Es tan obvio: no se juzgará a León XIV por su proximidad o lejanía respecto de su antecesor Francisco.
Como a su antecesor, san Pedro, se lo juzgará por su proximidad o extranjería respecto del Cristianismo. Y, por eso mismo, por su proximidad o extranjería respecto de Cristo. Y de eso dependerá que se lo exonere o se lo condene.
Aunque al hacerlo se dé por entendido que la lejanía de Francisco tiene que significar eo ipso estar lejos de lo que el Cristianismo "debe" ser, si no quiere quedar atrasado respecto del aire de estos tiempos.
A eso, Chesterton contestaría: "la cuestión no es si la respuesta corresponde a nuestro tiempo, la cuestión es si la respuesta corresponde a la pregunta".
Un ejemplo de este tipo de juicios respecto del nuevo papa, es el barullo que se armó por una de tantas frases pronunciadas por el Pontífice, ante las representaciones diplomáticas ante el Vaticano, el viernes 16 de mayo. Apenas diez palabras de un párrafo de un largo discurso:
Es tarea de quien tiene responsabilidad de gobierno aplicarse para construir sociedades civiles armónicas y pacíficas. Esto puede realizarse sobre todo invirtiendo en la familia, fundada sobre la unión estable entre el hombre y la mujer, «bien pequeña, es cierto, pero verdadera sociedad y más antigua que cualquiera otra». Además, nadie puede eximirse de favorecer contextos en los que se tutele la dignidad de cada persona, especialmente de aquellas más frágiles e indefensas, desde el niño por nacer hasta el anciano, desde el enfermo al desocupado, sean estos ciudadanos o inmigrantes.La cita entre comillas, no casualmente, la toma León XIV de la Rerum Novarum, de León XIII. El resaltado, entretanto, es la frase que movió el termómetro de la calentura y hasta espumas de rabia incipiente.
Pero hay algo más que rueda a lo mismo y es necesario tener en cuenta.
Más de un portal, más de un medio, se hizo eco de algo que podría calificarse en términos pampas como un carpetazo.
Se trata de una información de archivo (2012, precisamente), sepultada en la cuenta de YouTube de Catholic News Service; que obtuvo la consiguiente difusión desde medios de una orilla y de otra, apenas nombrado León XIV. El material queda al final para los interesados, con el texto en español.
Algunos celebrando, otros impugnando, difundieron y comentaron la intervención del entonces superior de los Agustinos ante el Sínodo de Obispos para la Nueva Evangelización, que convocó en 2012 Benedicto XVI.
Es fatigosa la investigación de cómo y quién hizo revivir aquella intervención. Y créanme porque un servidor lo hizo y se metió en las internas violentas de los bandos eclesiales en Estados Unidos, la Conferencia Episcopal y los medios oficiales y (sedicentes) independientes, que distribuyen información de la Iglesia Católica en aquel país, todos peleados entre sí. No me voy a distraer con eso.
Lo anterior y esto segundo ocurrió apenas en una semana.
Pero corrobora lo que ya he dicho: si acaso a León se lo comparará en esto (y otras cosas) con Francisco, no será porque León se aparta de Francisco sino porque se acerca al Cristianismo.
La sentencia que el mundo emite al juzgar a un Papa (la misma que nombra el delito por el que se le aplica esa sentencia) tiene una sola línea: es cristiano.
La contracultura en la nueva evangelizaciónLos medios occidentales de comunicación de masas son extraordinariamente eficaces promoviendo en la opinión pública una gran simpatía hacia creencias y prácticas contrarias al Evangelio: por ejemplo, el aborto, el estilo de vida homosexual, la eutanasia.Como mucho, los medios toleran la religión como algo inane o pintoresco siempre que no se oponga activamente a los posicionamientos en cuestiones éticas que los medios asumen como propios. Sin embargo, cuando la voz de las personas religiosas se alza contra esos posicionamientos, los medios ponen a la religión en el punto de mira, caracterizándola como ideológica e insensible ante las supuestas necesidades vitales de las personas en el mundo contemporáneo.La simpatía por las opciones de vida anticristianas que los medios alientan está incrustada en la opinión pública de forma tan brillante e ingeniosa, que cuando la gente escucha el mensaje cristiano, aparece inevitablemente como ideológico y emocionalmente cruel, por contraste con el supuesto humanitarismo de la perspectiva anticristiana.A los pastores católicos que predican contra la legalización del aborto o la redefinición del matrimonio se les retrata como ideologizados, duros y poco compasivos. Pero no por nada que ellos hayan hecho o dicho, sino porque la audiencia compara su mensaje con el tono bondadoso y compasivo de la imagen -que los medios han fabricado- de unos seres humanos atrapados en situaciones vitales moralmente complejas que toman decisiones que se presentan como sanas y buenas.Es el caso, por ejemplo, de cómo se representa hoy en las series de televisión y en el cine a las familias alternativas, incluidas las de parejas del mismo sexo que han adoptado hijos.Si la nueva evangelización quiere contrarrestar con éxito esta distorsión mediática de la religión y de la ética, los pastores, predicadores, profesores y catequistas van a tener que estar mucho mejor informados sobre el contexto de la evangelización en un mundo dominado por los medios de comunicación de masas.Los Padres de la Iglesia ofrecieron una respuesta formidable a las corrientes literarias y retóricas no cristianas y anticristianas que actuaban en el Imperio Romano y definían el imaginario religioso y ético del momento.Las Confesiones de Agustín, con su imagen crucial del cor inquietum [corazón inquieto: 'Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón estará inquieto mientras no halle descanso en ti'], definieron la forma en que los cristianos y no cristianos de Occidente re-concibieron la aventura de la conversión religiosa.En La Ciudad de Dios, Agustín utilizó la historia del encuentro de Alejandro Magno con un pirata al que había capturado para ironizar sobre la supuesta legitimidad moral del Imperio Romano.Los Santos Padres, entre ellos Juan Crisóstomo, Ambrosio, León Magno o Gregorio de Nisa, no eran grandes retóricos porque fueran grandes predicadores: eran grandes predicadores porque antes eran grandes retóricos. En otras palabras: su evangelización tuvo éxito en gran parte porque comprendieron los fundamentos de la comunicación social adecuada al mundo en que vivían.En consecuencia, comprendieron al detalle las técnicas con las que los centros del poder secular de aquel mundo manipulaban las imágenes populares religiosas y éticas de su tiempo.Es más: la Iglesia debería resistir la tentación de creer que puede competir con los modernos medios de comunicación de masas convirtiendo la sagrada liturgia en un espectáculo.También en esto, Padres de la Iglesia como Tertuliano nos recuerdan hoy que el espectáculo visual es el dominio propio del siglo, y que nuestra misión es introducir a la gente en la naturaleza del misterio como un antídoto al espectáculo.En consecuencia, la evangelización en el mundo moderno debe encontrar los medios adecuados para redirigir la atención pública, alejándola del espectáculo para introducirla en el misterio. (Fr. Robert Francis Prévost, OSA, 2012.)
