martes, 27 de febrero de 2007

Madrigal de las Altas Torres

Supongo yo que un hombre que muere en una villa que se llama Madrigal de las Altas Torres, merece en principio toda consideración y respeto. Recuerdo unos versos de Anzoátegui que la nombran. Pero aunque no los hubiera, el solo nombre parece que levanta cualquier cosa por encima de la tierra.

Lindo nombre de villa, entre Valladolid y Ávila, a una media jornada -diría sin saberlo bien- de la frontera portuguesa (a pie, claro...) y rodeada de otros tantos nombres que valen otros tantos versos.

Vean, si no lo creen.

Pronuncien despacio:
Blasconuño de Matacabras
Velascálvaro
Brahojos de Medina
Bercial de Zapardiel
Horcajo de las Torres
Barromán
Cantiveros
Mirueña de los Infanzones
Fuentes de Año

Muriel de Zapardiel
Cervillego de la Cruz
Villanueva del Aceral
Sinlabajos
Honquilana
Gómeznarro
Mamblas
Rasuero
Peñaranda de Bracamonte...
Y son apenas algunos...

Está bien rodeado el lugar para que allí le naciera a España Isabel de Castilla, si allí fue, aunque lo prefiero así. Por cuestión de nombres...

Madrigal de las Altas Torres.

Y es el caso que el bueno de Fray Luis de León no nació allí mismo sino que allí mismo finó en 1591, después de una vida trabajada.

Siempre me hicieron mucha impresión aquellos versos que dicen escribió en sus tiempos de cárcel en Valladolid, cuando fue encerrado por unos cinco años por quisicosas de prêtres.

Al salir de la cárcel, llaman a estos versos (otros Oda XXIII), que dice la tradición dejó escritos en su celda el fraile agustino.
Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,
y con pobre mesa y casa,
en el campo deleitoso
con sólo Dios se compasa,
y a solas su vida pasa,
ni envidiado ni envidioso.
Me parece -siempre me pareció- que en esta cuestión la palabra clave es 'sabio'. Ahí está toda la ley y los profetas.

El que yerra allí, se equivoca en todo, me parece.

Aunque la envidia y mentira lo tuvieran a uno encerrado. Aunque su estado fuera humilde y hasta dichoso. Aunque se retirara de aqueste mundo malvado y, con pobre mesa y casa, se compasara con sólo Dios en el campo deleitoso y pasara su vida a solas, ni envidiado ni envidioso.

Habrá quien, digo yo, piense que si todo eso le es así, resultará al final que él es sabio. Y pensando eso, de solamente pensarlo, creo que yerra.

Porque de ningún modo es así.

Porque, si fuera así, por ejemplo, la doctrina del Individuo, del Singular de Søren Kierkegaard estaría toda mal.

Y no está toda mal, está bien.

Porque si alguien pensara que esas exterioridades lo hacen a uno sabio, y siquiera lo acompañan como paisaje propio del sabio, sería como un modo de romanticismo, sería casi lo que uno en el estadio estético, más ocupado de su propia figura entre las cosas, viéndose abandonar todas las cosas finitas sin el salto religioso -el sabio, diríamos en términos bíblicos- al Infinito. Pero el singular no está en el estadio estético. Aunque es tan fácil que uno en el estadio estético anhele -hasta creerse que le adviene- la singularidad del singular...

Diría Kierkegaard, en In vino veritas,
he buscado la soledad de la selva y no el momento en que ella es fantástica.
Y un poco más adelante en ese mismo trabajo:
Escogí por eso la luz de la siesta. Aunque se encuentra en ella lo fantástico, el alma no lo sospecha más que de lejos. Por el contrario, nada es más dulce, más apacible, más tranquilizador que el reflejo mate de la siesta. Y lo mismo que un enfermo, reconquistado por la vida, busca de preferencia ese dulce reposo, lo mismo que el hombre cansado desde el punto de vista espiritual, y que ha sufrido mucho, busca de preferencia esa sedante calma, yo la he buscado por razones opuestas, precisamente, a fin de obtener el resultado opuesto.

(...)

Si es verdad la frase del poeta: bene vixit qui bene latuit ("vivió bien quien bien se escondió", línea de Ovidio en sus Tristia), entonces yo he vivido bien porque he elegido bien mi rincón. Y también es verdad que el mundo y todo cuanto en él se encuentra, nunca se presenta mejor a nuestros ojos que cuando lo miramos desde un rincón y cuando uno tiene que usar de astucia para mirarlo; como es cierto igualmente que todo lo que se oye en el mundo y merece ser oído, se hace oír desde un rincón y hay que usar de astucia para escucharlo, con la mayor dulzura y con el mayor encanto. Es por esto que yo me he refugiado en mi rincón. Yo lo conocía desde antes, desde mucho tiempo antes, y ahora he aprendido a no necesitar de la noche para encontrar tranquilidad, porque allí siempre está tranquilo, siempre hermoso, y ahora me parece que está más hermoso que nunca, ahora que el sol de otoño celebra la hora de vísperas, y que el cielo azulea lánguidamente; ahora cuando toda criatura retoma aliento después del calor, cuando el frescor se entrega sin reatos y las hojas de la pradera vibran voluptuosamente mientras el bosque se abanica; cuando el sol piensa en piensa en la tarde que le permitirá refrescarse en el mar, cuando la tierra se dispone al reposo y piensa en la acción de gracias; en el momento en que, antes de los adioses, ambos se comprenden uno al otro en el tierno abrazo que ensombrece al bosque y que torna más breve, más verde la pradera...


Ahora bien.

¿Es sabio porque con sólo Dios se compasa? ¿Con sólo Dios se compasa porque es sabio?

Verá cada quien lo que mejor le inspire. De un lado estarán los que piensen que el bueno hace el bien porque es bueno. Y, de otro, los que digan que el bueno es bueno porque hace el bien.

¿Se retira porque es sabio? ¿Es sabio porque se retira?

Verá cada quien. Como están los que creen que al retirarse se muestra sabio, están los que dicen al retirarse se hace sabio.

¿Va a buscar para encontrar? ¿Busca porque ha encontrado? ¿Es y entonces va? ¿Va para ser?

Hay aquí bastante más que hilachas del Beatus ille, como en la Oda a la vida retirada -de tanto parecido con los tonos de los versos carcelarios- hay más ecos que los de Horacio.
Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.

O tal vez -¿por qué no?- hay en aquel Beatus ille de Horacio un eco más antiguo que la voz de Horacio y que, por ejemplo, Fray Luis entiende y Kierkegaard recoge en la desesperación de su Individuo que quiere ser sí mismo, en el apartamiento no solamente de un rincón sabroso, sino de toda otra cosa, empezando por el apartamiento de sí mismo, condición sin la cual no llegará a sabio.

Tal vez en el lugar apartado y feliz haya más tensión que la que sugiere la delicia del lugar apartado y feliz. Tal vez el singular, el individuo, el sabio, esté sometido a una tensión cada vez mayor, siempre creciente y angustiosa, tanto mayor cuanto más se aparta y más se acerca a sí mismo. Y de ese modo se vuelva cada vez más religioso, y no por el mero efecto del apartamiento, que sería más bien un gesto.

En cualquier caso, no es tampoco con el acceso a un locus amoenus -ni siquiera La Flecha de Fray Luis- por donde se llega a sí mismo. Sino a la inversa, parece: llegar a la sabiduría y a ser sí mismo es el lugar sabroso.

Tal vez, repitamos a Kierkegaard, es al revés.
Es por esto que yo me he refugiado en mi rincón. Yo lo conocía desde antes, desde mucho tiempo antes, y ahora he aprendido a no necesitar de la noche para encontrar tranquilidad, porque allí siempre está tranquilo, siempre hermoso.

Así las cosas, no es extraño tampoco que la interioridad agustiniana haya dejado huellas muy marcadas en la poesía de Fray Luis de León.

Quién sabe. Habrá que ver.

Y de llegar a verlas, me gustaría la añadidura de que se me diera ver estas cosas caminando por las eras de Madrigal de las Altas Torres, por ejemplo. Si es por pedir.

jueves, 22 de febrero de 2007

Los borrachos del tablón

La sabana sonó al ritmo de los tambores de guerra. Hubo gorgoritos bolivarianos en Puerto Ordaz.

Interesantes las hebras de esta relación peculiar.

Y dejemos de lado la sonrisa encantada del cronista en este caso, que parece más bien un hobbit mirando por primera vez a los elfos de Rivendel.

Por lo pronto, un detalle lingüístico y semántico, lleno de matices:
Desde estos campos ubicados en la sabana venezolana, bordeada por el río Orinoco, los presidentes de Venezuela y Argentina lanzaron una propuesta que, en varios aspectos, trasciende al Mercosur. El bloque regional casi ni fue nombrado en este encuentro, en el que sin embargo hubo un intercambio conceptual entre Kirchner y Chávez sobre si a "la gran nación que recoja el mandato de San Martín y Bolívar", como recita el presidente venezolano, se le debe llamar "suramericana", como él prefiere, o "latinoamericana", como la mencionaba su par argentino.

No creo que sea la única avenida -¿de doble mano? ¿de mano única?- que haya entre estas dos concepciones que se empeñan en llamarse la misma concepción.

Por ejemplo: Irán e Israel.

Algún día, tal vez les toque encolumnarse a cada uno de ambos dos. No como ahora, con gestos ampulosos o sutiles, pero gestos más o menos, gestos de plateísta o de barra brava de la historia; en cualquier caso, gestos desde la tribuna. Tal vez algún día crean -o les exijan, porque una cosa es mandar y otra creerse que uno manda, como cualquiera sabe...- que ha llegado el momento de 'ponerse la camiseta' y salir a la cancha.

Sería una sorpresa -para ellos, digo- descubrir que sendas divisas son camisetas distintas y que el arco rival le queda a cada uno 'del otro lado'.

miércoles, 21 de febrero de 2007

Argumento de venta a la Vista (de Windows...)

En realidad, pasé un poco de tiempo de estos últimos días siguiendo el asunto Prodi, del que ya hablaré porque es muy interesante. Realmente (o a mí me lo parece...)

Pero buscando noticias y comentarios de hoy (tal vez el asunto Prodi sea interesante a esta hora de la media tarde, pero ya no por las mismas razones que esta mañana...), fui a dar al inefable Corriere della Sera que trae una pequeña tontera.

Bill y Melinda Gates, le dicen a su hijita Jennifer Katharine de 10 años que solamente puede usar la compu 45 minutos al día en la semana de clases y 1 hora los fines de semana.

Ajá.

Muy interesante.

El último párrafo tano dice:
Pare che a quel punto sia intervenuto l'altro figlio della coppia che ha chiesto: "Queste limitazioni andranno avanti per tutta la vita?". Il padre non si è scomposto e ha replicato: "No, quando te ne andrai di casa potrai decidere da te". L'aneddoto, accolto dalle risate del pubblico, è servito a Gates per promuovere la bontà del suo nuovo sistema operativo Vista, che consente ai genitori di controllare quali siti Internet i figli visitino e con chi chattino.

Anónimo

En la despareja de Chávez hay tres anónimos.

El tercero (Anónimo III), dice:
Año 1956. Muchas letras poéticas se escribieron en la Argentina a raíz de los fusilamientos de los días 10 y 12 de junio. Las que reproducimos circularon en volante impreso.
No sé si esto es verdad, si fueron muchas, si eran anónimas. No le hace. Los versos, para empezar, 'estos' versos, son buenos versos, me parece.
Junio de los mártires

Sobre las tumbas de los muertos
va cayendo la tarde la Patria.
Desde el sur, desde el norte, desde el este,
desde el oeste, la penumbra baja.
Desde todos los rumbos
enrojecida...
Y húmeda...
Y sombría...
Lo mismo que pupila ensangrentada.
Sobre la tumba de los muertos
va cayendo la tarde de la Patria...

¡Caín...! ¡Caín...! ¡Cómo pudiste hacerlo...!
¡Sangre como la tuya...! ¡Sangre hermana!
Sangre que por los siglos de los siglos
llevarás como estiércol en el alma
y llorarán los hijos de tus hijos
hundidos en la noche de tu infamia...
Como en un pozo negro sin salida...
Como en un cielo gris sin esperanza...
¡Caín...! ¡Caín...! ¡Cómo pudiste hacerlo...!
¡Sangre como la tuya...! ¡Sangre hermana!

Desde la tumba de los muertos
brota como una fuente la esperanza
porque la sangre es fértil en la tierra
fértil como la luz y como el agua.
Sobre las tumbas de los muertos
florecerá algún día el mañana.

¿Tendrá sentido admirar y gustar los versos, sin 'lo otro'? No tan rápido... Serán más que versos, si acaso. Pero son al menos versos, así que algún sentido tiene. Lo que dijo el autor está bien dicho en verso. ¿Una parte de lo bien dicho le viene de lo dicho? Sí.

Otra vez será que haya que ver la oportunidad, la historia misma, los oportunistas de la historia misma, la teta de la vaca de la historia que cada quien verá de ordeñar para su cántaro... y el valor universal de las historias, la muerte, el símbolo de la muerte, los símbolos, el sentido de los martirios, el sentido del 'mañana' que habrá de florecer...

sábado, 17 de febrero de 2007

Poeta, con p de peronista

La noticia -bien que noticia oficial- dice:
President Vladimir Putin met with young Russian writers, playwrights and poets.

Mr Putin began by noting that interest in books and literature in general is rising against all the odds, as can be seen from the fact that Russia is now in fourth place in the world in terms of the number of books published, and from the increase in the number of publishing houses in the country.

Answering a question from one of the participants in the meeting, the President said that the state considers it should support the kind of literature that develops taste, creativity and teaches people to think.

Mr Putin also announced plans to increase subsidies to libraries to help them purchase more books.

El primer párrafo pertenece a una reunión con financistas y funcionarios de algún departamento del ministerio de economía. El segundo párrafo, me parece que es un plagio de algunos capítulos de la República de Platón, leídos a las apuradas. ¿El estado impulsaría literatura que desarrolle el gusto, la creatividad y enseñe al pueblo a pensar? Mira tú... ¿Y no querrían poner a cargo de un ministerio al efecto a una periodista que escriba para Página 12?

Y hablando de literatura rusa -y casi digo 'también de literatura oficial rusa'- me entero de que murió Herminio Iglesias.

Podría hacer un comentario al respecto, pero me da fiaca. Lo malo que se pueda decir de él, diría Shakespeare, lo sobrevive y lo puede decir cualquiera, hasta un periodista...

Recuerdan en una nota que Iglesias dijo alguna vez que "hay quienes no se comen las eses, pero se comen el país..."

Por alguna razón, se piensa que cuando alguien dice algo así debería estar refiriéndose a cuestiones de plata, robos, 'manos en la lata', corrupción.

No sé.

Pienso que esa expresión puede aplicarse perfectamente a otras cuestiones. Cultura, periodismo, educación, y cosas así, por ejemplo. Hasta podría aplicarse a la ideología y a la política.

No necesariamente en relación con Herminio Iglesias, pero la necrológica que le hacen en este caso bien puede ser un ejemplo de esto que digo. Y un ejemplo de otra cosa que tengo que repetir: la izquierda es gorila.

¿Si estoy diciendo que Vladimir Putin es de izquierda?

No. ¿Dónde dice eso? No dije nada. Más bien no lo creo. Podría ser de derecha, más bien. Aunque tanto da.

viernes, 16 de febrero de 2007

Delicioso pungir de acerbo espinho

En una presentación académica de lo más ingeniosa de un poeta -José Gaspar Gilberto-, el autor deriva, a propósito de su obra, hacia la explicación de "saudade":
Saudade é uma realidade complexa[1]: acumula ausência e presença, dor e prazer. Para tentar, de algum modo, compreendê-la conceitualmente, recorramos, uma vez mais, a Tomás de Aquino. Ele, no século XIII (quando mal havia língua portuguesa e não estava formada a palavra "saudade"!), fez um agudo diagnóstico -em que inclui até a explicação causal- da saudade: a dor -diz ele- é por si contrária ao prazer, "mas pode acontecer que um efeito colateral (per accidens) da dor seja agradável, como quando produz a recordação do que se ama (pessoa, terra etc.) e faz perceber o amor daquilo por cuja ausência nos doemos. E, assim, sendo o amor algo agradável, a dor e tudo quanto provém desse amor também o serão"[2]. Precisamente o caráter dual, o complexo agridoce da saudade é apreendido por Gilberto:

Que sabemos do amor, esta enorme saudade!

("Procuras", p. 22);

E, quando em sonhos ela me aparece,
É a canção azul que a saudade canta.
Minha saudade não é tão mesquinha,
Sei que ela nunca poderá ser minha,
Mas, cá dentro d'alma, é como se fosse.

("Canção Azul", p. 46)

(...) quando eu canto
De saudade em agonia,
Vem um Deus tirar o pranto
E trazer certa alegria.

("Carnaval de meus sonhos", p. 23)

Esta saudade que canta, somente canta e não chora:
Traz alegria, e quanta!, aos dias tristes de agora.

("Janela da Saudade", p. 35)

Quando a saudade atormentar meu coração,
Com a visão do que já fui e não mais serei,
Hei de guardar inda no peito a emoção
De uma ilusão, seja qual for, qual eu não sei.
Porque sentir saudade, só, sem ilusão,
É maldição, eu sei que assim não viverei!
Porei a mágoa na flor da recordação,
Assim, então, um grande alívio encontrarei.

("O Balanço", p. 36)


[1]"Delicioso pungir de acerbo espinho", diz o conhecido verso de Garrett.
[2] Summa Theologiae I-II, 35, 3 ad 2.

A mi gusto, son buenas...

Last but not the least
, volví a encontrar por esos rumbos más de una cosa nutritiva que sí me trajo algún delicioso pungir de acerbo espinho (es que a veces pasa que se zambulle uno en lo que debe y por suerte se olvida de lo que tiene que hacer...)

Verde oliva


Lloviznaba a la mañanita. Llegué a la estación y me refugié apenas en el quiosco de diarios. Sobrevolé la tapas.

"El gobierno intervino para frenar el alza de la lechuga", leí.

¡Uy!, me dije, ¡uyuyuy!!! ¿Mandó la 'montada'? No, pensé...., los caballos se habrían comido la lechuga. ¿Carros de asalto de la guardia de infantería habrán sido? ¿Tanques?

Me dice la Tere, la hermana boliviana que me vende al mayoreo, que antes te regalaban el perejil y ahora está a pesos 3 el kilo y no se puede regalar nada. Y que todo así...

La lechuga estaba a pesos 7 para las fiestas..., bajó a pesos 4 y a esta altura los brokers de Wall Street andan viendo de aconsejar inversiones en 'verdes' en la pampa, porque barruntan que es el negocio del milenio.

Igual, a mí me da que la Tere es uno de los agentes provocadores de Evo Morales, para crear el caos entre los verduleros en la Argentina y así encender la mecha que levante en zanahorias en ristre al pueblo latinoamericano...

Pero, en enero, el costo de vida aumentó 1,1%, así que no hay que preocuparse...

Je, je...

miércoles, 14 de febrero de 2007

Talas, albahacas, calabazas..., al fin

Pero algunas cosas han crecido, bien que mal y mal que bien.

Hay que decir que siempre tuve la costumbre -y creo que la paciencia- de dejar crecer, más que la virtud de hacer crecer. Por alguna razón, plantas, hierbas, árboles, tienen conmigo en todo caso el futuro más bien asegurado. No cualquier verde. Sí aquellas verduras que por alguna razón, y vaya a saber yo cómo y por qué las elijo, me parezca que algo darán vivas más que el espacio libre que dejarán si muertas.

Dos o tres casos mencionables tengo a mano.

En el jardín, hay dos cosas que se me han convertido en enemigos jurados: campanitas y moras. Es cierto que, con algún dolor, hay que resignar el color campante de las campanitas y el sabor moroso de las moras, que silvestres y todo -blancas o negras- saben bien, aunque 'mosquean' tanto y ensucian más. Hace años, había unas cuantas. Queda ahora junto a la parrilla una sola, tal vez por lo mismo que hay generales que le perdonan a uno la vida tras la batalla para que lleve el mensaje de la derrota a sus jefes... Las campanitas sí que dan más guerra y la guardia es permanente; en todo caso, apenas alcanza para que no avancen de más, no para que desaparezcan.

Pero hace unos años, de la nada apareció un brote en la tierra, casi en el medio del jardín, cerca de donde había un sauce que terminó ahuecándose hasta secarse. Dejé crecer la brizna. Y el tiempo lo hizo el tala que hoy es y que me recuerda años y años de mi infancia y juventud en los veranos de las sierras de Córdoba. Bajo unos talas estaba el 'comedor' de verano, lugar codiciadero -diría Berceo- y fresquísimo. Las hormigas deliran por los frutos del espinoso. Pero es precio que a cambio de sombra y recuerdos bien vale la pena pagar. Ya tiene unos seis o siete metros y dicen los libros que pueden alcanzar los doce...

He aquí que una de las mayores frustraciones que nadie debería tener que sufrir, es que, plantando con unción la albahaca que las bolivianas laboriosas le venden a uno en manojitos, vaya la albahaca a la tierra y en lugar de tomar vuelvo, muera. Y vea uno sus lánguidos tallitos desmayados y sus hojas mustias abrazando la tierra que las tragará al fin en poco tiempo, casi de un día para otro, exhaustas ellas y triste yo. Todavía en el territorio de este verano de la albahaca, vinieron a casa unas cuantas plantitas, más de quince. Tal vez por la fuerte impresión que dejaron las de principios de enero. Pero también pasa que, en estas materias como en otras, la vida nos está dando a cada paso una oportunidad más. Una más...

Busqué con cuidado un lugar virgen. Algún lugar donde nunca antes hubiera hollado raíz de albahaca alguna mi jardín, cosa no fácil. Y fui a dar con un hueco asombrado a medias, soleado a medias, junto al ceibo, a sus plantas, cerca del jazmín 'palito' de la madre de uno, para ver si algo de aquella virtud corría por la tierra bajo mis plantas y entre sus raíces. Esto fue hace ya una semana larga: tiempo infinito para mis albahacas perecederas. Las riego ahora, les retiro hojas secas del ceibo, un poco nervioso el aborigen con tanto mimo a las insignificantes mediterráneas que brotan a su vera. Y a la vera me siento temprano a tomar mate y verlas lozanas cada vez, antes de que les salga el sol cada día. Y a mí.

Por un costado medio inútil de la casa, corre un curso de agua. Por el curso de agua, se ve, cursaron al azar simientes de zapallo anco, que de dónde habrán venido sabrá Dios. Y crecieron en planta rastrera con sus flores amarillas y radiantes y sus hojotas ásperas y sin gracia. Tal vez también por aquella cosa enigmática de los antiguos de que minima non sunt pulchra, me deje llevar y en las sucesivas cortadas de pasto dejé que prosperara el zapallo que crecía con un vigor imperial. Un rincón de ese jardín del frente necesitaba enmascaramiento y me dije -para disimular delante de mí mismo- que convenía 'dejarlo venirse grande', como dice 'la vieja'...

Y vaya que vino. Ya ocupa un tercio de su territorio. Y desde enero a hoy, ya regaló más de una docena de calabazas.

Total que...

Podría sentirse así uno el rey del universo y de lo plantado en Arda, rigiendo con mano fértil el destino de la vida y de la muerte, los ciclos y los días. Y es el caso que todas estas cosas que crecen más bien parecen absolutamente antiguas y firmes, dispuestas a permanecer cuando ya no estemos; y es uno el que se nota endeble, fugaz, provisional.

Y es, con todo, al revés.

Pero allí está la iustissima tellus, velando mis albahacas, mis calabazas y el tala.

Y aquí yo dándole nombre a ella y a sus frutos de mis manos, con mis manos.

Sabe Dios lo que hace, mejor que lo que ella sabe. Y lo que yo.

Es el cerebro, estúpido..., ¡el cerebro!

Habrá quienes tengan esa tara de festejar el día de san Valentín, tara dicho con todo respeto, porque no creo que nadie se alegre pensando que es un paso adelante en la inculturación cristiana del universo...

Aunque uno nunca sabe... Pero, con ser lo que fuere, no es la peor tara.

No publico aquí la entera cantidad de estupideces que se dicen acerca del amor, y de la química del amor, y la neurociencia y el amor, y la fisiología del cerebro y el amor. No puedo. No podría publicar semejante cantidad de estupideces. Solamente de vez en vez algunas publico, casi al azar, y en tanto salen en medios masivos, diría, porque es desde allí desde donde hacen tópica.

Y ahora va otra de tales estupideces, señoras y señores.

Esta vez se la debemos a un tal Rajendra Persaud, una especie de Ronaldinho de las disciplinas psi, por lo menos así se oye que dice y machaca, con la baba cayendo en catarata, la cronista del caso.

Por eso.

Para aquellos que creen otra cosa (porque frente a un lóbulo cerebral o a la fenietilamina, tanto da que alguien crea que Dios es amor, hasta que se imagine el arquero culoncito de caja de bombones...): feliz día de san Valentín...

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¿Tienen un minuto de su amable atención? Esta 'cobertura' del ABC de Madrid es un extracto de tipicidad...

martes, 13 de febrero de 2007

Talas, albahacas, calabazas

Mi madre tiene eso que algunos llaman 'dedos verdes' o 'manos verdes'.

Creo -por lo que vi en tantos años- que lo tenían muchos en su familia, padres y hermanos, y más atrás.

¡Ah, si la envidia fuera buena alguna vez, tendría que serlo ahora! ¡Qué envidia les tengo!

Nos hemos pasado horas de la vida con 'la vieja' -desde chico yo- hablando de plantas y de cuándo y cómo y dónde. Y de qué hacer y qué no...

Pero una cosa es hablar y otra muy distinta es poder.

Y para el que quiere con toda el alma hacer crecer, siquiera ver crecer, qué pena grande es no poder. No digo que ella sea el hada madrina de todo lo que planta y siembra. Pero de verdad que hay 'cuentos' de cómo le crecen las cosas, como si brotaran de sus dedos, como si fueran una extensión de sus manos y sus dedos.

Una vez, andando por la calle, cortó de una casa una vara pelada de jazmín del país. Seca, diría uno. Un palito, dirían los chicos. Lo clavó en una maceta en casa de la menor de sus hijas. Clavar se llama eso, enterrar acaso, que no plantar. Diría yo, claro. Y lo regó, clavado y todo. Hasta que vinieron los brotes y las hojas y las flores. Y cada uno de sus hijos tiene ahora un 'hijo' de ese 'palito'. El que trajo a casa -y ahora sí que plantó- es una mata de jazmín de casi un metro de alto y uno de ancho.

Hace poco le traje de mis viajes unas semillas que recolecto impenitente por donde ando. Eran cosas diversas. Árboles, flores, plantas. Y unos 'chiles' mexicanos de varias clases que me traje de por allí. Semillas, frutos. Se los di en noviembre. Y ya tiene una fronda de chiles de los que quiere deshacerse y quiere traerme en latas de cinco litros y que no sabe dónde ponerlos y a los que mira con justificada aprensión, temiendo que la piquen. Porque picar, sí que pican...

¿Creen que es nada más que admiración por ese poder inmenso y feraz? ¡No! ¡Es una felicísima envidia de verla hacer crecer con la obra y la industria de sus manos!

Tengo imágenes de siempre, tomando mate los dos (dulce ella, amargo yo), pláticas interminables de cielo y tierra. Siempre alrededor de algo terroso: maceta, jardín, campo. Y ella encontrando ramas, brotes, y sembrando o injertando, y explicando y sabiendo sin saber que sabe.

La Tom Bombadil: dueña, desde quién sabe qué inmemoria, de la tierra y el agua y lo verde y las flores. Y eso mismo hecho con una especie de displicencia, como si lo verde fueran los cacharros del ama de cocina y casa, los muebles de una sala, adornos del mundo, cuadros, soperas o centros de mesa de la casa del mundo.

Y ni por un momento supe nunca que eso le tuviera un título a ella: ni ecológica, ni naturalista, ni el anima mundi verde, ni la respiración de la madre tierra. Bobadas.

A ella le gustan las plantas. Ella tiene mano para las plantas. Y listo.

Bien.

¿Y los talas, la albahaca, las calabazas?

Es que se me vino largo el asunto.

Ya vendrán.

El Sur del Sur

Volví esta mañana a darle otra mirada a la despareja de Fermín Chávez, aquella antología -Aquí me pongo a cantar-, que ya menté varias veces el año pasado, y que creo que volveré a mentar alguna que otra vez.

Hay allí algunas cosas de José María Fernández Unsain, que es poeta que me gusta.

Me gustaría tener a mano algunas cosas suyas de los últimos años y no tengo. Se fue a México en 1958 , donde creó una Sociedad General de Escritores de México, y se dedicó sobre todo al cine (escribió centenas de guiones y dirigió decenas de películas), al teatro y a la literatura, y llegó a ser allí un personaje hasta su muerte en 1997 (la antología de Chávez es de 1993).

Lo cierto es que dice Chávez que estos versos los escribió en tiempos de la riña Braden o Perón, en 1945 (el autor tenía menos de 30 años...)
Sur y Norte de América

Mírame donde estoy, apenas triste,
solitario desde hace tanto tiempo,
con las venas deshechas, sin su sangre,
temblando con oscuro sentimiento.
Mírame donde estoy, patria temible,
rodando como un río por el suelo,
desesperado, sin posible espera,
sin antes, sin bandera, sin consuelo.
Mírame patria, mírame llorando,
adivinando el rumbo de tu viento,
viendo crecer las fieras invasiones.
Ellos están aquí. Los extranjeros.

Aquí, donde tú eras la certeza
de un campo verde, un cielo azul, un pueblo,
un pueblo con vergüenza, con coraje,
ya sin felicidad, pero creciendo.
Aquí, donde la tierra miserable
era nuestra nomás y era en el cielo
donde moría la mejor frontera,
donde la libertad paraba vuelo.
Esa patria era el Sur, bárbaro y alto,
el apampado Sur, el Sur violento,
sin otra industria que la del coraje,
sin otro dios que Dios, el del silencio.

Arriba de la rosa, por el Norte,
los ángeles malignos van creciendo,
convocando su guerra prodigiosa,
pudriendo el aire con su largo aliento.
Yo estoy aquí en el Sur. Pido con odio
que haya luz en los ojos de los ciegos,
que velen los que duermen y se afilen
los filos de los dientes y el acero.
Ellos están aquí, fuertes y hermosos,
ya están sus fuegos en la patria ardiendo,
ya se pervierte el alba y hay un soplo
de conquista, de sombras y de miedo.
Yo digo: que este Sur nos pertenece,
que todo es nuestro, simplemente nuestro,
y que hay que defenderlo con las uñas,
con la voz, con el alma, con el pecho,
o quedar una tarde azul y blanca
definitivamente libres. Muertos.


Lo cual prueba, por ejemplo, la famosa universalidad mayor de la poesía frente a la historia.

Tenemos el privilegio de ser, prácticamente, el Sur absoluto, el Sur del Sur del mundo.

De modo que estos mismos versos valdrían hoy para George Bush lo mismo que para Hugo Chávez.

Y para casi casi todo el mundo.

Hasta para las tropas de neoturistas.

domingo, 11 de febrero de 2007

La montaña

El evangelio de san Lucas que se leyó hoy habla de tres cosas. Las más notables son la elección o institución de los doce apóstoles y las bienaventuranzas, cuatro aquí y ocho en san Mateo (nueve leen unos y no son).

Pero hay un asunto más y sobre eso predicó el padrecito que celebró.

Y es eso de que Jesús, subiendo a la montaña, había pasado toda la noche en oración con Dios.
Podemos ver esto de dos maneras, dijo. Dios pudo haberle dicho allí la verdad a Jesús, y es probable que eso haya ocurrido. Pero mejor es verlo de otro modo: Jesús bajó de la montaña y vio la verdad en sus hermanos, en la cara de los desposeídos, de los pobres, de los marginados... Mejor es verlo así, es preferible, porque eso hizo Jesús y eso tenemos que hacer nosotros...
Y siguió por allí, más o menos.

Ahora bien.

¿Por qué elegir? En primer lugar. Y en segundo, ¿qué quiere decir 'verdad'? ¿Cuál 'verdad'? Para eso tenía una respuesta: la verdad del cristianismo.

Pues, no es necesario lo primero, ni verdad lo segundo. Y menos aún la imaginación que nos propone el padrecito.

Parece que está bien relacionar la montaña, la oración, la elección, la misión y las bienaventuranzas (que son parte de la misión, en el caso de los enviados...)

No está bien la oposición vertical-horizontal. No está bien la oposición entre la comunicación directa de Dios con Dios y la comunicación de la misión y de la verdad entre Dios y Dios a través de los desposeídos, pobres y marginados.

Acaso es para nosotros así, a veces, no necesariamente. Acaso necesariamente a veces en la concepción de las cosas y en la obra, porque sólo vemos lo invisble habitualmente por lo visible. Pero la acción frente al prójimo no es causa sino efecto de la gracia, y efecto de la 'verdad', por usar los mismos términos. No es el amor al prójimo lo que causa la gracia, ni causa la 'verdad'.

Si todo esto se lo invierte en la comunicación entre Dios y Dios, y aun entre Dios y el hombre, bien podría invertirlo uno en la relación entre el hombre y el hombre. Pero está mal. Porque no es verdad.

No sé.

Supongamos que se tratara de una forma de decir, de un composición algo coloreada y desmañada. Un especie de 'explique con sus palabras...' y que uno no supiera excplicarse bien con sus palabras. Podría ser, aunque no lo parecía.

Se me ocurren varias razones, pero, en definitiva, ¿por qué razón un sacerdote en asunto tan importante haría esa torción mental e imaginativa -y sugeriría hacerla- para decir que Dios toma sus ideas de la cara de los hombres, de la situación de los hombres?

sábado, 10 de febrero de 2007

Mate de yerba

Unos mates a la tardecita y el New York Times, no pegan.

Pero, como Vladimir Putin se enojó -bueno, Macri también se enojó pero no es lo mismo, ¿vio...?- me puse a leer.

Y cuando vi lo que había dicho en Alemania, me dio la impresión de que estaba hablando un antiguo lenguaje sibilino, en la mejor tradición de las escaladas y aprietes internacionales de otros tiempos, inmemoriales, que ya casi no se veían. Y no hablo de la guerra fría.

Es gracioso, dicho sea de paso, cómo se equivocan a veces los periodistas a las apuradas. Una frase como ésta de VP, por ejemplo. Bonita expresión llena de sugerencia, desde el Evangelio hasta El Señor de los Anillos...
The world, Mr. Putin said, is now unipolar: "One single center of power. One single center of force. One single center of decision making. This is the world of one master, one sovereign."
Para un diario argentino, esto se canta más o menos así...
"¿Qué es un mundo unipolar? No importa lo bonito que sea este término, implica un sólo centro de poder, un sólo centro de fuerza y un sólo maestro", dijo Putin.

Voy a cambiar un poco la yerba y, cuando vuelvo, me encuentro con unos portugueses tomando carrera para abortar. Y una alegre expresión de una doña planificadora (que en portugués debe sonar mejor...):
Even if we are Catholic, we are a soft Catholic country.
Ilusa. Realmente, naïf o estulta o perversa. O ambas virtudes a la vez. No hace falta usar argumentos demagógicos. Falta de coraje. O exceso de confianza.

En fin.

Por acá, todo igual. El tiempo, bastante bueno. El mate está rico.

Lo que me recuerda una coplita chusca -y con intención (cuestión de comas...)- que me enseñaron en Mendoza hace muchos años:
-¿Tomamos mate de yerba, vieja?
-Es que no hay agua, viejo, caliente...
-Traeme leña, vieja, rajada...
-Sólo hay un tronco, viejo, podrido...

viernes, 9 de febrero de 2007

Shangri-La revisited

Vacaciones se toma uno.

No la vida. Ni las cosas. Ni la marcha del mundo.

Por eso.

Creo que, de todos modos, me estoy excediendo; pero es un exceso módico, diría.

Tanto así que me pasé la semana mirando cuestiones y haciendo listas mentales de asuntos a tratar. Y me doy cuenta de que -Blogger mediante, haciendo las cosas difíciles para hacerlas más fácil...-, nada diré de todo eso, finalmente.

Nada de nada. No vale la pena y nada diré de lo que pensé.

Así fue que pinceleando la mirada por encima de un aviso de una revista que debate, aparece la voz de Kristina advirtiéndome que los cambios políticos son cambios culturales. Y no sé por qué pensé, por ejemplo, que sualteza Kristina había tenido éxito en su gestión europea: finalmente, me decía, los derechos humanos de Juan Román habían sido fieramente resguardados. ¿No? ¿Cómo que no? ¿Que una cosa no tiene que ver con las otras? ¿Que no era el objetivo del viaje parisino de la cenadora evitar la inmolación del topogigio? ¿No?

Me di cuenta, casi inmediatamente, de que el asunto solamente me importaba a mí. Nada serio.

No hay caso: no estoy en forma... Ya había pasado horas pensando en ocupar horas leyendo y destripando las internas episcopales entre Aguer, Garlatti, reportajes en diarios, boletines de Aica: que si la educación va mal, que si la ley k es ideológica, que si ideologiza pero no es ideológica, que si yo dije que ideologiza pero no dije que era ideológica, que si la agencia dijo que yo dije que era ideológica y yo dije nada más que ideologiza pero no dije que fuera ideológica, no vayan a pensar que yo dije y que la agencia dice pero después dice que dijo que ella dice lo que no dijo...

Y tenía los boletines de la agencia católica diciendo y desmintiendo. Y me leí por arriba las declaraciones de noviembre del 2006 de los obispos de la Comisión respectiva, y la declaración que difundieron en la reunión de Consudec, y la desmentida de Garlatti. Y confronté los textos y traté de entender...

¿Qué? ¿Que está todo mal porque no hay internas episcopales? ¿No? Me di cuenta inmediatamente de que con todo eso yo no podía. Internas más o menos, mi laparoscopia hermenéutica está de vacaciones, como yo. Je...

Así que reposé indolente bajo el laurel cabe el tala, y se me fue la testa por las ramas, pensando en lo que me había dicho el guardatren hace unos días -mientras miraba por enésima vez los bordes de Calcuta al costado de la vía, por la puerta del vagón de fumar, el furgón..,-, comentándome las velocísimas construcciones en la Villa 31 b, inciso 4, párrafo 5to., codicilo #323, de Retiro. Y de dónde venían los materiales y por qué estaban ahí esas gentes y qué decía k que quería hacer con el tren y lo que decían que había dicho Luis D'Elía, que dizque fue quien trajo a los neoasentados, que esperan -dice el guarda- 30 lucas por barba de indemnización para irse porque hay un japonés que quiere comprar los terrenos...

Mucho no avancé por esa vía -que si no entiendo de obispos y viajes a París, menos entiendo ahora del uso de la fuerza inconteniblemente revolucionaria de los descastados...- y me fui a mirar tele, y me recibió el humo de la villa de Soldati y la guerra entre pobres con los monobloques de enfrente y los cruces de operaciones políticas contra el afrancesado calvo. Y esa doña admirable que perdió todo y hace 21 años que vive ahí y crió 17 hijos cartoneando, nueve de los cuales todavían están con ella, y que allí piensa quedarse, abajo de la autopista, porque allí dice está mejor que en cualquier otro lado. Y vi cómo los cables de la antena empalmaron sin avisarme creo con Policías en acción, para mostrar un rico menú de los suburbios y a los afamados patanegras recorriendo los desahucios de José Paz y Munro, de Bernal y Morón: vacaciones en aguas contaminadas, peleas por zapatillas entre empastillados de 17 y jubiladas de 70 a las 2 de la mañana, natación en pelopincho en Fuerte Apache, ocupaciones de míseros trashumantes en Vicente López y consecuentes peleas entre pobres que defienden el baldío y los míseros trashumantes que ocupan, policía montada mediante...

No, pensé: de todas estas cosas tendrá que hablar otro que tenga alguna licenciatura existencial en opciones preferenciales o que tenga la ideología correcta para blandir como garantía de indemnidad y de acierto en su juicio. No yo.

Por eso, cuando me topé con una nota del diariomitre a un director de no sé qué cosa de la UCA, que más que leer oí a las apuradas, me pareció demasiado: tres meses de vacanzas familares en MDQ, poniendo la cara como para Caras...

No, too much for me...

Será el cambio climático. Será.

Entonces, se me hace que puedo esperar que pase la modorra y, ya más o menos reconstruido, dedicarme a mirar. Y, si acaso llega la ocasión, a ver.

Total, seguro que, mientras, los que saben de qué va la historia y lo que hay que pensar y hacer en este mundo, vigilan por nosotros, cuidan de nosotros. Y nos harán felices, al fin.

Seguro.


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¿El protocolo weblog exige enlaces, negritas, itálicas....?

Ajá.

Bueno.

martes, 6 de febrero de 2007

Indec











No es muy ingenioso que digamos.

Pero tal vez tenga la virtud de 'graficar' bastante bien lo que pasa con muchas cosas en este valle de lágrimas.

Por ejemplo.

Supongamos que lo que en el dibujo es el cielo fuera el símbolo de algo, incluso algún ámbito o actividad. Y lo mismo con lo que en el dibujo es el mar (o el agua): otro símbolo de un ámbito distinto, de otra actividad.

La luna, entretanto, es -en principio- la misma cosa. Y significa algo que al verse en un ámbito u otro, en una actividad u otra, se ve distinto. ¿Será algo distinto? ¿Será algo, siquiera?

Podrían considerarse algunas otras cosas también, siguiendo la lógica del dibujo, si es que algo así existe aquí, y el dibujo es más que un simple juego.

Buena parte del argumento del mito de la caverna está en las vértebras de este dibujo, incluso con el propio argumento invertido y algo desquiciado.

Sigamos por un momento el dibujo. Y a Platón.

Supongamos que lo celeste es arquetípico y lo marítimo sublunar y mundano (después de todo, hay una larga tradición detrás de esta simbología, de modo que como dijo aquella 'monjita': "pueden creerme porque no la inventé yo...")

No hace falta forzar mucho las cosas para seguirle el juego a Platón: hay que admitir simplemente que detrás de lo visible hay algo invisible.

Volvamos a la combinación dibujo-Platón.

¿Cuál es la realidad? ¿Qué pasa con la realidad de este mundo (mar) cuando se la vuelve arquetipo (celeste)? ¿Qué pasa con el arquetipo (celeste) cuando se lo vuelve una cosa de este mundo (mar), opuesta al arquetipo? ¿Es solamente un juego de oposiciones? ¿Es solamente un juego donde ni siquiera hay oposiciones porque no hay realidad? ¿Nomina nuda tenemus...?

Sí. Es bastante platónico todo esto.

Y a la vez paródico. Muy. Tal vez más paródico que platónico.

Y en eso mismo se parece al 'discurso' político. A la constitución del mundo que la política intenta una y otra vez. Y con alguna frecuencia -alguna creciente frecuencia- logra.

Al menos, Platón creía inamovible lo invisible celeste.

El discurso, entendido como ultima ratio, tiene que crear la referencia en el marco del mismo discurso. La referencia es el mismo discurso, en cuanto discurso mismo, no en cuanto que une partes con referencia fuera del discurso. Porque no hay nada, ningún ser real que sea la referencia, fuera del discurso.

No importa lo chueco que se vuelva el mundo así constituido en arquetipo provisional -hasta que lo cambie por otra verdad oportuna- a fuerza de discurso.

Como si uno dijera, entre otros millones de arquetipos fuertes a fuerza de discurso: "el aborto es un derecho (*)" o "el índice de inflación de enero fue del 1,1%".

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(*) Creo que, bien mirado, un progresista concienzudo y serio debería impugnar la connotación positiva de la palabra 'derecho', allí donde apareciere. Y no por 'la derecha', que eso sería vuelo bajo...

lunes, 5 de febrero de 2007

Copla de la cupla


En qué nos parecemos

tú y yo a la nieve:
tú en lo blanca y galana,
yo en deshacerme...

Dice la copla popular española. Y si la copla no lo dijera, se adivinaría (*) lo mismo...

Diálogo ficto:
-So sorry, Cris... estoy a tu izquierda...
-Don't worry, Ségui, soy de lo más plástica..., es la militancia, ¿viste?
(*) Por las dudas no se adivine: las chicas -más o menos- quieren gobernar (más o menos quieren gobernar, quiero decir...)

jueves, 1 de febrero de 2007

Algebritmos logaraicos

Vengo estos días viajando mucho en tren.

Con la cabeza en las nubes.

Mitad por la vida (así es la vida...), mitad por las insípidas cuestiones urgentes (es cierto que a las nubes no llegan...), mitad por mis esfuerzos filoastrofílicos algo desastrados, pero pertinances.

Y harto de mis fracasos (en varios de aquellos órdenes) fue que derivé así por mis pobres conocimientos matemáticos, mermados físicos, nulos químicos (puedo aburrir exasperantemente con mis ignorancias en estos rubros...)

En las nubes, sin embargo, las cosas se ven de otro modo.

Por suerte, me digo pobremente consolado. Fue mi procedencia anumérica -ayuntada a una naturaleza algo despreciativa y menoscabadora- la que me enfrentó con juegos de palabras y desafíos matemáticos. Una especie de inquina justiciera, concedo.

Por ejemplo.

Supongamos.

Si uno dijera:
Sólo sé que nada sé.
Todo es nada.
Nada sé, entonces lo sé todo.
Vivo sin vivir en mí.
Muero porque no muero.
Amo y así sé que no amo.
Amo y así sé que odio.
Siempre es nunca todavía.
El tiempo nos hace eternos.
Soy libre de ser tu esclavo.
Todo me falta, entonces todo tengo.
Es esta enfermedad la que me cura.
Este remedio es el que me mata.

Y bandadas de frases de este tipo...
Entonces.

Supongamos que tradujéramos a números o valores equivalentes (no tengo idea de cómo lo haría ni tiempo para inventarlo) y con ellos postuláramos ecuaciones cuyo signo igual sería la cópula (reducidas todas las expresiones anteriores, como corresponde, a términos unidos por la cópula).

(Tal vez alguien ya lo haya hecho. Muy 'seriamente', quiero decir. En general, digo, porque no hay que generalizar. Alguien que no fueran los lógicos matemáticos, los positivistas lógicos y los neo, los dialécticos-matemáticos cuasi neopositivistas, y sus vericuetos de tautologías, sinsentidos, tablas y galimatías de verificaciones formales y sentimemas semialogísticos...)

Bien.

En algún lugar (y estoy dispuestísimo a admitir que en algún lugar ignoto de este muy posible dislate), las cosas se pondrían de tal suerte que podría resultar que estuviéramos diciendo matemáticamente (no digo que exactamente): 0 es igual a 1.

No.

No trato de hacerme el gracioso ni el ingenioso.

Me parece estar oyendo tambores algebraicos de guerra batirse en algún lugar del éter, pero aun así digo que por esta vía (a la del tren me refiero también pero no exclusivamente), y andando uno en las nubes, se llega a la conclusión renga de que la matemática no alcanza a solventar los desafíos poéticos que presenta, no la poesía, sino la realidad.

Porque cuando la poesía (y la realidad, claro) dice lo que dice -no importa cómo se tradujere eso en una ecuación o tabla-, dice siempre que cero es igual a cero y uno es igual a uno.

Y fue caminando hoy hasta casa por la avenida de los franceses (escoltado por incontinentes aeróbicos nocturnales) que advertí como por iluminación que este pseudodescubrimiento tardío e inútil, era bellísimamente aplicable también a la política, para empezar.


Tengo algunos viajes más en tren por estos días. Y me esperan insipideces todavía, algunas. Y sigo en las nubes.

El año tarda en empezar.

Perdón.