sábado, 15 de febrero de 2025

Todo es vísperas


Está lejos el mar.

Pero son las vísperas del agua y la sal.

Son las vísperas de una luz azul,
de un resplandor verde que brota del mar.
Las vísperas de los naufragios benditos,
de los rescates innecesarios,
de la felicidad de las islas desconocidas.

La piedra está lejos.

Pero son las vísperas del viento
y de una mañana fría
junto a una llama de nieve
y un rescoldo de rocío.

Son las vísperas del miedo,
de las cumbres que no vemos porque están bajo nuestros pies.
Vísperas de los cielos que alcanzan nuestras manos.

Está lejos el surco.

Pero son las vísperas de un dolor de simiente.

Vísperas de trigales que sangran vida,
vísperas de un grito de la tierra 
que quiere parir cielos de lino,
soles de pan.

La lluvia está lejos.

Pero son las vísperas de la lágrima.

Son las vísperas de un dolor que llora,
fértil en el corazón,
triste en los ojos.
Vísperas de la herida limpia,
del daño que ha vendado la esperanza.

Como la lluvia.

Porque ahora todo es vísperas.

Y tras un día y otro día,
todo es vísperas.

Hasta que llegue el día 
en que llegues a tu día, 
y sean las vísperas de todo lo que viene.

Y así hasta que ya no haya tiempo.