El Libro de las Acuarelas es en primer lugar un ejercicio y de algún modo también es un experimento.
El propĂłsito es la composiciĂłn de, si se me permite, acuarelas literarias.
La técnica pictórica de la acuarela siempre ejercició una honda fascinación sobre su servidor, simple contemplador y gustador y para nada ejecutor.
Y es precisamente llevado por ese gusto que trato de ver si es posible componer en palabras lo que las formas y colores tratados al agua producen plásticamente. No es, por cierto, una mera traducciĂłn de un arte a otro, que no sĂ© cĂłmo serĂa posible. Si me preguntaran, dirĂa que dos notas de la acuarela en pintura son su dinamismo y el trazo focalizado en algĂşn aspecto particular de la realidad, amplificado de algĂşn modo por las posibilidades y las limitaciones de la misma tĂ©cnica. Pero, en cuanto ejercicio y experimento, todo está in fieri, mis pacientes cumpas, de modo que nada es definitivo mientras estĂ© en andamios.
A no ilusionarse, entonces: esta primera colada dio lo que aquĂ dejo en forma de libro, pero no creo que sea el Ăşnico intento.