martes, 3 de junio de 2025

È un attimo


No lo puedo medir. Apenas llega,
pasa. Es un aire, el tímido segundo, 
o el rumor de un instante de silencio .
Pero toda la vida está en sus manos.
Es el tiempo sin tiempo en la mirada, 
la hondura que me hiere en lo más hondo;
es esa huida inmóvil de una luz
que traspasa mi sangre y vive y parte.
No te puedo medir en tu presencia,
sólo es eternidad que me suspende
y quedo ausente de mi mismo y todo.
No te quiero medir: ya no hay medida.
Y no hay ahora, ni antes, ni después.
Verte no tiene tiempo. Verte es siempre.