jueves, 7 de diciembre de 2006

La luna

¡Qué linda luna hubo esta noche! Baja en el horizonte y enorme al salir, bien al este, sobre el río color de león.

Si se anda tarde por las afueras, volviendo a casa, o yendo y viniendo de cosa en cosa, tarde, se la ve. Aunque, estando tan al este y tan grande y baja, no sé por qué me la imagino sobre el mar y me da grande alegría. O sobre la meseta, allá en el sur. Reina. Reina de Plata, perlada.

Todo el día pasé pensando en los dichos de Rosas. En parte porque sí, en parte por el sabor a cosa conocida.

Igual no está mal lo que repite Rosas en sus Consejos, claro que como lo dice él...

Y digo repite porque todo lo que dice -de un modo u otro- está, por ejemplo, en el Libro de los Proverbios. Hay que buscarlo y allí está.

Lo de la mujer, si vamos a ver (y ya que estamos de luna...)

Braulio Anzoátegui (otro que tal... y de lo más pariente de Rosas, para colmo) en un aforismo que cito de memoria dice algo así como que la peligrosa no es la puta sino la hija de puta. Y resulta que los Proverbios dicen también lo mismo y más extensa y crudamente, acaso.

Busque, mi amigo, si no lo cree.

El capítulo 5, el 6, y mucho más en el 7, o en el 12. En fin, por todas partes en el Libro hay consejos y admoniciones a propósito de este asunto.

Como en el caso del hermano mayor proverbial de aquel último consejo 'socrático-rosista':
mejor es habitar en el desierto
que con mujer litigiosa y triste
que mismamente dice Proverbios 21, 19; y como tal parece que era de furibunda y mal llevada la doña Xantipa de Sócrates, lo cual no impidió que tuvieran 3 hijos (cosa que Sócrates apreciaba) y vivieran algunos cuantos años juntos, hasta en la celda de la muerte juntos.

Las lenguas insidiosas dicen que la señora estaba harta de los pelandrunes de sus amigotes platónicos y alcibiádicos, con lo que el tipo finalmente se escapaba de la mujer y de allí su peripatética filosofía agorística... Se cuenta que Sócrates casó grande (entre los 50 y los 60, según algunos) y que sus hijos eran chicos todavía cuando murió envenenado. Ella, dicen también, era bastante más joven que él. También decían que había tenido otra mujer además de Xantipa: Mirtó, hija de Arístides el justo, cosa que creía Aristóteles (parece que tratando de explicarse las pocas luces de Lamprocles, Sofronísco y Menéxeno, que así se llamaban los muchachos), pero según parece cierto, no es verdad.

En fin.

El caso es que, advertencias más o menos, y para hacerle entera justicia al asunto, es verdad que la mujer del Libro de los Proverbios -la 'gran mujer', se entiende- se asocia a la Sabiduría, máximo asunto y grave, y a ella alude abundantemente; así como es verdad que allí la relación de la mujer con el varón es figura del amor y la fidelidad humana a su Señor.

Todo está dicho en ese magnífico acróstico final del capítulo 31 del Libro de los Proverbios, que siguen las letras del alfabeto hebreo, espléndido poema sobre la mujer perfecta que, no porque sí, comienza diciendo
Una mujer completa ¿quién la encontrará?
Es mucho más valiosa que las perlas...

Perlas, sí. Del color de la luna.

Con lo que vuelvo al principio.

Y no está mal.

No hay cosa en el cielo y en la tierra en la que la mujer y la luna no anden juntas.

Sócrates no tuvo igual

Consejos

De cualquier pobre que os deba
nunca aumentéis los cuidados;
y al artesano pagad
el precio de sus trabajos.

Dad siempre con buena gracia,
porque una bella manera
añade al don mayor precio
que aquel que en sí mismo encierra.

Nunca publiques las gracias
que alguna vez hayas hecho:
pues deben estar ocultas
como negocios secretos.

. . .

Si con penitente llanto
del pecado arrepentido
rompes su engañoso encanto,
del estado más perdido
podrás pasar al más santo.

. . .

Al avariento insolente
que el dinero entronizó
podrá llamarle la gente
hermoso, sabio, valiente,
pero virtuoso, eso no.

Si te acusaran de falta
en que culpa no has tenido,
el mérito se ha quedado
y la palabra se ha ido.

Gran paciencia ha menester
quien resiste un grave mal;
pero en esto (al parecer)
Socrates no tuvo igual;
pues la prueba principal
es una mala mujer.
Tal vez alguno de por ahí supiera que Juan Manuel de Rosas escribía versos. Pues, yo no.

Entresaco algunos, porque los hay otros secos; parece que no fue gran poeta y sí concienzudo versificador. Algunas cosas están bien vista, con sabor a vistas y sabidas.

Dice Fermín Chávez en la despareja que ya vengo citando, y que es donde aparecen:
los Consejos que aquí damos están sacados de la libreta actualmente conservada en el Archivo General de la nación, documento 10.740, Legajo 65 del Museo Histórico Nacional. Son versos escritos de su "propia letra".
Dice en una notita también que a estos versos y otros suyos aludió Rosas en cartas (por ejemplo, en una a Terrero de junio de 1853) y hasta en su testamento. Como dice también que, en 1924, Carlos Correa Luna descubrió algunos versos por él escritos, para ser cantados en los campamentos y en las campañas al desierto.

miércoles, 6 de diciembre de 2006

Los guerreros del arco iris


Con la sorpresa intacta, los chicos -esta vez más dispersos- volvieron al arco iris.

Adelgazan los días de colegio. Es gracioso cómo se dejan la 'ropa de trabajo', todavía mucho después de haber llegado de sus clases y cosas. Como una especie de displicencia: 'me dejo la ropa del cole porque se me da la gana...', parece que guapearan. Claro: mañana es el último día. Así no vale.

Y en el cielo, otra vez, los bronces y los cobres de tardes raras de soles raros, lluvias rápidas, cielos flamígeros, nubes bajas, vientos fuertes.

Y el arco iris. Más completo ahora, más nítido y más grande a la vista. Del sudeste al noreste, burlando la sombra del ciprés.

Otra vez me volví a la frase aquella de Albert Camus sobre la miseria y el sol. Porque sí. Porque tenía razones Sartre al despreciar a Camus. Había cometido el pecado de tener al sol en la lista de las cosas de la historia del hombre en este mundo, pero más allá de la historia. Podría haberse quedado solamente con la miseria. Pero, no: el muy tonto tuvo que incluir el sol. Para qué le sirve a la historia el sol, el arco iris. Salvo para los 'verdes' de Danielito Cohn Bendit, salvo para usar a las ballenas de rehenes de la historia.

Tiene razón Camus. Y también Sartre.

Están diciendo lo mismo de distinto modo. O todo lo contrario.

Camus dice que el arco iris es para el hombre. Sartre también (Danielito no se me ocurre qué podría decir...) Porque para Camus parece que hay algo más que historia y la miseria de la historia y, lo que hay, le habla al hombre de eso mismo: el arco iris, por ejemplo (algo que el hombre puede saber, después de todo, porque él -que lo está diciendo- es un hombre); y para Sartre todo lo que hay es para el hombre, porque sin hombre no hay nada (y aun diría que fuera del hombre no hay nada...)

Un guerrero del arco iris, bien podría ser uno que, como en los versos de Chesterton, tuviera que batirse porque el verde de las hojas es verde. Y los colores del arco iris son del arco iris.

Hay quienes piensan y sienten que todas las cosas son utilizables. Aun las más sagradas y santas. Algunos hasta dieron toda la vuelta al valor simbólico de las cosas. No es que no defiendan el símbolo, al contrario. Incluso saben -oscuramente al menos- que las cosas son algo y al mismo tiempo son símbolos. Y les gusta que sea así y están de acuerdo. Parecería que tienen la doctrina correcta, aunque aun eso habría que palpar de armas... Porque eso, sin embargo, no les impide usar las cosas -sagradas o no- como armas y arietes. Y no por su valor simbólico y místico, menos por su valor intrínseco, sino porque son buenas como armas.

Es verdad. Casi todos, allí, resultan términos equívocos: historia, sol, miseria, hombre.

Y arco iris, también.

Los chicos no saben estas cosas. Saben otras. Mejores.

Por ejemplo, ven un arco iris cuando ven un arco iris, como Camus cuando, de chico, en las playas mediterráneas de Argelia, veía el sol.

Pucherito

Siempre pensé que la cocina es poética. Y aun a la inversa.

De modo que con un poco de las Nanas de la cebolla de Miguel Hernández
La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar
cebolla y hambre.
y este soneto del entrerriano Amaro Villanueva que recoge Fermín Chávez en su antología despareja,
Papa

Bronceada piel cautiva la blancura
que en tu cándida carne se aliviana
desnuda en el puchero o cortesana
del rescoldo en la ardida sepultura.
Como el indio y su tierra estás oscura
bajo amarilla flor en pena hermana,
pero al mundo, por boca trasoceana,
primicias de sabor dio tu ternura.
Mas cuando adjetivado de repente,
por gracia de mujer que lo suscita,
tu nombre a boca del elogio escapa,
parece que brotara el continente,
pues América en quichua se desquita
de mudos siglos en tu voz: ¡Qué papa!
creo que podría hacerse un cocidito o una tortilleja, para ir tirando (sazonado todo con unas pizquitas de ideología, claro, que siempre le agrega un saborcete a las cosas...)

Papa y cebolla. Para un pucherito, carne no hay. No le hace: la carne es débil.

martes, 5 de diciembre de 2006

ADN

Una vueltita por los diarios.

Cosecha interesante, mire.

Por ejemplo.

A ver si sembramos un chico para repuesto. O dos.

Lo que sí, por favor, dejen todo ordenadito cuando terminen, cada cosa en su lugar. Las partes sobrantes pueden servir para otra cosa.

(Si no entiende bien el lenguaje, si le parece que faltan datos: tiene razón. No importa. Pruebe completar y siga hasta hacerse una idea...)

(Eso sí: no olvide transitar algunos hilos sentimentales, alguna cuerda sensible. Si no se le ocurre nada, venga a verme que yo le explico cómo...)

¿Le parece espantoso? ¿Le parece fenómeno? ¿Qué le pasa? ¿Es demasiado conserva? ¿No? ¿Usted es lo suficientemente progre y se la banca...?

No se sulfure ni se agrande, cumpa: es cosa de ADN.

lunes, 4 de diciembre de 2006

Marca

La parte de 'liberación' es bastante transparente. No digo 'clara' ni consistente. Es a lo que más se dedican, en realidad, sea lo que fuere que quiera decir 'liberación'.

Lo de 'teología' es lo que no entiendo.

¿Para qué usarla? No digo que no se pueda o no se deba. No digo nada. Digo solamente por qué les parecerá que tienen que usar la palabra. Qué cosa se supone que designan con la denominación.

Tal vez la palabra 'teología' les despierte quién sabe qué imágenes. Tal vez crean que si aparece la palabra 'teología' eso les da quién sabe qué prestigio o halo (lo que no deja de ser llamativo) o crean que 'liberación' sola es poca cosa o que 'sociología de la liberación' suena bien pero es medio como poco. O que hay que redefinir 'teología', resemantizarla. Pero aun en este último caso -y especialmente si de eso se tratare-, para qué pelearse por una palabra, para qué seguir usándola.

Tal vez sea una 'marca', la marca de un producto.

(Así como otros usan la palabra 'tradición'.)

Lo que pienso es que mientras no lo digan claramente, mientras no expliquen qué necesidad tienen de la palabra 'teología', seguirá siendo una manipulación.

Me hacen acordar, además, a Alvaro Alsogaray: imperturbable -salvo el tic- sostenía que los 'liberales' nunca habían gobernado el país. Cuando se le decía que fulano, que mengano, que tal gobierno, que tal ministro (sobre todo si habían fracasado, hambreado, expoliado): 'eso no es liberalismo, el liberalismo bien entendido y bien practicado no es eso y jamás haría eso...'

Farabutes.

domingo, 3 de diciembre de 2006

Tres medios

Una cosa, como siempre, lleva a la otra.

Buscaba música de otro tipo y encontré unas canciones de Angelo Branduardi, compuestas para una película extraña, que no conocía pese a que es de 1983, y de la que me entero que salió a la venta un dvd el 1º de diciembre.

Trata la vida de san Felipe Neri y la creación del Oratorio romano. Y tengo que verla.

Mucho mejor, en realidad.

La otra posibilidad era hablar de cosas que medio me aburren, medio me fastidian y medio me hacen gracia agridulce. No es que no tenga que escribir sobre esas cosas, es que ahora medio me aburren, medio me fastidian y medio me hacen gracia agridulce.

Sí: tres medios (3/2)...

¿Está mal?

sábado, 2 de diciembre de 2006

Dueño vende

Estaba viendo un episodio de la Segunda Guerra Púnica entre Cartago y Roma, la más nombrada de las tres que hubo y que acaeció más o menos entre el 219 y el 201 antes de Cristo.

La fama de esta guerra se debe en buena medida al avance arrollador del cartaginés Aníbal Barca que lo lleva de Hispania hasta el sur de Italia. Batalla tras batalla, Roma pierde decenas de miles de hombres. En una campaña fatigosa pero exitosa, Aníbal ha llegado hasta Sicilia, teje contra Roma alianzas con toda clase de tribus y pueblos de las Galias y de Italia, y la tiene en jaque durante años.

Aníbal ya derrotó a los romanos en tres batallas espantosas antes de que llegara la famosa batalla de Cannae (Italia al sur, digamos, sobre el lado del Adriático), en la que los romanos perdieron -en un día y sin contar a los prisioneros- unos 60.000 hombres (más o menos lo que dicen los yanquis haber perdido en la parte de la guerra de Vietman de la que participaron...)

Ya tomó Capua, también, la lujosa ciudad del sur, y se apoderó de Sicilia.

En Roma, se suceden los cónsules y se suceden las derrotas y las cifras ingentes de muertos en combate.

Estamos alrededor del año 212 aC.

Publio Cornelio Escipión todavía no es Escipión el Africano, y, aunque le tiene un hambre atroz al cartaginés, faltan un poco para que, a pesar de sus 25 años, se transforme en el general vencedor de Aníbal.

Bien.

Sin embargo, el asunto que me llamó la atención es un pequeño gesto.

Después de Cannae, los romanos deciden armar un nuevo ejército. Saben que en cualquier momento Aníbal atacará Roma. Aprendieron, con todo, distintas estrategias del cartaginés. Y lo observaron con cuidado. Especialmente Quinto Fabio Máximo Belicoso, llamado Cunctator, es decir 'el que demora o retrasa'.

Este patricio, chapado a la antigua y muy zorro, que en un remedio deseperado había sido nombrado dictador por 6 meses, había advertido que a Aníbal se lo combatía no presentándole batalla frontalmente sino dificultándole su mayor fortaleza: la movilidad. Y entorpeciéndole los suministros, cosa que tuvo su importancia al final.

El caso es que los romanos estrenando legiones (los ejércitos eran cada vez más numerosos, y ya iban...) deciden avanzar hacia el sur y concretamente sitiar Capua y seguir hasta Sicilia para recuperar Siracusa, que había cambiado de alianza en favor de Aníbal.

Al ver la reacción de sus enemigos a los que creía casi vencidos, en un movimiento sorpresivo el cartaginés decide dejar Capua y avanzar sobre Roma, para hacer que los romanos levanten el sitio a Capua y no avancen sobre Sicilia. De este modo, audazmente, acampa a unos 40 estadios de la ciudad.

(Un estadio es medida griega antigua, y en diversos lugares tenía longitud distinta. Según parece, en Roma un estadio eran 218 varas y una vara eran 3 pies y un pie eran 0,2964 metro.)

Es decir, muy cerca, tal vez a unas pocas cuadras de los muros (corrijan los numerólogos, por favor), aunque no con mucha gente.

En Roma había dos legiones para la defensa, no demasiado, pero algo era. Entre otras medidas, la república compró 8.000 esclavos y formó cuerpos militares con ellos. Distribuyó armas entre los ciudadanos hábiles y las mujeres se pasaban el día en los templos barriendo el piso con sus cabellos, impetrando así el favor divino. En ningún caso, los romanos llamaron a los soldados que sitiaban Capua o marchaban hacia Sicilia, tal como pretendía el cartaginés con su maniobra.

Una noche, Aníbal se escabulló y observó desde las colinas la ansiedad de los romanos, pero también la actividad febril y la determinación y se dio cuenta de que su plan había fallado.

Sin embargo, el punto curioso, el gesto, es que el Senado, entre las medidas con la que pretendía defenderse del cartaginés, puso a subasta los terrenos en los que Aníbal estaba estacionado con sus tropas de sitio. Y, según dicen los historiadores de aquellos años (bien que algo parciales, convengamos), el precio que se pagó por ellos no disminuyó ni un as por el hecho de que los lotes estuvieran ocupados por intrusos...

Hay para todos los gustos: lo llamarán una maniobra de acción psicológica que sin duda llegó a los oídos del invasor; otros dirán que es mucha sangre fría; unos más podrán decir que el gesto de desprecio (ya imperial, diría si no fuera un anacronismo) es casi arrogante; y algunos otros llamarán, a esta notable transacción inmobiliaria en medio de una de las campañas más terribles para la República, simplemente dignitas.

El final de Aníbal y de Cartago es conocido.

viernes, 1 de diciembre de 2006

Lateral tango litoral

Llegan todo el tiempo esos 'paquetes' de libros, que traen de todo. Las gentes parecen creer que toda letra impresa tiene que ir a parar a 'la cueva', cuando ya no tiene lugar en el mundo. Y yo, pa' pior, les vengo dando la razón desde hace años, encerrando allí primero y después ordeñando cualquier clase de papel, a ver qué se le puede sacar.

Y los papeles están por sacarme a mí de la cueva.

Así llegó Aquí me pongo a cantar. Poetas y trovadores del Plata, edición de 1993 de Fermín Chávez. Son 224 páginas de unas Ediciones Pueblo Entero. Ya hablaré de este 'documento', tal vez. Tiene interés lo que eligió y por qué; especialmente, porque no necesariamente todos responden a la categoría de poetas y algunos ni siquiera a la de trovadores... Desde Borges o Jacobo Fijman, hasta Alicia Eguren y Angelelli.

Pero entre otros está allí el entrerriano José María Fernández Unsain, que sí es poeta.

Tiene un Tango de Paraná. Dice Chávez que es del 27 de marzo de 1955.
Este zaguán fue mío solamente
y la muchacha del zaguán fue mía.
Por arrastrar el ala adolescente,
por empezar de nuevo, lloraría.

Por repetir la sucia madrugada,
bagual el cuerpo, joven la manía,
por ser lo que antes fui, nada de nada,
esta vida, de balde, entregaría.

Por recorrer mi pueblo con las manos,
por ver su mugre y su milagrería
con estos ojos turbios orejanos,
cuatro versos sin luz inventaría.

Pero te me vas muriendo,
corazón despavorido,
miedoso, fino y alegre
como un relincho.
No volverás a nacer
ni a bautizar tu destino.
Te queda un nombre seguro.
Perdido.

En este parque derrumbado tuve
un árbol, un panal y un desafío.
El cielo convidaba alguna nube
y la noche alababa el lucerío.

Esta casa empinada, fue mi casa.
Basta su techo de ángeles, sombrío,
yo me encendí de amor como una brasa,
y me mojé de amor, como un rocío.

Este pueblo fue mío solamente,
míos su cerrazón, su estrellerío.
Por tenerlo otra vez, apenasmente,
me podría morir como su río.

Para 'tango' es mucho, creo. Pero para ilustrar un 'viernes poético', creo que está más que bien.

jueves, 30 de noviembre de 2006

El presente que ha pasado

Hoy puedo hacerme un regalo, aprovechando el regalo que me hizo Francisco, un amable portugués.

Lo recibí esta mañana. Muy a tiempo, sí. Para un festejo.
O' gente da minha terra

Letra: Amália Rodrigues (ah, Amália...)
Música: Tiago Machado

É meu e vosso este fado
destino que nos amarra
por mais que seja negado
ás cordas de uma guitarra

Sempre que se ouve o gemido
de uma guitarra a cantar
fica-se logo perdido
com vontade de chorar

Ó gente da minha terra
agora é que percebi
esta tristeza que trago
foi de vós que recebi

E pareceria ternura
se eu me deixasse embalar
era maior a amargura
menos triste o meu cantar

Ó gente da minha terra
agora é que eu percebi
esta tristeza que trago
foi de vós que a recebi.

Pero.

Otro más, claro.

¿Por qué no?

Sí. Es fiesta.

Alguna vez puse la letra de Porto de Mágoas. Ahora, que la cante Dulce Pontes.

¿Y nos vamos a ir sin oír a Amália...?

No, señor...

La tan bonita niña Amália, la gran Amália (pa' que vean que canta lo que sea...)

En la güeya del querer


Lo estaba debiendo.
(En realidad, no sé si lo estaba debiendo, ni por qué lo estaba debiendo, ni a quién...)
Los apuros de las idas, los apuros de las vueltas. Algo quedó inconcluso, es verdad.
Por las dudas, habrá que completarlo. No tanto porque valga más si agrego algo.
El asunto tiene su gravedad. Gravedad de peso y hondura, no tanto de urgencia y peligro (aunque, en esto, el peligro es siempre equivocar la senda, cosa posible porque es difícil acertar en aquello que más importa, por más que diga nuestro Martín Fierro que en la güeya del querer no hay animal que se pierda...)
Creo que de estas cosas está hecha la substancia de la vida.
Aquello en lo que no tenemos que fallar, al final: A la tarde te examinaran en el amor. Aprende a amar como Dios quiere ser amado, y deja tu condición, diría san Juan de la Cruz.
Como creo, al menos al principio, que hay que leer lo que Dante dice en italiano. Aunque no se entienda el italiano.
"O donna in cui la mia speranza vige,
e che soffristi per la mia salute
in inferno lasciar le tue vestige,

di tante cose quant'i' ho vedute,
dal tuo podere e da la tua bontate
riconosco la grazia e la virtute.

Tu m'hai di servo tratto a libertate
per tutte quelle vie, per tutt'i modi
che di ciò fare avei la potestate.

La tua magnificenza in me custodi,
sì che l'anima mia, che fatt'hai sana,
piacente a te dal corpo si disnodi".

Così orai; e quella, sì lontana
come parea, sorrise e riguardommi;
poi si tornò a l'etterna fontana.
Es aquel pasaje del Paraíso (XXXI, 79-93) de la Divina Comedia de Dante Alighieri que había mencionado vez pasada.
Señora, que das fuerza a mi esperanza
y por mi salvación has soportado
tu pisada dejar en el infierno,

de tantas cosas cuantas aquí he visto,
de tu poder y tu misericordia
la virtud y la gracia reconozco.

La libertad me has dado siendo siervo
por todas esas vías, y esos medios
que estaba permitido que siguieras.

En mí conserva tu magnificencia
y así mi alma, que por ti ha sanado,
te sea grata cuando deje el cuerpo.

Así recé; y aquélla, tan lejana
como la vi, me sonrió mirándome;
luego volvió hacia la fuente eterna.
El canto XXX, el anterior a éste, es un elogio de la belleza y del poder de Beatrice para purificar, por lo pronto, el amor de Dante y, con eso mismo -qué será primero-, purificar la mirada de su inteligencia y de su corazón. Para que el amor haga nueva todas las cosas y él vea y entienda. Y para que sea él más de lo que era. Y más que más, mejor. Para que el amor haga buenas todas las cosas. Y haga libres a los que bien aman, cosa difícil de entender y fácil de entender mal.

¿Primero fue el amor, la pureza, la mirada más lúcida para ver mejor la luz? ¿Cuál primero? ¿Finalmente el amor -un amor, no cualquier amor- pone luz, da luz, y la luz calor y más amor? ¿Amar lucidifica el alma? ¿La lucidez hace mejores amores?

Beatrice, dice Dante, ha ido antes, delante. Y ella ha sido el pie y la luz. Y el amor.

Los pies de Beatrice han precedido los pies del propio Dante en el Infierno, para que él llegara finalmente al Paraíso. Y con eso, Dante ha llegado al círculo de la Rosa -podría ser aquel círculo apretado de la rosa donde no hay pena, porque no hay dos, dijera el tan dantesco Marechal-, y con ello a la bienaventuranza. Mirada unitiva y propia unión. Una nota de las cosas que son. Y del que Es.

(Una antigua tradición esotérica diría cosas similares respecto de lo mismo, pero con un sentido diverso. Cualquier sentido superpuesto no desluce el primero. Aunque lo oscurezca.)

Cuando falta ese Unum no puede haber Amor ni Luz. De este modo, aquella tópica ceguedad del amor tiene que significar una cosa completamente distinta a lo que se cree.

Entonces, un amor tal que hace tal Unidad no puede ser cualquier amor. Ni en las cosas de dos ni en las de muchos, ni en la concordia de los amantes ni en la concordia social.

(Es verdad que existe la costumbre de nunca asociar las relaciones entre tipos de amores. Y lo mal que se hace...)

Decía Juan Álvarez Gato:
Gran belleza poderosa,
a do gracia no esquivó,
destreza no fallesció;
hermosa que tan hermosa
nunca en el mundo nasció...
O más todavía, después:
Los nudos que' en el cordón
distes vos alegre y leda,
como nudos de passión,
vos los distes en la seda,
yo los di en el corazón;
vos distes los nudos tales
por nombrar a Dios loores,
yo para nombrar d' amores;
vos para sanar de males,
yo para crescer dolores.
Nudos que unifican. Nudos que hacen una todas las cosas. Incluso a los que une el amor. No necesariamente al modo cómo lo pretende el amante apasionado y la pasión del amante pura pasión (o más que nada pasión...)

Igual que en el canto XXX, dice Dante de la luz de aquella que lo lleva a la Luz:
Forse semilia miglia di lontano
ci ferve l'ora sesta, e questo mondo
china già l'ombra quasi al letto piano,

quando 'l mezzo del cielo, a noi profondo,
comincia a farsi tal, ch'alcuna stella
perde il parere infino a questo fondo;

e come vien la chiarissima ancella
del sol più oltre, così 'l ciel si chiude
di vista in vista infino a la più bella.

Non altrimenti il triunfo che lude
sempre dintorno al punto che mi vinse,
parendo inchiuso da quel ch'elli 'nchiude,

a poco a poco al mio veder si stinse:
per che tornar con li occhi a Beatrice
nulla vedere e amor mi costrinse.

Se quanto infino a qui di lei si dice
fosse conchiuso tutto in una loda,
poca sarebbe a fornir questa vice.

La bellezza ch'io vidi si trasmoda
non pur di là da noi, ma certo io credo
che solo il suo fattor tutta la goda.

Da questo passo vinto mi concedo
più che già mai da punto di suo tema
soprato fosse comico o tragedo:

ché, come sole in viso che più trema,
così lo rimembrar del dolce riso
la mente mia da me medesmo scema.

Dal primo giorno ch'i' vidi il suo viso
in questa vita, infino a questa vista,
non m'è il seguire al mio cantar preciso;

ma or convien che mio seguir desista
più dietro a sua bellezza, poetando,
come a l'ultimo suo ciascuno artista.
Y también, sí: en todo la belleza. Poderosa belleza.

La belleza de la Beatriz de Álvarez Gato y la belleza de la Beatrice de Alighieri.

El misterio -otra vez- del misterio de la belleza al final de las cosas.


Creo que es de gran consuelo saber lo que un amor hace de nosotros. El amor.

El homenaje que Dante y Álvarez Gato le hacen a las damas de sus amores los pone en dirección al cielo. Porque amarlas los ha puesto en dirección al cielo.

Algo que el amor puede hacer. Debe hacer.

No solamente para que no se pierda uno el Cielo. Sino para que no pierda el amor.

martes, 28 de noviembre de 2006

Estel

El experimento social de Melkor-Sauron-Saruman (ellos mismos son una sociedad, también), dio toda suerte de monstruos y de seres espantosos. Y dichos ellos así, en ese orden vertical que no es casual ni caprichoso.

Cosas mayores y más graves y hondas que un experimento social, con la nota necesariamente horizontal que parece tener, había detrás de la furia de Melkor contra todo lo plantado en Arda. Pero era un experimento social, también.

El mal no se resigna a la soledad. Tiene pretensiones plurales. Yo, , él, nosotros: está en la naturaleza de los malos también.

El Mal pretende ser trinitario, social.


Orcos, trasgos, licántropos, diseños de bestias artificiales, temibles uruks, pestilentes arañas, espectros de reyes malditos, antiguos males ocultos en las profundidades de las simas, seres deformes, envilecidos, maleados, vencidos, desesperados.

Sin embargo, la intención y la acción espiritual, y moral , que los pusieron en existencia, sin duda eran peores que los resultados, por horribles que los resultados fueren a la vista, por peor que olieren, por atemorizantes que fueren sus silbidos, gruñidos, aullidos, siseos.

En el medio, los intentos de toda clase de seres -inteligentes o no- por enfrentar al enemigo parecieron -y a veces fueron- poco eficaces, aunque se salvara el empeño y la intención, la garra, el coraje, la generosidad. Y hasta la obediencia natural de ríos, bosques y piedras y animales por permanecer fieles al designio original y final de Ilúvatar.

También hubo quienes buscaron atajos. También hubo quienes quisieron usar el propio poder de Sauron contra Sauron, sirviendo a Sauron.

Y más y más se enmarañaba la historia y se enrarecía el aire. Y mayor era cada vez la oscuridad. Y más poder acumulaba el enemigo y más difícil era la esperanza. Porque la cara más mala del mal mostrada a todos tenía una intención antes que otras: desesperar.


Hasta que llegó el Rey.

A esta misma hora, en este mismo lugar

Las virtudes están tramadas de rutinas. Y los vicios, claro, que son la contraparte.

Hábitos, rutinas, costumbres.

Cosas que se hacen a horarios fijos. Cosas fijas a horarios fijos. Como los gestos repetidos, hasta palabras repetidas. Sonrisas, movimientos, ademanes, muecas, enojos. Y pensamientos, también. Y afectos, emociones, sentimientos. Caminar a un lugar, hacer lo mismo al llegar. No ir. Siempre evitar.

Rutinas. Que en general dejan de ser rutinas cuando dejan de ser cosas repetidas y son la cosa misma que se hace y se dice y se piensa y se siente. Cuando ya el valor de repetición, el andamiaje, no es necesario. Dichosas algunas, hasta en lo que tienen de rutinarias y por lo que tienen de rutinarias. Como débiles otras, porque su rodar suena más estridente que lo que rueda.

No siempre nos damos cuenta, creo, de lo mucho que hace con nosotros -y de nosotros- esa moliente rutina. Nos hace. Y tanto.

Tal vez, solamente cuando hay que desarraigar un gesto, cualquier cosa, aquello macerado en giros y giros repetidos, es cuando advertimos cuánto estamos hechos de vueltas y vueltas de lo mismo y por lo mismo.

Hay quienes sueñan con una especie de bendición de lo irrepetible, de lo nunca hecho, visto, dicho. De lo nunca pensado, sentido. Que hay quienes sueñan con lo inédito siempre, donde la rutina es que cada cosa tenga que ser distinta. Quieren el resultado, sin el procedimiento.

Y al revés.

Hay quienes se refugian en el procedimiento. Y esa ansiedad del refugio tibio de lo consabido, cuando refugio, tibio y consabido no son más que sinónimos bonitos de una penosa ansiedad.

Como hay el gozo de lo conocido, donde también una cosa es sinónimo de la otra, a Dios gracias.

¿Y esto a qué viene? ¿Por qué lo digo? Pues, por cuatro cosas. Que se alinearon en mi cabeza, de pronto, como pasa a veces que de las cuatro puntas de la vida aparecen cosas distintas en un mismo punto, y al mismo tiempo.

En realidad, dos no tienen gracia (habría que hacer muy cortos dos cuentos muy largos); y las otras dos... no tienen importancia.

Vale lo mismo.

lunes, 27 de noviembre de 2006

Venga a nosotros tu Reino...

-¿Usted no tiene miedo de morir?

-Ustedes son los que tienen miedo de morir, yo no. Mejor dicho, aquí en la cárcel ustedes no pueden entrar y matarme, pero yo puedo mandar matarlos a ustedes allí afuera. Nosotros somos hombres-bombas. En las villas miseria hay cien mil hombres-bombas. Estamos en el centro de lo insoluble mismo. Ustedes en el bien y el mal y, en medio, la frontera de la muerte, la única frontera. Ya somos una nueva "especie", ya somos otros bichos, diferentes a ustedes. La muerte para ustedes es un drama cristiano en una cama, por un ataque al corazón. La muerte para nosotros es la comida diaria, tirados en una fosa común. ¿Ustedes intelectuales no hablan de lucha de clases, de ser marginal, ser héroe? Entonces ¡llegamos nosotros! ¡Ja, ja, ja?! Yo leo mucho; leí 3000 libros y leo al Dante, pero mis soldados son extrañas anomalías del desarrollo torcido de este país. No hay más proletarios, o infelices, o explotados. Hay una tercera cosa creciendo allí afuera, cultivada en el barro, educándose en el más absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo Alien escondido en los rincones de la ciudad. Ya surgió un nuevo lenguaje. ¿Ustedes no escuchan las grabaciones hechas "con autorización" de la justicia? Es eso. Es otra lengua. Está delante de una especie de post miseria. Eso. La post miseria genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet, armas modernas. Es la mierda con chips, con megabytes. Mis comandados son una mutación de la especie social. Son hongos de un gran error sucio.
Pertenece a un texto que me llegó ayer.

El reportaje tiene su interés. Y vaya si no (aunque es cierto que esta clase de entrevistas ha sido negada por las autoridades brasileñas y por varios medios); en particular por el lenguaje. No solamente por las cosas de las que habla. El modo de preguntar del entrevistador (¿/a?), el modo de responder del entrevistado. La relación entre ambos. Lo que ambos parecen representar (aunque haya mucho de 'terrorismo verbal' en el entrevistado...)

Pero hay una cantidad de asuntos allí, además, bastante más importantes que eso. Incluso en el caso de que todo sea falso.

Porque falso o verdadero, está el telón de fondo que hace posible la representación.

Tiene su interés también la figura del entrevistado, lo que se mueve en torno a él, lo que se piensa y dice de él y de la propia entrevista.

La respuesta por izquierda más fácil es enfocar las secuelas de la explotación y la opresión, el modo cómo las estructuras de pecado (social, claro...) se cobran sus víctimas, o la tergiversación interesada de la revolución, de las luchas populares en beneficio de las multinacionales del crimen. La respuesta por derecha más fácil es enfocar la disolución del orden, del contrato social, la corrupción de las instituciones, el capitalismo mal aplicado (¡je!).

Pero no hay nada fácil en esta cuestión, creo. Así que descartemos las facilidades.

Rex

El curita trató de explicar la realeza de Cristo. Nos dijo que Jesús se presentó a los suyos en su tiempo hablando de figuras -y en figuras- para todos reconocibles. El buen pastor le habla a los pastores; como a los pescadores les habla de pescas y barcas.

Así, a los que viven bajo reyes les habla del reino y de su realeza.

A nosotros, decía, esta figura no nos dice nada, pero en aquellos tiempos no había democracia. Con todo, como al pasar y sin darnos cuenta -dijo, y sin poder resolver la evidente aporía- en el Padre Nuestro volvemos a toparnos con imágenes regias: 'venga a nosotros tu Reino'.

Total que el curita se metió en un matete, no mal fraseado, políticamente correcto (porque así tiene que ser), pero completamente inconsistente. En parte porque para poder decir lo que él quería decir tenía forzosamente que decapitar -además del Reino y el Rey- el texto. Y el Libro entero, si vamos al caso.

Para que fuera enteramente sólida su mirada sobre el sentido de las cosas, no solamente tendría que redefinir, reemplazar o explicar cada referencia regia en las escrituras. Eso no sería nada. El asunto es que expresiones como 'el palacio de la papa frita', 'el imperio del calzado', 'el rey de la goma' deberían dejar paso a otras más acorde con la 'construcción democrática' en el imaginario colectivo.

Y no. No hay caso. No se logra reemplazar la figuras y las metáforas regias con otras más horizontales.

Será que la monarquía, además de ser lo que es, es signo y cifra de algo de lo que no puede ser signo y cifra la democracia, tal vez por ser lo que es.

Hay una carnalidad monárquica que seguramente celebrará el que no se pueda. Y en cuanto carnalidad y autocomplacencia carnal, me parece patética. También los judíos esperaban un rey y no tenían mucha idea del sentido de su monarquía.

Como hay una carnalidad popular que se resentirá no de la carnalidad monárquica -que puede hacer resentir incluso a un monárquico no meramente carnal-, sino del sentido mismo de la monarquía.

Puede ser. Y más bien, es.

Pero eso no tiene nada que ver, en realidad.

Si no lo dije ya (que ya lo dije), lo digo ahora: los símbolos bajan, no suben.

Nuestra inventiva, nuestra creatividad simbólica no es ni mayor ni mejor que la divina.

sábado, 25 de noviembre de 2006

Hommage pour le tombeau

Cuando estaban por dar las 2 de la tarde (la hora del match), allí estaba.

No fue el primero en llegar, pese a la puntualidad.

Ya estaban peloteando Julián y Segundo. Se les sumó. Pateaban al arco, como suelen: jueguitos y a patear, penales.

Eran tres, hasta ahí. Tres de 12, claro. Hay diez minutos de tolerancia para empezar. Se juega con hasta 7 jugadores, es lo mínimo.

Los chicos del otro equipo tenían el equipo completo: 12. Igual, están autorizados a poner 9 en la cancha, si el rival juntó los 7 canónicos mínimos.

Sobre el filo de la tolerancia apareció primero Felipe, después Marcos y al final Manuel y Jaime.

Listo: eran siete.

Y se salían de la vaina por jugar. Los otros irían 'refrescando' el team con cambios cada 4 ó 5 minutos. Para que jugaran todos. Y para que Catedral se jugara todo.

Siete contra nueve.

Bautista, Lorenzo, Máximo, Ramiro y -sobre todo- Nicolás, el capitán -cuyo padre, por ser el hijo capitán, es el entrenador-: ausentes sin aviso.

¡Qué partido!

Son increíbles los chicos. Ya lo dije. Pero son increíbles.

No hay cómo entender las ganas de correr y correr y correr, estar en toda la cancha, subir, bajar, marcar, de 'meter pata', de 'sacar pelotas'.

La clave de bóveda de esta epopeya es el antecedente: habían perdido ya dos partidos de la rueda de ganadores. Tenían un gol a favor y 7 en contra.

Y ahora eran siete, nada más. Y nada menos.

No hay por qué pensar que los cinco faltantes habían 'tirado la toalla'.

Podría pensarse -mal- y esperarse eso de los padres -y de algunos más que de otros, tal vez-, acostumbrados al regateo de cojones en la rueda imparable del costo-beneficio.

Pero no debe pensarse eso de los chicos.

Salvo que ellos fueran más sus padres que ellos mismos. Y sería penoso y triste. A los 8 años.

No.

Mejor que luzca la garra de los siete bravos, de estos siete Macabeos del balón. Y que no se desluzca en nada ni con nada de la mezquindad posible pero indeseable e impensable.

No.

Los chicos que no fueron, no fueron. Tenían gripe, se quedaron dormidos, se tuvieron que ir a un viaje con la familia, les cayó mal el almuerzo apurado (¡pobres, también...: hacerlos jugar a las 2 de la tarde, con las milanesas de los sábados a media altura y salir a correr y sudar...! Realmente...)



¿Nombré ya a Enrique V, la vida que Shakespeare le compuso? ¿Hablé de aquella extraordinaria arenga de la escena III del acto IV, antes de Agincourt?

¿No?

Pues me gustaría haber sido Gregorio hoy.

Otra vez hoy, sí. Y cómo me habría gustado saber lo tanto que me la merecía.

Y cómo me gustaría que me la hubieran recitado antes de una batalla como la de hoy:
Este es el día de la fiesta de san Crispín. El que sobreviva a este día volverá sano y salvo a sus lares, se empinará sobre las puntas de sus pies cuando se mencione esta fecha, y se alzará por encima de sí mismo ante el nombre de San Crispín. El que sobreviva a este día y llegue a la vejez, cada año, en la víspera de esta fiesta, invitará a sus amigos y les dirá: 'Mañana es San Crispín'. Entonces se subirá las mangas, y, al mostrar sus cicatrices, dirá: 'He recibido estas heridas el día de San Crispín'. Los ancianos olvidan; pero el que lo haya olvidado todo, se acordará todavía con satisfacción de las proezas que llevó a cabo en aquel día... Esta historia la enseñará el buen hombre a su hijo, y desde este día hasta el fin del mundo la fiesta de san Crispín y Crispiniano nunca llegará sin que a ella vaya asociado nuestro recuerdo, el recuerdo de nuestro pequeño ejército, de nuestro bando de hermanos; porque el que vierte hoy su sangre conmigo será mi hermano; por muy vil que sea, esta jornada ennoblecerá su condición y los caballeros que permanecen ahora en su lecho... se considerarán como malditos por no haberse hallado aquí, y tendrán su nobleza en bajo precio cuando escuchen hablar a uno de los que han combatido con nosotros el día de San Crispín.


¿El resultado del partido?

Perdimos.

9 a 0.

Poca cosa

Parece sentencia común que san Isidro Labrador no hizo nada.

Modo de decir no muy feliz, creo, que supone decir que no mató ningún dragón, ni hizo desaparecer una montaña o abrió el mar en dos...

Suelen decir 'que no hizo nada' como un elogio a su sencillez asordinada y, podría ser, como un aliciente piadoso a la posible santidad de los hombres comunes y corrientes. No sé si me gusta mucho el giro y más bien no.

El caso es que leía esta mañana en una colección famosa (el Año Cristiano, en 4 tomos, del benedictino Fray Justo Pérez de Urbel) la vida de san Isidro el labriego, con fiesta el 15 de mayo, y patrono de Madrid.

Suelo tomar la colección de tanto en vez y abrirla, como se debe, al azar. Me puse a ver, entonces, cosas de san Isidro, y busqué otras 'vidas'. Hay varias y dicen más o menos lo mismo, obviamente, como esta bastante simpática relación.

Entre otras, veo una que me hace acordar a lo que leía en Pérez de Urbel, y, efectivamente, se parecen mucho en muchos párrafos.

Ahora bien, el texto de Pérez de Urbel tiene un Imprimatur en Madrid, en 1939 y fecha de colofón para la edición 'suramericana' de 1944. Me fijo en Tomás Morales y encuentro que murió en 1994, es siervo de Dios y tiene causa de canonización abierta hace unos 6 años.

A juzgar por la bibliografía que hay en el artículo tomado de sus "Semblanzas" (que no sé cuándo escribió, pero seguramente después de su ordenación en 1942), podría ser que Pérez de Urbel y Tomás Morales tuvieran fuentes similares.

Pequeños misterios curiosos.

Ahora bien.

Tal vez llevado por esa cuestión de que san Isidro 'no hizo nada', Pérez de Urbel dice algo que Morales no dice, y que fue el rabo por donde agarré este asunto:
Y sin embargo, Isidro no hizo nada extraordinario en su vida. Lope de Vega quiso dedicarle un poema, pero después de haber agotado toda su erudición mitológica y los recursos maravillosos de su opulenta imaginación, tuvo que interrumpir el raudal de su vena poética.
No sé a qué se refiere en este caso Pérez de Urbel, porque veo que hay al menos 3 obras famosas de Lope de Vega sobre el santo. El Isidro, con la que ganó unos juegos poéticos en homenaje al por entonces beato, en 1599. Una comedia religiosa de 1604-1606, San Isidro de Madrid y un poema presentado a una justa poética en ocasión de la canonización de san Isidro en 1620. No ganó entonces, sino Calderón de la Barca con su Canción a san Isidro, publicada dos años después (el propio Calderón tiene unas 4 composiciones además de la Canción, dedicadas al patrono de Madrid), cosa que no llama la atención en el Siglo de Oro español.

Más allá de la 'humorada' de la santidad pasmante de un labriego, está la cuestión de mirarle la aterrada mirada a quien mira la santidad del santo sin ver ninguna santidad 'escribible'...

Verdadera o falsa -y mejor todavía si es falsa-, me gustó la imagen 'poética' del fénix de los ingenios, naufragando ante el 'anodino' Isidro, no sabiendo cómo hacer para terminar sus versos, no sabiendo qué más decir.

La angustia del escritor que tiene adelante un asunto demasiado grande del que apenas puede decir algo y no sabe qué decir.

jueves, 23 de noviembre de 2006

Non nobis (*)

Se armó y se desarmó la tormenta, justo cuando estaba escribiendo algo relacionado con la música, la Música y -por una asociación que se ve tenía presente sin saber- con el Ainulindalë, de Tolkien.

Los chicos, que andaban en esto y aquello por todo el jardín, dejaron corridas y manchas, guitarras y cantos, y se fueron a la parte abierta, a ver cómo caía el arco iris por detrás del ciprés calvo de la gloria y la gran madre que lo parió...

Había que salir y mirar. Y ver. Y oír al arco iris y al ciprés y a los chicos -y no tanto-, la vista arriba al noreste y la boca entreabierta, exaltados y alegres...

Hijos de Eru. Seres de la Cuarta Edad, medio hombres, medio hobbits. Ajenos a la Música, tal vez, pero disfrutándola.

Volvieron a los juegos y a los cantos con guitarra. Y yo a lo mío (previa fotografía, es verdad...)

Tiempo atrás, me acordé al volver, había mirado el Anulindalë con la misma mirada que ahora pero aplicada a cuestiones más inmediatas.

Y ahora, básicamente, lo que veía era que la Música del Comienzo, la que comenzó en el Comienzo, es la Música del Fin.

La misma, pero distinta. Donde Fin significa lo que Ilúvatar quiso que fuera desde el Comienzo y lo que llegará a ser al Fin.

Puede haber otras interpretaciones del sentido del cristianismo, eso cualquiera lo sabe.

Pero no lo desmerece en absoluto el que se lo considere como un inmenso -y divino- intento por hacer que la creación entone la partitura original, terriblemente mejorada.

La Música del Comienzo, pero infinitamente mejor, al Fin.

Así, lateralmente, llegué a tener, con sorpresa y felicidad, este simpático pasaje a mano (porque en cualquier parte hay cualquier cosa...):
After a time of Music, Ilúvatar proposes a first 'great' design/theme/plan to all the Ainur at once: a symphony for His pleasure. He then charges them with the collective elaboration of this great design/plan/theme. They are to play themselves at composition.

While it is true that the Ainur are Ilúvatar's thoughts embodied, they each have a life of their own, and are expected to utilize their 'freedom' by cultivating the grand theme. Only in the future, at the 'end of days', will all the created beings of Ilúvatar fully understand not only the divinely provided concepts and themes they each personally embody, but how each relates to all the others and fits (as per Ilúvatar's intentions) in the entire greater scheme.
Esto no es el Agincourt de William Shakespeare pero, como Henry dijo entonces, cuando la jornada ya era suya, habrá que decir: que se cante un Non nobis y un Te Deum.

Sobre todo un Non nobis, diría.

Por el día de hoy. Y por el día del Fin.


(*) El Salmo 115, dice, precisamente en la Vulgata (113B):
Non nobis, Domine, non nobis;
Sed nomini tuo da gloriam.

Philippe Noiret (1930-2006)

Lo voy a extrañar. Como se extrañaría a un amigo. Y nunca me ocupé de saber mucho de su vida, sin embargo.

Es que era un actor. Un actorazo.

Un fuera de serie. No de los actúan actuando.

Un verdadero artista de la actuación. Vivía.

No me acuerdo de ninguna película en la que actuara que no me haya gustado.

Y Un taxi color malva, tan rara, tan poco frecuentada, no es la menor.

Una joya.

Y él también.

Pintadas

Creo que es en la Plaza de Mayo, cerca del Cabildo, si no es en la misma pared del Cabildo, para el lado de H. Yrigoyen.

Allí, el martes, vi una 'pintada':
Ni pueblos en guerra
Ni clases en paz
Está todo allí, creo. Brillante concisión.

Tal vez sean tiempos para pintadas y para pensar en ahorrarse millones de kilos de papel y de palabras. Podría ser un signo de estos tiempos. Y no digo que sea por sí un signo auspicioso. A veces parecería que vivimos en un mundo que empeña sus galas intelectuales en los titulares y en las paredes. Conmoción, antes que nada. Y breve.

Es cierto que una ideología por compleja y aburrida que resultare, siempre es una simplificación más o menos brutal. Como las pintadas son simplificaciones habitualmente creativas de simplificaciones habitualmente aburridas. Pero tienen la propiedad de decir en pocas palabras lo que no siempre es tolerable en muchas.

Me acordé de otra, que todavía sobrevive en una pared de Hurlingham, cabe la vía:
Guarda, fachos, Maradona es zurdo...
Y otra que estaba en Bellas Artes, dicen, en el París del '68:
Dejemos el miedo
a lo rojo para los
animales con cuernos.
O aquella otra espléndida, que dicen que estaba en la Escuela de Lenguas Orientales:
La muerte es necesariamente una contra-revolución.
Y de otra más que estaba por varias partes en el Buenos Aires de los '80:
Plebiscito, las pelotas...

miércoles, 22 de noviembre de 2006

La Música que suena

Creo que si en la fiesta de santa Cecilia uno presta atención al Salmo 150 (1-6)
¡Aleluya! Alabad a Dios en su santuario, alabadle en el firmamento de su fuerza,
alabadle por sus grandes hazañas, alabadle por su inmensa grandeza.
Alabadle con clangor de cuerno, alabadle con arpa y con cítara,
alabadle con tamboril y danza, alabadle con laúd y flauta,
alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de aclamación.
¡Todo cuanto respira alabe a Yahveh! ¡Aleluya!
puede pensar que es muy a propósito para la fiesta de la patrona de la música (no, lástima: el patrón de la música no es Telerman, como cualquiera sabe...)

Pero.

Si al rato nomás oye el fragmento de san Lucas (19, 11-28) (*)
Estando la gente escuchando estas cosas, añadió una parábola, pues estaba él cerca de Jerusalén, y creían ellos que el Reino de Dios aparecería de un momento a otro.
Dijo pues: "Un hombre noble marchó a un país lejano, para recibir la investidura real y volverse.
Habiendo llamado a diez siervos suyos, les dio diez minas y les dijo: "Negociad hasta que vuelva."
"Pero sus ciudadanos le odiaban y enviaron detrás de él una embajada que dijese: "No queremos que ése reine sobre nosotros."
Y sucedió que, cuando regresó, después de recibir la investidura real, mandó llamar a aquellos siervos suyos, a los que había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno.
Se presentó el primero y dijo: "Señor, tu mina ha producido diez minas."
Le respondió: "¡Muy bien, siervo bueno!; ya que has sido fiel en lo mínimo, toma el gobierno de diez ciudades."
Vino el segundo y dijo: "Tu mina, Señor, ha producido cinco minas."
Dijo a éste: "Ponte tú también al mando de cinco ciudades."
"Vino el otro y dijo: "Señor, aquí tienes tu mina, que he tenido guardada en un lienzo;
pues tenía miedo de ti, que eres un hombre severo; que tomas lo que no pusiste, y cosechas lo que no sembraste."
Dícele: "Por tu propia boca te juzgo, siervo malo; sabías que yo soy un hombre severo, que tomo lo que no puse y cosecho lo que no sembré;
pues ¿por qué no colocaste mi dinero en el banco? Y así, al volver yo, lo habría cobrado con los intereses."
Y dijo a los presentes: "Quitadle la mina y dádsela al que tiene las diez minas."
Dijéronle: "Señor, tiene ya diez minas."
-"Os digo que a todo el que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará."
""Pero a aquellos enemigos míos, los que no quisieron que yo reinara sobre ellos, traedlos aquí y matadlos delante de mí."

Y habiendo dicho esto, marchaba por delante subiendo a Jerusalén.
puede llegar a pensar que no pega mucho con el Salmo, ni con la celebración de santa Cecilia y la música; aunque podría parecerle que sí pega con la lectura del Apocalipsis (4, 1-11), que oyó al principio:
Después tuve una visión. He aquí que una puerta estaba abierta en el cielo, y aquella voz que había oído antes, como voz de trompeta que hablara conmigo, me decía: "Sube acá, que te voy a enseñar lo que ha de suceder después".
Al instante caí en éxtasis. Vi que un trono estaba erigido en el cielo, y Uno sentado en el trono.
El que estaba sentado era de aspecto semejante al jaspe y a la cornalina; y un arcoiris alrededor del trono, de aspecto semejante a la esmeralda.
Vi veinticuatro tronos alrededor del trono, y sentados en los tronos, a veinticuatro Ancianos con vestiduras blancas y coronas de oro sobre sus cabezas.
Del trono salen relámpagos y fragor y truenos; delante del trono arden siete antorchas de fuego, que son los siete Espíritus de Dios.
Delante del trono como un mar transparente semejante al cristal. En medio del trono, y en torno al trono, cuatro Vivientes llenos de ojos por delante y por detrás.
El primer Viviente, como un león; el segundo Viviente, como un novillo; el tercer Viviente tiene un rostro como de hombre; el cuarto viviente es como un águila en vuelo.
Los cuatro Vivientes tienen cada uno seis alas, están llenos de ojos todo alrededor y por dentro, y repiten sin descanso día y noche: "Santo, Santo, Santo, Señor, Dios Todopoderoso, "Aquel que era, que es y que va a venir"."
Y cada vez que los Vivientes dan gloria, honor y acción de gracias al que está sentado en el trono y vive por los siglos de los siglos,
los veinticuatro Ancianos se postran ante el que está sentado en el trono y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y arrojan sus coronas delante del trono diciendo:
"Eres digno, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque tú has creado el universo; por tu voluntad, no existía y fue creado."

Y a mí me parece que sí. Que es más o menos evidente que todo pega. Y no menos, sino más, con santa Cecilia. Y con la música entonces.

Porque hay músicas y músicas...

Y hay una Música. Y un día sonará de veras.


(Y uno espera que, cuando suene la Música, Al que suena la Música nuestro nombre le suene y no nos hagan sonar...)




(*)
La edición de la Biblia de Jerusalén, por ejemplo, dice al respecto:
Considerables divergencias separan la parábola de las minas de la de los talentos, Mt 25 14-30. Parece además que se deben distinguir en Lucas dos parábolas fundidas en una sola, la de las minas, vv. 12-13, 15-26, y la del pretendiente a la realeza, vv. 12, 14, 17, 19, 27.

Sir Chucuchú of Wales

Lo que son las cosas...

Propiamente almas gemelas.

Yo también dejé el Jaguar y el Rolls, abandoné el jet y el helicóptero y hasta la bici, dejé; y ya ni siquiera me dan ganas de caminar...

Cómo no: ¡Everybody al tren!

Es más, y para que vean: ayer mismo volví al pueblo subido al techo del vagón; ahí nomás saqué mi vianda Duchy (siempre va conmigo: pan, embutidos, comidas preparadas, galletas y mermeladas) y, leyendo además la vida del Avispón Verde, llegué de lo más pancho...

Carta abierta a Alejandro Rozitchner sobre sus nociones de educación, moral, historia, buenavida, periodismo, cultura, deseo, et cætera

Estimado señor:

O el papel de revistas devino gratuito o filosofía se volvió sinónimo de demagogia o usted me está tomando el pelo.

Atentamente,

Su seguro servidor.

Es claro

No es tan difícil de entender, me parece.

Es algo que hasta el cristianismo podría entender, si no fuera esa falsificación de cristianismo que el cristianismo que es el cristianismo que no es ha hecho del cristianismo que es pero no es, siendo el que es sin serlo.

A ver.

Por última vez, y bien sencillo y que ya no haya que decirlo más:
El cristianismo no es el cristianismo sino que el cristianismo ha hecho un cristianismo que no es el cristianismo que el cristianismo es, sino un cristianismo que el cristianismo no es, por culpa del cristianismo que ha ocultado el cristianismo para que el cristianismo sea el cristianismo que no es, siendo el cristiansimo que es cristianismo pero distinto del cristianismo que no es el cristianismo que no es cristianismo, de modo que hay un cristianismo y dos cristianismos pero uno es un cristianismo que es cristianismo distinto del cristianismo y otro es cristianismo distinto del cristianismo que es cristianismo. Y todo eso pasa porque Judas no es Judas, sino que es Judas que no es el Judas que es Judas, sino un Judas que es Judas distinto del Judas que es Judas, pero no es. Y porque la sexualidad de María Magdalena no es de María Magdalena, sino que es la sexualidad de una María Magdalena que no es la María Magdalena de la sexualidad que no es sino la de la que es más allá de que sea la que es y porque no es ni sexualidad ni de María Magdalena, porque la sexualidad no es sexualidad en el sentido en que se dice que la sexualidad es la sexualidad de María Magdalena. Y tampoco hay que decir que María Magdalena es la María Magdalena de la sexualidad que no es, porque es otra María Magdalena que no es y es.

Está claro.

martes, 21 de noviembre de 2006

Julia Flyte

Charles Ryder -en medio de un capítulo dedicado completamente a ella- recuerda el relato de Julia Flyte sobre su fallido matrimonio con Rex Mottram, una conversación de casi todo un día, a los bandazos a bordo del barco que los lleva de América a Inglaterra. Bandazos del barco sobre el mar y de las vidas sobre el mundo.

Una escena memorable en Retorno a Brideshead, sin duda de las que más me gusta de la novela.

Un fragmento apenas para mostrar cuántos temas hay en pocas líneas y cuántas líneas se cruzan en un solo tema.
Fue una boda muy, muy impopular ¿sabes? Todo el mundo simpatizaba con mamá, como siempre, aunque eso no le sirviera de nada. Durante toda su vida mamá ha despertado la simpatía de todos, menos de aquellos a quienes ama. Todo el mundo decía que yo me había portado de una manera abominable con ella. Total, que el pobre Rex descubrió que se había casado con una paria, exactamente lo contrario de lo que se había propuesto.

Así que, ya ves, desde el mismo principio las cosas no empezaron con buena estrella. Empezamos con un mal de ojo pesando sobre nuestras cabezas. Pero yo seguía loca por Rex.

-Cuesta creerlo, ¿verdad?

-El padre Mowbray acertó en seguida con respecto a Rex; a mí me costó un año de matrimonio comprenderlo. Pura y simplemente le faltaba algo. No era en absoluto un ser humano completo sino un trocito de ser humano, que se había desarrollado de una manera extraña, poco natural; como dentro de una botella, como un órgano mantenido vivo en un laboratorio. Yo creía que era algo así como un salvaje bueno pero me equivoqué; era algo absolutamente moderno y al día, que sólo esta época espantosa podía producir. Un trocito muy pequeño de hombre que juega a ser un hombre entero.

Bueno, todo eso ha terminado.


Me contó todo esto diez años más tarde, durante una tempestad en medio del Atlántico.

Está en el capítulo segundo del libro segundo.

lunes, 20 de noviembre de 2006

Pilósofo (*)

Como en el texto dice el propio autor, Alejandro Rozitchner, que él es filósofo, habrá que tratarlo como propone que se lo trate, es decir filosóficamente. En el sentido vulgar, digo, al menos. 'Tomátelo filosóficamente', digamos.

Vayamos por partes, entonces.

Primero leer atentamente, con calma.

No todos los modernos o posmodernos piensan exactamente lo mismo respecto del asunto. En realidad, el asunto parece ser primero la educación. Sin embargo, es el disparador para poner en cuestión el cielo y la tierra. Lo cual no me parece del todo mal. Si estuviera bien.

Pero.

Con calma, filosóficamente.

Por lo pronto, y mientras vamos leyendo, creo que debería abordarse este ensayo con dos coordenadas hermenéuticas a la mano.

La primera, el obsesivo peso que parece tener el paso del tiempo en la concepción rozitchneriana.

La segunda, la probable confusión -indigna de un filósofo, creo- entre lo que pasa y lo que es. Y cuánto de lo que es hay en lo que pasa. O no. Y así.


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(*) 'Pilósofo', sí. Con 'p'.

sábado, 18 de noviembre de 2006

Rap de Rep

Esto que dice -sugiere, insinúa, alude- Rep ya estaba -si no leí mal-, y entre otros lugares, en aquel libro sobre Rodolfo Galimberti. Y en la historia, seguramente. En la historia como fue.

Después de todo, por qué no, hay mitologías cómplices. Y ya que viene a cuento, tal vez cosas como la Revista Humor pueden ser una de ellas.

Habrá que revisar la historia alguna vez, otra vez, mal que le pese a los revisionistas de los revisionismos. Y revisarla mejor. No al modo de la quisquillosa rayuela de stalinistas vs. troscos, o de moscovitas vs. pekineses, o de titoístas vs. albaneses, o al modo de la reivindicación de la escisión de la escisión del ejército popular de los verdaderos populares...

Para lo cual se necesitará mayor agudeza -y coraje- que la agudeza de los agudos y el coraje de los corajudos. Si eso se puede. Si acaso. Y me da que no les hace falta a los deudos.

Hay un pasaje allí, en la recensión del libro de Andrés Cascioli, que debe ser un chiste más de los patrones de la revista-nave insignia de la 'resistencia':
Y si resistió, fue en gran medida porque se sintió, antes que nada, protegida por sus propios lectores y comprometida a seguir ante ellos.
Pues una de cuatro: o fue un milagro que sobreviviera (cosa que no sé si es palabra y cosa canónica en esos parajes...); o los milicos comechicos y omnipotentes eran unos mantequita que no podían por un cagueloso temblor de rodillas cerrar esa revista (y hubiera sido, después de todo, una más de todas las que cerraron en aquellos años, a derecha e izquierda, por derecha y por izquierda, y eso por hablar solamente de las revistas...); o la revista gozaba de un apoyo popular tal que hacía imposible cerrar semejante faro valiente (claro que apoyo semejante se ve que no alcanzaba para frenar más que un decreto de cierre de la revista Humor, cosa por lo menos curiosa, si vamos a ver...); o, también posible, se les pasó a los perspicaces y suspicaces guardianes de la antisubversión semejante cosa tan importante y grande, como esta muralla china de la cultura alternativa.

Habrá que ver qué mitología es la más conveniente, la más funcional al mito de la resistencia. Y habrá que mirarla bien. Para entenderla primero.

Y habrá que ver la resistencia de qué a qué. Y de quiénes a quiénes y por qué.

No es tan sencillo como los dos demonios. Ni tan sencillo como la pureza de sangre del anticomunismo de los anticomunistas. Ni tan sencillo como el patriotismo o la filantropía de unos y de otros. Ni es tan sencillo como el mito de la generosidad del militante heroico.

No es Boca-River.

Ni River-Boca es limpia pasión y camiseta.

En aquellos años, dicho esto rápidamente y a modo de simple ejemplo, los militares argentinos, pedisecuos de Mc Namara y la seguridad nacional de las multinacionales de la inteligencia macartysta, le decían dos veces que no a los EE. UU.: ante la invasión a Afganistán, en el '79, desconocieron los embargos y aumentaron sus exportaciones a la URSS y a los países del Pacto de Varsovia y sus alrededores. Durante la larga crisis de los rehenes en Irán, entretanto, tampoco 'obedecieron' el embargo de Carter y le vendieron granos a la revolución islámica de Khomeini.

Seguramente, Martínez de Hoz temía la resistencia popular argentina, o la presencia de la revista Humor. O había estado cambiando de bando y nadie se dio cuenta. O tal vez la militancia que resistía en la revista Humor salió indignada a arruinarles los negocios. O a sugerirles un negocio. O no les arruinó nada. O el negocio es el negocio. O quién sabe qué.

En fin, de todas esas cosas debe saber Rep más que yo, porque, además, el que está hablando de lo que él llamaría la sangre de sus muertos es él... Aunque no se dé cuenta.

Gregorio 0 - 3 (Lesson two: the defeat)

El caso es que Gregorio pasó de ronda, a la serie de ganadores. En el primer partido se comieron 3 goles.

Probablemente, se trata de un equipo de 'primera fase'. Probablemente, jugaron hoy contra el preferido de Grondona (je, je...)

Habrá que ver. Lo interesante, con todo, fue el segundo tiempo. Y la espantable tenacidad de Catedral -así se llama 'nuestro' equipo-, que más perdía, mejor jugaba. Una ecuación que difícilmente vuelva a darse en la vida, me parece, salvo que a uno se le hiciera hábito la siembra, sin desorden en el apetito de cosecha, cosa que ni el capitalismo ni la revolución pueden hacer (lo que prueba que lo que le hace mal al fútbol es que Maradona hable del Che y que la AFA exista...)

Esta vez solamente hubo alfajor, porque no había el puesto de los helados. Gregorio, imperturbable y ajeno al resultado, casi diría ajeno al fútbol mismo, jugó su mejor partido hasta ahora. La tribuna lo aclamaba y creo que estamos todos de acuerdo en que se le aplaude 'su permanente búsqueda y contacto con la pelota', me sentenció solemnemente un padre 'hipertecnificado'. La calidad del contacto, es otro asunto, pensaba yo. Los padres dicen que juega bien. Yo sé la verdad. Quieren decir que se mata jugando. Aunque ellos no lo sepan o no tengan ese concepto en su diccionario.

Mientras saludaban a los contrarios y mordisqueaba su pitanza, le 'pesqué' un fragmento de diálogo con un 'colega':
- Qué partido, qué lástima. Vos jugaste bien..., le dice su compagno que tiene muy buen dominio del balón.

- Parecía que iba a llover esta mañana, ¿no?
, contesta Gregorio, ¿mirá si llovía? Si llueve lo suspenden, ¿no?
Al final, caminábamos hacia la salida mientras miraba los colores de las camisetas de otros equipos y hacía sus comentarios estético-deportivos. Entonces, me preguntó a repetición:
-¿A qué hora es la comunión de Ana (su hermana inmediata mayor)? ¿De ahí nos vamos al casamiento (de una de sus primas y madrina de Ana...)? ¿A qué hora juegan los chicos (por dos de sus hermanos mayores, que jugaban al rato)? ¿Puedo ir a ver el partido de los chicos (en la otra punta del pueblo...)? ¿A qué hora jugamos mañana (por suerte a la tarde..., bien tarde, Gregorio, después de una siesta reparadora, que está claro que él parece no necesitar)?

Y listo.

viernes, 17 de noviembre de 2006

Versos de sombra y silencio

Estaba quieta, fría y soleada la tarde. Muy bonita, la tarde.

Para poesía, por ejemplo. Y encontré en unas antologías dos poemas gallegos.

Las traducciones no son buenas. No valen la pena. Y en galego van muy bien.

No se conocieron los poetas.

Ella no llegó a los 50, él no llegó a los treinta.

Parecen vidas llenas de sombras y silencios, las dos.

Versos do meu silenzo

Ollos na noite pensantes
os das estrelas lonxanas,
que ennovelados nas tebras
tráenme a túa lembranza.

Antr' o agarimo da lua
salouca o meu corazón
que añora a surrisa túa.

Por camiños de luceiros
enfondados na distancia,
a túa voz sinfoniza
os ecos da miña alma.

Estou a pensar en tí
e nas miñas mans saudosas
ate o mesmo delor rí.

Baixo a pregaria oxival
do zarco mar dos teus ollos,
afóganse as miñas verbas
que van pousar no teu colo.

Tan outo cal un luceiro,
porei o meu corazón
pra que alume o teu vieiro.

Luís Amado Carballo


Negra sombra

Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.

Cando maxino que es ida,
no mesmo sol te me amostras,
i eres a estrela que brila,
i eres o vento que zoa.

Si cantan, es ti que cantas,
si choran, es ti que choras,
i es o marmurio do río
i es a noite i es a aurora.

En todo estás e ti es todo,
pra min i en min mesma moras,
nin me abandonarás nunca,
sombra que sempre me asombras.

Rosalía de Castro

Shershelafam

Para el desfile de modelos, Francia.

Mujeres al poder, oui..., y van...

Señoras y señores: Ségolène Royal (je, el verdadero nombre, que usó hasta los 25 años, era Marie Ségolène Royal... ah, pícara...), nunca taxi, flamante candidata por el socialismo francés a las elecciones 2007 (*).

Ingenioso eso de que se opuso al matrimonio homosexual... porque está en contra del matrimonio.

Déme dos, silvuplé.


(*) La versión française trae suculentos entremeses.

King Lion

Por lo pronto, llamar a un gurú revolucionario 'el rey León', merece tal vez algunas horas de diván y la visita obligada -para un examen de lenguaje- al comisariato político sinistro...

Qué cosa.

En fin, es lo que pasa cuando, iconoclastas y todo como son, y en reemplazo de otros santos, los revolú levantan altares a sus propias entidades: hay que bancar..., no importa cómo, hay que bancar...

Aunque su valoración de Bob Dylan es un bocadito de dulce de leche, lo que me impresionó de veras es la disciplina racional económica de este muchacho.

La piratería burla el capitalismo discográfico. Una especie de guerra de guerrillas, digamos, con una luciérnaga en una lamparita de papel de arroz en la espalda, digamos. Bien. La piratería se industrializa y se hace empresa discográfica pirato-capitalista. ¡Ups! Se industrializa la guerra de guerrillas. La internacional pirata capitalista. Qué problema.

miércoles, 15 de noviembre de 2006

Jacarandá

Está bien que hoy llueva, mucho.

Que el cielo esté gris. Acero. Plomo. Hierro.

Está bien.

Y que en medio del cielo gris de la historia (y de las historias), del mismo color de las historias grises, y de la historia gris mirando corto, está bien que haya un jacarandá, dos.

Cientos.

Con la historia gris, acero, plomo, hierro, de fondo.

Aunque sea el gris del alma y de la tristeza del alma.

No importa.

Porque el gris le queda bien al jacarandá. Y hace que las dos cosas tengan un sabor mejor. El gris. El jacarandá. Los grises. La historia. Las historias. El jacarandá.

Todas las historias (toda historia) tendrían que tener hoy un jacarandá en contraste.

Como la miseria y el sol de Albert Camus.

Cero a la izquierda

Tiene que haber gente que sepa de filosofía, no dije más que yo. Sino que sepa de veras. Como hay peritos en ucacidades y asuntos eclesiásticos. Como tiene que haber gente que sepa de política nacional e internacional.

Como que seguro hay sabios de matemáticas y proporcionalidades y esas cosas importantes.

Lo que es yo, me las arreglo bastante mal en todo esto. Lástima.

Ahora bien.

Si me preguntaran -y nadie quiere saber qué pienso, claro, siendo tan bruto...- yo diría que Néstor Corona es a Jorge Bergoglio (vía Alfredo Zecca), lo que Luis D'Elía es como si dijéramos a Hugo Chávez (vía Néstor Kirchner).


No tanta risa: ya dije que soy muy bruto para las matemáticas...

lunes, 13 de noviembre de 2006

Sta Cunfraterna indispensevule...

Hay felicidades, no crean.

Por ejemplo.

Gregorio -con la alegría inarrugada- empató el domingo un partido 'chivo' y ganó otro el sábado, con holgura. Su desempeño es idéntico a sí mismo: sudor y garra.

¡Bravo, chico!

Ya el viernes, por otra parte, había entrado con música. O salido, por mejor decir.

La hija mayor me invitaba a un concierto donde cantaba con su coro y otros muchos, todos factura del mismo director local, a quien se le homenajeaban sus 30 años de música con ese concierto.

El domingo, mientras, llegó con su canasta llena de misterios.

(Todo domingo hace lo mismo, después de todo... Pasa que a veces se nota de un modo que no podemos esquivar...)

Entre otras mirabilia, bien que menos tangibles, como hilo de agua fresca en la montaña bajaron a mis manos al anochecer unos 11 discos todos grabados en un solo compacto.

Lo común a todos ellos es que Marcel Pérès está detrás de cada uno, de un modo u otro, dirigiendo, asesorando. Admiro la obra de este hombre, la paciencia para recopilar y armar ensambles -como Organum, por caso, el intérprete de casi todo en el regalo-y grupos corales para rescatar la música antigua. Muy antigua, vieran si no.

Al final, la sorpresa mayor llegó como con sordina. Entre las horas y horas de cantos, de pronto aparecieron mis preferidos: los extraordinarios corsos de la Cunfraterna di a pieve di a Serra.

Hay allí en el regalo un album completo de estos chantres: Laude.

Hay felicidades, sí. Laudemus.

Esta vez se lo debo a Patricio. Y me lo dio como de paso...

¡Bravo por ti, chico, anche...!

Listo.


No, momento...

Antes de irse, oigan un poco de esta voz di Corsica, hablando -en dialecto- sobre la Cunfraterna:
L'attaccamentu prufondu di i corsi pè e tradizioni religiose è l'azzioni di pietà ch'elli intraprendenu sò cunnusciuti. I canti sacri interpretati da e differente cunfraterne di a nostra isula sò tante testimunianze chì si perpetueghjanu dipoi seculi è seculi. A Cunfraterna di a Serra accumpagna a maiò parte di e manifestazioni religiose. Grazia à a vuluntà di certi cantori paisani, st'associu ci permette di riscopre i canti di a Pieve di a Serra. Sta cunfraterna privilegeghja un scambiu di riflessioni duve, per via di a fede, parechji temi in lea cù a sucietà sò sviluppati. In fatti, al di là di a sperienza musicale, st'intrapresa hà una dimensione umana indispensevule à ogni dimarchja spirituale.

domingo, 12 de noviembre de 2006

Amigos y vasallos del Dios omnipotente

El santoral, para hoy, pone en primer término a un mártir de la iglesia católica en Lituania, allá por el siglo XVII: san Josafat.

Pero inmediatamente después está san Millán y su fiesta. Emiliano vivió más de 100 años a caballo de los siglos V y VI. Ermitaño cenobita, párroco fallido de Berceo -fallido por 'demasiado' caritativo, dicen-, anacoreta, piadoso, milagroso. Y pensar que su maestro, Félix, quiso enseñarle el Salterio y apenas si llegó al Salmo VIII...

Alrededor de sus lugares crecieron siglos más tarde algunos monasterios. El más notable fue el más antiguo y famoso San Millán de la Cogolla de Suso (es decir, de arriba); el otro, de Yuso (o de abajo), es posterior.

En el primero, inmenso lugar de monjes benedictinos, es donde se encontraron las famosas glosas a un texto latino, del siglo X, con las cuales da inicio oficial una serie de formas de hablar entre las que se cuentan el navarroaragonés, el paleocastellano y hasta el euskera.

Allí vivió en el siglo XIII el simpático monje Gonzalo de Berceo, aquel de los Loores y los Milagros de Nuestra Señora (también escribió una vida de su patrono monástico), aquel poeta de los versos alejandrinos como surcos vistos desde un tren a la carrera...

Hasta no hace muchos años, San Millán compartía -no sin debates y protestas, de un lado u otro- el patronazgo de España con el señor Santiago. Nada menos.