miércoles, 9 de agosto de 2006

¿Sexo o zapatos?

Falluto como siempre, el periodismo recorta y pega a gusto. Ya lo sabemos (Reuters lo niega, eso sí...), pero siempre es bueno recordarlo.

Mis próximos $28 libres (9,24 dólares; 7,22 euros) irán a parar a un par de zapatos para Inés y no a subvencionar las 128 páginas del libro de Abadi hijo, psi más o menos de moda en las pampas.

¿Por qué?

El título del articulito multimediático es El sexo sin amor es bienvenido y en el texto del artículito le hacen decir:
"Junto con esta apertura al disfrute, vivimos un aislamiento narcisista", responde Abadi, y agrega: "Detrás de la fiesta, estamos lejos de la fiesta".
Y después,
Sin embargo, la posibilidad de placer existe, y según Abadi, está tan cerca como dentro de nosotros mismos, en nuestra identidad, en nuestra propia "biografía". En ese camino, afirma, será "bienvenido el sexo sin amor", pero también podremos ser parte de otro tipo de encuentro sexual, más profundo, "ese lugar donde por momentos se disuelven las individualidades y se crea una especie de personaje único, mágico, y casi deshacemos la noción de tiempo". Y por esa misma razón afirma que ni el gimnasio ni las cirugías, que nos hacen a todos más bellos, nos garantizan la plenitud sexual, porque "no tenemos en cuenta que el tiempo es nuestra clave para gozar del sexo. Nuestra finitud es secreto de nuestra posibilidad de gozar", explica.
Muy bien, todo muy elaborado y profundo (ahí, reconozco, me dio algo de curiosidad por ver si sostiene la línea...)

Pero, finalmente, viene la opinión editorial de Natalia Zuazo, la redactora del diario:
Claro, habrá quienes lo acepten y quienes no, pero Abadi afirma que está comprobado que los hombres que logran abrirse a una mayor sensibilidad y se permiten también sacar a las mujeres del esteriotipo "madre virgen o puta", luego son capaces de tener familias más sanas e hijos más felices. Un gran premio, ¿no?
Lo primero es que el libro se llama en realidad El sexo del nuevo siglo. Y si la línea (sinuosa) del autor transita por esa fenomenología de celebración de los cambios y advertencia sobre las consecuencias, lo del sexo sin amor bienvenido, deviene más bien un semáforo en amarillo oscuro, tirando a rojo.

Lo segundo es que todo este lío y todos estos experimentos y manoseos posicionales de masculinizar lo femenino y feminizar lo masculino, resulta que van a parar al premio, al gran premio: familias más sanas e hijos más felices.

¿Ven?

Tengo que ir a comprarle los zapatos a Inés...


A propósito de narcisismo: la tapa del libro parece decir que a las editoriales no les molesta exacerbarlo. Y al autor, tampoco.

lunes, 7 de agosto de 2006

Está despedido

No me voy a molestar en referir ninguna de las páginas donde el asunto salió publicado.

Dicen que la agencia de noticias Reuters echó a un colaborador, un fotógrafo libanés, que modificó dos fotografías tomadas en el Líbano para que resultaran más espectaculares, una por el humo que salía de un edificio bombardeado en Beirut, otra por la cantidad de misiles que arrojaba un F16 israelí en Nabatiyeh.

Dicen que lo hizo, y lo habrá hecho. Y está mal que lo haya hecho.

De todos modos, no sé si entiendo bien de qué lo acusaron. Cuál fue el motivo real.

Espero que Reuters no le haya dicho que a la agencia le resulta inaceptable retocar la realidad, espero que no le haya dicho que a Reuters le parece inadmisible ofrecer un servicio periodístico que no muestre las cosas tales y cuales fueron y son; es decir, toda la verdad y nada más que la verdad.

domingo, 6 de agosto de 2006

El Tabor, el Templo y las tiendas

No es mucho lo que puedo decir del episodio del Monte Tabor.

Y eso porque hay demasido de un lado y demasiado poco o nada del otro. Muchas cosas hay allí que son difíciles de entender y poco o casi nada puedo yo entender. Cosas que, apenas vislumbradas, entrevistas algunas, no terminan de entenderse cuando aparecen nuevas y más cosas y más cosas, o las mismas ya vistas, pero en sentidos y dimensiones cada vez más difíciles de retener.

Pero algo me atrevo a decir. Durante muchos años -y todavía ahora- no he podido dejar de detenerme en uno o dos asuntos, que tal vez sean menores en medio de semejante acontecimiento, aunque no sé si tanto.

Por cierto que lo mayor es la misma Transfiguración y las palabras del Padre: es Jesucristo el centro de la escena.

Pero algunos detalles -y el modo como uno entiende: se recibe al modo del recipiente- me llaman la atención. Se trata específicamente de la cuestión de las tiendas o tabernáculos. Para entenderlo mejor estuve viendo algunas cosas.

No conozco el hebreo y apenas entiendo las diferencias en las palabras, ayudado por ediciones de las Escrituras en idiomas originales pero con los comentarios, gramáticas y diccionarios que puedan orientarme.

Por ejemplo, los judíos usan la palabra sukkot (plural de sukkah) para las tiendas que el pueblo hizo en el desierto cuando la salida de Egipto, mientras iba de camino a la tierra prometida. Sin embargo, la sukkah de Dios se llama mishkan y es el arca, por una parte, y, a la vez el tabernáculo o templo cuyas instrucciones Dios le confió a Moisés, en el Sinaí, tras haber hecho penitencia ante Dios por el pecado del becerro de oro.

Todo esto dice, por ejemplo, el libro del Éxodo, y también está en los Números y en el Levítico.

El texto griego de san Marcos usa la palabra 'skeenée', como tienda, cobertizo, refugio, de donde viene nuestra palabra escena, aunque con un sentido distinto y derivado del original. Esa misma palabra 'skeenée' usan los LXX en el pasaje del Éxodo que referí recién cuando traducen mishkan.

Se trata -en el caso de estos refugios temporarios- de pequeñas construcciones, como de paso, que, en lo que se refiere a las sukkot (enramadas, traducen algunos), anteceden a la construcción del mishkan de Dios, con el consiguiente y rico significado, más allá de la materialidad de los hechos, que permite unir la morada terrena de los hombres con la morada terrena de Dios y la Morada final, que es un 'tiempo' a la vez que un 'lugar' y ninguna de ambas cosas tal como las entendemos ahora.

Estas de las que se habla aquí son construcciones materiales y místicas que, además, también resultan suficientes para arraigar en este tiempo y en este mundo, aunque este tiempo y mundo tenga en el tránsito por el Desierto de camino a la Tierra, a la Patria, un significado claro.

En el caso del arca y del templo, ellas también arraigan de algún modo a Dios en este tiempo. Algo que el propio Dios quiere que Moisés haga y le diga a los israelitas, como dice el libro del Éxodo: Hazme un santuario y habitaré en medio de ellos (25,8). Lo que nos obliga a recordar que el propio Jesús llamó a su cuerpo 'templo'. Y que Él mismo es el Pacto entre Dios y su Pueblo, pacto cuya habitación ha sido aquella a quien se llama precisamente Foederis Arca, el arca de la Alianza, pues contiene el Pacto.

Pero, así y todo, esta habitación divina, ¿se agota en el tiempo y en el espacio de este mundo? ¿Es esta habitación una realidad última o es un signo de misterios mayores que debemos ver de a poco y en parte, ahora y aquí?

En este punto correspondería traer a cuento el asunto del Templo y su significación espiritual mayor. Tanto su construcción como su reconstrucción, y ambas cosas relacionadas con el pasaje de la Transfiguración. Pero, no creo que pueda en modo alguno desarrollar este punto ahora, aunque vale la pena apuntarlo porque todo esto está en íntima relación no solamente mesiánica sino escatológica. Y en cuanto que la liturgia representa la encarnación de una glorificación y que la gloria de -y a- Dios es la octava de la Creación, así como la Parusía, más todavía. Todo esto además así lo conciben y expresan las llamadas fiestas mesiánicas entre los judíos, todavía hoy incluso.

Pero como digo, esto es muy largo. Y demasiado difícil para mí.

Ahora bien.

Siempre entendí la expresión gozosa de Pedro como una mirada hasta comprensiblemente horizontal frente al terrible acontecimiento que estaba presenciando. Y creo que es así. Es algo que los hombres hacemos siempre: invertir la trascendencia, traer lo de más allá al más acá. Y dejarlo o pretender dejarlo aquí y ahora.

Se me plantean, a propósito de esto, dos asuntos. Pedro celebraba como cualquier judío las fiestas mesiánicas. Entre ellas esta fiesta de los tabernáculos o Sukkot (en octubre) que era una fiesta de inmenso gozo, una memoria feliz del acompañamiento de Dios en el desierto, que venía después de la memoria del perdón y del arrepentimiento. Todo ello terminaba con una fiesta más que era una glorificación mayor. La alusión de todo ello no podía no traerle a la memoria lo que él sabía sobre hacer una sukkah o, más aún, un mishkan. Mucho menos en esa circunstancia en la que podía fácilmente asociar el acontecimiento -incluída la presencia y reaparición de Elías, uno de los signos repetidos, para los judíos, que anunciaba la presencia del Mesías y su llegada (tanto la primera como la venidera)- con la historia y la fe de su pueblo. Más aún, porque Pedro sabía -como fuera que lo supiera y cuánto supiera- la relación mesiánica entre la construcción de sukkot en el desierto y la construcción del Templo en Jerusalén.

Por otra parte, en su éxtasis gozoso Pedro reproducía y obedecía con su propuesta -sabiéndolo o no- lo que sus mayores habían hecho en el desierto: construir un tabernáculo para Dios (porque las tiendas, dice, son para Jesús, Moisés y Elías y no dice que sean para los tres apóstoles); con lo cual el sentido del gozo de la fiesta de los Tabernáculos quedaría así casi intacto, diría, y lo que parece puramente inmanente adquiere un sentido simbólico distinto y creciente, aunque la mirada del apóstol parezca quedarse gravemente corta.

En la Catena Aurea, encuentro dos comentarios de san Beda, que se refieren al comentario personal de san Marcos, que afirma que Pedro no sabía lo que decía:
No sabía lo que decía, porque había olvidado que el reino de Dios había sido prometido a los santos no en un lugar de la tierra, sino en los cielos y no recordaba que ni él ni los demás apóstoles podían subir al estado de la vida inmortal envueltos como estaban todavía en carne mortal. Y no pensaba además que en el cielo, mansión del Padre, no es necesaria la mano del hombre para edificar casa. Aun hoy mismo la ignorancia llega al punto de que algunos deseen hacer un tabernáculo para la ley, otro para los profetas y otro para el Evangelio, cuando son cosas que de ningún modo pueden separarse.
Esta última afirmación, que subrayo en el comentario de san Beda, bien puede ser que tenga para nosotros una gravedad especial, en estos tiempos.

Otro aspecto importantísimo es la cuestión de la presencia de la Santísima Trinidad en el episodio del Monte Tabor, que hace sentido también con todo lo anterior, tanto en las alusiones a la Creación, como a la Redención y a definitiva Glorificación tras el Juicio.

Otro comentario de san Beda dice al respecto:
Es de notar que, en la glorificación del Señor en el monte se declara todo el misterio de la Santísima Trinidad, así como se había declarado en el bautismo en el Jordán, porque veremos y alabaremos en la resurrección la misma gloria que confesamos en el bautismo. Y no en vano el Espíritu Santo, que apareció allí bajo la figura de una paloma, aparece aquí en una nube brillante, porque el que ahora guarda con sencillo corazón la fe que recibió, contemplará entonces con toda claridad el objeto de su fe. En el momento, pues, en que sonó esta voz sobre el Hijo, se encontró solo, porque, cuando se manifieste a los elegidos, será Dios en todo para todo (1Cor 15), o más bien brillará Cristo en todo con los suyos, como la cabeza con el cuerpo.

Y por hoy, porque ya me es muy demasiado, dejo aquí.

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En la Concordia de HJG, están incorporados los textos de la Catena Aurea.

Andrei Rublev (I)

El viernes pasado nos juntamos con unos amigos a ver una película de Andrei Tarkovsky: Andrei Rublev.

Trata, como es obvio, de la vida del monje e iconógrafo ruso dividida en ocho partes en un período de 23 años (desde 1400 a 1423), con el fondo de la invasión tártara y la vida social, política y religiosa rusa de aquellos años, aunque muy de otra manera como se haría esto mismo en occidente. La vida de Rublev, digo, y no digo la vida histórica sino espiritual, porque ese itinerario sigue Tarkovsky para retratar a su persoanje, que es santo entre los ortodoxos.

La película es de 1966 y leo por allí que las autoridades soviéticas la consideraron demasiado oscura para que formara parte de los festejos por el 50º aniversario de la revolución de octubre en 1967; veo también que en 1969 ganó el premio internacional de la crítica en Cannes. Un pequeño discurso ideológico podría hacerse al respecto, pero creo que no vale la pena. Porque el rechazo del Soviet y el aplauso de Cannes, en fin..., no sé si dicen algo de la película, y más bien no: tal vez -y sin tal vez- unos rechacen y otros aprueben y ambos por malas razones, con lo cual no estamos hablando de la obra en sí, sino de cualquier otra cosa.

Hubo que dividir la cuestión en dos partes. Y el viernes que viene será la segunda, tal vez. Así que, primero miramos y después vemos.

Sin embargo, recordé sí que, según los rusos, el primer ícono era el de la Transfiguración que, según dicen, el iconógrafo comenzaba a pintar de rodillas y al alba, después de un período de ayuno y oración. Busqué algo al respecto porque lo tenía olvidado y encontré una frase de P. Florenskji:
En la base del ícono hay una experiencia de luz y el fin del ícono es reflejar la luz del Tabor.
De hecho, la sesión no estaba programada para un día en particular. Y que viéramos aquello en vísperas de la Fiesta de Transfiguración, sin proponérnoslo, me parece tan feliz como misterioso, de modo que me deja lleno de perplejidad.

viernes, 4 de agosto de 2006

Profecía (con 'p' de Página 12...)












Está la historia de la burra del profeta Balaam. Del episodio, me interesa el detalle de que Dios pueda hacer hablar a una burra y hacerle decir a ella algo que quiere que los hombres sepan. Con lo cual, en sentido amplio, se cumple una de las notas de la profecía: el 'profeta' dice a los hombres algo que por ellos mismos no alcanzan a saber.

De modo que, Dios también podría hacer hablar a un dibujante de Página 12, si vamos al caso, y con mucha más razón, que es menos complicado. E inclusive, así como la burra no habrá entendido lo que salió por su boca, bien puede pasar que el dibujante no sepa la razón que tiene.

Todavía más: aun si la burra supusiera que de su boca había salido una 'burrada', lo dicho no era cosa de echar en saco roto. Como que no lo fue.

De modo parecido, el dibujante puede suponer que -usando uno de los mecanismos del humor- dice una burrada con la que pretende hacer sonreír. Claro.

Pero, digo yo, ¿se dará cuenta de que -en un sentido para nada trivial- se puede dictar una condena de vida? ¿Se dará cuenta de que -en un sentido para nada metafórico- se puede 'diseñar' un mundo y un modo de vivir que sea efectivamente una condena de vida?

jueves, 3 de agosto de 2006

De vuelta

Fue en la Parcela 16, en el fondo del cementerio.

Lo enterraron en tierra, casi al ras, poca profundidad. Curioso: un tipo de tanta raíz...

El frío de la tarde gris era el mismo de otra vez, en otro cementerio.

Poca gente, la familia, algunos amigos.

Había, sí, una guardia de honor: unos ataviados Gauchos de Güemes de un círculo salteño, que lo había señalado no hace mucho con un título de gaucho honoris causa.

Y lo bien que hicieron y la razón que tienen.

Sus tacuaras y banderolas, sus emblemas, guardamontes, botas, sus ponchos rojos.

(Me regaló hace unos años un poncho igual: "lo hice hacer para vos en Salta, no es de máquina, es de telar....", me dijo cuando me lo dio, como quien da la tierra de uno. El poncho llegó con una promesa de un torrontés que nunca cumplió y que le divertía recordar incumplida cada vez que nos veíamos. Le había dado mi damajuana a un amigo en camino a casa y la 'traición' lo hacía reír a carcajadas y le parecía un muestra del más entrañable afecto... hacia mí.)

Me quedé apartado, apenas, mientras veía (verdaderamente complacido por el mismo Polo) cómo Nicolás acarreaba el ataúd junto con otros, varios desconocidos. De mis hijos, para Polo sólo había Nicolás. De chico ya.

Ojalá y Dios quiera que, corriendo los años, Nicolás sepa, entienda -a su modo- qué significó en él esa preferencia. Lo que hizo de él esa preferencia, sin saberlo él. Yo mismo no sé qué sabía Polo para preferirlo así. Pero creo que igual tenía razón.

Miraba y oía. Una mujer casi anciana, salteña, con una voz quebrada y dulce, con un dolor dulce y cariñoso, antiguo, espontáneamente le recitó una especie de responso salteño, palabras sentidas, de verdad, sin fórmulas, todo corazón. Polito estaba ya, según ella, de vuelta en los cerros y en los valles, y en su San Lorenzo y en su fiesta del Señor del Milagro, y en su amadísimo Sumalao, a quien tanta fe le tenía, y en las noches y madrugadas de peñas y en las mesas de los poetas y los amigos, y en su cerro San Bernardo, en las faldas del cerro donde jugó su fútbol y enamoró mujeres, que vivaban y suspiraban a la estrella de los '50.

Con dolor y una finísima dicha melancólica, trenzadas ambas cosas, la mujer mentó al pájaro tan socorrido por los poetas salteños y el responso se disolvió en su voz, mientras imitaba repitiendo quedamente el canto del cacuy (aquel urutaú de los guaraníes...)

Uno de los gauchos dijo unas palabras; otro, el último, rezó una breve oración.

Me aparté, me fui yendo. Detrás, ya se iban desgajando los que había. A lo lejos, me di vuelta y vi a sus tres hijos y a su mujer, solos frente a la tumba, rodeados de esa mezcla de poesía y sordidez que tienen algunos lugares de estos cementerios. Abrazados, tiritando, mudos.

El día va terminando ahora.

Tal vez algunos ya me han oído esto. Una tarde, hace ya varios años, tomábamos mate en casa con Polito. Salimos a caminar -como acostumbro con algunos amigos que me visitan- por las calles, mate en mano. Terminamos de vuelta en la puerta de casa, era primavera. El sol estaba suave, el aire limpio. Habíamos hablado del cielo y de la tierra.

Me animé y le pregunté: Polo, no me contestes si no querés: ¿cómo llega uno a ser alcohólico?

Una de las niñas de sus ojos era un grupo de alcólicos recuperados. Le dejaba la vida y creo que era porque entendía él que uno de eso grupos se la había devuelto hacía ya tantos años.

Miró hacia el fondo de la calle, miró hacia abajo, puso los ojos en quién sabe qué tiempos, qué recuerdos. Y sonrió. Al fin, levantó la cabeza y me miró: "...y..., hay que tener un buen hígado, para empezar..."

Después anduvo él por otras razones. Pero yo nunca salí de la primera.

En eso pensé casi todo el día.

Y me acordé, hoy, de pronto, de Newman, que en algún lado decía: "yo creía que lo mío era un gran fe..., pero era buena salud, nomás..."

Y volví a ese recuerdo. Y me quedé con eso -con las dos cosas a la vez, que no sé por qué hoy se me juntaron en la memoria por primera vez-, mientras sorteaba lápidas rotas, tierras recién movidas, flores de plástico y cruces de madera escritas a mano, con marcadores a fibra.

Me senté a tomar mate en su nombre y a oír música buena parte de la tarde.

El asunto, en apariencia contradictorio, me llevó así casi todo el día. Y sigo, ya de noche -aprieta fiero el frío en la cueva-, revolviendo y remirando cosas de Polito que por todas partes me salen al paso entre libros, revistas y regalos suyos.

Y me río de mí sonriendo, y me río de la conversación que estoy viendo, entre los tres: Polito, Newman... y yo, que más bien escucho lo que dicen mis mayores. Y aprendo.

Y trato de entender lo que dicen.

Polito

Alguna vez lo he mentado aquí. Un buen amigo: Polito Díaz.

Se llama en realidad Francisco Hipólito Díaz, y de allí el mote.

Salteño, futbolista, viajador, escribidor y decidor con la gracia y la hondura criollas -y la impronta de la 'salteñidad'-; radical, de River. Vendedor de libros en los trenes y de cualquier otra cosa, pero mucho menos. Su primer libro fue el Martín Fierro en los colectivos de Buenos Aires. Lo anduvo vendiendo por casi 60 años.

Y más y más cosas suyas, que tengo que contar alguna vez. Y que no olvido.

Se me ha muerto ayer a la noche, hoy temprano me avisó su hija.

Pienso que su amistad me honra. Pensaré siempre que se me hizo un inmenso regalo con su amistad y con su compañía. Un regalo inmerecido, de los que nos hacen sentir pequeños e insuficientes.

Sin embargo, cuando se me haga muy visible la miseria de la vida, cuando vea con demasiada claridad mis oscuridades, también veré la luminosidad y la felicidad de este amigo en medio de mis cosas y mis casos. Y con eso me será más difícil demorarme mirando sólo la pena y las tristezas de la vida.

También él ha existido. Y ha sido muy bueno para mí tenerlo a mano.

Dios me lo guarde.

miércoles, 2 de agosto de 2006

Misterio

Lo apunto ahora, tal vez vuelva a esto. Pero hace falta el hombre del misterio. Hacen falta los hombres para el misterio. El misterio. No es una conveniencia, es una necesidad. Sin eso, no hay nada.

Ni cultura, ni religión, ni ciencia, ni poesía, ni patria, ni liturgia, ni política. Sin misterio, no hay mediación. Ni signo. Ni hombre, ni vida. Ni Dios.

Son un misterio los hombres para el misterio. Por qué aparecen. Por qué desaparecen.

Dividir el mundo en dos en todas las cosas y hacer de todo A vs. B. Así se disuelve todo. Y en primer lugar el misterio y la posibilidad de misterio.

No saber. No poder saber. No tener que saber. Ojalá dividiéramos para entender (no sé cómo podríamos, por otra parte): dividimos para destruir el misterio. No querer que nada nos sea ajeno, ni nos quede lejos u oculto.

Es lo que nos mata, nos desespera y nos rebela. Y nunca somos tan destructivos como cuando despreciamos el misterio.

Tal vez, lo primero que mandó Dios a Adán haya sido: guardarás el misterio.

Y, tal vez, la primera vez que Adán desobedeció, desobedeció ese mandato, cuando pensó: nada me será oculto ni lejos ni ajeno.

martes, 1 de agosto de 2006

Qué curiosa coincidencia

Visité a un amigo. De su librería, me llevé varios señaladores de libros que me regaló.

Cuando tuve oportunidad -y los anteojos de 'cerca' a mano-, pude leer las citas que había en tres de ellos. Dos eran de G. K. Chesterton:
Para ciertos aspectos muertos de la vida, olvidamos que hemos olvidado. Y todo lo que se llama espíritu, arte o éxtasis, sólo significa que, en horas terribles, somos capaces de recordar que hemos olvidado.


La mística es el secreto de la cordura. Mientras haya misterio habrá salud.
El secreto de la mística consiste en esto: todo puede entenderlo el hombre, pero sólo mediante aquello que no puede entender.


La otra era de John Henry Newman:
La interpretación de las profecías se ha convertido en estos tiempos en materia de controversia y de toma de partido. La pasión y el prejuicio han interferido tanto con la rectitud de juicio, que es difícil decir quién es confiable en su interpretación, o inclusive si un simple cristiano no sería tan buen expositor como aquellos que han asumido el oficio.


No las elegí por los textos -que, insisto, no veía-, y, sin embargo...

lunes, 31 de julio de 2006

Gaitorro

Me dijeron hace poco que en Inglaterra se prohibió la caza del zorro con perros, allá por febrero del año pasado.

Bueno.

Confieso mi completa ignorancia también en estas lides.

Es decir: no es que no sepa de qué va el cazar zorros con perros. Es que el asunto para mí es básicamente algunas imágenes -unas pocas imágenes literarias y más pictóricas- que no me dicen absolutamente nada emocional. Casi como si me mostraran un cuadro o una fotografía de un grupo de lapones jugando el juego típico de su aldea.

Me imagino indignaciones 'tradicionales', tristezas 'aristocráticas' y comentarios luctuosos de un montón de buena gente de a caballo. Como imagino los discursetes 'verdes' eufóricos y triunfantes, exaltando los derechos inalienables del zorro.

Lo digo de veras: que los ingleses de los tiempos de Tony Blair se pongan a discutir la licitud de la caza del zorro con perros, me parece..., ¿vale la pena que lo diga? No.

Por eso.

Qué mejor que ocupe el aire Liam O'Flynn, un irlandés virtuoso de la gaita, y que se despache con una pieza memorable en la que reproduce el clima de una cacería de zorro con perros, caballos, cornetines, mayorales, palafreneros y tutta la banda in festa...

Para acompañar el recuerdo, los invito a releer el capítulo primero del libro segundo de Retorno a Brideshead: aquella memorable escena de la cacería del zorro, que -con más dos 'perversas' , criminales y 'etilizadas' libras dadas a Sebastian Flyte- le cuestan a Charles Ryder el abandono de aquellas gentes. Y el discurso de Teresa Marchmain.

Un momento crucial: para todos, empezando por el propio Charles. Y terminando por nosotros los lectores.

sábado, 29 de julio de 2006

Marta, Marta...

Según dicen, es la santa patrona de los hoteleros.

Parece broma, pero no está mal. Después de todo, de las tres veces que aparece en los Evangelios, en dos está ocupándose de las cosas de la casa, de atender a las visitas y a los amigos: cocinar, dar de beber y comer, acomodar, atender, servir.

Es verdad que los hoteleros, por definición, no deben quejarse de que no los ayuden. Oficio que admiro el del que hace de su oficio servir a otros, saber servir, querer servir, querer acomodar a otros, gustar del gusto ajeno.

Es cierto también que un poco de mala prensa tiene, digamos así.
ver


A Marta, me refiero, a santa Marta.

María, su hermana, es la que se sienta a los pies de Jesús, la que dos veces conforta los pies de Jesús con perfumes (y los besa y los lava con sus lágrimas y los seca con sus cabellos), la que lo oye, la que lo espera y lo atiende.

Pero no lo atiende como un hotelero. Lo atiende como quien contempla y ve. Lo oye.

Marta, además de industriosa, se ve que era respondona. En los episodios en los que habla, por poco no discute con Jesús y dos veces Él tiene casi que retarla: el famoso 'Marta, Marta...' de una de las comidas en su casa y, después, (dos veces) en las inmediaciones de la propia resurrección de su hermano Lázaro.

Tras el episodio de Lázaro, seis días antes de la Pascua, Jesús vuelve a Betania, a comer a lo de sus amigos, otra vez aparece ella en el relato y dice san Juan: Marta servía.

Nada dice san Juan de que esta vez se quejara. Y esto ocurre después de que Jesús ya le hubiera advertido en la ocasión anterior que:
Te preocupas y te agitas por muchas cosas;
y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada.
También en esa ocasión -tras el episodio de Lázaro- aparece su hermana María ungiendo sus pies con perfume de nardo (la otra ocasión que apenas alude san Juan y que figura en san Lucas, fue en la casa de Simón el fariseo, que lo había invitado a comer, cuando Jesús aceptando su homenaje, para escándalo de casi todos, la perdonó...)

Claro.

De allí se entiende que la figura de Marta carezca a ojos rápidos del encanto y la densidad de su hermana.

(Aunque, mucho cuidado con tocar un ápice de la túnica de María, de la que Él mismo dijo, tras la segunda unción, ante la queja esta vez de los propios apóstoles: En verdad os digo que dondequiera que se predique este evangelio sobre la faz de la tierra, se dirá lo que ella ha hecho por mí...)

Pero no hay que ir tan rápido.

Marta -santa Marta- se desvivía por Jesús. A su modo, por supuesto. Pero dejaba su vida por Él. En ollas y en escudillas y alfombras para sentarse, en bebidas frescas y cobijas para acomodar las camas de los viajeros.

Es curiosa la relación que tienen ella y el Maestro: en esa casa es con ella con quien Él discute.

Jesús la reta, claro que sí. Pero la ternura con la que lo hace supone un afecto, un cariño por ella como ya querría yo que mis amigos tuvieran por mí.

¿Quién que no estuviera tan cerca de Jesús podría plantársele y espetarle: '¿le vas a decir o no a María que venga a ayudarme un poco...?'

¿Quién podría discutir con Jesús sobre el tiempo de la resurrección de los muertos? ¿Quién podría mirarlo -entre lágrimas- y decirle con ojos de reproche: 'Pero, ¿cómo vas a abrir la tumba si te dije recién que hace varios días que está muerto...?'

Son oraciones, señoras y señores.

Son oraciones, fíjense bien. Son modos de rezar. Hagan la prueba: transformen el tono y la materia de lo que dice Marta en formales oraciones y después me cuentan.

Porque no hay que olvidar parte de la conversación de Jesús con Marta, fuera de la casa, en Betania, Jesús llegando:
Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa.
Dijo Marta a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano.
Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá."
Le dice Jesús: "Tu hermano resucitará."
Le respondió Marta: "Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día."
Jesús le respondió: "Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá;
y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?"
Le dice ella: "Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo."
¿Ven? No tan rápido, entonces.

Por supuesto que es verdad y está bien decir que la contemplación en sí misma es superior a la acción (y por supuesto que además de estar bien, 'queda bien' decirlo...)

Pero, no tan rápido.

Esto no es sin más una discusión entre contemplativos vs. activos, entre teólogos vs. apostólicos. Y aunque haya que entender de esos asuntos una y otra vez, no es ahora lo que trato de observar.

Marta -santa Marta- me parece que es el emblema de la misericordia misma de Dios. Y es importante, creo, ver esto en ella, además de todo lo que parece que vemos habitualmente.

En ella nos ciframos todos los hombres. Sí, todos: incluyendo a María, su hermana.

Allí estamos: 'marteando' casi toda nuestra vida. Y ella es nuestro consuelo y nuestro oriflama, también. Donde está Marta sabemos que estamos en casa, también. En ella podemos mirarnos, también. En algo muy valioso suyo: en la debilidad de su fuerza, que es la nuestra.

No es solamente la patrona de los hoteleros y de todos los que gustan de servir. Hasta allí es rica la metáfora, pero algo lineal.

Creo que un paso más allá está la Marta que llegó a santa, no a fuerza simplemente del trabajo diario y ordinario. No hace falta tironear de Marta para encasquetarla en la santificación por el trabajo. Será útil y conveniente, si uno quiere. Pero me parece corto.

Hay algo más que ver de ella en sus tres apariciones, tal vez deslucidas por nuestro hábito dialéctico: 'María es la buena y Marta..., bueno, ya viste cómo son las Martas...'

Si algo me parece notable de esa mujer es su proximidad con Jesús, su confianza, su cercanía, su familiaridad.

Y su fe.

Porque, a ver un poco: ni por un momento dice la Escritura que Marta no supiera a Quién le servía la sopa. Y más bien dice que sabía muy bien a Quién le servía la sopa.

Y, entonces, ¿por qué Jesús la reta todo el tiempo? Pues, lo dicho: 'reta' a los hombres.

De Marta no se dice en los Evangelios que hubiera pecado mucho, y que, por eso, habiéndosele perdonado mucho era mucho lo que amaba.

Eso se dice de María, y esa María somos los hombres pecadores. Grandes pecadores. No sólo a los ojos de Dios.

De Marta se dice que servía. Servía, sí, y se afanaba por demás en las cosas de este mundo. Que era más bien corta y laboriosa, algo chinchuda y malhumorada, de genio fuerte, rebeldona pero franca y cabal.

Mirando más bien para abajo, eso sí, como lo hacen las personas que se afanan sin más, embistiendo como un toro las cosas de este mundo. Hasta un poco 'pelagiana', diríamos teológicamente. Pero es el hombre, al fin, horizontal por impulso, más terreno que celeste por tendencia. Uno a quien hay que recordarle todo el tiempo, en este mundo, la parte que no le será quitada y que es esa parte que él no ha conseguido por su trabajo, por su esfuerzo.


Marta y María, al final, bien miradas, tal vez serían una misma y sola cosa, a dos luces reflejando de distinto modo la naturaleza humana, lo humano frente a Dios: su debilidad en su fuerza, su fuerza en su debilidad.


Un 'ora et labora' benedictino, partido al medio y separado. Tal vez para que lo entendamos mejor.

Pero cuando Jesús las visita, están ambas, juntas. Y así las quiere Él.

Y la trilogía, me parece, se completa con Lázaro, que importa y mucho si se aceptara ver a los tres como una figura trifronte, como tres caras de un mismo y único triángulo, emblemático de lo humano.

Pero eso, tal vez, otro día.

Por ahora, dejemos a Marta -a santa Marta, la hotelera, la hospitalaria- en su fiesta. Y estemos con ella.

Ahora, en la Patria, ella, la hospitalaria, es servida y atendida por el Gran Posadero.

Y roguemos para que cuando se nos cumpla aquello que decía Chesterton de que el camino lleva a la Posada (y no la Posada al camino), después de los afanes de este mundo y de este camino buscando la Posada, una vez que -Dios queriendo- estemos ya en la Posada, sea Marta -santa Marta, la hospitalaria- la que nos reciba, nos atienda, nos sirva.

A mí no se me ocurre pedirle más.

viernes, 28 de julio de 2006

Ojos verdes

Y ya que termina la semana a puro y bravo frío (¡al fin...!), me parece que corresponde que Concha Buika nos cante siquiera Ojos Verdes, que lo hace muy pero muy bien. Verán que pido poco...

Aunque me parece que, ya que estamos mirando el frío por la ventana, no sería un abuso que siguiera con esa cosa rara que hace con Love, o con eso de 'jazzear' 'aflamencando' el bolero Nostalgias, que no está para nada de más.

No es que todo de todo me guste, pero lo que hace bien, lo hace bien.

Y lo que es no tener tiempo ahora, que si no, me iba a oírla a Segovia, en el Patio de Árboles del Torreón de Lozoya, que canta para el 11 de agosto, a eso de las 10 de la noche.

Si alguno anda por allí y con tiempo, va y después me cuenta.

Me gustaría saber cómo le salió Ojos Verdes, siquiera.

Cadena de favores

Los tipos/as hacen una marcha. Los tipos/as se creen muy ingeniosos. Los tipos/as son unos/as 'pistolas/os' bárbaros/as...
La convocatoria fue realizada por (sic) Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, con la consigna "educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir".
Los tipos/as tienen todo resuelto, se ve.

Entonces, digo yo, ¿y con la muerte qué hacemos?

Entonces, digo yo, habrá que volver al casillero número 1. A ver, va de nuevo...

La Balada de Olaf Tryggvason

En las Islas Feroe (una tierra de corderos), se habla feroés, claro.

Un poco también en Dinamarca. En total, parece que hay unos ni más ni menos que 80.000 hablantes, de los cuales 45 mil viven en las (18) islas. Como pasa con otras lenguas, bajo dominio danés la lengua fue prohibida durante cientos de años. Pero no murió y junto con sus sagas y tradiciones orales, sobrevivió.

Todavía hoy, una canción-balada es muy popular en las Islas Feroe, según me entero. Se la conoce popularmente como Ormurin Langi y tiene la forma de una balada épica compuesta por un granjero feroés, Jens Christian Djurhuus, hacia 1830, recogiendo tradiciones más antiguas que hablan de la batalla del rey noruego Olaf Tryggvason (el nombre original de la composición es La Balada de Olaf Tryggvason) que luchó contra suecos, daneses y algún que otro noruego pariente suyo, cerca de la ahora inhallable isla de Svolder, allá por el año 1000, a bordo, como se dice por allí, del más poderoso barco nórdico de por entonces -lo que no es poco decir-: el famoso Ormurin Langi, que significa 'Larga serpiente'. Olaf saltó por la borda de su barco, junto con sus hombres, al ver la batalla perdida y la traición consumada. No se supo más de él.

Olaf -entre otras muchas y legendarias peripecias de su vida- participó de las correrías por los mares norteños y las islas, donde -en Inglaterra- intervino en la famosa Batalla de Maldon. Una vez convertido al cristianismo, hizo las paces con los ingleses y emprendió la conversión de Noruega, así como encomendó a Leif Ericsson la introducción del cristianismo en Groenlandia.

Otro Olaf, rey noruego del mismo nombre, más o menos contemporáneo y descendiente de nuestro héroe, es el mártir cuya fiesta precisamente se celebra el 29 de julio.

Para los interesados, se consigue el texto completo en una recopilación de baladas y canciones folklóricas feroesas de 1925. Así puede también compararse con el texto original en feroés.

Por cierto, todo esto viene a cuento de unas músicas.

Pues una curiosa prueba de la actualidad de esta saga es que se la sigue frecuentando con distintas formas y estilos.

Allí está, por ejemplo, la letra de la canción que arreglaron y grabaron los miembros del grupo Týr -daneses dedicados al rock, más bien heavy-, que sigue los versos -y la sonoridad épica, ayudada por el ritmo- de la leyenda, aunque acortadas las 86 estrofas de la balada original.

ver
Ormurin Langi

Viljið tær hoyra kvæði mítt,
viljið tær orðum trúgva,
um hann Ólav Trygvason,
hagar skal ríman snúgva.

Glymur dansur í høll,
Dans sláið ring
Glaðir ríða noregis menn
til Hildar ting.

Knørrur varð gjørdur á Noregis landi,
gott var í honum evni;
sjúti alin og fýra til
var kjølurin millum stevna.

Har kom maður á bergið oman
við sterkum boga í hendi:
"Jallurin av Ringaríki
hann meg higar sendi"

"Einar skalt tú nevna meg
væl kann boga spenna
Tambar eitur mín menski bogi,
ørvar drívur at renna"

"Hoyr tú tað, tú ungi maður
vilt tú við mær fara,
tú skalt verða mín ørvargarpur
Ormin at forsvara"

Gingu teir til strandar oman
ríkir menn og reystir
lunnar brustu og jørðin skalv
teir drógu knørr úr neysti

Einar spenti triðja sinni
Ætlar jall at raka
tá brast strongur av stáli stinna
í boganum tók at braka

Allir hoyrdu strongin springa
kongurin seg undrar
hvat er tað á mínum skipi
so ógvuliga dundrar

Svaraði Einar Tambarskelvir
kastar boga sín
Nú brast Noregi úr tínum hondum
kongurin harri mín

Nú skal lætta ljóðið av
eg kvøði ei longur á sinni
nú skal taka upp annan tátt
dreingir leggi í minnið

jueves, 27 de julio de 2006

Euskaraz ondo daki horrek? Ez.

La lengua de los vascos no es mi fuerte, para nada, y se me niega con pertinacia, aunque siempre me ha subyugado esa sonoridad rocosa y áspera (a mi oído, al menos...)

Pero, a no desesperar, todavía, porque gracias a la música (y a un diccionario euskara-gaztelania, por supuesto...) llegué a entender un poco al menos de sus vericuetos.

Poco, muy poco para mi gusto.

Aunque la brevedad de una canción, en este caso de Mikel Laboa, me animó.
Txoria txori

Hegoak ebaki banizkio
nerea izango zen,
ez zuen aldegingo.
Bainan, honela
ez zen gehiago txoria izango
eta nik...
txoria nuen maite.

(Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habria escapado.
Pero así,
habría dejado de ser pájaro.
Y yo...
yo lo que amaba era un pájaro.)
La traducción no es mía, bien se entiende. Pero la seguí lo mejor que pude, papel y lápiz en mano. Claro que lo que quedó en mi papel se parece tanto a una traducción, como el dibujo de Isabel, de dos años, se parece a una casa...

(Y, como Isabel, me ofendería yo si algún perito dijera ante mi 'traducción' -¿?-: diozunak ez du bururik ez hankarik...)

Y así fue que, animadísimo ya, audaz diré, afronté la segunda. No hay que vestir con lo ajeno: tampoco es mía la traducción, aunque repetí la operación.
Gure bazterrak

Maite ditut
maite
geure bazterrak
lanbroak
izkutztzen dizkidanean
zer izkutatzen duen
ez didanean ikusten uzten
orduan hasten bainaiz
izkutukoa...
nere barruan bizten diren
bazter miresgarriak
ikusten.

(Amo nuestros rincones
cuando la niebla
me los esconde
cuando no me deja ver
que es lo que oculta
pues entonces comienzo a develar
lo guardado...
aquellos rincones
que comienzan
a surgir dentro de mi.)

Y otras cosas oí.

¿Qué honesto vasco creerá realmente que algo -poco, muy poco para mi gusto- entendí con mi abollada sesera?

Y, sin embargo, Jainkoaren errukiak ez du mugarik...

miércoles, 26 de julio de 2006

Jardín de piedras

Es la Fiesta de san Joaquín y de santa Ana, los padres de la Virgen María.

(Y el santo de Ana, claro.)

La lectura del evangelio de san Mateo de la fiesta de hoy dice algo que bien podría valer:
¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen!

Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron.

La gente decía hoy que nadie recuerda algo así: 'la ira de Dios', decían; 'es el fin del mundo', decían.

Y parece verdad: 50 milímetros de granizo, es bastante granizo. Y el viento arrachado o atormentado en muchas partes y la lluvia después, tempestuosa, furiosa.

Nadie vio. Nadie oyó.

Es que hay que ver qué está viendo y oyendo uno cuando ve y oye 50 milímetros de granizo en 5 minutos y viento y lluvia y miles y miles de hojas y ramas volando por el aire, arrancadas a mordiscos de granizo...

Qué es eso.

Pues, por lo pronto, es una tormenta de granizo.

Enorme, inusitada, feroz. Con la ferocidad -y la magnificencia- de las nevadas en los Andes y los tsunami y los calorones más arriba del Ecuador. Y así.

En el silencio de Dios, en la tierra arrasada del hombre y anhelante de Dios, allí está sonando todavía lo que se le dice al corazón de dos silenciosos y piadosos, lo que se dice en ocasión de ellos en la liturgia de hoy:
dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen

muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron
Y en ellos y con ellos, a todos los que anhelan y esperan.

Aunque no caiga ni una sola piedra del cielo. Aunque no necesiten olas y tormentas, ni fuego ni frío: anhelan y esperan. Siempre. Y es bueno.

Caminaba de vuelta a casa desde la estación, por una tierra arrasada de hombres y de piedras.

El granizo se apilaba todavía una hora después. Hojas y ramas como ropas y papeles cubrían las calles, como si todo el mundo hubiera salido corriendo de sus casas y sus pertenencias se hubieran quedado detrás, por todas partes. Una tierra devastada.

El frío de las 'piedras' y el calor de la tierra y del aire, hicieron levantar una niebla densa y blanca inmediatamente después. Sirenas de ambulancias, patrulleros, bomberos. Gente a las puertas, agua en las calles, en los techos, en las casas. Caras de sorpresa. Y temor. La oscuridad.

Mientras caminaba sentí cómo la granizada había desgajado los aromas de decenas de plantas que se mezclaban en el aire y hacían una escena de otro escenario. Era una tormenta de perfumes y de frescuras: ácidas, dulces, maderosas unas, verdes otras. Como si caminara por un jardín furioso de aromas. Ni ojo vio, ni oído oyó. Pero tampoco nadie olió quizá una fiesta de aromas semejante.

Aromas para la fiesta de los que anhelan y esperan como Joaquín y Ana, y lo que Joaquín y Ana, pienso ahora.

Kinderwagenkinos

No.

No se asusten: no es el título de otra mis 'canciones' de la discoteca virtual.

En realidad, y aunque el asunto parece un 'chisto áleman', es una de las soluciones que ofrecen estos tiempos ¡para padres que 'deben' ir al cine con sus pequeñines, sí o sí!

Las preguntas que uno podría hacer son tantas que no vale la pena.
Desde luego que si van con los chicos a ver cine los padres no podrán ver todas las películas que algunos quisieran. Así que nada de Rambos, crudas persecuciones policíacas o sexo. Es obvio entonces que se ejerza una autocensura a la hora de escoger las cintas. Esto es lo que algunos ven como "la única dificultad" de esta novedad. (El subrayado es mío)
Ah..., claro..., picarones, nada de chanchadas ni de barullo si van con los inocentes parvulillos...

Que lo más importante allí es la familia sana y los niñitos primorosamente amasados en luz de cine suave, sordinas y pañalitos...

¡Alcornoques!

Pronto adosarán salas de abortos para mujeres embarazadas que no puedan perderse la 'peli'. Y un patio de eutanasias, por si estamos obligados a cargar con enfermos terminales o con dulces y finales viejecitos...

¿De veras que no prefieren una canción?

martes, 25 de julio de 2006

Brel

Y ya que la cuestión ronda los reclamos de nostalgias, melancolías y lontananzas, tal vez habría que volver a las añoranzas de la chacarera, quizá algún tango.

Pero nada de eso. Tengo otra idea.

Esta canción es de las que no necesita demasiada explicación.

(No sé cómo perpetro la torpeza de escribir esto mismo que estoy escribiendo...)

Es del áspero, contradictorio y talentoso belga Jacques Brel. La compuso en 1959. Como es su canción probablemente más famosa, hay más de una versión de Brel, y de muchos, como de Edith Piaf, por ejemplo.

ver


Ne me quitte pas

Ne me quitte pas
Il faut oublier
Tout peut s'oublier
Qui s'enfuit déjà
Oublier le temps
Des malentendus
Et le temps perdu
A savoir comment
Oublier ces heures
Qui tuaient parfois
A coups de pourquoi
Le coeur du bonheur
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas

Moi je t'offrirai
Des perles de pluie
Venues de pays
Où il ne pleut pas
Je creuserai la terre
Jusqu'après ma mort
Pour couvrir ton corps
D'or et de lumière
Je ferai un domaine
Où l'amour sera roi
Où l'amour sera loi
Où tu seras reine
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas

Ne me quitte pas
Je t'inventerai
Des mots insensés
Que tu comprendras
Je te parlerai
De ces amants-là
Qui ont vu deux fois
Leurs coeurs s'embraser
Je te raconterai
L'histoire de ce roi
Mort de n'avoir pas
Pu te rencontrer
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas

On a vu souvent
Rejaillir le feu
D'un ancien volcan
Qu'on croyait trop vieux
Il est paraît-il
Des terres brûlées
Donnant plus de blé
Qu'un meilleur avril
Et quand vient le soir
Pour qu'un ciel flamboie
Le rouge et le noir
Ne s'épousent-ils pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas

Ne me quitte pas
Je ne vais plus pleurer
Je ne vais plus parler
Je me cacherai là
A te regarder
Danser et sourire
Et à t'écouter
Chanter et puis rire
Laisse-moi devenir
L'ombre de ton ombre
L'ombre de ta main
L'ombre de ton chien
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas.


Con Bélgica, dicho sea de paso, Brel tenía una relación extraña y ríspida. Y no solamente por su elección del costado francófono belga, contra el flamenco. Más cosas políticas y culturales -y hasta religiosas- le hervían en la cabeza, y tal vez en el corazón o en las sensaciones.

En fin, otro día. Mejor oír la canción que le compuso a su país en 1962.

ver


Le plat pays

Avec la mer du Nord pour dernier terrain vague
Et les vagues de dunes pour arrêter les vagues
Et de vagues rochers que les marées dépassent
Et qui ont à jamais le coeur à marée basse
Avec infiniment de brumes à venir
Avec le vent de l'est écoutez le tenir
Le plat pays qui est le mien

Avec des cathédrales pour uniques montagnes
Et de noirs clochers comme mâts de cocagne
Où des diables en pierre décochent les nuages
Avec le fil des jours pour unique voyage
Et des chemins de pluie pour unique bonsoir
Avec le vent d'ouest écoutez le vouloir
Le plat pays qui est le mien

Avec un ciel si bas qu'un canal s'est pendu
Avec un ciel si bas qu'il fait l'humilité
Avec un ciel si gris qu'il faut lui pardonner
Avec le vent du nord qui vient s'écarteler
Avec le vent du nord écoutez le craquer
Le plat pays qui est le mien

Avec de l'Italie qui descendrait l'Escaut
Avec Frida la blonde quand elle devient Margot
Quand les fils de Novembre nous reviennent en Mai
Quand la plaine est fumante et tremble sous Juillet
Quand le vent est au rire, quand le vent est au blé
Qand le vent est au sud, écoutez le chanter
Le plat pays qui est le mien

León blog, the untamed

Un áspero aunque sentido rumor de queja y lamentación se levanta como tolva en el desierto, como remolino de polvo y arena.

Y creo que es culpa mía, malhaya...

El caso es que tengo por sabido que hace ya tiempo que grupos entusiastas de conocidos/amigos se ocupan y se preocupan por la deficiente sociabilidad de su servidor, en todo ámbito: del asado y la guitarra plural al blog, del culto al scrum o al chewing gum colectivo hasta la morosa y benéfica conversación.

Y la razón que tienen: Felices de ellos que pueden gozar de las mieles de la sociabilidad y zambullirse en la multitud como fraternales cómites. Ya decía Aristóteles que el hombre sin comunidad se vuelve una bestia...

Me temo, sin embargo, que -poniéndose incluso en gastos y expensas- pudieron haber llegado a organizar innúmeros simposios (banquetes, quiero decir, en griego...) no con este excluyente propósito pero también para dirimir la cuestión, con deliberaciones sesudas acerca de la etiología, naturaleza y modalidad de los hábitos claustros y cerriles de -entre otros, quizá- su infrascripto.

Ay, de mí...

Ahora bien: Tate, tate, folloncicos...

Porque no quiero estar del todo ausente frente a los desvelos de tan buenas gentes. No debo. Que también yo -casas más, casas menos- soy al fin al cabo un zoón politikón...

Por ello mismo, me ocupé de una ricerca que ayudara en algo a orientar las angustiadas reflexiones, ya que no habrán de solverse así como así. Y creo que alguna punta, les conseguí.

Al final, parece que era lo ya sabido: lo más probable es que tenga un gen untamed, feroz y agresivo, refractario a la domesticación.

Ya sabía yo que la sola materia podía bastarse para explicar la cosa y que si no era cuestión de química (suponía ingenuo que nada más había alguna sociotonina en disfunción...), bien prodría tratarse de una cuestión de genes. Y tal vez cuestión de un solo gen (claro: otro insociable solitario, lógico...)
One possibility is that a handful of genes -perhaps even just one- underlie all the changes seen in domestication. A structure in the embryo of all vertebrates, known as the neural crest, is the source of cells that constitute much of the face, skull and pigment cells, and many parts of the peripheral nervous system and endocrine system. If the genes in the neural crest cells were delayed just a little in coming into action, a whole range of tissues could be affected, including the maturation of the adrenal glands that underlies the first fear response of young animals, Dr. Fitch has written.

Could a single gene that affects the timing of neural crest cell development underlie the whole phenomenon of animal and human domestication?

lunes, 24 de julio de 2006

Sou eiha aggiksei dila tin kardia

Ahí está el verbo entendre en francés, por ejemplo. No es poca cosa. En principio quiere decir percibir, oír. Pero no quiere decir entender, no en la primera, segunda ni tercera acepción. Acaso en la cuarta, cuando se usa como interpretar. Que tampoco es entender, en realidad.

Oír, entender. Cosas distintas. Como pasa tal vez con la canción africana de ayer.

O como en el caso de O aggelos mou de Alkistis Protopsalti, una veterana cancionista griega.

Veamos, brevemente.

Para empezar, hay dos gg porque en la pronunciación griega -dicho rápidamente- al juntarse estas dos guturales la primera se hace nasal ('n'). Entonces, lo que se escribe aggelos se lee anguelos. Se traduce 'ángel'.

Bien.

Sigamos.

Supongamos que se animaran a seguir la canción con la letra aquí transcripta de su original griego.
O Aggelos Mou

Opos tyligontan ta heria sto soma
Ki opos espage s'asteria I vradia
Sou eiha aggiksei dila tin kardia
S'agapao...

Ki opos epeftan t'asteria sto homa
Ki opos peftan sti gi ta kormia
Sou vrika mono mia leksi na po
S'agapao...

O aggelos mou, o anthropos mou, o thanatos mou,
Esy!
O aggelos mou, o anthropos mou, o thanatos mou,
Esy!

Esy pou estrefes arga to maheri,
Esy pou mou pernes glika ti zoi,
Esy!

Ki otan pou estrefes arga to maheri
Ki otan mou epernes glika ti zoi,
Pali mia leksi monaha sou ha pi
S'agapao...

Ki opos palevame etsi heri me heri
Ki opos den iha pia kardia na piasto
Vrika ke pali enan tropo na po
S'agapao...

Giro o kosmos perpata se zevgaria
Ki ego monahi s'ena spiti klisto
Na'ho ena psithiro sto stoma zesto
S'agapao!
Hecho lo cual, hemos oído. Pero, ¿hemos entendido?

Diré que s'agapao significa 'te amo'. Y no tengo que decir más.

Ahora bien.

¿Es una canción de amor decepcionado, de amor feliz? ¿Canta tristezas, melancolías, apasionamiento, nostalgia, fiesta?

¿Celebra? ¿Lamenta?

Repitan la operación: oigan, lean, canten con la letra.

Alguna imaginación nos hacemos, sin duda. Pero, ¿acertamos? ¿Cuánto acertamos? Al oír, sólo oír, ¿también algo podemos entender? ¿Todo el sentido está en la letra oída y correctamente traducida y entendida, y sólo en ella? ¿Interpretamos? ¿Intuimos? ¿Deducimos? ¿Sabemos algo sin saber que lo sabemos? ¿O elegimos el sentido que nos consuena?

Y esto cuando una canción tiene letra, porque si solamente oímos música...

Difícil.

Está claro que habrán de quedar más o menos afuera del pequeño experimento, aquellos a quienes por gusto, vocación, pedantería o necesidad, les hayan llovido los caracteres griegos hasta formarles en la cabeza nominativos o ablativos, espíritus ásperos, acentos circunflejos o aoristos segundos medios pasivos, y cosas así: helenoaficionados o helenohablantes, favor de abstenerse. Practiquen, en todo caso, con el swahili kenyata...

domingo, 23 de julio de 2006

Chacarera kenyata

Cuando 'busco' música, y cuando la encuentro, muchas veces pienso si a quien oye una melodía nuestra (argentina, digo) le pasará lo que a mí.

Encuentro música de cualquier parte (exactamente: de cualquier parte) y siempre encuentro algo que me guste, como un amor a primera vista y a veces como amores durables, amores amigos o apasionados. Y no importa de dónde venga: desde el Congo a Mikonos, de Corea a Irlanda.

Por ejemplo, pienso qué pensará un ranchero de Montana, un empleado nigeriano, un electricista noruego, una enfermera marroquí de una chacarera santiagueña.

¿Quién la oirá, quién la estará oyendo? ¿Dónde? ¿Entenderá lo que es? ¿Cómo sonará a los oídos de alguno que no sabe el sabor real de una melodía que no conoce? ¿Qué imaginación se hará, qué paisaje, qué caras imaginará? ¿Paladeará los matices?

Imagino a una estudiante de derecho en Rabat, por caso. Imagino a un granjero, a las afueras de Oslo. Final del día, cualquiera de ambos. Calor, brisa del mar de verano, para ella, aire que mece las cortinas de una ventana que da al patio interno de un edificio. Olores, sonidos. Para él, algo fresca la medianoche, día libre al día siguiente. Las hojas de las hayas tintinean, crocantes, en el camino que bordea una empalizada al barniz, para cuando el frío del invierno.

Mientras resuena la música por el eco del patio del edificio, ella oye. En el silencio rumoroso de su granja, con el arrullo de los sonidos animales en el fondo del aire, oye él. Mi chacarera santiagueña.

Si llegaran a traducir o a entender versos como
Del hueco de tus manos
blancas como el azúcar,
probé los desengaños,
bebí las amarguras.

La miel que vos me diste
no estaba hecha de flores,
de algún rencor hiciste
la miel de tus amores...
¿Qué oirán? ¿Qué entenderán? ¿Qué sentirán?

Como si dijéramos que un kenyata, de la tribu Luo, nacido en Mombasa, canta acompañado de su nyatiti, una especie de lira, su canción Salimie, y yo, mientras, una tarde de lluvia fría, a las afueras de Buenos Aires, mirando por el ventanal de mi escritorio perlado de gotas heladas, oigo África y pienso que me gustaría saber si Ayub Ogada, en Kenya, entiende mi chacarera...

sábado, 22 de julio de 2006

Cinema Paradiso

Si no se hubiera filmado otra película, creo que G. Tornatore igual habría filmado la mejor película que he visto.

Y si Ennio Morricone no hubiese compuesto nada más que una o
dos partituras, y fueran estas mismas, también habría compuesto lo mejor que pudo componer.

Verla completa, otra vez, ya sería buena cosa.

Pero si, además y de regalo, me encontrara con la portuguesa Dulce Pontes cantando una de esas músicas...

viernes, 21 de julio de 2006

Rules the waves























Esta es la noticia en la tapa de hoy del diario británico.

Aquí hay otra noticia británica.

Fròttola

Algún día hablaré de Italia. Y podría ser otro irónico epitafio, también.

Siempre es necesario hablar de Italia. No hay apuro, entonces.

Por ahora, apenas unos compases.

Una melodía 'vieja', del fin del XV, principios del XVI, de cuando las modas duraban unos 50 ó 70 años.

La Fròttola, per esempio.

Es lo que más tarde reemplazaría el madrigal. Muchas de estas composiciones cortesanas, versificaban en torno al Calendimaggio, una época del año, una prolongada fiesta de la primavera, tiempo de amores, de galanteos, por lo pronto.

La historia del autor, Bartolomeo Tromboncino, junto con Marchetto Cara los dos principales autores de este tipo de composiciones, es notable.

Y como el invierno parece disolverse en nada: calendimaggio entonces, qué remedio...

jueves, 20 de julio de 2006

El Cedro del Líbano

El amigo Francisco recuerda en un mensaje de correo la predilección del Líbano por la Virgen María y el emblema de esto mismo en su bandera.

Lo bien que hace en recordarlo.

En estos tiempos en los que cada quien parece saber cuáles son sus preferencias y sus bandos. Y cuando cada quien parece saber las razones de sus preferencias y las razones de sus bandos.

Para cuando todavía estén hablando de geopolítica, podremos recordar -si acaso- sobre "las ruinas" de qué podrían estar peleando. Y por qué.

Francisco hace referencia a una oración. Lo bien que hace, también.

¡Oh María, Reina de los montes y de los mares
de nuestro querido Líbano!
Tu pureza es semejante a la blancura de sus cumbres
y se expande como el perfume de las flores.

Tú, oh Madre,
tomaste los jazmines
de nuestros campos,
para que te sirvieran
de corona
en tu título de Inmaculada,

y las cumbres de las montañas,
como plantas de tus pies.
Te rogamos vuelvas las miradas
de tus maternales ojos
y extiendas
tus purísimas manos
para bendecir
a este pueblo,
que desde los primeros
siglos
se ha distinguido en darte
honor
y propagar tu devoción.

Podrá ser ignorado, pero no es nada nuevo o desconocido.

Hay más sobre esto aquí y también, más específicamente, aquí.

En la luna

No conozco a José María Cano.

Esto, que bien podría ser un epitafio, es nada más que una declaración de ignorancia. Lo descubrí al azar.

Buscaba una canción de Chavela Vargas, que no tiene nada que ver con lo que sigue y que no encontré. Pero encontré una que no buscaba y que siempre había oído cantada por El Cabrero, flamenco.

Con esa forma disparatada y dispersa con que nos ofrece sus cosas la red, salté atraído por la voz de Monserrat Caballé a una canción (El hijo de la luna), que en realidad resultó ser del tal José María Cano y que cantó el grupo Mecano, formado por él, su hermano el Nacho y Ana Torroja (y yo, repito, totalmente in albis..., lo que son las cosas...)

De salto en salto, me entero de que el señor Cano había compuesto un drama lírico que se llama Luna y que tiene el mismo tema que la canción El hijo de la luna.

Y eso lo supe, al fin, no porque sea muy perspicaz o culto en estas suertes, sino porque encontré azarosamente uno de los temas de la ópera cantado por la bonita voz de Ainoha Arteta, a la sazón la protagonista en el drama de Cano, esto es: la gitana Lola.

Resumen por allí el argumento de la obra de esta guisa:
Luna, es un "drama lírico" de profunda inspiración española que narra una dramática historia en la que se mezclan el amor, la muerte y el honor gitano. En su versión discográfica, dividida en tres actos, hay un total de nueve temas, entre canciones, romanzas y danzas, con la participación de figuras como Plácido Domingo, Teresa Berganza, Ainhoa Arteta ó Renée Fleming. El argumento de Luna, se desarrolla en Sevilla a primeros del siglo XIX, durante la ocupación francesa.

Lola, una mujer de raza gitana, suplica a la luna su vientre virgen para poder casarse con un gitano (Antonio). De este matrimonio nace un hijo albino, hijo de la luna. Antonio, creyéndose engañado, mata a su mujer para lavar su honor.
Cosa que no sé en absoluto si es como dicen, porque no oí la obra y no sé de qué va el asunto del todo, aunque alguna idea me hago.

Ahora bien, podría creerse que esto tiene algo que ver con el día del amigo, que diz que fue invento argentino (ay..., ay...) porque un odontólogo y la llegada a la luna y no sé qué cosas...

Pues no, hombre, qué pavadas son esas zarandajas..., cómo se le ocurre semejante cosa...

Repito: yo estaba buscando una canción de Chavela Vargas... y todo eso...

miércoles, 19 de julio de 2006

Els vells amants

Les prometo, como se dice en mi pueblo, que lo que yo quería era música sin más (hasta donde música sin más quiere decir música sin más...): mere music.

Imposible. No se puede. Miren, si no.

Encuentro esta canción de Serrat que no conocía y cantada en catalán, que es lengua que en poesía me gusta y cantada no menos. Me fui a ella como mosca a la miel, claro que sí.

Resulta que veo -y oigo- que es de las primeras épocas, y de las primeras en catalá, y la Nova Canço. La grabó en 1967 (y se le nota en la voz). Pero esas primeras épocas, como saben los que saben, son épocas que tienen sus cuestiones bizantinas.

Miren, si no (y van dos...)

Busco la letra y su traducción -para ser un niño aplicado y servicial y para que no se me quejen de que soy impaciente o lo que es peor, elitista- y además de la letra encuentro todo un nutrido asunto en la Wenciclopedia.

A ver: la batalla por el catalán. De esto mismo, atenuado o no, hay versiones en 'español' (je, je...) y en galego. Y todo el asunto alrededor..., que tiene su módico interés, si tienen ganas.

Pues, simplificando, qué diré: me gusta oír cantar y recitar en catalán, también a Serrat. Pero si tengo que envolverme en la bandera y hacer profesión de fe...: no, gracias, religión ya tengo.

Y, me habrán de perdonar los amigos de la Marca Hispanica, pero si de lenguas como bandera se trata -y aunque les pido que la conserven porque bien bonita me es y no debe perderse- para eso, para guerrear, me quedo con el gaélico de Irlanda, que a mi parecer es (fue, perdón, fue) la bandera contra una opresión comm'il faut.

Ahora bien. Igual, no se puede. No. No hay cómo hacer que la música sea solamente música. Porque la letra de la canción (oigan bien, por favor: estoy hablando de una canción en catalán cantada por Joan Manuel Serrat i Teresa, no del Estatut...), la letra, digo, tiene su cosa también (y van tres...)

Tal vez sea subjetivo, pero no le creo mucho a esa melancolía benévola para decir que el amor de esos dos vells amants ha vencido al tiempo. Tiene (veo) algún rastro de cierto desencanto, hasta cierto escepticismo, la visión de una utopía al revés, como una utopía que dice sin decir que no vale la pena, en realidad. No es cosa que se pueda desear, apenas es una peculiaridad que sirve para pintar en una canción, no necesariamente para vivir. O para verdaderamente desear que a uno le pase, que le pudiere pasar. Como si al decir
S'estimen com jo voldria ser estimat
(si els costums que segueixo ho permeten),
s'estimen com jo voldria ser estimat
quan la esperança comenci a estar seca.
estuviera diciendo que eso no es para él y no será. Y para nadie como él, que son casi todos, salvo para els vells amants, tan tiernos pero ingenuos ellos, tan fuera de moda. Y de este mundo.

Pues bien, si eso fuera, me parecería peor eso para este mundo que haber cantado una estrofa en castelán, en una nova canço cantada en catalá...


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Y así no va a poder ir siendo...

Creo que mi ingenioso plan de "mere music para descanso" ha devenido inconsistente.

martes, 18 de julio de 2006

Cuestiones bizantinas

El día, dicen, se presenta arduo.

Desde el 18 de julio uruguayo (del Uruguay de las papeleras) al 18 de julio español (tan por lo menos políticamente incorrecto...); desde el Líbano ahora de Hezbollah (aquel otrora enclave cristiano en medio oriente) hasta Israel (un mismo nombre para nombrar tantas cosas distintas, casi -aunque no tanto- a gusto del que lo nombre...)

Encima, me preguntan además por qué puse lo de San Martín y Bolívar. Pues, para empezar, porque eso dice el libro que estaba leyendo sobre San Martín. Y sobre Bolívar.

(Lo demás es cosa de Chávez y de Kirchner, qué tengo yo que ver, si acaso Chávez se pareciera a Bolívar y Kirchner no se pareciera a San Martín... No es culpa de San Martín, ni de Bolívar. Ni mía, claro...)

Y eso por nombrar cosas más bien sencillas de solventar.

Por eso.

Encontré este Aleluya de un tal Ensemble Sreteniye.

Recomiendo a los amantes de las sugestivas sonoridades del canto bizantino que se bajen algunos otros cantos de ese sitio, que algunas muestras tiene.

Por ejemplo, este Salmo 128 que lleva por título Felicidad del justo y dice:
Canción de las subidas.

Dichosos todos los que temen a Yahveh,
los que van por sus caminos.
Del trabajo de tus manos comerás, ¡dichoso tú, que todo te irá bien!
Tu esposa será como parra fecunda en el secreto de tu casa. Tus hijos, como brotes de olivo en torno a tu mesa.
Así será bendito el hombre que teme a Yahveh.
¡Bendígate Yahveh desde Sión, que veas en ventura a Jerusalén todos los días de tu vida.


Ya sé que esto no tiene nada que ver con los nombres de las cosas que salen en los diarios: ni con Uruguay, ni con España, ni con Chávez, ni con Kirchner, ni con el Líbano, ni con Israel.

Ya lo sé.

Bolivariano

El episodio de Guayaquil siempre está cubierto de niebla.

En un cuadernillo que la Comisión Nacional Ejecutiva de Homenaje al Bicentenario del nacimiento del General Don José de San Martín, juntamente con el Instituto Nacional Sanmartiniano, publicó en 1979, que estaba releyendo en estos días, el autor de un Breviario de la vida, ideales y muerte del General San Martín, cuenta algunos episodios de la tirantez entre Bolívar y San Martín, así como alguna causa refiere.

La por entonces provincia peruana de Guayaquil estaba en disputa, no solamente respecto de los españoles. Estaba en juego si se anexaría al Perú o a la Colombia bolivariana. Desde por lo menos 1820 están en litigio los partidarios de San Martín y de Bolívar por este motivo, que es la cifra de otros desacuerdos, además.

Se cuentan allí, por ejemplo, dos ocasiones en las que se trenzan los argentinos con Bolívar:
En sendas ocasiones se advierte la animadversión del jefe norteño hacia la revolución del Río de la Plata; en una de ellas al decir Bolívar que sus infantes colombianos pasearían sus pabellones sobre Buenos Aires, Lavalle le contesta en pleno festivo agasajo que "la Argentina era ya libre desde el 25 de Mayo de 1810" y en la segunda ocasión, sabiendo que el coronel Manuel Rojas era argentino, cuando Bolívar le pregunta el porqué de su aire altanero, aquel le contesta "que es propio de los hombres libres".
San Martín, vuelto de Guayaquil tras la mentada entrevista (que no fue una sola), decide retirarse del Perú, y pese a la insistencia de los peruanos para que reasuma el mando militar, se niega. Pasa a Chile por breve tiempo y de allí a Mendoza; de allí a Buenos Aires, desde donde, y tras la muerte de su esposa en agosto 1823, se va a Europa en febrero de 1824.

Cuando su colaborador Tomás Guido quiso saber el porqué de su partida del Perú, San Martín le resume la cuestión:
Y bien aprecio los sentimientos que acaloran a usted, pero en realidad existe una dificultad mayor que no podría yo vencer sino a expensas de la suerte de un país y de mi propio crédito y a tal cosa no me resuelvo. Le diré a usted sin doblez: Bolívar y yo no cabemos en el Perú; he penetrado en sus miras arrojadas, he comprendido su descubrimiento por la gloria que pudiera caberme en la prosecución de la campaña. Él no excusará medios por audaces que fueren para penetrar a esta república seguido de sus tropas; y fuerza entonces no me sería dado evitar un conflicto a que la fatalidad pudiera llevarnos, dando así al mundo un humillante escándalo.

lunes, 17 de julio de 2006

La subjetividad 'será' la verdad

Como el invierno en el sur no dura ni parece poder sostenerse en pie (el mundo se está volviendo poco serio, hasta las elípticas cósmicas empiezan a rebelarse...), no hay más remedio que distraerse con cuasitonteras y mirar el futuro.

En este fin de semana, varias conversaciones personales rondaron la cuestión de la naturaleza y alcances de la vida digital. Y esta mañana había alguien esperando para decir lo suyo. Tiene aspecto de libertad y democracia. Y creo que se trata de eso, sea eso lo que fuere que signifique, aunque no me guste cómo suena.

Pero más bien creo que se trata de lo contrario.

Claro que cuando se trata del futuro, y más de los futuros contingentes, casi todos estamos más o menos equivocados, hasta que llega.

domingo, 16 de julio de 2006

Sacra materia, ora pro nobis

1) Para algunos habrá sido necesario. Pero no parece necesario.

Creo que la ventaja será para los hispanohablantes, en este caso, el que se haya dicho en español de España: no se puede ser de izquierda y homofóbico, que quiere decir varias cosas pero que básicamente quiere decir que no debe decirse ni pío respecto de la homosexualidad, salvo cosas lindas y elogiosas. En fin, un poco de terrorismo lingüístico.

Creo, además, que es un corolario de aquello de que, secundum quid, la ciencia es de izquierda. Por aquello de la penosa noción de límite.

2) Otra más de estas cosas y ya van... Debo tenerlos hartos...

Pero no soy yo. Es la ciencia que se empecina, señores, con las fuentes del amor y las derivaciones maternales. Todo muy químico y eléctrico, todo muy lobular y cerebelar. Sí. Otra vez: si al entristecerse uno llora, pues hay que ver qué reacción química, qué tristotonina se libera y llega al lacrimal. A esa reacción llamaremos tristeza. Nombre lírico, ya sé, pero es que a los humanos nos encanta volver místico lo que nada más es sólido, líquido o gaseoso. Parece que ese rulo poético nos hace felices...

3) Ah, cierto... No se vayan todavía que hablamos un poquitín de la felicidad mundial. ¿Quieren saber cuáles son los países verdaderamente más felices? ¿Quieren saber de qué va la felicidad nacional? ¿Quieren verlo en una tabla y ver en qué lugar están? Ya me enteré de que la tristona Argentina del tango está 47/178 y que su índice es 52,2... Nada mal, nada mal..., qué suerte...

Esta gente se ha tomado el trabajo de inventar un nuevo índice para contrarrestar el plutocrático, materialista y brutal índice basado en el Producto Bruto Interno. Basta de materialismo: ahora 'save the planet'..., 'the material planet, of course...'
The Happy Planet Index (HPI) is an innovative new measure that shows the ecological efficiency with which human well-being is delivered.
¡Qué dulzura! ¡Y la de resultados 'felices' que obtienen con ese simple trámite! Claro que han notado una cosa sorprendente:
Island nations score well above average in the Index: They have higher life satisfaction, higher life expectancy and marginally lower Footprints than other states. Yet incomes (by GDP per capita) are roughly equal to the world average. Even within regions, islands do well. Malta tops the Western world with Cyprus in seventh place (out of 24); the top five HPI nations in Africa are all islands; as well as two of the top four in Asia. Perhaps a more acute awareness of environmental limits has sometimes helped their societies to bond better and to adapt to get more from less. Combined with the enhanced well-being that stems from close contact with nature, the world as a whole stands to learn much from the experience of islands.

It is possible to live long, happy lives with a much smaller environmental impact: For example, in the United States and Germany people's sense of life satisfaction is almost identical and life expectancy is broadly similar. Yet Germany's Ecological Ecological footprint is only about half that of the USA. This means that Germany is around twice as efficient as the USA at generating happy long lives based on the resources that they consume.
¡Je, je! "Islas", sí, como la de Utopía, ¿no?

Buen intento: Una mezcla de 'buen salvaje' con 'the small is beautiful' y 'liberen a Willy'...