jueves, 2 de julio de 2026

Romancero Sur: IV. Romance peregrino


Ya llega la sombra al día,
ya se alargaron las sombras;
ya el corazón de la noche
acecha el monte y la loma
donde se cruza el camino
con una senda. Se topa
la vista con el lucero
que el sol dejó de custodia,
mientras esconde en el cielo
su delicia alumbradora;
mientras juega con estrellas; 
mientras duerme, sueña y goza
su trajín de luz que deja
a la vista toda cosa. 

Camina mi paso andando
senderos que están dormidos.
Y parece que no hubiera
más que andar y sin destino.
Pero parece y no es,
porque voy de peregrino.
Sigo tus huellas que hieren
soledades junto al río,
porque oigo el agua que canta
y escucho tu voz de trino
que abraza lazos de juncos
y se aleja con sigilo
a un silencio que es nostalgia 
de que cantes a mi abrigo,
andando trigales nuevos
por campos desconocidos,
o en duermevela de amores
en el monte de eucaliptos.