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Cuando el mundo va mal, demuestra más bien que la Iglesia tiene razón. La Iglesia está justificada, no porque sus hijos no pequen, sino porque sí lo hacen. Pero eso define su actitud (la de los críticos de la Iglesia. NdT) hacia toda la tradición religiosa: se encuentran en un estado de reacción contra ella. Al niño le va bien cuando vive en la tierra de su padre; y le va de nuevo bien cuando está lo suficientemente lejos como para mirar atrás y verla en su conjunto. Pero estas personas han caído en un estado intermedio, han caído en un valle intermedio desde el cual no pueden ver ni las alturas que los rodean ni las que están detrás. No pueden salir de la penumbra de la controversia cristiana. No pueden ser cristianos y no pueden dejar de ser anticristianos. Todo su ambiente es de reacción: enfado, perversidad, críticas mezquinas. Siguen viviendo a la sombra de la fe y han perdido la luz de la fe.
Ahora bien, la mejor relación con nuestro hogar espiritual es estar lo suficientemente cerca como para amarlo. Pero la segunda mejor opción es estar lo suficientemente lejos como para no odiarlo. El argumento de estas páginas es que, si bien el mejor juez del cristianismo es un cristiano, el segundo mejor juez sería algo más parecido a un seguidor de Confucio. El peor juez de todos es el hombre que ahora es más perspicaz en sus juicios; el cristiano mal educado que se transforma gradualmente en un agnóstico malhumorado, enredado en el final de una disputa cuyo origen jamás entendió, atormentado por una especie de aburrimiento hereditario con quién sabe qué, y ya hastiado de oír lo que nunca ha oído. No juzga al Cristianismo con la serenidad con que lo haría un seguidor de Confucio; no lo juzga como juzgaría al confucianismo. No puede, ni con un esfuerzo de imaginación, situar a la Iglesia católica a miles de kilómetros de distancia, en extraños cielos matutinos, y juzgarla con la imparcialidad con la que juzgaría una pagoda china.
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G. K. Chesterton: El hombre eterno, Introducción.
G. K. Chesterton: El hombre eterno, Introducción.