domingo, 4 de marzo de 2012

Quod est kirchnerismus?

¿Qué es? ¿De qué está hecho el kirchnerismo?


Pero: un momento.

Mejor atienda un buen consejo: no se haga malasangre.

Deje de leer en este punto.

Yo sigo.

Y no porque quiera de todo corazón. De todo corazón querría estar ocupándome de cosas mejores, siquiera de lo que venía ocupándome.

Como querría tener un buen motivo, un motivo noble, para entrarle a estos arrabales, aunque de eso no desespero. De hecho, si le digo la verdad, tendría que haber escrito estas notas hace unos cuantos años. Y no lo hice. Y creo que hice mal. A mí mismo, por lo menos, seguro.

Pero lo cierto es que, hoy por hoy, estoy un poco harto de la cuestión, y del tironeo medio imbécil a favor y en contra. Como lo estoy de los discursos atolondrados y de papel pintado, en contra y a favor. Así que mejor me saco el asunto de encima de una vez, después de mucho tiempo, y créame que sería feliz con solamente no tener que volver a pasar por esa vereda (y no sé por qué me da que eso no va a poder ser...)

Porque, y esto es lo primero y más importante, la Argentina no es el kirchnerismo, después de todo; y lo que importa de veras es la Argentina -todo en la Argentina y toda la Argentina- y no tanto el kirchnerismo, que sólo importa algo si entra en relación con la Argentina.

Como que la verdad está en las cosas y en las cosas tales y como son y no como quiere verlas el ciego del ojo derecho o el tuerto del izquierdo (y menos son tales como las ve el biestrábico, que digo yo es el que tiene los dos ojos birolados..., y no sabe si ve lo que él dice que está viendo, ni ve lo que se puede ver con verlo, ni si lo que ve está a la izquierda o a la derecha..., y así siguiendo, pobre de él, malhaya su suerte.)

En fin.

Con razón dice Chesterton, hablando de la Suma Teológica, que santo Tomás arrancó bien la primera cuestión preguntándose si Dios existe. Contestó que sí y siguó escribiendo. Si hubiera contestado que no, allí terminaba la obra.

Ya me gustaría a mí poder decir que, simpliciter o secundum quid, el kirchnerismo no existe y terminar el asunto acá nomás. Y hablar de la Argentina, por ejemplo.

Pero.

Existe.

Por eso.

Qué remedio.

Por lo pronto, para ir cansinamente arrancando con la respuesta a la pregunta que abre estas líneas, digo que, a mi ver, el kirchnerismo está hecho de cinco cosas: 1) de algo que es; 2) de algo que no es; 3) de algo que pasó y algo que no pasó; 4) de algo que pasa y de algo que no pasa. Y estas dos últimas vienen con yapa, que no es trampa, sino que vienen así -creo se verá- porque así habría que verlas.

¿Y la quinta cosa? Ah, sí, esa no la dije. No. Pero que la hay, la hay. Ya veremos.

De todos modos, voy a ir despacio (muy despacio...), y no hay que esperar ni inflamaciones de la gola, ni primicias o periodismo (ya hay quienes no pueden dejar de hacer eso...)

Voy a ir despacio porque voy a ir pensando. Y pensando en un asunto que no me despierta un apetito atroz. Y, al fin, porque, si se viene largo, tendré que ir por partes, porque está bien que uno -el que escribe y el que lee...- purgue sus faltas y pecados, pero...

Así son las cosas.

Y hágame caso: ya en contra, ya a favor, no se haga malasangre y deje de leer en este punto.

Créame que a mí hasta casi me hace un favor, fíjese lo que le digo.