sábado, 22 de julio de 2006

Cinema Paradiso

Si no se hubiera filmado otra película, creo que G. Tornatore igual habría filmado la mejor película que he visto.

Y si Ennio Morricone no hubiese compuesto nada más que una o
dos partituras, y fueran estas mismas, también habría compuesto lo mejor que pudo componer.

Verla completa, otra vez, ya sería buena cosa.

Pero si, además y de regalo, me encontrara con la portuguesa Dulce Pontes cantando una de esas músicas...

viernes, 21 de julio de 2006

Rules the waves























Esta es la noticia en la tapa de hoy del diario británico.

Aquí hay otra noticia británica.

Fròttola

Algún día hablaré de Italia. Y podría ser otro irónico epitafio, también.

Siempre es necesario hablar de Italia. No hay apuro, entonces.

Por ahora, apenas unos compases.

Una melodía 'vieja', del fin del XV, principios del XVI, de cuando las modas duraban unos 50 ó 70 años.

La Fròttola, per esempio.

Es lo que más tarde reemplazaría el madrigal. Muchas de estas composiciones cortesanas, versificaban en torno al Calendimaggio, una época del año, una prolongada fiesta de la primavera, tiempo de amores, de galanteos, por lo pronto.

La historia del autor, Bartolomeo Tromboncino, junto con Marchetto Cara los dos principales autores de este tipo de composiciones, es notable.

Y como el invierno parece disolverse en nada: calendimaggio entonces, qué remedio...

jueves, 20 de julio de 2006

El Cedro del Líbano

El amigo Francisco recuerda en un mensaje de correo la predilección del Líbano por la Virgen María y el emblema de esto mismo en su bandera.

Lo bien que hace en recordarlo.

En estos tiempos en los que cada quien parece saber cuáles son sus preferencias y sus bandos. Y cuando cada quien parece saber las razones de sus preferencias y las razones de sus bandos.

Para cuando todavía estén hablando de geopolítica, podremos recordar -si acaso- sobre "las ruinas" de qué podrían estar peleando. Y por qué.

Francisco hace referencia a una oración. Lo bien que hace, también.

¡Oh María, Reina de los montes y de los mares
de nuestro querido Líbano!
Tu pureza es semejante a la blancura de sus cumbres
y se expande como el perfume de las flores.

Tú, oh Madre,
tomaste los jazmines
de nuestros campos,
para que te sirvieran
de corona
en tu título de Inmaculada,

y las cumbres de las montañas,
como plantas de tus pies.
Te rogamos vuelvas las miradas
de tus maternales ojos
y extiendas
tus purísimas manos
para bendecir
a este pueblo,
que desde los primeros
siglos
se ha distinguido en darte
honor
y propagar tu devoción.

Podrá ser ignorado, pero no es nada nuevo o desconocido.

Hay más sobre esto aquí y también, más específicamente, aquí.

En la luna

No conozco a José María Cano.

Esto, que bien podría ser un epitafio, es nada más que una declaración de ignorancia. Lo descubrí al azar.

Buscaba una canción de Chavela Vargas, que no tiene nada que ver con lo que sigue y que no encontré. Pero encontré una que no buscaba y que siempre había oído cantada por El Cabrero, flamenco.

Con esa forma disparatada y dispersa con que nos ofrece sus cosas la red, salté atraído por la voz de Monserrat Caballé a una canción (El hijo de la luna), que en realidad resultó ser del tal José María Cano y que cantó el grupo Mecano, formado por él, su hermano el Nacho y Ana Torroja (y yo, repito, totalmente in albis..., lo que son las cosas...)

De salto en salto, me entero de que el señor Cano había compuesto un drama lírico que se llama Luna y que tiene el mismo tema que la canción El hijo de la luna.

Y eso lo supe, al fin, no porque sea muy perspicaz o culto en estas suertes, sino porque encontré azarosamente uno de los temas de la ópera cantado por la bonita voz de Ainoha Arteta, a la sazón la protagonista en el drama de Cano, esto es: la gitana Lola.

Resumen por allí el argumento de la obra de esta guisa:
Luna, es un "drama lírico" de profunda inspiración española que narra una dramática historia en la que se mezclan el amor, la muerte y el honor gitano. En su versión discográfica, dividida en tres actos, hay un total de nueve temas, entre canciones, romanzas y danzas, con la participación de figuras como Plácido Domingo, Teresa Berganza, Ainhoa Arteta ó Renée Fleming. El argumento de Luna, se desarrolla en Sevilla a primeros del siglo XIX, durante la ocupación francesa.

Lola, una mujer de raza gitana, suplica a la luna su vientre virgen para poder casarse con un gitano (Antonio). De este matrimonio nace un hijo albino, hijo de la luna. Antonio, creyéndose engañado, mata a su mujer para lavar su honor.
Cosa que no sé en absoluto si es como dicen, porque no oí la obra y no sé de qué va el asunto del todo, aunque alguna idea me hago.

Ahora bien, podría creerse que esto tiene algo que ver con el día del amigo, que diz que fue invento argentino (ay..., ay...) porque un odontólogo y la llegada a la luna y no sé qué cosas...

Pues no, hombre, qué pavadas son esas zarandajas..., cómo se le ocurre semejante cosa...

Repito: yo estaba buscando una canción de Chavela Vargas... y todo eso...

miércoles, 19 de julio de 2006

Els vells amants

Les prometo, como se dice en mi pueblo, que lo que yo quería era música sin más (hasta donde música sin más quiere decir música sin más...): mere music.

Imposible. No se puede. Miren, si no.

Encuentro esta canción de Serrat que no conocía y cantada en catalán, que es lengua que en poesía me gusta y cantada no menos. Me fui a ella como mosca a la miel, claro que sí.

Resulta que veo -y oigo- que es de las primeras épocas, y de las primeras en catalá, y la Nova Canço. La grabó en 1967 (y se le nota en la voz). Pero esas primeras épocas, como saben los que saben, son épocas que tienen sus cuestiones bizantinas.

Miren, si no (y van dos...)

Busco la letra y su traducción -para ser un niño aplicado y servicial y para que no se me quejen de que soy impaciente o lo que es peor, elitista- y además de la letra encuentro todo un nutrido asunto en la Wenciclopedia.

A ver: la batalla por el catalán. De esto mismo, atenuado o no, hay versiones en 'español' (je, je...) y en galego. Y todo el asunto alrededor..., que tiene su módico interés, si tienen ganas.

Pues, simplificando, qué diré: me gusta oír cantar y recitar en catalán, también a Serrat. Pero si tengo que envolverme en la bandera y hacer profesión de fe...: no, gracias, religión ya tengo.

Y, me habrán de perdonar los amigos de la Marca Hispanica, pero si de lenguas como bandera se trata -y aunque les pido que la conserven porque bien bonita me es y no debe perderse- para eso, para guerrear, me quedo con el gaélico de Irlanda, que a mi parecer es (fue, perdón, fue) la bandera contra una opresión comm'il faut.

Ahora bien. Igual, no se puede. No. No hay cómo hacer que la música sea solamente música. Porque la letra de la canción (oigan bien, por favor: estoy hablando de una canción en catalán cantada por Joan Manuel Serrat i Teresa, no del Estatut...), la letra, digo, tiene su cosa también (y van tres...)

Tal vez sea subjetivo, pero no le creo mucho a esa melancolía benévola para decir que el amor de esos dos vells amants ha vencido al tiempo. Tiene (veo) algún rastro de cierto desencanto, hasta cierto escepticismo, la visión de una utopía al revés, como una utopía que dice sin decir que no vale la pena, en realidad. No es cosa que se pueda desear, apenas es una peculiaridad que sirve para pintar en una canción, no necesariamente para vivir. O para verdaderamente desear que a uno le pase, que le pudiere pasar. Como si al decir
S'estimen com jo voldria ser estimat
(si els costums que segueixo ho permeten),
s'estimen com jo voldria ser estimat
quan la esperança comenci a estar seca.
estuviera diciendo que eso no es para él y no será. Y para nadie como él, que son casi todos, salvo para els vells amants, tan tiernos pero ingenuos ellos, tan fuera de moda. Y de este mundo.

Pues bien, si eso fuera, me parecería peor eso para este mundo que haber cantado una estrofa en castelán, en una nova canço cantada en catalá...


---------------------
Y así no va a poder ir siendo...

Creo que mi ingenioso plan de "mere music para descanso" ha devenido inconsistente.

martes, 18 de julio de 2006

Cuestiones bizantinas

El día, dicen, se presenta arduo.

Desde el 18 de julio uruguayo (del Uruguay de las papeleras) al 18 de julio español (tan por lo menos políticamente incorrecto...); desde el Líbano ahora de Hezbollah (aquel otrora enclave cristiano en medio oriente) hasta Israel (un mismo nombre para nombrar tantas cosas distintas, casi -aunque no tanto- a gusto del que lo nombre...)

Encima, me preguntan además por qué puse lo de San Martín y Bolívar. Pues, para empezar, porque eso dice el libro que estaba leyendo sobre San Martín. Y sobre Bolívar.

(Lo demás es cosa de Chávez y de Kirchner, qué tengo yo que ver, si acaso Chávez se pareciera a Bolívar y Kirchner no se pareciera a San Martín... No es culpa de San Martín, ni de Bolívar. Ni mía, claro...)

Y eso por nombrar cosas más bien sencillas de solventar.

Por eso.

Encontré este Aleluya de un tal Ensemble Sreteniye.

Recomiendo a los amantes de las sugestivas sonoridades del canto bizantino que se bajen algunos otros cantos de ese sitio, que algunas muestras tiene.

Por ejemplo, este Salmo 128 que lleva por título Felicidad del justo y dice:
Canción de las subidas.

Dichosos todos los que temen a Yahveh,
los que van por sus caminos.
Del trabajo de tus manos comerás, ¡dichoso tú, que todo te irá bien!
Tu esposa será como parra fecunda en el secreto de tu casa. Tus hijos, como brotes de olivo en torno a tu mesa.
Así será bendito el hombre que teme a Yahveh.
¡Bendígate Yahveh desde Sión, que veas en ventura a Jerusalén todos los días de tu vida.


Ya sé que esto no tiene nada que ver con los nombres de las cosas que salen en los diarios: ni con Uruguay, ni con España, ni con Chávez, ni con Kirchner, ni con el Líbano, ni con Israel.

Ya lo sé.

Bolivariano

El episodio de Guayaquil siempre está cubierto de niebla.

En un cuadernillo que la Comisión Nacional Ejecutiva de Homenaje al Bicentenario del nacimiento del General Don José de San Martín, juntamente con el Instituto Nacional Sanmartiniano, publicó en 1979, que estaba releyendo en estos días, el autor de un Breviario de la vida, ideales y muerte del General San Martín, cuenta algunos episodios de la tirantez entre Bolívar y San Martín, así como alguna causa refiere.

La por entonces provincia peruana de Guayaquil estaba en disputa, no solamente respecto de los españoles. Estaba en juego si se anexaría al Perú o a la Colombia bolivariana. Desde por lo menos 1820 están en litigio los partidarios de San Martín y de Bolívar por este motivo, que es la cifra de otros desacuerdos, además.

Se cuentan allí, por ejemplo, dos ocasiones en las que se trenzan los argentinos con Bolívar:
En sendas ocasiones se advierte la animadversión del jefe norteño hacia la revolución del Río de la Plata; en una de ellas al decir Bolívar que sus infantes colombianos pasearían sus pabellones sobre Buenos Aires, Lavalle le contesta en pleno festivo agasajo que "la Argentina era ya libre desde el 25 de Mayo de 1810" y en la segunda ocasión, sabiendo que el coronel Manuel Rojas era argentino, cuando Bolívar le pregunta el porqué de su aire altanero, aquel le contesta "que es propio de los hombres libres".
San Martín, vuelto de Guayaquil tras la mentada entrevista (que no fue una sola), decide retirarse del Perú, y pese a la insistencia de los peruanos para que reasuma el mando militar, se niega. Pasa a Chile por breve tiempo y de allí a Mendoza; de allí a Buenos Aires, desde donde, y tras la muerte de su esposa en agosto 1823, se va a Europa en febrero de 1824.

Cuando su colaborador Tomás Guido quiso saber el porqué de su partida del Perú, San Martín le resume la cuestión:
Y bien aprecio los sentimientos que acaloran a usted, pero en realidad existe una dificultad mayor que no podría yo vencer sino a expensas de la suerte de un país y de mi propio crédito y a tal cosa no me resuelvo. Le diré a usted sin doblez: Bolívar y yo no cabemos en el Perú; he penetrado en sus miras arrojadas, he comprendido su descubrimiento por la gloria que pudiera caberme en la prosecución de la campaña. Él no excusará medios por audaces que fueren para penetrar a esta república seguido de sus tropas; y fuerza entonces no me sería dado evitar un conflicto a que la fatalidad pudiera llevarnos, dando así al mundo un humillante escándalo.

lunes, 17 de julio de 2006

La subjetividad 'será' la verdad

Como el invierno en el sur no dura ni parece poder sostenerse en pie (el mundo se está volviendo poco serio, hasta las elípticas cósmicas empiezan a rebelarse...), no hay más remedio que distraerse con cuasitonteras y mirar el futuro.

En este fin de semana, varias conversaciones personales rondaron la cuestión de la naturaleza y alcances de la vida digital. Y esta mañana había alguien esperando para decir lo suyo. Tiene aspecto de libertad y democracia. Y creo que se trata de eso, sea eso lo que fuere que signifique, aunque no me guste cómo suena.

Pero más bien creo que se trata de lo contrario.

Claro que cuando se trata del futuro, y más de los futuros contingentes, casi todos estamos más o menos equivocados, hasta que llega.

domingo, 16 de julio de 2006

Sacra materia, ora pro nobis

1) Para algunos habrá sido necesario. Pero no parece necesario.

Creo que la ventaja será para los hispanohablantes, en este caso, el que se haya dicho en español de España: no se puede ser de izquierda y homofóbico, que quiere decir varias cosas pero que básicamente quiere decir que no debe decirse ni pío respecto de la homosexualidad, salvo cosas lindas y elogiosas. En fin, un poco de terrorismo lingüístico.

Creo, además, que es un corolario de aquello de que, secundum quid, la ciencia es de izquierda. Por aquello de la penosa noción de límite.

2) Otra más de estas cosas y ya van... Debo tenerlos hartos...

Pero no soy yo. Es la ciencia que se empecina, señores, con las fuentes del amor y las derivaciones maternales. Todo muy químico y eléctrico, todo muy lobular y cerebelar. Sí. Otra vez: si al entristecerse uno llora, pues hay que ver qué reacción química, qué tristotonina se libera y llega al lacrimal. A esa reacción llamaremos tristeza. Nombre lírico, ya sé, pero es que a los humanos nos encanta volver místico lo que nada más es sólido, líquido o gaseoso. Parece que ese rulo poético nos hace felices...

3) Ah, cierto... No se vayan todavía que hablamos un poquitín de la felicidad mundial. ¿Quieren saber cuáles son los países verdaderamente más felices? ¿Quieren saber de qué va la felicidad nacional? ¿Quieren verlo en una tabla y ver en qué lugar están? Ya me enteré de que la tristona Argentina del tango está 47/178 y que su índice es 52,2... Nada mal, nada mal..., qué suerte...

Esta gente se ha tomado el trabajo de inventar un nuevo índice para contrarrestar el plutocrático, materialista y brutal índice basado en el Producto Bruto Interno. Basta de materialismo: ahora 'save the planet'..., 'the material planet, of course...'
The Happy Planet Index (HPI) is an innovative new measure that shows the ecological efficiency with which human well-being is delivered.
¡Qué dulzura! ¡Y la de resultados 'felices' que obtienen con ese simple trámite! Claro que han notado una cosa sorprendente:
Island nations score well above average in the Index: They have higher life satisfaction, higher life expectancy and marginally lower Footprints than other states. Yet incomes (by GDP per capita) are roughly equal to the world average. Even within regions, islands do well. Malta tops the Western world with Cyprus in seventh place (out of 24); the top five HPI nations in Africa are all islands; as well as two of the top four in Asia. Perhaps a more acute awareness of environmental limits has sometimes helped their societies to bond better and to adapt to get more from less. Combined with the enhanced well-being that stems from close contact with nature, the world as a whole stands to learn much from the experience of islands.

It is possible to live long, happy lives with a much smaller environmental impact: For example, in the United States and Germany people's sense of life satisfaction is almost identical and life expectancy is broadly similar. Yet Germany's Ecological Ecological footprint is only about half that of the USA. This means that Germany is around twice as efficient as the USA at generating happy long lives based on the resources that they consume.
¡Je, je! "Islas", sí, como la de Utopía, ¿no?

Buen intento: Una mezcla de 'buen salvaje' con 'the small is beautiful' y 'liberen a Willy'...

sábado, 15 de julio de 2006

Astrómetro casero

Instrucciones para gallinas.

1. Ustedes van y con mucho cuidado ponen 'Riquelme' en Google, luego Imágenes.
2. En la primera página que aparece, segunda fila, séptima foto, encontrarán referida una entrada de la bitácora de su servidor.
3. Así podrán apreciar el icono del astro del balompié, signado entre nos en octubre de 2005.

Conclusiones (para gallinas, anche...)

Por esta vía indirecta no deben colegir la difusión global de esta bitácora, pese a que apuntan a ella -accidentalmente- gentes colombianas, irlandesas, turcas, iraníes, mexicanas, alemanas, italianas, británicas, iraquíes, taiwanesas, israelíes, japonesas... Sí, gentes, así en plural: no uno de cada país o región del planeta.

Repito: el mundo no amanece inquieto por las tonteras que su servidor haya maquinado cada día respecto de tantos y variados asuntos que, con pluma vacilante, trata de solventar y no consigue.

No es verdad que, con ustedes, gentes de todo el mundo leen éstas mismas líneas.

No, señor. No y no. Definitivamente. No se hagan ilusión ninguna.

Lo que sí deben digerir es, en realidad, la consideración en que se tiene al humilde jugador provinciano en el ancho mundo. Y el modo en que crece su figura -y la búsqueda de su 'figura'- tras la extinción del Mundial, con aquella partita que encabezaron Zidane o Materazzi.

Así, ingenuamente, el infrascripto llegó a la estadística mistonga de la avidez de fútbol que hay en el orbe. Así, a percibir la nostalgia de elegancia que algunos -pocos, por suerte- apenas son capaces de ver, no ya de apreciar.

Y que multitudes copiosas, recuas, piaras y cardúmenes, bandadas y tropas anhelantes, ejércitos diversos, vengan a la casa de su servidor a por siquiera la imagen del muchacho, no deja de llenar de una sana satisfacción. De la sensación restaurante del deber cumplido.

Y más: es la misma justicia. Poética, inmanente.

De lo diario permanente

Tiene su gracia. Porque si no fuera ingenua la proposición, tendría que tomarla como una provocación. Una de las provocaciones intelectuales -o espirituales- tan típicas de una forma de pensar y de concebir la existencia misma. Ahora bien, si no se puede discutir acerca de la forma de concebir la existencia misma, como fundamento de los que después diremos de las cosas, entonces no se puede discutir de nada que no sea sino apenas más durable que la noticia de los diarios.

Unos fragmentos del comienzo del artículo, tal vez marquen el territorio:
Los límites tienen una cuota de monstruosidad. Fronteras, muros (y murallas), medianeras, alambrados, sucesión de puntos, trazos marcados con el dedo índice en la arena dividen y separan mundos, gustos, culturas, esto de aquello. Y también despiertan vértigo; no aquel que brota cuando uno se enfrenta al precipicio o al desafío geográfico de la altura, sino el que asalta al advertir la prohibición, la transgresión de la norma. Por algo el límite es inconcebible sin el azote virtual de la amenaza: el "no pasar" (o en su versión bíblica, "no pasarás"), aquel reto a priori que además de prenunciar una sanción, separa de antemano a aquellos que pertenecen ("los nuestros") de aquellos que no (el extranjero, "los otros", "ellos").
Finalmente, una parte de la idea de fondo:
Fácil sería la vida si los límites fueran solamente de piedra, plausibles de ser tumbados con la misma velocidad de hormiga con la que se levantaron. Hay límites más persistentes que no sólo detienen y constriñen; también hacen de faro indicando un punto a temer pero también a superar: son las fronteras biológicas, físicas, químicas, astronómicas, éticas cuya perenne persistencia las confunde una y otra vez con constantes inmodificables y eternas, que anteceden y sobrevivirán a la especie humana como las columnas atómicas que sostienen al universo.
El artículo parece hablar del futuro y más específicamente de esa cosa que se llama el avance de la ciencia y allí está la correspondiente pregunta programática acerca de la noción de límite.

No es verdad, creo.

Creo que el autor está amañando la conclusión -y la conclusión está al principio, como corresponde a una hipótesis-, y amañando la argumentación, con el simple expediente de confundir lo que sabemos de algo, lo que podríamos saber de algo, con lo que algo es.

Que el artículo aparezca en Página 12 puede decirse que es consistente, si acaso Página 12 representa algo de izquierda. Y si es que izquierda significa algo, además.

Pero no alcanza. Hay un asunto allí que trasciende la pequeñez de zurdos o fachos, de bolches o derechosos.

La ciencia, entendida tal y como la postula el autor, resulta de izquierda. Y no sé si no tiene toda la razón.

Pero el asunto en esa afirmación no es tanto qué es -o que se entiende por- ciencia -y en parte lo es-, sino que el asunto es qué es -o que se entiende por- izquierda.

Y me acordé al leer la nota de un bastante criticado desarrollo acerca de la naturaleza de la izquierda que apareció por aquí en el paleolítico de esta bitácora. Y esto que leo ahora me pareció -a mi modo de verlo- un ejemplo de aquello que había dicho, en más de un aspecto.

Lamento citar lo propio, pero me refiero a esto y a esto.

jueves, 13 de julio de 2006

Bon apetit!

En los días que vienen habrá un poco de música por aquí. Y más que un poco, creo. En parte porque vienen estas vacaciones y el trabajo, entonces, aumenta. Claro. Y uno está cansado...

Pero también porque estuve viendo si encontraba algunas músicas y al final me quedé viendo las que encontré. Que no es lo mismo.

No es que quiera ponerme agustiniano, pero no solamente de tanto en tanto encontré lo que me gustaba. Me pasó más que me gustara lo que iba encontrando. Gran suerte es.

Como esta canción portuguesa Verdes são os campos de Zeca Afonso, con música suya a unos versos de nada menos que Luís de Camões.
Verdes são os campos,
De cor de limão:
Assim são os olhos
Do meu coração.

Campo, que te estendes
Com verdura bela;
Ovelhas, que nela
Vosso pasto tendes,
De ervas vos mantendes
Que traz o Verão,
E eu das lembranças
Do meu coração.

Gados que pasceis
Com contentamento,
Vosso mantimento
Não no entendereis;
Isso que comeis
Não são ervas, não:
São graças dos olhos
Do meu coração.

Por esta vez va la letra. No sé si en todos los casos podré.

Pero, más allá de todo, tengo que advertirlo: cuidado, porque viene 'toda' clase de música.

Yo avisé.

Bon apetit!, como dice un amigo.

La cólera del Pelida

Tienen bastante razón en casa cuando dicen que no debo manejar -menos si voy solo-, porque me distraigo.

Los miércoles a la nochecita me las amaño para ir a dar clases suburbanas en auto, con todo y eso. Pongo la radio, cargo gas, compro cigarrillos (más o menos en ese orden) y me lanzo a la ruta, cruzo bosques y soledades, nieblas y rancherías y llego al poblete. Solo, claro. ¡Ja!

En el medio del viaje cavernoso, me hundo en el asiento del conductor (habitualmente somos la misma persona) y me dejo llevar y que el auto me lleve, como caballo a la querencia. De ida y vuelta. A veces compongo versos. Otras veces repaso clases. Otras canto, como si en la ducha, acompañando a James Blunt, a Roberto Goyeneche o a María Callas, tanto da.

Hoy, para el caso, se me agolpaban dos o tres tópicos, impacientes y saltarines.

Por ejemplo, cruzando los arcos del Campo de Marte, iba coligiendo que si el Círculo de Viena pusiera el pan y la Escuela de Frankfurt donara las salchichas, los neopositivistas lógicos y los neomarxistas podrían -en vez de estar de 'Adorno'- darle de comer a algunos, algo más 'práctico' y 'solidario', digo. Siquiera unos 'Carnapés' o, mejor todavía, unos hotdogs...

La broma me pareció demasiado alambicada y no llegó a hacerme reír del todo. Lo que es más: no me distrajo lo bastante. De hecho, se disolvió sola y sin ruido, entre la niebla del campo bajo cerca del río.

Y apareció allí mismo sobre el puente la figura de Platón junto a la de Cervantes. Pensaba entonces que desde que uno había escrito la Carta VII para quejarse de la escritura y el otro había compuesto su Prólogo para exponer sus quejas contra los prólogos, casi todo estaba permitido en esa materia. Repasé moroso, en la recta de pinos oscuros con una sola curva, cantidad de lugares a este propósito:

Hablar horas de las ventajas del silencio;
Denuncias contra los denunciantes;
Opinar que no hay que opinar;
Pontificar contra los que pontifican;
Bromas sobre la falta de seriedad;
Discursos contra los que discursean;
Advertencias apocalíticas contra los que advierten el 'apocalipsis';
Argumentaciones minuciosas e inflamadas contra los que prefieren la argumentación minuciosa antes que el amor al prójimo;
Debates infinitos y ahitos de verba acerca de los que debaten miríadas de quisicosas sobre el sexo angélico, en vez de ir a por las cosas;

et ainsi de suite...

Traqueteaba ya la catramina entrando en zonas ásperas, y esquivaba yo con más fortuna que pericia -y por default- números innúmeros de omnibuses, mientras se me cruzaban una y otra vez 'las cóncavas naves', que no son los extrañísimos vehículos que reptan por el suburbano, sino las veras-veras cóncavas naves, las homéricas cóncavas naves.

Porque vi de pronto las escenas de la Ilíada, que no resumiré aquí, acoquinado ante el cultísimo lector.

Se recordará que hay allí algo que llama la atención a nuestros ojos enfermos de cinematografía: los aqueos y los troyanos guerrean tanto como discursean.

¡Y hasta discursean 'mientras' guerrean! ¡Y no sólo entre ellos, sino entre hombres y divinidades parleras!

¡Por Tutatis!: qué laringes...
Y cielos santos: qué manera de darse crueles mamporros que parten a un gigantón al medio, de lado a lado o de arriba hasta abajo, con armadura y todo...

Qué arteras artes para buscar a los capitanes entre las filas enemigas para mandarlos a la morada de Mandos con saña y furia incontenibles...

Si hasta tiempo se hacen para retarse a combates singulares, cuando terminan de pelear o mientras pelean. ¡Encima!

Discursos mediante, claro que sí, porque eso no debe faltar. Pero cuando matan, matan y cuando hablan, hablan.

Y me puse inmediatamente de parte de Homero.

Discursos y trompadas. Eso es. Así se hace, pensé. Es el modo más leal que imaginarse uno pueda.

Al final: 'te espero en la esquina' (dicho en dórico, jonio o eólico, tanto me da...) saludable, rotundo. A trompada limpia, qué tanta vuelta...

Memorables discursos. Memorables trancazos.

Nada de esa 'caritativa' y melíflua y falluta exposición 'civilizada' de motivos y principios, con palabras que salen como flechas envenenadas y que llevan rumbo de trucidar al enemigo (llamado púdicamente contertulio dialogante, eso sí...), y que terminan a las puteadas civilizadas o no...

Nada de eso.

No, señor: "...Ahora te espero cabe las cóncavas naves y ahí vamos a ver cuántos rosados dedos tiene la aurora..., grieguito de morondanga..., troyanito de porquería..."

Más leal, cómo no. Más verdad. Más sano.

Y redondeando la cuestión de las frontalidades y las deslealtades, de allí salté -digamos que mi cabeza se fue...- al 'affaire Zidane'.

Pero, no: ya me voy yendo largo, creo... Otra vez, será. No hay apuro, se me hace que tenemos Zidane para unos días todavía...

En la facultad, un entusiasta ex alumno y generoso me esperaba con un curioso regalo: "Cantigas de Castilla y León", grabadas por el Grupo de Música Antigua con el patrocinio de la Junta de Castilla y León. Porque sí, nomás. ¡Mira tú!

¿Si llegué finalmente a puerto? Claro, ¡cómo que no...! ¡Si hasta volví, sano y salvo, y con la mente en blanco...! Las Penélopes y los Telémacos de casa, todos en su sitio...

¿Tema de la clase?: Las partes del discurso. Pero derivó -porque a esta altura, aprendí: me distraigo solamente cuando manejo...- en el discurso de Príamo y el Canto XXIV de la Ilíada.

Por supuesto.

miércoles, 12 de julio de 2006

Fontoba me joroba

Si estos sujetos que sostienen estas páginas cuentan bien, el anterior parece haber sido el artículo 700 de esta bitácora. Digo nomás, ¿importa realmente?

¿Alguno se había dado cuenta? ¿Verdad que no? Yo tampoco.

Esa pasión por los números redondos, ay...

Y hablando de pasiones tontas y de las pérfidas también.

Cito de memoria:
Igualdad oigo gritar
al jorobado Fontoba:
¿querrá pasar la joroba
o nos querrá jorobar?
Quiero decir en este caso que nos es casi imposible querer algo que no hayamos dado por bueno antes.

En razón de bien, se dice.

Y es por eso que ocurre frecuentemente que reputamos bueno lo que no lo es: lo justificamos, lo blindamos, lo defendemos, para que no vaya a ser cosa que a la luz pública aparezcamos deseando lo indeseable, defendiendo lo indefendible. Aparezcamos jorobados.

Y no es que nada más no podríamos quererlo sin darlo por bueno y querible. Es que sabemos que estamos defendiendo lo que no es defendible. Que estamos jorobados.

Descuento la mala -¿y la buena?, mmm...- fe de quien va saltando al rango las objeciones e impugnaciones, incluso poniéndole el pie a los que vienen detrás, sabedor de que en una carrera leal lleva las de perder.

Pasa incluso a veces que, flacos de mejores artilugios, nos basta con decir que quien sostiene lo contrario no es mejor que yo. Con lo cual mi pobre y maltrecho objeto indeseable nos parece -y queremos que parezca- que se reviste de una blanca luz que bendice y hasta canoniza.

Fea y triste cosa, sí. Pero posible. Y frecuente, vea...

Muy.

Dirán ustedes: ¡Oye, chico, con qué gentuzas te andas mezclando...! ¡Por nuestros barrios no hay animales de esa laya...!

Sí. Claro. No.

Breve entremés

Para festejar su cumpleaños 32, en 386, el 13 de noviembre, San Agustín escribió un breve diálogo De Beata Vita, preguntándose acerca de la vida feliz. Entre los dialogantes estaba su madre. Era el año de su conversión. El diálogo transcribe una conversación entre varios amigos y parientes, en la casa de campo donde Agustín estaba por entonces.

Volví a leer el diálogo por la razón más trivial: me habían pedido un escrito de filosofía medieval -¡breve, por favor!- para un examen.

(¡Pobre! Si supiera lo mal que le va a ir con esta brevísima obreja. Los años que va a tardar en sacársela de encima.)


En el capítulo dos, y a propósito de una feliz intervención de su madre, su hijo cita el diálogo Hortensius, obra perdida de Cicerón que dedica a la defensa y alabanza de la filosofía, y que devino famosísimo por haber sido el que movió a San Agustín a dar la vuelta.
He aquí que, no los auténticos filósofos, sino los siempre propicios a la discusión, afirman que son felices todos aquellos que viven como les place. ¡Falso, en verdad! Desear lo que no conviene es la suma desdicha. No lograr lo que se apetece, menor desgracia es que conseguir lo que no conviene. La voluntad depravada acarrea más males, que bienes la fortuna.
Asunto éste, entiendo, complementario de aquel capítulo de la Regla de Monjes, que anoté ayer.

martes, 11 de julio de 2006

Algo propio

A mediados del siglo VI, San Benito escribió su Regla de Monjes, la madre de la vida monástica en occidente.

Tengo una edición de la editorial benedictina del monasterio de San Benito que está en Palermo. Es de 1947. Tiene unos comentarios del P. Bruno Ávila, OSB. Además, cada párrafo del Prólogo y cada uno de los 73 capítulos tienen asignados tres días del año cada uno, para ser leídos en esos días como lectura espiritual.

El capítulo que corresponde a hoy, día de la fiesta de San Benito, abad (y también al 11 de marzo y al 10 de noviembre), es el siguiente:
Capítulo XXXIII

Si los monjes deben tener algo propio

1 En el monasterio se ha de cortar radicalmente este vicio. 2 Que nadie se permita dar o recibir cosa alguna sin mandato del abad, 3 ni tener en propiedad nada absolutamente, ni libro, ni tablillas, ni pluma, nada en absoluto, 4 como a quienes no les es lícito disponer de su cuerpo ni seguir sus propios deseos. 5 Todo lo necesario deben esperarlo del padre del monasterio, y no les está permitido tener nada que el abad no les haya dado o concedido. 6 Y que "todas las cosas sean comunes a todos" (Hch. 4,32), como está escrito, de modo que nadie piense o diga que algo es suyo.

7 Si se sorprende a alguno que se complace en este pésimo vicio, amonésteselo una y otra vez, 8 y si no se enmienda, sométaselo a la corrección. (*)

En latín, lengua original de la Regla, dice:
Caput XXXIII

Si quid debeant Monachi proprium habere

[1] Praecipue hoc vitium radicitus amputandum est de monasterio, [2] ne quis praesumat aliquid dare aut accipere sine iussione abbatis, [3] neque aliquid habere proprium, nullam omnino rem, neque codicem, neque tabulas, neque graphium, sed nihil omnino, [4] quippe quibus nec corpora sua nec voluntates licet habere in propria voluntate; [5] omnia vero necessaria a patre sperare monasterii, nec quicquam liceat habere quod abbas non dederit aut permiserit.

[6] Omniaque omnium sint communia, ut scriptum est, ne quisquam suum aliquid dicat vel praesumat.

[7] Quod si quisquam huic nequissimo vitio deprehensus fuerit delectari, admoneatur semel et iterum; [8] si non emendaverit, correptioni subiaceat. (**)

Se podrá decir, con razón, que semejante precepto rige para un monje y su voto solemne de pobreza, y en parte aun para el simple.

Sin embargo.

El P. Ávila trae estas líneas finales en su breve comentario:
La pobreza debe llevar al religioso al total desasimiento interior de las cosas de la tierra, para ello se requiere: 1º no buscar los bienes que no posee; 2º no apegarse a los que se le dan para su uso y estar dispuesto a dejarlos con alegría cuando se lo pide el servicio de Dios y la obediencia; 3º no lamentar las cosas que no tiene; y 4º no desear cosas superfluas.
Pues bien.

No encuentro en ese comentario nada que no valga también para cualquiera. Monje o no. Incluso -y sobre todo- extendiendo el sentido del comentario a toda especie de bienes.

Veo, además, que si cambiáramos abad por Dios, el sentido sería igualmente el mismo.

Tengo un hijo que lleva el nombre del autor de la Regla, y lo lleva en su homenaje.

Hoy es su fiesta también.

Sé, finalmente, que él está sabiendo si esto que digo está bien o no. Lo está viendo.

Premio que él tiene.


------------------
(*) Esta traducción que copio no es la del P. Ávila, que tiene sólo variantes literarias.
(**) El texto original.

Remendón (I)

El viernes pasado hice un comentario 'coyuntural' acerca de la impresión que me había causado una recorrida azarosa y desordenada por bitácoras de todas partes y dedicadas a variada suerte de asuntos. Calculo que habré 'fatigado' unas cien.

Bien.

Voy a hacerle algunos remiendos al comentario. No a la substancia del comentario, sino a la impaciencia por escribir rápidamente, a vuela pluma (ojalá fuera pluma...)

A saber.

1. Dije que había notado protagoRismo y narcisismo en muchos de los lugares que visité. Ambas cosas en sordina o a los gritos. Alguno entendió protagoNismo. No es lo mismo. O por mejor decir, sólo en parte es lo mismo.
2. Dije que podía tratarse de algo relacionado con la 'mecánica' misma de llevar una bitácora.
3. Dije que podía tratarse de demasiado yo ante yo mismo; del autor ante si mismo, antes y sobre todo. Como quien se mira ante un espejo. O, lo que podría ser peor tal vez, como quien habla para hablarse a si mismo, primero. Y hasta para complacerse a si mismo más que nada y a la idea que uno mismo tiene de uno mismo. No tendría nada de objetable tal vez, salvo por algunos detalles que habría que precisar.
4. Digo ahora además, pero en la misma línea, que una bitácora parece territorio casi excluyente de la subjetividad. Que son pocos los casos en que no es así. Y que, en cualquier caso, la cuestión es que hay variadas formas de subjetividad.
5. Recuerdo que hace tiempo hice alguna referencia a este asunto. Dos años atrás, más precisamente. Insisto con lo que dije entonces: el asunto aquí es qué cosa es la subjetividad.
6. Es evidente que la tarea de un escritor corre peligros parecidos a los de un escritor de blog. Y a la inversa. El asunto es que un escritor de blog no es un escritor sin más. Un blog no es un diario íntimo (parece innecesario decirlo), tampoco es un diario en el sentido periodístico, aunque pueda haber algunos que lo usen para suplantar-complementarlo. Un blog no es un libro en sentido corriente, ni -hasta donde sé- se escribe como tal. La mayoría de los que conozco requieren, proponen, exigen (a veces en el doble sentido del verbo, por las buenas y por las malas) una comunicación con los lectores-interlocutores.
7. Una bitácora llega a convertirse así en un peculiar substituto de la conversación. Y peculiar no quiere decir un substituto neutro, inocente o impune. Ni siquiera bueno en cuanto tal. Peculiar quiere decir que tiene sus características y sus consecuencias. Como tiene sus causas.
8. Me interesa el aspecto tecnológico, pero no tengo mayor solvencia en ese asunto, más que mi curiosidad. Pero más me interesa la influencia o la interacción (uy, qué palabreja...) entre los usos de la tecnología y en cuánto inciden. Qué tipo de persona, con cuáles hábitos resulta por el uso de las tecnologías, qué imagen del mundo, de lo que se sabe y de lo que no se sabe, de lo que es y de lo que no es; y qué imagen de si mismo resulta de todo eso. Es difícil de saber.
9. Creo que todas estas cosas las usamos con cierta irresponsabilidad. No estamos mayormente seguros de cuál es el resultado. Las usamos 'mientras tanto', 'y después vemos, en todo caso...'
10. Todo va más rápido que lo que tardamos en pensarlo o en conocerlo o en tasarlo. Creo que eso va a traer consecuencias. Creo que no van a ser muy buenas. Estoy viendo que no lo son y no me imagino ahora cómo se va a resolver. Y si se va a resolver.


Son algunas -y no todas- de las cuestiones que me planteo. Tal vez aparecen anotadas aquí para no olvidarlas, más que nada.

Otrosí.

1. Dije que hay -parece haber- un protocolo bitacorero. Establecido de hecho o de derecho. Y más bien de hecho.
2. Pero dije también que me parece ser el de las bitácoras el territorio de la subjetividad.
3. De modo que no sé si hay que explicar demasiado si uno elige una modalidad u otra. Y lo digo concretamente respecto del modo como cada quien elige presentar lo que dice o presentarse, salvando lo que debe ser salvado. Esto es: creo que está fuera de discusión si se habilitan comentarios o no, si habilitados son públicos o no, si enlaza o no a otros, si se participa o no en foros, discusiones, irónicos randevus, toletoles mordientes y otras variadas modalidades al uso en materia de sociabilidad, interacción o relación bitacorera. En lo necesario, obligación; en lo optativo, libertad. Y en todo caridad. Supongo que no hay otra 'ley' que esa ley.

Y una cosa más.

1. La calificación de blog católico no me gusta, para nada. Si no fuera demasiado conocido, parafrasearía al escritor aquel al que alguien llamó 'escritor católico': en todo caso, soy católico y cuando escribo tal vez se nota. O debería notarse, claro. El católico soy yo (y qué católico es cada quien -si es católico- no sólo se verá, sino que hasta cierto punto podría ser asunto de consideración...), en cualquier caso. No mi bitácora per se. Y la diferencia me parece que cuenta. Entiendo que se trata de una orientación general, tal vez. O de una simplificación benéfica que podría servir para anunciarle desde afuera a alguien: ¡Guarda, católico bitacoreando...!
2. Aunque me parece que entiendo lo que se quiere decir, creo verdaderamente que la bitácora que llevo no es más católica que el mate que me he preparado hace quince minutos, y que el modo de prepararlo, o el modo de ver una película o que las razones para elegir música, o el modo de manejar el auto, o que la forma de vestir, todo dicho seriamente y secundum quid, a la vez.


Y por ahora, tengo bastante.

lunes, 10 de julio de 2006

Omni Gallia pacata

Veo que algunos han estado festejando (cada quien lo suyo...) y han demorado la entrega de las traducciones y tal y tal... En fin, seré tolerante.

En cuanto a las guerras religiosas en torno a este asunto capital, algunas cosas puedo decir.

Ya sé que esta Francia no es la de san Hilario o santa Juana de Arco. Ni menos todavía, a fortiori, la de Vercingetórix o Panorámix o Louis Pasteur. Como esta Italia no es la de Horacio y Cayo Julio, ni la de san Francisco de Asís o el napolitano-normando santo Tomás de Aquino o Dante.

Ya lo sé, estimadísimos obvios...

Ya lo sabía.

Tal vez por eso me alegré finalmente de que la entera Europa pudiera observar su pequeño show exclusivo y comunitario, con la presencia molesta e intrusa de cinco argentinos: tres árbitros y uno por bando en cada equipo. Más aún cuando uno de ellos marró su penal.

Al menos, tendrán a quien echarle la culpa de sus avatares (a favor y en contra...)

Desde Beckenbauer a Domenech.


Nota: Me dicen que el allenatore francese armaba sus equipos con ayuda astrológica. No quiero creer que eso sea verdad. Con los resultados a la vista, además, no ha de ser verdad...

PS: Parece que los tres mejores goles (una tontera, tratándose de fútbol, convengamos...) fueron los de Maxi Rodríguez, Cambiasso y Tévez, en ese orden. Ninguno usó la cabeza, eso sí. No le hace. Con limpidez ginebrina, la FIFA tiene otro premio para esos casos...

domingo, 9 de julio de 2006

Patria

El versículo 4 del capítulo 6 de san Marcos dice que Jesús dijo en Nazareth:
Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio.
Me pregunto qué lugar no es Suyo, qué lugar no es su patria.

Me pregunto si, por lo menos en sentido amplio, no es su patria todo lo que existe.

Patria le llaman al Cielo, santo Tomás de Aquino por ejemplo.

Y es Su Patria, sin duda. Y allí no carece de prestigio y allí no es necesaria la Fe.

Fuera de allí, desde Nazareth a cualquier parte, incluyendo al corazón de cada uno -que es también su patria, en el sentido en que lo estoy diciendo-, bien le puede pasar -y le pasa- que carezca de prestigio, le sea muy difícil hacer milagros y que se maraville por la falta de fe.

Y también que se escandalicen a causa de Él.

sábado, 8 de julio de 2006

Maud Gonne

Lleno de claroscuros, y algunos muy terriblemente oscuros, William Butler Yeats (1865-1939) es un poeta. Mezclando su temperamento con la herencia y los aires de aquellos años, Yeats probó casi todos los vinos prohibidos y tóxicos, pienso que tal vez buscando un cauce para una religiosidad natural desdichadamente maltratada desde el comienzo, por él mismo incluso.

Con todo, este irlandés apasionado dejó buenas páginas, en medio de una obra inmensa de extensa y en medio de una vida extraña y por momentos tan frívola como honda.

Extraño tipo de hombre este angloirlandés, arrastrando en su corazón el protestantismo de su abuelo, el ateísmo de su padre, las hadas que le enseñaron a gustar las gentes campesinas de Sligo y su propia sensibilidad.

En fin.

Ahora me interesa otro asunto de su vida. Estuvo mezclado con los patriotas irlandeses de un modo u otro y especialmente como uno de los protagonistas del renacimiento literario irlandés. Por supuesto que le dieron un Premio Nobel de Literatura en 1923.

El caso es que en 1889 conoció a una muy bonita mujer: Maud Gonne.

Tuvo por ella un amor -o como quieran llamar a lo que sintió por ella... siempre- tan apasionado como no correspondido. Tal vez eso mismo, tal vez, hizo que Maud Gonne fuera la mujer detrás de tantos de sus poemas y escritos.

Incansablemente, Yeats la persiguió por toda Europa e incansablemente le propuso matrimonio.

Ella jamás lo aceptó. Parece -según se dice- que esta inglesa de nacimiento que había adoptado con furia la causa irlandesa -y finalmente la religión católica- tenía dos objeciones terribles contra él: no era a criterio de ella lo suficientemente nacionalista irlandés y, en segundo lugar -but not the least-, porque por sus vínculos ocultistas y su religiosidad difusa él se negaba a abrazar el catolicismo.

Cuando ya no había más que hablar, Yeats le propuso matrimonio a una hija de Maud, Yseult. Una locura absoluta.

La vida de Maud Gonne es tan rocambolesca como la de Yeats, aunque en aspectos distintos. Me parece, con todo, que ambos tienen un 'aire del tiempo', una marca temporal, propia de esa bisagra de la historia que fue el final del siglo XIX y la primera parte del XX. Tal vez importe saber que Maud casó con el mayor John MacBride, finalmente fusilado en el Easter Rising, en 1916 y que el hijo de ambos, Séan MacBride, fue, además de otras cosas, Premio Nobel de la Paz en 1974. Vida compleja y contradictoria, me parece también la de esta bonita mujer.

Entre los poemas que Yeats escribió para Maud, está uno que se titula When you are old. De todo se ha dicho de estos versos, incluyendo exégesis que buscan en él rastros ocultistas, budistas o teosóficos.
When You Are Old

When you are old and gray and full of sleep,
And nodding by the fire, take down this book,
And slowly read, and dream of the soft look
Your eyes had once, and of their shadows deep;
How many loved your moments of glad grace,
And loved your beauty with love false or true,
But one man loved the pilgrim soul in you,
And loved the sorrows of your changing face;
And bending down beside the glowing bars,
Murmur, a little sadly, how Love fled
And paced upon the mountains overhead
And hid his face among a crowd of stars.


Lo publicó en The Rose en 1893.

Yeats llegó a escribir un libro a mano para regalárselo a ella, en el que figuraba este poema que imagina a su adorada Maud ya anciana repasando los amores del pasado, entre los que se destaca el suyo, por supuesto, como el verdadero...

Ahora bien.

Es curioso que no pocos y variados intérpretes han tomado versos de Yeats y los han transformado en canciones.

Entre ellos, un italiano que pocos conocen pero que está entre lo mejor que ha tenido Italia en el último cuarto del siglo XX. Otro personaje del que debería hablar alguna vez: Angelo Branduardi.

En 1986, se publicó una traducción de versos de Yeats de Luisa Zappa para la música de Branduardi.

Quando tu sarai...

Quando tu sarai vecchia e grigia,
col capo tentennante
ed accanto al fuoco starai assonnata,
prenderai questo libro.
E lentamente lo leggerai, ricorderai sognando
dello sguardo che i tuoi occhi ebbero allora,
delle loro profonde ombre.
Di quanti amarono la grazia felice
di quei tuoi momenti
e, d'amore falso o a volte sincero,
amarono la tua bellezza.
Ma uno solo di te amò l'anima irrequieta,
uno solo allora amò le pene del volto tuo che muta.
E tu, chinandoti verso le braci, sarai un poco triste,
in un mormorio d'amore dirai,
di come se ne volò via...
passò volando oltre il confine di questi alti monti
e per sempre poi il suo volto nascose
in una folla di stelle.

Y aquí, la canción.


Me quedan todavía unos comentarios.

Democracia participativa

Nadie me va a preguntar nada, claro que no.

Pero ya que ahora es tiempo de pingüinos acá, al sur del sur, y como a los bravucones se les viene dando por menear el tema Malvinas, lo que es yo, créanme, les cambio todas las alharacas de cartón de los patrones de la vereda, por un poemita recitado por Jorge Cafrune...

Y sí.

Si me dan a elegir, prefiero un millón de veces que el discurso en las Naciones Unidas lo diga él.

Torcedor

Mis preferencias están claras. Es una ventaja. Enorme.

Como pasa con algunas otras cosas: se puede descansar porque no están sujetas al vaivén (o al rodar) de un albur...

Uno podrá ir (o volver) a ellas cuando quiera. Incluso nunca. Siempre serán, siempre estarán.

No duran ni 90 ni 120 minutos. Algunas duran mucho más: 3 minutos y 27 segundos.

Y mil años.

Por eso, esta muestra de talento es mi 'torcida': un regalo.

Siempre será una ventaja superlativa poder festejar -lo que sea: la música, por ejemplo- con una canción melancólica.

Y la pizca de flamenco ya es un lujo, una fiesta aparte.

Cosa mía, ya sé.

viernes, 7 de julio de 2006

Fenomenología al voleo (II)

Misma palabra, distinto asunto.

Di una vueltecita -inusual, vea...- por el mundo bitacoreante que me deja algunas reflexiones.

No diré cuáles exactamente. No ahora.

Pero he notado una tendencia. No en todos, ciertamente. Sí en muchos.

Más allá de las doctrinas o temas, tal vez.

Y es algo así como el protagorístico: El hombre es la medida de todas las cosas.

¿Qué hombre?

Yo, of course...
Miradme a mí, aprended de mí:
los que sois mansos y humildes de corazón,
los que sois ortodoxos o heterodoxos de corazón,
los que sois abiertos o cerrados de corazón,
los que sois modernos o tradicionalistas de corazón,
los que sois como yo, digamos, o los que deberíais serlo,
y así siguiendo...

¿Será algo propio de este soliloquio legal de la bitácora?

¿Será? ¿Firmeza y convicción, tal vez? ¿Incluso firmeza irreductible en la duda?

¿Tal vez la falta de la faz de un interlocutor frente a mí? ¿Demasiado Yo frente a mí?

¿Un exorcismo desnarcisistizante vendría bien?

¿Siquiera una jaculatoria desprotagorizante?

¿Será algo propio de la soledad de si mismo -con sus fantasmas, miedos, temores, caprichos, imaginaciones- frente a una mera pantalla engañosamente de plastilina, mentirosamente multiforme, fallutamente dialogante?

¿Será?

¿Tal vez?

Digo...

---------------
PostScriptum: No aclare que obscurece.... Ocurre que advierto ahora que es necesario decir que donde dice Yo, of course..., no me refiero a mí, a mi yo mismo de mí (no primero ni exclusivamente), sino a lo que haya habido en las bitácoras que visité del yo de bitacoreros/as, ese yo por el que creo que anduve dándome el paseillo de esta tarde.
Nada me dice que mi propia bitácora no sea un ejemplo de lo que estoy diciendo. Pero aun siendo un ejemplo, créanme que no es el único, ni mucho menos. Ni mucho menos.

Fenomenología al voleo

Nada nuevo, nada que no se sepa.

Apenas un poco de fenomenología. Y bien poco.

1. Una perspectiva psi-lacan sobre las nuevas mujeres, como aporte local.
2. Unos gráficos sobre el temor francés a la desaparición de los franceses.
3. Una modelo inglesa que "necesita" ser madre pero que no tiene tiempo para el sexo.
4. Y una de las variadas variedades en torno a la femineidad, el matrimonio y la maternidad.

Lo dicho: nada que no se sepa, ni exhaustivo. Hay literalmente miles de pequeños y grandes asuntos, y eso nada más que en los medios de comunicación y en cientos de miles de comunicaciones. Pero hay otro tanto y más en la vida-vida...

Tampoco es nuevo por el valor simbólico.

Pasajes como el Diluvio y sus causas, Sodoma y sus consecuencias y hasta la matanza de niños alrededor del Nacimiento, están allí y algo significan, además de que algo han sido.

A ver.

No estoy hablando en términos "apocalípticos", como suele hacerse asociando la degradación casi mecánicamente al fin de los tiempos. No (ni estoy diciendo que no haya relación entre una cosa y la otra...)

Estoy diciendo -tengo que repetirlo- que hay un sentido de lo sexual, y de todo lo que lo rodea, sin el cual sentido del sexo y todo lo que lo rodea y todo lo que significa no se entiende.

Y esto significa que algo en relación con el sexo tiene un sentido tan universal y hondo que apunta directamente al sentido y el valor de la existencia y, por cierto, también a la existencia sobre la tierra en el tiempo, y al fin del tiempo.

jueves, 6 de julio de 2006

Profecías del pasado

A ver.

Tarea para el hogar.

Nota: Realizar mientras todavía no llega el encuentro final. Hacerlo después, no sirve.

1) Traducir los dos siguientes pasajes:
C. IVLII CAESARIS
BELLVM GALLICVM
Liber secundus.

Cum esset Caesar in citeriore Gallia [in hibernis], ita uti supra demonstravimus, crebri ad eum rumores adferebantur litterisque item Labieni certior fiebat omnes Belgas, quam tertiam esse Galliae partem dixeramus, contra populum Romanum coniurare obsidesque inter se dare. Coniurandi has esse causas: primum quod vererentur ne, omni pacata Gallia, ad eos exercitus noster adduceretur; deinde quod ab non nullis Gallis sollicitarentur, partim qui, ut Germanos diutius in Gallia versari noluerant, ita populi Romani exercitum hiemare atque inveterascere in Gallia moleste ferebant, partim qui mobilitate et levitate animi novis imperiis studebant; ab non nullis etiam quod in Gallia a potentioribus atque iis qui ad conducendos homines facultates habebant vulgo regna occupabantur; qui minus facile eam rem imperio nostro consequi poterant. (I)

His rebus gestis, omni Gallia pacata, tanta huius belli ad barbaros opinio perlata est uti ab iis nationibus quae trans Rhenum incolerent legationes ad Caesarem mitterentur, quae se obsides daturas, imperata facturas pollicerentur. Quas legationes Caesar, quod in Italiam Illyricumque properabat, inita proxima aestate ad se reverti iussit. Ipse in Carnutes, Andes, Turonos quaeque civitates propinquae iis locis erant ubi bellum gesserat, legionibus in hiberna deductis, in Italiam profectus est. Ob easque res ex litteris Caesaris dies quindecim supplicatio decreta est, quod ante id tempus accidit nulli. (XXXV)
2) Seguir a la espera del resultado del encuentro final, si la traducción le llevó poco tiempo.
3) Comparar el resultado del encuentro final -una vez obtenido- con el pasaje II, XXXV antes citado, ya traducido debidamente.
4) Conclusiones personales.

Expectativas de logros:

Para argentinos proItalia: aumentar su cultura clásica y festejar dos veces...
Para argentinos proFrancia: aumentar su cultura clásica y festejar una vez (por la revancha..., digo, si es que se les da...)
Para argentinos decepcionados e indiferentes: aumentar su cultura clásica.
Para el resto: alimentar siquiera alguna expectativa si es que no han obtenido ningún logro.

Fecha de entrega:
Lunes 10 de julio (en las dos primeras horas...)

Ay, corazón amante

Tarde gris, caliginosa, pesada: invierno falso.

Si no fuera por una puesta de sol de las que tal vez sólo las pampas hacen: una hoguera.

Y si no fuera por la música...

Oía a Jordi Savall en viola acompañando a la magnífica soprano Monserrat Figueras de Hesperion XX. Ella cantaba esto:
Ay, corazón amante, ay dulce pena,
cómo alagas al paso que atormentas.

Piedad, divinos cielos,
que alborotado el mar en olas de tormentos,
llegó hasta las estrellas con la proa y el ruego
la mísera barquilla de mi afecto.

El que subió deseo, bajó rayo.

Divinos cielos, redimid a un amante y prisionero.

Y sigue la letra.

Trataba de completar las palabras que no distinguía del todo en la grabación que tengo (lo que todavía no he podido...) y buscando referencias me enteré de que un Grupo Música Oculta había dado en España un concierto el miércoles 24 de noviembre de 2004, a las 19, 30, y que se había transmitido además por la radio nacional española.

Los intérpretes habían llamado a este concierto "Los secretos de la Dama" e incluyeron esta obra del compositor Juan Hidalgo, del siglo XVII.

Vi, sin más, que esta cuestión se enhebraba con la anterior acerca del sexo.

Porque resulta que Juan Hidalgo compuso villancicos, entre otras muchas cosas. Y no pocos de esos villancicos aparecen en los archivos de varias catedrales españolas, que seguramente se los encargaron y para ellas los compuso.

De este modo, la Dama a la que se alude en el título del concierto es la Catedral de Segovia, tenida por la Dama de las Catedrales, y sus secretos son obras como las que se interpretaron en esa ocasión, en sus archivos escondidas y allí descubiertas.

Pues sí, esos versos son los de un villancico y aunque era frecuente en el siglo XVII que los tonos divinos se mezclaran con los tonos humanos (tal como se llamaba a las especies de poesía), los que estaba oyendo eran tonos divinos más bien.

El villancico Ay, corazón amante está dedicado al Santísimo Sacramento.

Tras su manto de neblina

Varias cosas conspiran para que tenga uno que hablar un poco de sexo.

Hablemos, pues. Un poco al menos.

Hay algo que siempre impresiona: la falta de seriedad con que se habla y se piensa acerca de estas cuestiones. No se trata de la cantidad de asuntos que se discuten o ventilan. Es la calidad, la densidad.

Parecería que algo de la propia pasión llega a ser obnubilante, no solamente en la pulsión genital o afectiva. Parece que la obnubilación llega en particular al razonamiento, en frío; y más aún: a la intuición de los signos, a la comprensión.

Tal vez esté muy equivocado, pero creo realmente que detrás de la cuestión sexual -no de la cuestión matrimonial o del amor en general-, sino específicamente de la cuestión sexual hay asuntos de gran calado que tienen a la propia actividad sexual como signo, como símbolo.

Creo realmente que el sexo representa en el ámbito de lo humano una dimensión teológica, más bien diría 'divinal', sin la cual el asunto no tiene más interés profundo real que el bonsai.

Un consideración liviana, o romanticona, o biológica, o psicológica, o cultural, o lo que fuere, creo que apenas camina por el costado del asunto, cuando no afuera.

Y no estoy diciendo que el aspecto 'divinal' del sexo tenga que resolverse en una 'sublimación'. Como si dijéramos que si hay que hablar de 'eso', mejor pensar en otra cosa o usar palabras teológicas o elevadas o líricas, que oculten el mundo pringoso de la materialidad.

No. Y no de ningún modo.

Estoy diciendo que el sexo mismo -y el mundo genital, afectivo, emocional del que es parte- es una realidad que o se entiende plenamente con su calidad simbólica, o no se entiende en absoluto.

Aquella cuestión en la que los hombres nos asociamos a la puesta en existencia de un ser vivo, inteligente, espiritual, me resulta bastante más significativa que el análisis de gametos o que las 'comprensiones' sentimentales.

Todo asunto humano que suponga la sexualidad humana tiene una altura tal que exige una mirada que trasciende incluso aspectos habitualmente considerados muy importantes y por supuesto más importantes que el propio sexo.

Lo que se manipula cuando se manipula lo relativo al sexo -y manipular es tratarlo mal en un sentido o en otro- es de una densidad, de una gravedad tal que es difícil encontrar cuestión humana de esa naturaleza.

Me parece triste -y a veces miserable- que se esquive el valor superlativo que el sexo y la actividad sexual, especialmente, tienen como símbolo de la fecundidad de lo divino, más allá de confusas referencias pseudomísticas, como baños de palabras prestigiosas y frívolamente endilgadas. Hablo especialmente del lenguaje común, de lo que habitualmente se oye. No de si en tal documento, en aquella exégesis de los Padres, en ese otro capítulo de san Agustín o en aquella otra cuestión de la Summa. Porque, al fin de cuentas, la presencia de tales fuentes en lo que habitualmente se oye al respecto, o es nula o es de un efecto inversamente proporcional a su luminosidad e intrínseca potencia.

Morales rigoristas y estultas, moralinas edulcoradas y no menos estultas, se las han venido arreglando de lo más bien para hacer del sexo o una cosa tan evitable como una pesadilla o una cosa tan aromada como una florcita artificial.

Con la excusa torpe de no meternos a adivinar lo divino, hacemos de lo sexual una marmita en la que podemos cocer cualquier brebaje. Y es curioso que, simétricamente, los conservadorismos y los progresismos tengan la tendencia de salirse del camino, con tal de no toparse con el asunto. Unos poniéndole mantos ambiguos tanto como los otros, mantos que parecerían recubrir el fruto del árbol aquel, poderoso y prohibido.

Algún día habremos de repasar otra vez lo que las Escrituras Sagradas dicen al respecto. Tal vez veamos entonces de qué hablan cuando hablan de sexo y qué quieren decir.

Mtv

Ah, pequeño truchimán sudaca... Politiquillamente correctoso.

Enfermo de miedo: de terror pánico... ¿A qué cosa le tienes tanto canguelo, cumpa?

¿Qué es lo que te asusta tanto? Palideces, chico.

¡Ténte, hombre! ¡Mantén la vertical, muchacho...!

Que sí, pero que no, pero qué bueno, aunque malo, aunque no sé, pero si digo..., y si no digo..., pero qué lindo, y qué perverso, un... horror... fabuloso...

A ver, botija: Un poco de garbo, chaval: una poca, pizquita siquiera.

No hay caso, no...

Ni modo...

Lástima.

miércoles, 5 de julio de 2006

Il Palio di Siena

Y ya que estamos por la zona...

Practico italiano por ejemplo con los de cocina (y saco de allí recetas..., claro), sigo la actualidad política con Porta a porta, algún programa 'cultural' (mmm... quiero decir que busco óperas, conciertos, teatro: no vayan a creer, no mucho...: Italia está en este mundo; y la televisión de Italia está en el mundo de la televisión de este mundo...); y todo esto porque -debo confesarlo- uno de mis berretines es ver programas de RAI Internazionale (la Rai, a secas.)

Los hay que recorren el país mostrando regiones y provincias, como también los hay en la televisión gallega (muy buenos, en particular los de música que son no pocos), y en el canal vasco (ah, esos memorables partidos de pelota: sí, señor...) o en la propia televisión oficial española (cómo extraño las corridas y las ferias que hace unos 20 años todavía se veían... enteras.)

Para cine, de tanto en tanto tengo que darme una vuelta por TV5. ¿La Deutsche Welle? Bueno..., sí, un poco, no mucho.

Pero, si hay algo que de veras me gusta, es esa magnífica carrera de caballos: 'il Palio di Siena' y todo lo que la rodea.

El domingo pasado fue la primera 'gara': il Palio di Provenzano, en homenaje a Nuestra Señora de Provenzano, cercano a la antigua fiesta de la Visitación, lo que ocurre el 2 de julio de cada año.

El próximo será il Palio dell'Assunta, el 16 de agosto (este año cae miércoles), vecino a la fiesta de la Asunción de la Virgen.

Permítanme que mi entusiasmo les haga dos recomendaciones: los que puedan verlo, búsquenlo en su 'canal de cable amigo', vean toda la transmisión, el desfile, las banderas, la puja de los 'barrios' de Siena. No se arrepentirán, seguro.

Los que no puedan, (y también los que puedan) no dejen de buscar -además- información sobre 'il Palio di Siena', los orígenes, los signos, el sentido de la fiesta, el premio, la pasión increíble que ponen los de Siena (y de buena parte de Italia) en esa fiesta. Tampoco se arrepentirán, seguro.

La palabra que designa la carrera (il Palio), se refiere precisamente al premio (en la ilustración, il Palio de julio de este año, porque cambia todos los años): un lábaro, una especie de bandera portante, que es el premio del ganador, quien tiene derecho a pasearla por toda la ciudad.

No estoy descubriendo nada nuevo. No pretendo ser inédito. Pero es que la supervivencia de semejante fiesta-competencia me parece sorprendente. Reconozco que estas transposiciones del pasado al presente sobreviven a medias y que mucho de lo que hoy rodea a la fiesta está impregnado de nuestro tiempo, que no es exactamente el mismo tiempo que otros tiempos.

Como, mucho más modernamente, el propio fútbol, claro que sí.

Todo lo cual me recuerda que tal vez tendría que hablar de Rollerball, una película de Norman Jewison que protagonizó James Caan, allá por 1975 y que siempre me impresionó.

La vi hace poco y hace poco me enteré también de que hay una versión que se estrena este año, producida por el propio Jewison y que dirige John McTiernan, que todavía no vi.

Sin embargo, y a estos respectos, valdría aquí el recuerdo de que hubo un 'juego' inca parecido a ese rollerball y a otros tantos de los hoy deportes de 'alta competencia', en más de un aspecto: los jugadores tenían que eliminarse entre ellos, literalmente: matándose; mientras, corrían en círculo disputándose una 'pelota' que bien podía ser una cabeza humana, a veces una piedra o una vegija de animal. Los 'goles' se convertían metiendo el 'balón' en un agujero que había en la pared que servía de contorno al estadio. El premio, además de la gloria, solía ser una noche fogosa y apasionada. Después, venía el sacrificio del ganador.


En fin, me quedo con il Palio..., o una buona partita di calcio...

martes, 4 de julio de 2006

Vindobona (II y final)

Claro.

No lo dije en su momento. Y si lo digo ahora van a creer quién sabe qué...

Por eso.

En la batalla contra los germanos, en Vindobona, venció Roma.

Sí.

Por eso.

Claro.

Evidencias invisibles

Discutíamos con unas gentes sobre 'mensajes' en general y rápidamente se derivó en erotismos, pornografía y exhibiciones obscenas en películas para chicos -o no- o en televisión en general. La cuestión fue tomando rumbos ásperos. Particularmente, porque sostenía yo que había un expediente rápido y cómodo que permitía calmar preocupaciones, y que está escondido detrás de una frase que llega a exasperarme: "sí, la/lo pueden ver: no tiene nada...", donde 'nada' significa exactamente desnudos parciales, totales, actos sexuales y así.

Me dirán que, no teniendo eso, ya es bastante. Pero de lo que me quejo es de que suele parecer que no teniendo eso es 'suficiente'.

En otros renglones, ocurre lo mismo con las ideologías, y el asunto también salió al ruedo. Para la totalidad de los contertulios lo peligroso era el marxismo y las 'ideologías totalitarias' en general. Tampoco estaban de acuerdo con que hubiera otras tan o más perversas, y menos definibles con un rótulo consagrado. Como tampoco acordaban con que eso -el ámbito de la ideología o de las ideas, en general- podía ser tan 'peligroso' como el sexo.

Y aunque no me sorprende, me sorprende. Y ya diré por qué, en todo caso.

Pero hay algo también notable en esas conversaciones: cuando se hace el esfuerzo por ver cómo son las cosas en realidad (oigan: no vayan tan lejos en su 'libertad de espíritu' como para terminar sosteniendo que no son de ningún modo..., o, lo que es peor, que nadie tiene derecho a decirlo), la mayoría -después de poner una cara de razonable angustia, que hace sentir culpable a cualquiera- se lanza a preguntas tales como: "y entonces, ¿qué hay que hacer?", "pero, ¿cómo te das cuenta de lo que está bien o está mal?"; o se zambulle en desesperación y escepticismos: "entonces estamos fritos, no podemos 'defendernos' de todo...", o "yo no puedo darme cuenta de 'esas' cosas..."

De todas, desde cierto punto de vista, la que me parece peor es ese "¿qué hay que hacer?", porque me parece que está en la misma línea que "no tiene 'nada'..."

Una receta, al fin de cuentas. Una receta casi mágica, segura. Sobre todo segura: porque un trasero es inequívoco. No requiere mayores distinciones ni dudas, ni angustias morales o intelectuales: está ahí. Es sensiblemente inocultable en su desnudez o sugerencia. Y al menos nadie discute que allí está; si acaso, discutirán si tiene que estar allí.

Pero las cosas que no tienen esa rotunda presencia exigen un poco más. Y el esfuerzo que requieren de nuestra parte supone ver incluso a veces lo que no se ve.

lunes, 3 de julio de 2006

Música, maestro...

Mientras andaba con desgano de una cosa en otra, de aquí para allá, entre esto y aquello, me ocupaba de la locura que se viene. Podrá ser cosa de argentinos tal vez, pero la segunda parte del año puede llegar a volver loco al más pintao...

Y cuando clarea el fin de año, ay, ay, ay: la de proyectos e ideas geniales que se le ocurre a cada quien..., para el año que viene, pero que hay que resolver ahora. Esa reunionosis aguda y febril.

Ese 'tenemos que...', petulante y prometeico. Y mentiroso.

El asunto es que, en los huecos de esto y aquello, me ocupé con voracidad de fatigar las búsquedas de un sitio u otro -casi terapéuticamente, fíjese lo que estoy diciendo...-, detrás de músicas varias, como quien se quedó sin cigarrillos -y es fumador, claro-, a las 2 de la mañana...

'Necesitaba' unas cuantas canciones y unas cuantas letras.

Esto resultó de gran ayuda para algunas cuantas cosas. Claro que la vastedad de sones me distrajo por andurriales no aptos para señoritas de su casa. Pero, por ejemplo, recalé también en estos sones (sí, sí... ya sé... un poco -y más que un poco- militante de varias milicias el lugar; y siempre molesta esa pesadez del militante..., ya lo sé: pero estaba buscando música, ¿lo dije ya? Y anduve paseando por allí un buen rato, porque había bastante de la que me gusta...)

Ahora bien.

Nadie pida que reconstruya el camino que hice. No sabría. No puedo explicar cómo llegué de una cosa en otra a la frontera galaico-portuguesa de la Unión Europea. La de ahora, la del siglo XXI. No la retrógrada y feudal explotadora de pobres campesinos y hambreados burgos, aquella Europa medieval y maldita...

No, esa Europa no: la de ahora. La mismita de ahorita. La del bienestar irlandés o la de las felices neodemocracias del Báltico, por ejemplo, y cosas de ese rumbo.

En fin, la del euro, ¿vio?


¿La música? Ah, no..., la música que encontré me resultó casi-casi toda muy buena.

sábado, 1 de julio de 2006

Das alte Europa (oiropa)

Gajos de erudición rotunda, redonda. Como gajos de un balón, de una pelota...


Ventajas del ocio del que gozan los que ya no tienen que agitar su propia divisa. Por ejemplo que Portugal le ganó a Francia por última vez en 1975, y que Francia ganó los últimos 7 encuentros... Hmm... O por ejemplo, que debería anotarse con ojo avizor que se juega el XVIII campeonato mundial de fútbol, de los cuales 17 anteriores, en 9 ocasiones ganaron equipos sudamericanos y en 8 equipos europeos.

Suspenso. Terrible expectativa. ¿Qué pasará en esta ocasión que es el 'desempate'?


Y debe dispararse la conspiración, necesariamente, cómo no.

Es curiso ver cómo quienes se reirían de los protocolos de los sabios de Sión, o de la Comisión Trilateral, o de la masonería y de los poderes sinárquicos, de pronto se vuelven viejos espías que saben a la perfección que Blatter es grado 33 de la FIFA... y cosas así. Y no es 'la gente', nada más. Los diarios, la tele, la radio están plagados de estas maravillosas piezas de geopolítica del balompié escatológico.

Tal vez no anden tan-tan descaminados, frivolidad, pasiones y malosperdedores al margen.

Miren, si no me creen.

Me decía hoy a la tarde el chofer de un tanque cisterna (y no es chiste: de veras...):
¡Lo que es el fútbol, señor! ¡Tengo trabajo atrasado por los partidos...! ¡Los países se paran para ver el mundial, qué cosa...! ¿No parece que lo hicieran a propósito, que ellos paran el mundo cuando quieren? Es más que una guerra, ¿no le parece, señor?
(Y mejores perlas tenía. Entre la ametralladora de reflexiones que disparaba mientras ocupaba sus minutos, hablando de sus idas y vueltas, de si compraba camiones o si cambiaba de rubro, me contó que cierta vez le pagó a un abogado que le había hecho la sucesión de su padre con una finca que tenía en Mendoza: "Era muy buena tierra, soy loco por el campo. Le pagué con eso, qué iba a hacer... Y fíjese que perdí plata yo, y mi abogado ganó... Pero ganó bien, porque me ayudó... Y está bien. Total, como decía mi abuelo, un vasco, pampeano, más que cabeza dura: 'Nieto, los bienes están para remediar los males...' Y tenía razón, ¿no le parece, señor?"

Pues claro que sí, hombre, claro que sí... No sabe la razón que tenía el vasco-pampeano... Y la razón que usted mismo tiene, nieto del vasco-pampeano...)


Con los partidos definidos y otros asuntos en sazón, me zambullí en las reflexiones hondas y redondas. No supe cómo encarar el asunto, ni cómo resolverlo. Pensé en historia o en versos. No estaba en vena. La conspiración, además, se me disparaba para el lado humorístico o chusco, siquiera (como que había que tener algo más o menos rojo en la bandera para llegar a semifinales...), con lo cual me divertía yo solo.


Al final, maravilloso y siempre rentable expediente, la música me pareció un buen homenaje a los clasificados.

Y resultó que me puse a buscar, primero, las músicas nacionales. Y en el repaso mental venían fácil las más conocidas -para mí-: Italia y Portugal. Pero menos imaginación o memoria tuve para Alemania y Francia.


La pereza desalentó una ricerca profunda por mi archivo magnetofónico. 'Mejor google...', dijo mi esfuerzo fláccido de tarde templada de sábado.

Francia me costó un poco. Bastante. Pero me pareció recordar que había algo alemán que podría servir. Alguna vez Pío, el chamán-médico brujo de mi automóvil, un alemán de Entre Ríos peritísmo en 'fierros', me ilustró en su propio taller acerca de las melodías que le oía oír incansablemente.

El resto lo hizo Wikipedia.

Para cuando llegué allí, mi módico esfuerzo estaba bastante premiado: la misma danza se bailaba en Alemania, Portugal, Italia y Francia.

Más no podía pedir. 'El nombre de la danza no es inapropiado del todo', me dije tratando de guardar una ecuánime vertical.

De modo que, esperando nuevas iluminaciones, di la jornada por hecha y me fui a comer con unos amigos.