Ya es conmovedor y urgente,
pero aquí, en este valle, es engañoso.
Nada es ya para siempre,
perentorio, conclusivo, final.
No aquí.
Ya no es de este mundo.
Todavía, es mejor todavía.
Porque todavía todavía espera
lo que ya engaña,
lo que ya no necesita esperar.
Ya es un todavía presuntuoso,
la estación intermedia que cree
ser el final del viaje.
Todavía es camino.
Ya es cansancio,
desesperación,
miedo,
desprecio del camino.
Ya clausura.
Todavía alienta.
Ya son los ojos abiertos,
que no saben que están cerrados.
Todavía son los ojos abiertos,
que saben que no están cerrados.