martes, 24 de febrero de 2026

Sombra


Hay algo de fantasía
(y de fantasmas)
en la sombra.

Y en las sombras que evanescen, 
en los reflejos que nos hacen dudar,
en la inquietud de haber visto 
o no haber visto.

Hay una inmensa fantasía 
en el fantasma dúctil, plástico, 
de mi sombra.

Cambiando su largo, su alto, su ancho,
trepando lo escarpado, 
andando sobre las aguas a pie firme
y seco.

Me imagino un día
liberar a mi sombra a su aire, 
a su gusto, 
que me dé igual que esté
o que ande por allí,
sin pedirme cuentas, 
sin darme cuentas. 

Y sin darme cuenta.

Pero me doy cuenta.

Puede conversar, 
gesticular, arrodillarse, abrazar, 
quedarse en silencio, 
imitar mi paso.

¿Prefiero a mi sombra siempre conmigo?

No lo sé.

A veces pienso que no.

Pero, entonces, 
inmediatamente sorprendido,
temeroso y nostálgico, 
entiendo.

Ella no solamente está siempre donde estoy.

Ella solamente está donde hay luz. Siempre.