viernes, 25 de julio de 2025

Santiago




Hace ya muchos años (no puedo decir exactamente por qué), tengo asociada en la memoria la fiesta de Santiago Apóstol con Ignacio Braulio Anzoátegui.

Hoy cumpliría 120 años, porque nació el 25 de julio de 1905.

Es probable que eso haya tenido algo que ver, porque esa asociación es más o menos contemporánea con la preparación de un antología de la obra de Anzoátegui, que Juan Luis Gallardo nos encargó a Jorge Ferro y a un servidor. Pero, de cierto, así es como funciona la memoria: este día, aparece puntualmente Braulio en el recuerdo, año tras año. Y espero que el Apóstol de España no me lo reclame. Y no creo que lo haga, habiendo sido Anzoátegui un hispanófilo a carta cabal (a veces en exceso, cuando se ponía despreciativo con nosotros, los tanos...).

Ahora, en su homenaje y en homenaje a su talento y gracia, dejo una obra que tiene alguna relación con el día de su muerte, más que con el de su nacimiento: Anzoátegui murió en 1978, un 2 de abril.

Poema de las Invasiones Inglesas

¡Ay la ciudad abierta!
¡Ay la ciudad confiada que saca por la noche, para hamacar la luna sus sillas a la puerta!
¡Ay de ti, Buenos Aires, que llega a pretenderte, con sus ojos azules y su piratería,
el visitante rubio que ni siquiera sabe saludarte llamando: “Ave María”.
Pero ¿acaso podía triunfar contra el destino de la ciudad predestinada
toda la piratería y los ojos azules de la gringada?
(Dicen que les decían gringos porque, curándose en salud,
añoraban sus tierras por anticipado cantando unas canciones que empezaban: “Green good”)
Ellos venían a conquistar una colonia perdida en cualquier parte de cualquier hemisferio,
y nosotros éramos nada menos que la avanzada –la incómoda avanzada– de un Imperio.
Ellos traían uniforme colorinches, de esos que se alquilaban indistintamente para [bufones y para soldados.
Y nosotros teníamos nuestros soldados vestidos con los colores de los pájaros y con los colores de los enamorados.
Ellos traían su religión recibida de la locura de un rey necesitado y de las aficiones de una reina conocida
por el sobrenombre necesario de la profesión que se nombra con una palabra prohibida.
Nosotros teníamos la pura religión nacida del agua del Bautismo y del árbol de la Redención.
Y teníamos, para defendernos de las tentaciones del espíritu el Tribunal de la Santa Inquisición.
Ellos traían su tristeza, la invencible tristeza inseparable del crimen de herejía.
Y nosotros teníamos, por encima de todo, nuestra alegría.
La alegría de reír cuando ríe la pajarería de la vida presente.
Y, con la alegría de la vida futura, la divina alegría de llorar limpiamente;
De llorar de alegría por el viejo pecado
que iluminó la sangre transparente de Jesucristo resucitado.
La alegría de esperar cada día, como un nuevo milagro, la aurora y el clavel
y amar la inutilidad de la mariposa y la servidumbre de la miel.
Amar gloriosamente, con un amor latino,
lo grande y lo pequeño, la novia cotidiana y la conquista del vellocino.
Lo grande por ser grande y lo pequeño
porque también forma parte del argumento de nuestro sueño.
Por eso, porque nuestro amor tiene razones y el corazón tiene intereses
indiscutiblemente superiores a las conveniencias razonadas y a los intereses ingleses.
Porque la razón de nuestra vida
es la razón irreductible y la medida de la vida es nuestra falta de medida.
Porque tenemos el sentido español de las cosas
y si vendemos trigo a los judíos no les vendemos nuestras rosas.
Porque conservamos todavía
–a pesar de la escuela pública y la radiotelefonía–
El orgullo de creernos un pueblo y no tan sólo un electorado,
susceptible de venderse y comprarse por un poco de asado con cuero y otro poco de vino falsificado.
Porque todavía tenemos el orgullo imperial y casero
de faltar el respeto al comerciante y respetar al pordiosero.
Porque Dios no quería que nuestros hijos rezaran en una lengua hereje
(y que me perdonen los cuatro o cinco católicos que desean el triunfo de Inglaterra 
sobre el Eje).
Porque no era posible que una ciudad fundada contra el hambre y el fuego
se entregara con las manos atadas al capricho del primer pirata palaciego.
(De un pirata mercader de piratas, que ni siquiera tenía para conquistarla con su prestigio de guapo o con su fama de malo,
el obligado parche en el ojo y la obligada pata de palo).
Porque no era posible que la sangre española, nuestra sangre española, nuestro ser y sentido
malograra la historia de un Imperio por el halago del casamiento con un contrabandista enriquecido.
Porque creíamos en la Penitencia y en la Eucaristía y en la Virgen María y su amable asistencia,
a veces por motivos de enseñanza y a veces por motivos de experiencia.
Por eso, por la sangre que exige amor de sangre, nos alzamos en armas contra el  aventurero,
heredero de todo lo caído y legatario floreciente de Lutero.
(Y ¡qué grande sería nuestro odio al inglés
que aceptamos, para rechazarlo, el mando militar de un francés!).
Allí fue la patriada
de mostrar que la honra no se hereda por nada.
Allí el mostrar que puede tanto como el soldado
la mujer destinada y el niño destinado.
(¡De pie para escucharlo! Que he nombrado al futuro restaurador del orden de los conquistadores:
don Juan Manuel de Rosas, probando su caballo sobre los invasores.
Allí el morir matando, que el quinto mandamiento no rige en el supuesto
de tener que matar a un hereje molesto.
Allí la fama ardiente y allí la gloria pura
de quemarse en la gloria de la gloria futura 
Allí la voz que clama por la patria que llega
y el cielo embanderado y el alma de rodillas entre el Alfa y la Omega;
De rodillas, como corresponde recibir el espaldarazo de la Caballería.
Sobre todo cuando se lo recibe en pleno campo de batalla contra la herejía;
Como corresponde a un pueblo (y vuelvo a pronunciar esta palabra con el temor que se la tome en su acepción pequeño-liberal),
a un pueblo que nacía bajo un cielo abrumado por un sol imperial.
¡Ay de ti, Buenos Aires! ¡Ay la firme doncella de la antigua cruzada,
que te me estás haciendo demasiado señora acomodada! 

____________________________________

El asunto tiene más de un punto de contacto con las cosas de nuestros días, señal de que no terminamos de resolver algunos asuntos graves en la Patria. En la jerga fraslafra de hoy, habrá probablemente más de uno que le objete afirmaciones "políticamente incorrectas". Si hubiera alguno, no creo que don Braulio –que ya era políticamente incorrecto en sus días– tenga mucho problema ahora para poner en práctica la primera de sus Florecillas espirituales para el mes de..., que encontramos entre sus papeles manuscritos: Día 1. Hoy mismo mandar a alguien al carajo.

Este largo poema que dejo, se publicó en la revista Mundo Hispánico, Madrid, 1949. En 1983, lo recogimos con Jorge Ferro en la antología de IBA que dije y que Juan Luis Gallardo publicó cuando dirigía Ediciones Culturales Argentinas, de la Secretaría de Cultura de la Nación. La revista Gladius (Año 25 / Nº 67) lo volvió a publicar tomándolo de esa fuente, en 2006.



sábado, 19 de julio de 2025

Pato criollo

 



En la Argentina, la expresión completa es "pato criollo, a cada paso una cagada". Y no se refiere al buen animalito, sino a ciertas personas que de continuo la chingan, aun cuando parece que aciertan en algo. ¿Torpeza, mala suerte, mala entraña, mala leche? Quién sabe. 

Esto aplica al caso de lo que anoticia el boletín digital de Notivida (Año XXV, Nº 1388, 18 de julio de 2025).

Dice allí que el diputado Gerardo Milman (PRO, Bs. As.) presentó un proyecto (expte. 3736/2025) que intenta limitar los alcances de la Ley 27.643 de Identidad de Género, proyecto que centra la cuestión en lo que no va a pagar más el Estado, básicamente.

Y la interpretación no es mala voluntad de un servidor con un proyecto que, mal mirado, estaría bien que se presentara, porque supone corregir una perversidad. Supone, compagni, sólo supone, si se lo mira mal, porque si se lo mira bien...  

Hace bien el Boletín en aclarar que: en consonancia con la ideología del actual gobierno el proyecto destaca en los fundamentos, erróneamente, que: “no niega la libertad individual ni el derecho de toda persona a autodefinirse conforme a su vivencia interna del género”. Y que lo que se busca es modificar los “límites del rol del estado con relación a la soberanía de los individuos sobre su propio cuerpo”.

Se dice también que a Milman lo acompañaron con su firma los libertarios Lilia Lemoine y Carlos Zapata. Bingo.

Pero hay un bonus track.

El Boletín recuerda también y con toda justicia que al promulgarla, Cristina Kirchner afirmó: “No hemos promulgado una ley, hemos promulgado una construcción social”.

Es claro que la dizque batalla cultural libertario-liberal se pelea con balas de salva, no sea cosa que...



lunes, 7 de julio de 2025

Natura abhorret vacuum




Según creo, hay al menos dos ejemplos pampas (o tres) que parecen confirmar algo que dicen que ya decía Aristóteles en la Física: la naturaleza aborrece el vacío.

Por ejemplo.

Si la iglesia católica local esquiva el lugar y la misión que tiene mandados por el Fundador, otro vendrá a ocuparlo porque natura abhorret vacuum. Por eso Javier Milei puede hacer teología política y social a los gritos y vociferar neoencíclicas truchas e impías en toda parte, adentro y afuera del país: porque los perros mudos episcopales sólo susurran apenas, si acaso y en los salones, trivialidades pomposamente declamadas después, y tan vacías como el lugar que dejan libre.

Pero eso mismo vale para la orilla opuesta. Porque si los perros mudos esquivan o explican mal lo que el catolicismo realmente y en recta doctrina tiene para decir en materia de vida comunitaria, política y social y económica, entonces puede hablar el peronismo ex cathedra de todas esas cosas, en nombre del cristianismo y hasta de la doctrina social, haciéndose el perro distraído respecto de lo que hace y deshace en nombre de esas ideas, que alquila y remodela a voluntad y en propio beneficio. Y eso, además, vociferando, con o sin balcón a la calle, reclamos de institucionalidad, pureza de costumbres y prácticas políticas, honestidad de los dirigentes, condena de los prevaricatos y de la corrupción de los ladrones y malversadores de plata pública, justicia impoluta, cuidados de los pobres y los más necesitados y más. O dar (risum teneatis, amici...) lecciones teológicas sobre la fe, la esperanza y la caridad y lo que él entiende como "virtudes naturales" (debió decir "obras de misericordia materiales", pero o no le salió o no lo sabía). Ese discurso, y con esos tópicos de catecismo, se lo oí esta mañana al chaqueño Jorge Capitanich, cuando Jorge Rial le puso el micrófono de Radio 10 a disposición, para que hiciera su comentario sobre el disparate perverso del viaje del presidente al Chaco, para decir, desde el protestante dolarizado Portal del cielo, el discurso de las Fuerzas del cielo. Qué diré: demasiado cielo en la boca, para tantos infiernos en las cosas.

Épocas más felices vivió el cristianismo en las que los herejes o apóstatas y los verdaderos defensores fidei, al menos tenían más y mejor envergadura. Y los herejes y apóstatas eran de verdad herejes y apóstatas y los defensores fidei eran de verdad defensores fidei. No será por ahora se ve.

Otro ejemplo lateral de vacíos –ahora de un asunto que vengo siguiendo–, es el hecho de que haya sido una reunión de laicos la que se haya dispuesto –y expuesto– a combatir las excrecencias de la ideología de género de la ESI perversa que inunda aulas, cabezas, imaginación y corazones de alumnos de todos los niveles, principalmente en la provincia de Buenos Aires, algo de lo que me anoticié ayer. Fue en el Concejo Deliberante de Tigre, en el que se organizó una Jornada de concientización sobre la problemática de la sexualización infantil y el grooming institucional en la ESI”, reunión de algunos concejales, padres y expertos, según se informa.

Y es ejemplo de vacío porque esa iniciativa de los padres, mayormente, creo que debería provenir de un escalón mayor, donde moran y medran los perros mudos. Y mudos porque los perros guardianes de las ovejas ladran cuando huelen lobo y hasta atacan y muerden los garrones del peligro, aunque se lleven algunas marcas de garras y colmillos. Y eso lo hacen los perros que saben ladrar y que saben por qué deben ladran, que es por las ovejas que les han confiado, se entiende, y no por subsidios o entuertos y contubernios.

Pero hay más vacíos que me late van a terminar mal, porque ya hubo de eso y terminó mal. Por mencionar ahora sólo uno: los hay en la mudez perruna de las fuerzas armadas y de seguridad ante la deriva KGB que están tomado las doctrinas y prácticas del ramo, las que "bendicen" Javier Milei o José Espert y que pergeña Patricia Bullrich y su equipo, asociados a las usinas incansables de los sótanos políticos, que inspira y promueve Santiago Caputo, con todo y las enormes cantidades de lubricante de dineros del estado, para disciplinar a todos y someterlos en la oscuridad del poder del estado que –no crean en los discursos de Milei– tiene que ser un poder estatal total, omnímodo, omnipresente.

Pues, así es: Natura abhorret vacuum, estimados. Y el que deje vacío el lugar que le toca ocupar, verá cómo lo ocupa quien no debe. Y después dará explicaciones de por qué no se pudo, no se supo o no se quiso hacer lo que le tocaba hacer.

Pero. "Explicaciones dan lo giles", decía Mingo, mi padre.

En fin, quedan notificados, mis estimados.