martes, 7 de abril de 2026

Soneto fiesta


Un vino añejo y su sabor de altura.
Bebemos esa pócima inocente
y una mirada como adolescente
nos llama y nos conjura.

De guirnalda, tu estrella reluciente
nos tiembla su blancura
en medio de la noche, en la espesura
de un robledal que silba suavemente.

Una alegría clara
nace y celebra azul, nos va cantando
como si el mismo cielo nos cantara.

Y el cielo va callando.
Sólo es esta, mujer, y sólo es esta
la gracia de la noche de esta fiesta.