domingo, 31 de agosto de 2025

Madrigal de septiembre


No tiene tiempo este nacimiento.
Es apenas nacer
y volver a nacer
en la mañana de mi pensamiento.

Mi amor, el sentimiento
de no tener que ser esto que siento,
y no poder no ser
y querer y querer y más querer
esta querencia y ser
viento de amor y amor en alimento.



 

sábado, 30 de agosto de 2025

Reina


Ya no hay fronteras en tu territorio
ni habrá ejércitos grises de palomas.
Ni existirá un decreto perentorio
que derogue el dulzor de los aromas.

No faltará la luz, si es que te asomas.
Ni será el corazón un accesorio:
se ha vuelto necesario, pues lo tomas
hasta hacerlo de amor obligatorio.

Y es porque reinas tú. Y es porque tienes
siglos de amor reinando, cuando vienes
a mí, que soy tu súbdito amoroso.

Poderoso mandato misterioso:
obedecerte en todo –aunque no ordenes–
con un acatamiento delicioso.
 




jueves, 28 de agosto de 2025

Soñamos


¿Quién sabe cuáles serán
las canciones que oiremos?

¿Cómo adivinar la hora
que anuncia ese tiempo nuestro?

¿Qué nos estará esperando,
de hoy hasta el último invierno?

¿Cómo será nuestra voz
susurrando junto al fuego?

¿Cómo sabremos el número
de los días que veremos?

¿Qué sabor tendrá en el aire
la sombra de cada beso?

¿Cómo es vivir esta vida 
viviendo hasta el fin un sueño?

¿Cómo es soñar esta vida
si soñar ya no podemos?



miércoles, 27 de agosto de 2025

A penas


A las penas del mar sin sal ni lágrimas,
a las del ave y de la estrella tristes, 
a las de cada mariposa breve,
a las del niño que ha perdido el mundo.

A las de la mañana neblinosa,
a las de la mujer que llora a un hijo,
a las del cauce de un arroyo seco,
a las del hombre que quedó sin patria...

A todas esas penas yo me sumo, 
las canto en nombre de una pena sola
que lamenta la cruz de los dolores.

Ante todas las penas me arrodillo
y con tu voz que late en mis entrañas
les digo las palabras que consuelan.

 

lunes, 25 de agosto de 2025

Canción de agosto


Y si agosto nos deja sin aliento
y hay un camino terso a ningún lado
y es vacío el silencio y el pasado
y sólo hay sombras que deshace el viento:
todo será la nada en un momento,
todo será confuso y sin sentido,
todo será raíz del triste olvido,
todo será memoria perentoria,
todo será sin tiempo y sin historia.
Y aún será verdad que yo he vivido.

sábado, 23 de agosto de 2025

Idioma


Sólo es el mismo idioma.

No es el puro signo de las cosas
que viven insonoras en la raíz del alma.

Es el beso.

El amoroso beso.

La dulzura silenciosa, secreta,
que acaricia el oído 
y cada cosa, 
naciendo nuevamente con la voz.

Esa es la gracia, 
el manantial de plata,
la sangre derramada de una luz, 
el rugido que murmura el corazón.

Sólo es el mismo idioma.

Por eso este silencio que me abraza,
mientras el aire se hace tibio con los ecos
de lo que no decimos.

De lo que nos decimos.



viernes, 22 de agosto de 2025

La última flor


Decían las comadres y las brujas
que era la última flor, que ya no habría
ninguna más, ya secas las raíces
y reseca la tierra y devastada.

Decían sus alquimias, sus manuales
de magia absurda y pócimas inútiles,
que volverá la flor con el suspiro
hallado en un pantano nauseabundo;

que habrá de ser de peltre la mazmorra
en la que sangre un alce de los bosques,
mientras un niño canta en lengua etrusca.

Pero yo vi la flor surgir del aire
que no ven las comadres y las brujas.
Y en su aroma y color todo fue eterno.


jueves, 21 de agosto de 2025

Milagro del fuego


Son las horas del fuego.

Horas de consumirse en llamas vivas,
junto al cauce del río,
ese que Heráclito desdeña indiferente.

Permanece este fuego junto al cauce dormido,
hipnotizando el agua,
serenando el vaivén.

Son las horas del fuego y de la estrella
que arde a la distancia inmensa de los ojos.

Ya no sabemos qué esperar:
el tiempo se consume entre rescoldos de minutos.

Ya nada queremos esperar.

Este milagro es todo lo que tenemos.


 

miércoles, 20 de agosto de 2025

Parque Lezama


Sé que nadie dice la verdad.

Todos callan un silencio de palomas,
las miradas hincadas en las hojas muertas,
simulan asintiendo trivialidades, 
fantasmas que atraviesan fantasmas
o quiebran sus manos en abrazos ficticios.

Me sacude el viento,
mi espalda sobre la pared de este mundo
(hay un banco verde, es demasiado recto,
como un juicio).
Sé qué están pensando todos ellos y sonrío tristemente.
Los oigo ocultar los secretos que no saben,
los veo mascullar estridencias huecas.

Sólo hay una única mirada, 
son ojos claros, casi grises.
Ojos a unos pocos pasos
pero lejos.

Apenas puedo mirarlos delante de todos,
y ellos a mí.

Y la mirada brilla, tenue, como si sonriera.

Sabe una verdad que nadie conocerá jamás.

Sólo yo.

martes, 19 de agosto de 2025

Cartaclara


Apenas dos palabras,
el tiempo apremia, el día termina.

Nada es tan necesario,
nada.

(Pero hay algo tan necesario en la mañana, 
y en los pinares y el viento,
hay algo tan necesario en el río.)
 
Porque si hubiera algo tan necesario,
¿cómo sería vivir?

¿Cómo podría amanecer o haber galaxias?

(Pero hay algo tan tiernamente necesario en las huellas, 
en la montaña,
en las lluvias y el valle.)

¿Cómo sería la noche si hubiera algo tan necesario?

¿Cómo sería el silencio?

Nada es tan necesario, sin embargo.

(Pero hay algo tan necesario en esta carta.)


domingo, 17 de agosto de 2025

Diez razones


Porque ahora sé qué significa el viento.
Porque nada aparece desabrido.
Porque el dolor está donde se debe.
Porque hay un jamás que ya no existe.
Porque hay un siempre que por siempre es siempre.
Porque amanece el día perfumado.
Porque olvido olvidarme del olvido.
Porque no hay calle oscura ni vacía.
Porque ahora tengo un árbol que da fruto.
Porque ya las razones no hacen falta.


 

jueves, 14 de agosto de 2025

A destiempo


Allí, jazmines jugando
en oro y plata y celeste;
aquí tiritan los brotes
de primaveras que vienen.
Allí, en un mar que se incendia,
rojos de sol van los peces;
aquí la niebla se cierra
mientras los ojos se duermen.
Allí, el corazón del mundo 
sobre un nido de serpientes;
aquí, la luna de agosto,
pura como una vertiente.
Allí, una canción de cuna
vacante de niños, duele;
aquí sueñan los jardines,
con los huertos y cipreses.
Allí, laten las gaviotas
hambrientas hasta que siembren;
aquí hay zorzales que ahuecan
notas que al hombre despierten.
Allí van voces de olivo,
mudas, silenciosamente;
aquí una paz en el viento
se mece cuando amanece.
Allí un desierto de piedras,
cimientos grises que mueren;
aquí, tras el horizonte,
horizontes reverdecen.


 

miércoles, 13 de agosto de 2025

Cuando sonríe


Está el silencio en flor y ha florecido
bajo una luna ciega y espumosa. 
Sangró del cielo y ya golpea el aire
sordamente, sin tiempo, sin amparo.

La noche está en su negro más profundo, 
bullendo estrellas mudas. Se respiran
ardores en los fuegos, humaredas
de aromas viejos entre llamas jóvenes.

Vino del año en su frescura irradia
ese cristal de luz que tintinea
llenando el campo quieto. Un abandono
de reposo entre sombras que al fin duermen.


 

martes, 12 de agosto de 2025

Me dice el corazón


Me dice el corazón que me conviene
ir a veces por huellas desparejas
y ahorrarme las nostalgias y las quejas
y atenerme a la suerte como viene.

Y que en las cosas nuevas y en las viejas
siempre hay algo que empuja o que retiene;
y que no hay que dejar que se envenene
la miel que nos endulzan las abejas.

Cosas así me dice el corazón.
Oigo que truenan fuerte sus latidos
y oigo esos dichos y esa parla rara.

Y a veces pienso que habla con razón.
Y siento a veces que son sólo ruidos.  
Y otras veces parece que soñara.


 

jueves, 7 de agosto de 2025

Día claro


En El libro de los paisajes, de 1917, Leopoldo Lugones dejó esta acuarela campera en tres cuartetas.

En la gloria del sol palpita el mundo,
y alzan su arquitectónica armonía
blancas nubes en que, de azul profundo,
sus bellas torres embandera el día.

Celebra el gallo con viril porfía
aquel oro solar que arde en su gola,
 en su cántico excelso se gloria
empenachado por la verde cola.

Ciñe cada guijarro una aureola.
Oloroso calor exhala el heno.
Remueve el bosque un grave azul de ola.
El día es como el pan, sencillo y bueno.



 

martes, 5 de agosto de 2025

Sobre el eterno nauta




A las cansadas, cuando ya pasó un poco la espuma, vi la serie sobre El Eternauta.

No voy a hablar de Oesterheld, ni de Breccia ni de la suite caótica de todos los hijos de la obra original. Ni de los líos legales. 

Menos voy a hablar del tironeo ideológico, ni de la ficción épica conveniente que progres y peronistas terminaron haciendo con las hebras de la historia, tal vez más pensando en el emblema de la militancia del autor. La serie revivió usufructos varios y dibujó nuevos. Y todo a base de eslóganes que ocultan otros usos.

Pero ese amasijo ya tiene defensores, así como revivieron algunas o aparecieron nuevas viudas ideológicas del pobre viajero y sus peripecias. Figúrense: si puede hacerse un pasticcio, para cualquier uso espurio, con los Evangelios y con Cristo mismo, qué no podrá hacerse con esta historieta.

Lo cierto es que la obra tiene muchos padres porque diacrónicamente han metido mano en ella tirios y troyanos. Y así sigue ahora: es como el aloe vera, todos los días le descubren nuevos usos.

Los adeptos de la secta eternauta, así como las "novias" (o "novios") del personaje y el "hecho eternáutico", no admitirían nada sino el elogio, el encomio y el éxtasis. Pero, ya se sabe, la ecuanimidad es producto escaso, más en estos días nuestros. Así que, mejor, no hablarle a la novia mal del novio: siempre será "un amor...".

Entonces.

Dos o tres palabras sobre la serie.

Fue un acierto convocar al uruguayo César Troncoso para el papel del Tano Favalli. Es el único actor de carácter de la serie, plástico en las peripecias y cambios de tono, y solvente.

Me pareció una debilidad cierta insistencia en confundir los tiempos de la narración y superponerlos sin consistencia. Forzadas me parecieron las ganas de traer en toda ocasión música "de época". Lo pedirá la narración cinematográfica y el cine es siempre una nueva factura de una obra original. Será un guiño al espectador. Será un capricho. Será lo que fuere. Pero o cambian la música incidental o sacan los celulares. Simbología desprolijamente ensamblada, diría.

Finalmente, me dejó pensando el envase. Entiendo que poderoso caballero es don dinero y son tiempos de "no hay plata". Pero hay algo que me sonó mal: ¿Netflix? ¿De veras? Tanta comunidad, tanto que nadie se salva solo, tanto que lo que viejo sirve, Juan. Tanta solidaridad y tanto lo colectivo. Entonces, ¿Netflix?, ¿de veras?. Una pantalla en un cuarto a oscuras o a media luz, un living en la semipenumbra, un tipo solo en un sillón o en una silla de escritorio, a los más dos, frente a una pantalla de computadora o de televisión. Pero, solo. Solos. ¿Netflix? Ojo, muchachos: todo comunica, aunque sea inadvertido. Miren que el medio es el mensaje. Un medio "individual e individualista", de maratón de serie a la madrugada. ¿De veras? La serie podrá estar bien editada o bien producida (salvo la mayoría de las actuaciones que me parecen medianas), los efectos y todo eso, la nieve... Sí. Pero eso no la hace ni más colectiva ni más solidaria, si el propósito era también ese. Y, probablemente, ni siquiera sea de ese modo fiel al espíritu (o a los sucesivos espíritus...) de la obra.  



sábado, 2 de agosto de 2025

Campo de mar


Piso el verde del mar. Es campo afuera.
Piso el verde del campo. Es mar adentro.
Está la huella, el surco y el oleaje,
la estrella marinera, el monte, el río.

Horizonte sembrado de gaviotas;
la tierra ya es semillas. Amanece.
Me arrodillo a los pies nuevos del día.
Pasa la sombra. El aire se ha hecho azul.

Estoy sobre la playa, barbecho solitario;
humeante de rocío, la infinitud del tiempo
es sal y viento, aroma siempre verde.

Estoy donde no estoy, hasta llegar
a ese campo de mar que me ha esperado
en su espuma de trigo y su silencio.


 

viernes, 1 de agosto de 2025

Clara en la mente


Clara en la mente está.

Clara en la mente está
como una lanza y un fuego.

Con el fuego da luz 
y es el aroma de todas las maderas
que arden conmigo.

Lanza que atravesó los siglos,
hora a hora, 
sangrándome una herida,
a cada momento;
restañando su acero cada primavera,
en todo instante.

Con ella, el tiempo es el asta y la bandera.
Con ella, el horizonte es una llamarada
y un derredor de cielo.

Clara en la mente está,
jamás se opaca. 
Jamás.

Como una idea viva de todas las cosas,
latiendo, respirando, 
abrazándome al día, silenciando la noche.
   
Hasta el fin.

Hasta después del fin.