miércoles, 3 de diciembre de 2025

Los cuentos de Clara (VI): La rana y la luz.


Había una rana en una laguna
que sólo cantaba las noches de luna.

Y a veces silbaba como un pajarito
cuando el sol se iba, enorme y bajito.

Debajo de un sauce los juncos crecían
y cerca de un ceibo los peces dormían.

La rana miraba cómo las estrellas
dejaban fugaces brillantes sus huellas.

La luna una noche no quiso alumbrar
y la rana triste no pudo cantar.

Los peces, el sauce y un lindo zorzal
pensaban en cómo remediar el mal.

El zorzal volando se fue hasta una casa
y trajo en el pico una calabaza.

Con el pico fuerte tanto picoteó
que al final un hueco enorme le abrió.

Volvió hasta la casa y encontró una vela
que dejó encendida esa noche una abuela.

La rama del sauce hizo de regazo
y a la calabaza la puso en su brazo.

La vela en el hueco mostraba su llama
mientras un pez gordo que estaba en piyama

nadó entre los juncos para ver por dónde
andaba la rana que triste se esconde.

La encontró debajo del ceibo dormida
y con su voz ronca la llamó enseguida.

Le mostró la luz que en el sauce estaba
por ver si la rana de nuevo cantaba:

¡Qué buenos amigos que tengo!, pensó.
Y aunque no había luna esa noche cantó.