ever on and on
Down from the door where it began.
Now far ahead the Road has gone,
And I must follow, if I can,
Pursuing it with eager feet,
Until it joins some larger way
Where many paths and errands meet.
And whither then? I cannot say.
Bilbo en The Lord of the Rings, The fellowship of the Ring, I, 1
El camino sigue y sigue
desde la puerta donde comenzó.
El camino ha ido muy lejos,
y si es posible he de seguirlo
recorriéndolo con pie fatigado
hasta llegar a un camino más ancho
donde se encuentran senderos y cursos.
¿Y de ahí adónde iré? No podría decirlo.
The Road goes ever on and on
Down from the door where it began.
Now far ahead the Road has gone,
And I must follow, if I can,
Pursuing it with weart feet,
Until it joins some larger way
Where many paths and errands meet.
And whither then? I cannot say.
Frodo en The Lord of the Rings, The fellowship of the Ring, I, 3.
El camino sigue y sigue
desde la puerta donde comenzó.
El camino ha ido muy lejos,
que otros lo sigan si pueden.
Que ellos emprendan un nuevo viaje,
pero yo al fin con pies fatigados
me volveré a la taberna iluminada,
al encuentro del sueño y el reposo.
The Road goes ever on and on
Out from the door where it began,
Now far ahead the Road has gone,
Let others follow it who can!
Let them a journey new begin,
But I at last with weary feet
Will turn towards the lighted inn,
My evening-rest and sleep to meet.
Bilbo en The Lord of the Rings, The Return of the King, VI, 6.
Aún detrás del recodo quizá todavía esperen
un camino nuevo o una puerta secreta;
y aunque a menudo pasé sin detenerme,
al fin llegará un día en que iré caminando
por esos senderos escondidos que corren
al oeste de la Luna, al este del Sol.
Still round the corner there may wait
A new road or a secret gate,
And though I oft have passed them by,
A day will come at last when I
Shall take the hidden paths that run
West of the Moon, East of the Sun.
Frodo en The Lord of the Rings, The Return of the King, VI, 9.