martes, 26 de noviembre de 2024

Gandalf, ¿qué es el poder? ( I )




–¡Quiero destruirlo de veras! –exclamó Frodo–. O que lo destruyan. No estoy hecho para empresas peligrosas. Hubiese preferido no haberlo visto nunca. ¿Por qué vino a
mí? ¿Por qué fui elegido?

–Preguntas que nadie puede responder –dijo Gandalf –. De lo que puedes estar seguro es de que no fue por ningún mérito que otros no tengan. Ni por poder ni por sabiduría, a lo menos. Pero has sido elegido y necesitarás de todos tus recursos: fuerza, ánimo, inteligencia.

–¡Tengo tan poco de esas cosas! Tú eres sabio y poderoso. ¿No quieres el Anillo?

–¡No, no! –exclamó Gandalf, incorporándose–. Mi poder sería entonces demasiado grande y terrible. Conmigo el Anillo adquiriría un poder todavía mayor y más mortal. 

Los ojos de Gandalf relampaguearon y la cara se le iluminó como con un fuego interior.

– ¡No me tientes! Pues no quiero convertirme en algo semejante al Señor Oscuro. Todo mi interés por el Anillo se basa en la misericordia, misericordia por los débiles y deseo de poder hacer el bien. ¡No me tientes! No me atrevo a tomarlo, ni siquiera para esconderlo y que nadie lo use. La tentación de recurrir al Anillo sería para mí demasiado fuerte. ¡Tal vez lo necesitara! Me acechan grandes peligros.

*   *   *

Hace años de años que tengo este pasaje en la cabeza. Está en el capítulo 2 de la primera parte del primer libro de El Señor de los Anillos.

Hay tres cosas allí: el poder a secas, el Anillo Único, Gandalf. O, que es lo mismo, la naturaleza y la acción de esas tres cosas.

Pero antes de sacarle punta a la cuestión, un breve recorrido "político" por la Tierra Media en esos días. No sé si es estrictamente necesario, pero se me hace útil ver cómo estaba el mundo en vísperas de una guerra terrible.

*  *  *

Hay actores que "de cajón" tendrán que tener algún papel: la dinámica de la historia lo pide. Son, como si dijera, los actores naturales de la tragedia.

Está Gondor, el reino activo principal aunque menguado en términos humanos por aquellos días. Es el objeto de deseo mayor para Mordor. En el origen de Gondor están de un modo más o menos directo los numenoreanos Elendil y su hijo Isildur, quien cortó el dedo de Sauron y se quedó con el Anillo Único que portaba el Oscuro y era la fuente de su poder, todo lo cual está en las raíces de la Guerra del Anillo que cuenta la obra. Pero por importante que sea Gondor, lo visible está carcomido, envejecido. Sus hombres principales están literalmente enloquecidos por el poder: por el propio, que apenas tienen prestado, así como por otro poder que creen que podría ayudarlos a conservar lo que de hecho no les es propio, sino, precisamente, prestado. Rancios y conservadores, los jefes de Gondor no quieren ni oír hablar de que custodian y conservan algo de lo que son simplemente "senescales" y no herederos ni dueños. No ocurre lo mismo con un Gondor "invisible", que late en la sangre del heredero del Reino, Aragorn.

Está Rohan, por otra parte. Son en buena medida una casta guerrera. De modo análogo a Gondor, son insuficientes, por aquellos días, a la par que deseosos por idiosincrasia de hazañas y de glorias guerreras. Insuficientes, en gran medida, no sólo porque se enfrentan a amenazas que los superan en poder y potencia militar. Lo definitorio es que su rey ha caído en una decrepitud que no necesariamente corresponde a su edad. Envilecido por su estado, roído por insidias y voces serpentinas que lo debilitan y lo enervan, ha trasmitido a su reinado y en parte a su pueblo una pusilanimidad, que es el estado conveniente que instiga su mayor enemigo. Rohan no tiene ni los orígenes ni la jerarquía de Gondor. Son ciertamente gentes nobles, pero son a la vez lo que la mano o el pie es a la persona. Su referencia es Gondor, sin duda, más altos que ellos en dignidad y densidad.

Están también, en varias partes, los Elfos de distintas categorías, remanentes en la Tierra Media. Pero a estas alturas todos ellos miran al mar y al Reino Bendecido del otro lado del mar, al que cruzarán lo antes que puedan, pues o llegó la hora de volver o se han demorado demasiado tiempo en la Tierra Media, de este lado del mar, algunos "castigados" por el Valar, otros enamorados de las bellezas que ayudaron a conservar. Son en gran medida los que han llevado una parte dura de la lucha contra la Oscuridad y su Señor, el Oscuro. Durante milenios. Y lo han derrotado en más de una ocasión, solos o con el concurso de numenoreanos, aunque nunca la derrota fue definitiva porque no es de su rango esa victoria definitiva, por muy nobles, altos y poderosos que sean, no sólo ni principalmente en la guerra. Han custodiado la Tierra Media durante siglos y siglos, pero finalmente se han recluido, como un resto, y, aunque vigilan y participan de la vida de ese mundo, atesoran sus bienes alrededor de ellos mismos, en reinos y bosques casi inhallables para los demás seres. Por supuesto que la Oscuridad los acecha siempre y en varios aspectos les teme. Pero creen que su tiempo entre las demás criaturas de la Tierra Media (e incluso de Arda misma) ya ha pasado, más allá del papel que les depare el curso de los hechos, hermanados a los demás hijos de Ilúvatar que habitan la Tierra Media.

Están, así las cosas, los seres que deberíamos llamar –sin entrar ahora en distingos– humanos, en cualquiera de sus categorías, todos representados en la obra con papeles que cumplir, significativos o no.

Pero hay otros seres que tienen una misión particular entre las gentes de la Tierra Media y no son humanos. Unos pocos seres, los Istari, un grupo de Maiar, como ángeles encarnados en forma humana, que fueron enviados a la Tierra Media para defenderla de las maldades del Oscuro, Sauron. Gandalf y Saruman (el mayor entre los cinco) son dos de ellos. Poderosos, suele vérselos como Magos terribles y hasta estrafalarios a la mirada corriente, pese a su apariencia de viejos valetudinarios y hasta andrajosos.

Muy por afuera de las tormentas de un mundo amenazado del que los demás participan (hasta los Enanos), están los Hobbits. No tienen noción de la guerra en ciernes, pocas nociones de otras cosas que no sean las de la Comarca, ningún apetito de glorias guerreras, ninguna mirada "global", ningún interés por las cosas "políticas" de la Tierra Media. Pero el curso de los hechos les tiene preparado un lugar inusitado. Como piedra que desechan los constructores o custodios del mundo, y que se vuelve angular finalmente.

El cuadro pinta sin dudas un mundo débil para resistir el mal, y mal preparado para una gran guerra cuyo sentido ni siquiera registra, inerme mayormente ante los ingenios de Sauron, confundido, olvidado de cosas que, de haber sido mantenidas plenamente vivas, lo hubieran fortalecido espiritualmente para resistir; pero esas cosas, esos conocimientos y virtudes, han sido tergiversados, vaciados y vueltos a llenar con argucias o directamente sepultados bajo el polvo. Sólo unos poquísimos conocen y entienden no tanto lo que está pasando sino qué pasa en realidad. 

Hasta que un día, lenta y perversamente enhebrada, se produce la (re)aparición de un poder arrollador, astuto, instigador incluso de las mismas debilidades de quienes son sus enemigos y oponentes en la guerra que se avecina y que promueve. Cruel y dotado de poderes "tecnológicos" increíbles, Sauron y quienes seducidos o no lo siguen y colaboran con él, amenaza no solamente a la Tierra Media. Él, Sauron, es al fin y al cabo el lugarteniente de uno más alto que él mismo y mucho más poderoso y maligno.

La guerra que sobreviene a la Tierra Media, en razón del Anillo Único, no es la última instancia, más allá de su resultado. El Oscuro mayor mira todavía con resentimiento y odio al otro lado del mar, de donde fue expulsado quien en última instancia es el verdadero artífice y comandante de la gran rebelión y que macera en su corazón la que si pudiera sería una venganza eterna.

El apetito de poder está en la raíz de esa aspiración. Y la disputa por el poder es la razón última de quien lleva en su nombre esa misma ambición que lo quema y lo empuja: Melkor, así llamado con el nombre primigenio para los altos elfos que, en quenya, su lengua, significa, precisamente, "el que se alza con poder".




domingo, 24 de noviembre de 2024

La Roma de Elon Musk




Esta ilustración encabeza una nota que firma Antonio Socci el viernes pasado, en su sitio Libero, bajo el título Il Gladiatore, simbolo dell'epoca Trump. Obviamente, alude a la película reciente de Ridley Scott.

La explicación de esa ilustración está en la nota misma que dejo traducida aquí, con la respectiva fuente.

Pero, primero el texto, repetiría Castellani.

________________________


“Estados Unidos es la Nueva Roma”. Así, Elon Musk relanzó algunos tuits de "Culture critic" que anoche (por el jueves. NdT) tuvieron 21 millones y medio de visitas y miles de me gusta y comentarios (el tuit de Musk sobre Estados Unidos como la Nueva Roma tuvo cifras similares).

AMÉRICA HEREDERA DE ROMA

El hilo de “Culture critic” comienza así: “Estados Unidos fue fundado para ser el verdadero heredero de la antigua Roma. Pero la mayoría de la gente no sabe cuán profundos son los paralelos (…). Por eso vivimos todavía en Roma y esta vez no se derrumbará".

Leemos "que los Padres Fundadores americanos querían emular y perfeccionar la República Romana" y "eligieron como sello un águila, símbolo de sabiduría y poder para Roma, pero un águila originaria de América del Norte".

Tras las similitudes entre las dos historias, se subraya el deseo explícito de inspirarse en Roma. Por ejemplo: “La virtud cívica de Cincinnatus (cónsul y general romano, ed.) estaba en el centro de la visión de los Padres Fundadores: una república que nunca caería ante la tiranía. Cincinnati tomó su nombre para recordar esto."

“Culture critic” destaca referencias culturales, como la disposición cuadriculada de las ciudades o la arquitectura. Por ejemplo, “la poderosa Penn Station de Nueva York se construyó siguiendo el modelo de las Termas de Caracalla, antes de ser demolida”.

En particular, sin embargo, Roma inspiró la estructura institucional: "Éste era el esplendor de la República en Roma: Cónsules (similares a los monarcas), Senado (aristocráticos) y Asambleas (democráticas). El sistema estadounidense siguió ese modelo: la Presidencia (monárquica), el Senado (aristocrático) y la Cámara (democrática)”.

Luego, el hilo explica que la transformación de la república romana en tiranía llevó a los Padres Fundadores a protegerse contra este riesgo. Lo hicieron especialmente con la separación de poderes teorizada por Montesquieu y con la proclamación de los derechos inalienables del hombre: "La primera enmienda de la Declaración de Derechos: libertad de religión, libertad de expresión y libertad de prensa que ningún gobierno puede eliminar".

Pero no puede haber –pensaron los Padres Fundadores– un sistema institucional tan perfecto como para proteger total y permanentemente del abuso de poder, por lo tanto – "para que una república sobreviva"– se necesita la "virtud cívica" del pueblo, es decir, "dedicación al bien común que vieron en Cincinnatus, Cicerón y encarnada por Washington".

GLADIADOR COMO RAMBO

Sin embargo, si al principio Estados Unidos se inspiró en la república de la antigua Roma, en el siglo XX –debido al papel internacional y al peso económico adquirido con la Primera Guerra Mundial y luego con la Segunda– también comenzaron a parecerse a la Roma imperial.

Además, la gran importancia histórica de Roma, aunque arraigada en los valores civiles de la República, se expresó sobre todo en el Imperio.

Musk tiene esta Roma en mente, como sugiere el eslogan trumpiano Make America Great Again. También mostró recientemente su admiración por la Roma Caput mundi, cuando vino a la ciudad eterna. Y también es conocida la admiración de los americanos.

Además, ahora mismo se estrena Gladiador II de Ridley Scott, una secuela de Gladiador estrenada en el año 2000 en la que los paralelismos entre Roma y Estados Unidos son muy evidentes.

Incluso se podría plantear la hipótesis de que las dos películas de Gladiador representan, a nivel simbólico, para la era Trump, lo que Rambo significó para la era Reagan. Por otro lado, tienen similitudes temáticas porque todas ellas escenifican el choque entre una América/Roma fiel a su ideal y otra América/Roma considerada injusta y equivocada.

Así que el tuit de Musk sobre el paralelismo Roma/Estados Unidos propone un clásico de la historia estadounidense.

Pero el mito de la Roma imperial en realidad abarca milenios y ha seducido a muchos. Era un Imperio tan grande que en el siglo IV d.C. incluso decidió dividirse en dos.

ROMA A TRAVÉS DE LOS MILENIOS

El Imperio Romano de Oriente tenía como capital Constantinopla, que se convirtió en la "segunda Roma": hasta 1453, cuando fue conquistada por los turcos otomanos de Mohammed II, que pusieron fin, después de mil años, al Imperio Bizantino, adquiriendo sin embargo él mismo el título el de “Qaysar-i Rum”, o César de Roma (quizás Erdogan, además de la nostalgia política por el Imperio Otomano, también podría tener otra nostalgia, esta vez la del milenario Imperio Romano de Oriente).

Tras la caída de la "segunda Roma", Rusia –hija del cristianismo ortodoxo de Constantinopla– se consideró heredera y empezó a considerar a Moscú como la "tercera Roma", en la época de Iván el Grande, que se había casado con Sofía Paleóloga, nieta de Constantino XI, emperador de Constantinopla (Czar o Tsar proviene del César).

Hay quienes creen que las actuales ambiciones de Vladimir Putin –que unió el legado imperialista de la URSS al de la Rusia zarista y entró en una férrea alianza con el Patriarca ortodoxo de Moscú– pueden tener este horizonte simbólico, pero en realidad el hombre parece más un pragmático que un utópico.

El Imperio Romano Occidental fue “refundado” por Carlomagno en el siglo IX como Sacro Imperio Romano y terminó formalmente en 1806, pero hay quienes creen que simbólicamente llegó al siglo XX con los Imperios de los Habsburgo y el Alemán.

Aldo Cazzullo, en su libro sobre Roma, explica que Napoleón y el Imperio Británico también tuvieron a Roma como modelo (al igual que el fascismo).

Por otro lado, la Comunidad Económica Europea nació en 1957 con los Tratados firmados, no en vano, en Roma, para referirse al antiguo Imperio Romano y a la Europa de Carlomagno. Sin embargo, luego, al convertirse en UE en 1992, cambió su horizonte cultural, adquiriendo un fuerte centro de gravedad alemán y, con el tiempo, una decidida connotación secular de izquierda.

Ahora, con la crisis franco-alemana y la presidencia de Trump, comienza una nueva fase histórica que podría tener a Italia como protagonista. Roma podría devolver a Europa a sus raíces.
(https://www.antoniosocci.com/il-gladiatore-simbolo-dellepoca-trump/)


________________________________

Hasta aquí Socci, en compañía de Musk y Culture Critic, que es una más de las varias bocas de expendio de contenidos conservadores en los Estados Unidos. Culture Critic tiene la particularidad de recostarse en el catolicismo en buena parte de esos contenidos, aunque lo hace a su modo y con fines que no necesariamente son apostólicos sino más bien una especie de reglamento para la tribu conservadora, respecto de lo que debe decir y pensar en determinadas materias. Pero Socci no lo menciona, como no menciona que en este trazado en el que resume el nuevo mapa imperial del mundo, que, apoyando a Culture critic, Elon Musk suscribe, la Fe católica no aparece.

Todo el asunto es importante y necesita mirarse con más cuidado. Pero, ahora, apenas algunas apostillas.

1. Santiago Caputo exhibe, ante quien quiera verlo, una inclinación por Roma y el Imperio (y sus modos, tal como él los entenderá) que me parece advertir que es bastante provinciana, en cuanto a que parece imitar una corriente que tiene origen en su metrópoli, los Estados Unidos. 

2. Salvo por imitación completamente superflua, Javier Milei no debe entender demasiado qué significa todo lo que Socci resume o lo que difunde Culture critic. Y más todavía lo que significa todo eso en términos no solamente históricos y escatológicos. Creo que se necesita un conocimiento de la historia que no tiene. Y, lo más importante, un conocimiento de las Sagradas Escrituras que, en el mejor de los casos, "alquila", y más bien en la versión hebrea de la Revelación.

3. Vuelvo a Santiago Caputo un segundo. Gusta de mirarse en el espejo del personaje de la novela de Giuliano da Empoli, El mago del Kremlin, y deja o promueve que su apodo sea ése, con narcisismo sin disimulo. Pues, un consejo, señor Mago: hay otra novela que debería leer. Si ya la leyó y la desdeñó, vuelva a ella. Se trata de Los hombres del Zar, en la que Vladimir Volkoff sigue los pasos de la historia  trágica de Boris Godunov, sombra en el poder del terrible Iván. Ya verá por qué se la recomiendo.

4. Mencioné a Da Empoli y dejó aquí el resumen que hizo el periodista Facundo Chaves de la exposición del italo-suizo en Buenos Aires, a fines de octubre pasado. La fenomenología del poder en estos tiempos que traza Da Empoli, tiene la ventaja de parecerse mucho al revés de la trama de lo que se ve a diario en esta era de tecnopolítica, donde los hombres del Zar son los Elon Musk y, en medida menor y provinciana, Javier Milei o Santiago Caputo.

(https://www.infobae.com/politica/2024/10/23/giuliano-da-empoli-hablo-sobre-el-mago-del-kremlin-milei-y-caputo-la-nueva-politica-es-ira-mas-algoritmo/) 

5. Un punto central en la cuestión de los Estados Unidos como la Nueva Roma es precisamente George Washington, como se ve en la nota y a criterio de los conservadores dizque católicos de Culture critic. Nomás ayer, un viajero recién llegado de un viaje laboral a los States, me contaba lo que le mostraron en el Capitolio: La Apoteosis de George Washington y los signos alrededor de esa obra que corona por dentro la cúpula. Para hacerme una idea visual más clara recurrí a lo que el Capitolio dice sobre el Capitolio: https://www.aoc.gov/explore-capitol-campus/art/apotheosis-washington. Y noté que la Fama y la Victoria acompañan la divinización del prócer norteamericano. Otras cosas vi respecto de los seis grupos de figuras que completan el fresco monumental y también noté su disposición en el espacio, claramente triangular. Al fin me detuve en los seis paradigmas que dejaron explícitos como programa histórico de la nación que acababa de nacer. Sin embargo, es posible que una revisión de la conducta moral (personal, empresaria, política) de Washington, haga injustificada la divinización de esa Apoteosis. O tal vez simplemente sea un mensaje cifrado respecto de la concepción de Roma que tenían los Padres Fundadores. Concepción que al parecer los conservadores creen que llegó la hora de realizar finalmente, para darle al mundo y a la historia una nueva dirección, esta vez definitiva.



_________________________

Más allá de estas apostillas, me interesa una serie de asuntos, de mayor o menor calado, todos referidos al poder y que habrá que desgranar aquí, en otro momento.

No son asuntos del día, que vivan en los medios o en las redes.

Pero son asuntos sin los cuales no debería uno enfrentar los asuntos del día.



martes, 19 de noviembre de 2024

Hay que decir lo que es

 




Hay que decir lo que es:
la barranca no ha olvidado
los cañones de Obligado
que comandaba Mansilla,
con tropa brava y sencilla.
Y tampoco en la Angostura
del Quebracho, algo después,
se olvidó la cepa dura
de semejante bravura.

Hay que decir lo que es.

Que otros olviden si quieren,
que sus olvidos no hieren
lo que quedó en el paisaje:
sangre nuestra colorada,
sangre que a puro coraje
en la tierra fue sembrada,
para teñirles el viaje
y la soberbia humillada
del francés y del inglés.

Hay que decir lo que es.

La Patria que siempre espera
preñada de primavera,
sufre en silencio los daños
de propios más que de extraños;
pero atesora en su pecho
y aunque pasen cientos de años
la memoria de aquel hecho:
la gloria de aquel revés.

Hay que decir lo que es.



___________________________________

𝟭𝟴𝟰𝟱 - 𝟮𝟬 𝗱𝗲 𝗻𝗼𝘃𝗶𝗲𝗺𝗯𝗿𝗲 - 𝟮𝟬𝟮𝟰

___________________________________

domingo, 17 de noviembre de 2024

¿Quién le teme a Agustín Laje?



Les traduzco a la basura humana de Macron: “Libertad, Igualdad, Fraternidad. Orgullo”.

En otras palabras, nos explica la horrorosa apertura de sus Juegos Olímpicos como un paso más de la Revolución. A la divisa de 1789 se le agrega en 2024 el lema LGBT.
¿Pero no será mucho comparar la más determinante revolución política moderna, con hombres que creen que por disfrazarse de mujer se convierten en mujeres? ¿No será demasiado comparar al Tercer Estado, dispuesto a voltear el Antiguo Régimen, con degenerados desesperados por voltearse a menores de edad? ¿No será mucho, Macron, poner a todo el loquero junto a hacer payasadas, y presentar tan escatológica escena como una nueva etapa de la Revolución francesa? 

El 28 de julio de este año, en su cuenta de X, estas líneas publicó Agustín Laje, sumo sacerdote de la neoreligión libertaria y "faro" y gurú del reino por estos días. Se refería en esa ocasión a la ceremonia de apertura de los JJ.OO. de Francia y a un mensaje de Emmanuel Macron, en la misma red social, que calificaba a su gusto lo que se vio en aquel mamarracho parisino.
(https://x.com/AgustinLaje/status/1817627839845585146)

Ernesto Tenenbaum agrega esas líneas a su nota de opinión de este domingo 17 de noviembre y aprovecha con la nota para hacer un perfil de AL, diría que haciéndolo coincidir con la noticia del lanzamiento de otra fundación, ahora una que preside AL, y que levanta su exposición como comisario cultural del reino, razón por la cual viene apareciendo en estas semanas a troche y moche en cuanto medio cuadre, levantando de ese modo la figura de sí mismo como ideólogo libertario.  
(https://www.infobae.com/opinion/2024/11/17/guerra-santa-esa-recurrente-obsesion-libertaria/)

Se entiende claramente, leyendo sin demasiado cuidado, que ET interpreta los brulotes de AL desde su perspectiva progresista y diría que agnóstica. Y se entiende que acumula referencias sobre el personaje que a un progresista o a un no libertario línea media podrían ponerle la piel de gallina. Gran parte de los lugares comunes de la idiosincracia de Tenenbaum están allí, al servicio de su tiro al blanco.

En otro párrafo de su "legajo", ET recuerda expresiones del propio Laje en un acto en mayo de 2019, del que también participó Javier Milei, todavía en el llano:
Acá se ha dicho que el liberalismo es el respeto por el proyecto de vida del prójimo. No estoy de acuerdo. Uno es liberal y por eso no tiene que intervenir en lo que hacen los demás. Pero, ¿por qué yo tendría que respetar a un cerdo comunista como Diego Maradona? ¿Por qué yo tendría que respetar el proyecto de vida de un tipo como Florencia de la V?
En fin, más allá del "oficio" y la sofisticación de ET, su nota tiene todo el aspecto de un escrache faccioso, sin demasiado disimulo.

Claro que.

La tiene fácil ET. Agustín Laje es una caricatura, como lo son Javier Milei y Nicolás Márquez. Un desprolijo boceto a brocha gorda de lo que habitualmente deberían ser dirigentes, intelectuales, y hasta operadores o provocadores. Pero son apenas personajes a la altura de una decadencia cultural y política que parece no tener ni materia ni forma para generar seres de mejor calidad en ningún ámbito social. Del balurdo de su "ideas" no sé si hay cómo decir algo.

La tiene fácil ET. AL es un catálogo brutal de patoteadas culturales, desarticuladas y confusas. Sólo hay que saber lo que dice por el daño que ya ha hecho con su confusión y por el que le queda por hacer. Pero, lo que se dice "tenerle miedo", es demasiado decir.

Es verdad también que ET podría haberle hecho a su "biografiado" un servicio que no podrá hacerle.

Porque alguien debería decirle a AL que liberalismo y conservadurismo no son sinónimos y frecuentemente son antónimos (o que debe suponerse que son antónimos, si uno le cree a lo que les oye a ambas facciones). Como que alguien debería decirle a AL que liberalismo y cristianismo no son sinónimos en modo alguno (como conservadurismo y cristianismo tampoco lo son, salvo por superposición y, las más de las veces, para unos cuantos talibanes conservadores, hasta por substitución). O alguien, respecto de otras muchas burradas demasiado visibles y para que no diga pavadas, debería advertirle a AL que de los polvos de los libertinos del XVIII y de los estrados y gabinetes de lo que AL supone es "la más determinante revolución política moderna", nacieron finalmente las "libertades" que ahora le parecen libertinajes inmundos y  desordenados, degenerados y enfermos.

Pero, ¿no será demasiado pedirles a los gurúes liberal-libertarios semejantes discernimientos? Creo que no es demasiado. Creo que es imposible.

Por lo demás, Tenenbaum puede ser medianamente agudo en cierto sentido horizontal, pero no está en condiciones de catar el desmán teológico que hay en esas cabezas. Sobre todo porque lo teológico sin más (no importa en qué cabeza y corazones se asiente) ya le parece un desmán, un atropello racional antimoderno, "medieval". 

La tiene fácil también Laje. Tenenbaum representa casas más casas menos una caricatura a la que es fácil pintarle con marcador unos bigotes ridículos o dibujarle unos cuernos infernales. El catálogo de sus preferencias, de las creencias históricas y sociológicas, culturales y políticas de ET, lo hace acreedor sin esfuerzo alguno al mote de "woke", comunista, progre, degenerado, zurdo o cualquiera otra palabra-misil con la que acostumbran los libertarios a bombardear a las poblaciones civiles.

Escaramuzas de consignas y esloganes partidarios, y así es como de trinchera a trinchera se tiran munición de pólvora mojada.

En el entretanto, las Fuerzas del Cielo malversan y erosionan en la tierra cosas nobles, algo más grave que los fondos públicos.

Cuando llegue el momento de la Gran Auditoría, no me voy a inquietar demasiado por la suerte de los Laje, de los Márquez o de los Milei y otros así.

Habrá que ocuparse de la suerte espiritual de quienes vieron en ellos mesías.