domingo, 31 de diciembre de 2006

En los nidos de antaño, no hay pájaros hogaño

Al final, hablemos del tiempo. Del tiempo que pasa y es pasar. De cómo son las cosas sujetas al tiempo pasando. De cómo pasa que pasan las cosas y cómo es que pasa que donde había nidos ya no hay pájaros, como dice el bueno de don Alonso Quijano.


¿Irremediable? Sí, si es que eso necesita remedio. Y creo que no lo necesita.

Aquellas conmovedoras palabras de Sancho Panza, junto al lecho del caballero moribundo, siempre son terribles cuando nos paramos frente al tiempo que pasa:
-¡Ay! -respondió Sancho llorando. No se muera vuestra merced, señor mío, sino tome mi consejo y viva muchos años, porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir sin más ni más, sin que nadie le mate ni otras manos le acaben que las de la melancolía. Mire no sea perezoso, sino levántese de esa cama, y vámonos al campo vestidos de pastores, como tenemos concertado: quizá tras de alguna mata hallaremos a la señora doña Dulcinea desencantada, que no haya más que ver. Si es que se muere de pesar de verse vencido, écheme a mí la culpa, diciendo que por haber yo cinchado mal a Rocinante le derribaron; cuanto más que vuestra merced habrá visto en sus libros de caballerías ser cosa ordinaria derribarse unos caballeros a otros y el que es vencido hoy ser vencedor mañana...
Y, sí, amigo Sancho. Así es. No sé si aciertas con eso de que se deja morir de melancolía. Quizás creas de veras que esa Dulcinea que crees, está detrás de esa mata que dices. Tal vez don Alonso sabe que está detrás de otra cosa y hacia ella va, pasando el tiempo y no solamente las matas. Tal vez por eso, amigo Sancho, el sabio Alonso -de pie frente al tiempo- te ha dicho que en tales nidos de antaño no hay tales pájaros hogaño.

No hay más pájaros aquellos. En aquellos nidos de antaño, no hay pájaros hogaño. Habrá otras cosas. O nada. No le hace. Aquello es pasar.

Pero no era sólo pasar Dulcinea, como no era solamente pasar Quijote.

Nos ocurre como a Sancho. De pie, viendo a quien está de pie frente al tiempo que pasa, queremos retenerlo. Siquiera volverlo otra cosa, tal vez inmovilizarlo, aunque sepamos que no pasa así con el pasar del tiempo. Y con todas las cosas que pasan con él.

Podrá ser que el mismo tiempo sea muchos tiempos. Nidos distintos de pájaros distintos.

¿No es un día un año para algunos y un año un día para otros?

El tiempo es la espera, siempre, aunque no lo sepa uno. Pero no siempre la espera es el tiempo de la espera. A veces, amigo Sancho, se espera sin tiempo. Fuera del tiempo. Y el paso del tiempo no significa nada. Y es entonces cuando aquello que se espera se deshace del tiempo y en esa ascesis se vuelve Dulcinea de verdad, no la pastora vestida de Dulcinea. Sino la verdadera Dulcinea, aquella que era de veras Dulcinea y que se puede confundir con Dulcinea vestida de pastora. Como nos pasa con las cosas en este tiempo.

El tiempo vuela. Cuando uno quiere darse cuenta, pasó un día, un año. Y días de años. Y años de años.

El tiempo vuela.

Como los pájaros.

Sería un buen augurio que buscáramos aquellos nidos y aquellos pájaros que no vuelan con el tiempo que vuela. Sería un buen augurio que nos dijeran que, volando el tiempo, cuando ya no haya ni tiempo ni nidos, habrá un pájaro real -podrá llamarse Dulcinea o de otro modo- esperándonos del otro lado, pasado el año, el día.

Sería un buen augurio que nos dijeran que un día, una vez, tal vez pronto (como le ocurre a don Alonso), ya no será el tiempo el que vuele, sino nosotros.

viernes, 29 de diciembre de 2006

Poema


Podría haber sido cualquiera. Pero será este poema.

Está en el siempre discutido e inacabado Cancionero y Romancero de Ausencias, que suelen atribuir a un período que va entre 1938 y 1941.

Así comenzó el año, con versos del pastor de Orihuela.

Y ahora, que ya estamos al filo de su cifra, que sea él otra vez.

Fue una alegría de una sola vez,
de esas que no son nunca más iguales.
El corazón, lleno de historias tristes,
fue arrebatado por las claridades.

Fue una alegría como la mañana,
que puso azul el corazón, y grande,
más comunicativo su latido,
más esbelta su cumbre aleteante.

Fue una alegría que dolió de tanto
encenderse, reírse, dilatarse.
Una mujer y yo la recogimos
desde un niño rodado de su carne.

Fue una alegría en el amanecer
más virginal de todas las verdades.
Se inflamaban los gallos, y callaron
atravesados por su misma sangre.

Fue la primera vez de la alegría
la sola vez de su total imagen.
Las otras alegrías se quedaron
como granos de arena ante los mares.

Fue una alegría para siempre sola,
para siempre dorada, destellante.
Pero es una tristeza para siempre,
porque apenas nacida fue a enterrarse.

jueves, 28 de diciembre de 2006

Ferrum, ferrum invocat

Conviven los signos opuestos, se confunden a veces, se superponen.

La risa y las lágrimas, por ejemplo, que como tales signos pueden ser vistos a la vez juntos y opuestos; porque así conviven las felicidades y los sinsabores, a la vez, tantas veces y casi siempre en la vida. A veces contemporáneos de origen distinto. Y a veces a la vez, como efectos de la misma causa: la misma cosa causa llanto y alegría.


Y vuelvo al hierro, no sólo por vocación sino porque se hace notable un nuevo hallazgo, apenas unos días después de la aventura del tornillo fósil.

Esta forma, que aquí arriba se ve, es parte de una pieza inmensa (un verdadero fósil, sin hipérbole, esta vez) que encontré hoy a la tarde, también ella abrazada a la tierra aunque de otro modo y con una silueta provocativa y convocante, sobre todo si uno es como el hierro para el imán que es el hierro para uno.

Una cadena de 'casualidades' me la pusieron adelante. Como por ejemplo que no tengo auto en estos días. Y hay tantas cosas que hacer y reuniones y esas cosas del fin de las cosas del año.

Fue así que, volviendo de un simpático asado, me bajé de un auto amigo que me traía a casa, bastante antes de llegar a puerto; por gusto de andar, creo; caminé unas cuadras que de otro modo no habría hecho, siguiendo una ruta inusual. Allí la encontré. No quise tentar a la suerte ni quise invocar a los dioses de la lluvia esta vez. Y me apliqué ahí nomás -aunque cansado de un día de trajines que empezó a la madrugada insomne- al trabajo laborioso del paleontólogo, fascinado por la extraña forma del 'hueso'. Hasta que salió, más o menos rápido, y vino a mis manos, otra vez, como un fruto en sazón.

Cargué la carga hasta casa, incrédulo y feliz.




Es una pieza antigua, forjada y hecha claramente a mano, más allá del trabajo de la herrumbre; tiene extraña forma y no tiene rosca alguna, de modo que si algo giraba allí lo hacía a través de esa especie de sinfín abierto que se ve en el centro. Probablemente algún eje de carro chico, aunque es muy pesado el hierro. Los orificios a los lados parece que indican varillas de no menos de 12 milímetros de espesor, o tornillos grandes con los que fijar la pieza a otra cosa. Mide 5 veces el tornillo fósil, lo que hace unos 70 centímetros, con un espesor de casi una pulgada en la parte más ancha. Es una pieza muy grácil, pese al peso, y la forma abierta del centro le imprime un aire ligero y dinámico, hipnótico diría.

Conjeturas todas, claro. Tal vez disparates. Ya la haré ver por un herrero viejo que anda por la zona, de los que saben al ojo de qué son las cosas. Y qué fueron. Qué envidia. Mientras, bien puede ser pasto de la fábula y de la épica, lo que se excusa por la alegría del encuentro, creo.

Y de este modo, aquello que tiene de inesperado y monumental y que al ferroamante le causa tanto contento, viene a juntarse con los líos del fin del año, que siempre tienen ese sabor a líos del fin de la vida, cuando parece que uno tiene que arreglar, quién sabe con quién y quiénes, cuántas clases de tantas cuentas y cosas pendientes de este mundo, que parecería no deben llegar como están ahora al otro lado del 31, como si fuera el 1º el otro mundo.

Y no sé si eso está tan mal, después de todo. Porque así es, después de todo. Así será, creo.

Y las dos cosas digo.

Porque pensaba al atardecer, mirando fruitivamente el imponente trofeo nuevo, si no podría pasar que hubiera episodios así en la tarde de la vida. Si cosas como esta pieza desusada, enorme y feliz, no podrán ser de aquellas cosas que al fin del fin de la vida, haya que dejar el 31, porque con ellas -por enormes y felices que resultaren en este día- no se pasa al 1º, al día nuevo del nuevo tiempo.

Aun para reencontrarlas el 1º -transfiguradas en más nuevas, más imponentes y más felices-, a condición, claro, de haberlas dejado el 31.

Noi? Chi?

Me parece que buena parte de lo que dice Tony Blair (*), está en relación estrecha con aquella serie todavía inconclusa acerca de Immanuel Kant, que desgranaba hace unos meses. Y cuánto le deben estas cosas dichas por Blair a lo que decía Kant, en aquellas imaginaciones sobre el reinado de una razón crítica que pusiera orden y paz en el progresado y progresista mundo de pensamiento liberal y amable que proyectaba.
Per quest'ideologia noi siamo il nemico. Ma «noi» non siamo l'Occidente. «Noi» possiamo essere musulmani o cristiani, ebrei o indù. «Noi» siamo tutti coloro che credono nella tolleranza religiosa, nell'essere aperti agli altri, nella democrazia, nella libertà e nei diritti umani garantiti da tribunali laici.

Questo non è uno scontro di civiltà; è uno scontro per la civiltà. È la vecchia lotta tra il progresso e la reazione, tra chi abbraccia il mondo moderno e chi ne rifiuta l'esistenza ? tra l'ottimismo e la speranza da un lato, e il pessimismo e la paura dall'altro.

In tutte le battaglie la prima sfida è capire con esattezza la natura di quello per cui ci si batte, e qui c'è ancora molto da fare. Mi sembra quasi incredibile che l'opinione pubblica occidentale pensi in così larga misura che l'emergere di questo terrorismo globale sia in qualche modo colpa nostra.

(...)
Lo scopo degli estremisti è impedire che quei paesi diventino delle democrazie ? non delle democrazie «all'occidentale», ma democrazie di qualsiasi genere.

(...)
In ultima istanza questa è una battaglia per la modernità. In parte dovrà essere condotta e vinta solo all'interno dell'Islam stesso. Ma ricordiamoci che l'estremismo non è la vera voce dell'Islam. Milioni di musulmani nel mondo vogliono quel che vogliamo tutti: la libertà per noi e per gli altri. Considerano la tolleranza una virtù e il rispetto per la fede altrui parte della loro fede.

Questa è una battaglia di valori e per il progresso, e deve quindi essere vinta. Se vogliamo difendere il nostro modo di vivere, non abbiamo alternative se non combattere per esso. Questo significa sostenere i nostri valori, non solo nei nostri paesi ma in tutto il mondo. Dobbiamo costruire un'alleanza globale per difendere questi valori globali e portarli avanti insieme. L'inazione è una scelta di segno politico, che ha delle conseguenze. Ed è la scelta sbagliata.

(...)
La strategia dell'estremismo islamista si basa su una presunta ingiustizia che mette gli uomini l'uno contro l'altro. In risposta dobbiamo proporre una serie di valori che uniscano la gente. Non parliamo solo di tattica militare o della sicurezza, ma di cuori e menti, della capacità di ispirare le persone, di convincerle, di mostrare che cosa rappresentano i nostri valori. Perché non ci siamo ancora riusciti? Perché non siamo abbastanza coraggiosi, coerenti, scrupolosi nel combattere per i valori in cui crediamo. (...) Dobbiamo mostrare che i nostri valori non sono occidentali, e ancor meno americani o anglosassoni, ma sono valori che appartengono all'umanità, valori universali che dovrebbero essere un diritto per i cittadini del mondo.

Schierata contro di noi c'è gente che ci odia profondamente. Ma ci sono anche molti altri che non ci odiano, e che si interrogano sulle nostre ragioni, sulla nostra buona fede e imparzialità. Sono persone che potrebbero sostenere i nostri valori, ma secondo i quali noi li applichiamo in maniera selettiva. Sono queste le persone che dobbiamo convincere. Devono capire che sono in gioco giustizia e imparzialità, oltre che sicurezza e prosperità.

Questo è il motivo per cui nell'ampia gamma dei problemi importanti, non dobbiamo prendere in considerazione solo le questioni di interesse nazionale, ma dobbiamo anche dimostrare il nostro impegno per i valori in tutto il mondo.

(...)
Mi sono solo convinto ancor di più che distinguere una politica estera guidata dai valori da una guidata dagli interessi è sbagliato. La globalizzazione genera interdipendenza e l'interdipendenza genera la necessità di un sistema comune di valori per funzionare. L'idealismo diventa, così, realpolitik. Tutto questo non esclude battute d'arresto, problemi, contraddizioni e ipocrisie che sono una conseguenza della necessità di decidere in un mondo difficile. Ma mostra anche che il meglio dello spirito umano, che ha fatto progredire l'umanità, è la miglior speranza per il futuro del mondo. Per questo dico che la battaglia è sui valori. I nostri valori sono la nostra guida. Rappresentano il progresso dell'umanità attraverso i secoli. A ogni punto di svolta abbiamo dovuto combattere per difenderli. Ora che una nuova era si sta avvicinando, dobbiamo farlo di nuovo.
Sin embargo, esto que dice aquí Blair -circunstancialmente dirigido al mundo islámico o, por mejor decir, en ocasión de algo islámico- creo que más propiamente se referirá un día al cristianismo. Y ya se refiere a él, en realidad.

¿Cuál cristianismo? Pues será aquel al que podría referirse el propio Kant con la expresión fe eclesiástica, opuesta a su fe racional.

No sé cuál será la suerte histórica del Islam. Y, aunque suene raro, no sé si es relevante en sí misma esa suerte, salvo como typo de otra cosa. Pero me parece cierto que si ha de haber una confrontación tal como la que describe Blair -y también Kant, claro-, no será en ocasión del extremismo islámico. No serán los talibanes precisamente los que se encuentren al final del otro lado del progreso o de la modernidad.

No será el Islam, en cuanto Islam, el que participe de ese modo en una batalla por eso que Blair -y Kant, claro- consideran la civilización, la modernidad.

Podría considerarse así lo de Blair -tal vez mucho más que lo de Kant, en cierto sentido- una profecía (por qué no: Balaam...); pero, en un sentido mucho menos generoso, aunque no menos místico, debería considerarse una verdadera amenaza.


(*) La versión original y completa del "ensayo". Sigo la versión italiana.

miércoles, 27 de diciembre de 2006

Huevadas liberadoras latinoamericanas

Espero verdaderamente que no me ocupe mucho tiempo.

(Y no sé si no será un castigo anticipado por haberme mofado de las huevadas europeas del Corriere della Sera...)

Pasó que encontré días atrás un libro más o menos reciente, cuyo título nomás debería haberme desalentado: Espíritu y lógica del cristiansimo. Dos ensayos sobre Hegel.

Sin embargo, sin hacerle caso a la intuición, me puse a leerlo. Los capítulos son dos y corresponden a dos trabajos distintos.

El primero es un ensayito:
El Alma Bella y la belleza de un alma solidaria
Crítica y reconstrucción de El espíritu del cristianismo y su destino (1798 / 1799) de Hegel, desde la perspectiva de la Teología de la liberación (1971) de Gustavo Gutiérrez.

El segundo es otro ensayito:
La cuestión del comienzo en la lógica de Hegel
Crítica a la posición de Gadamer (La idea de la lógica de Hegel, en La dialéctica de Hegel. Cinco ensayos hermenéuticos, de 1971)
.
Por desalentador que fuere -y sí que lo es, en gran parte-, tiene a su favor un mérito: solamente son 85 páginas de punta a punta. Aunque a mi paladar le sobran unas 15 ó 20...

Encontré algunos textos de Gustavo Gutiérrez citados allí (Teología de la liberación. Perspectivas, 1971), que vienen en apoyo de la alambicada tesis del autor en el primer ensayito, como por ejemplo:
El evangelio anuncia el amor de Dios por todos los hombres y nos pide amar como él ama, pero aceptar la lucha de clases significa optar por unos hombres y contra otros. Vivir ambas cosas sin yuxtaposiciones es un gran desafío para el cristiano comprometido con la totalidad del proceso de liberación (p.357)
Y he allí el quicio de sus agudezas. Hegel se quedó como si dijéramos corto con su almita bella. De haber sido solidaria, otro gallo nos cantara. Una cosa es la dialéctica alemana con sus aristas y redondeces y otra muy distinta es la posibilidad de que revolución y caridad y comprensión vivan sin yuxtaposición, como un desafío (¿existen las aporías en clave dialéctica?) para el cristiano.

Estuve viendo, además de lo que ya vengo leyendo, que el autor (él mismo se ocupa de difundir y cruzar sus propias obras) tiene sus opiniones sobre María Magdalena y que, además de escribir una obra de ficción a ese propósito, hasta le dedicó los versos de una a mis entendederas pretenciosa obra tanguera. Por supuesto que con una previsible mirada peculiar, revolucionaria, osada e innovadora sobre su sentido y destino y su relación con Jesús. Esto es, más o menos lo que ya todos comentan sobre la parejita...

En fin.

Sigo pensando, mientras, qué interés obsesivo es el que parece obligar a llamar teología a estas cosas.

Europa Europa

A veces, en el puesto de la estación, compro el Corriere della Sera a 0,50 el ejemplar (y creo que porque cuesta 0,50...)

Si viajo a la ciudad, claro. Hoy lo compré.

Hablan de plata (a los tanos les encanta discutir sobre la Finanziaria, ya lo dije...)

Hablan de Saddam (humor gráfico antinorteamericano incluido...) y la condena a muerte (los tanos -Prodi, per caso...- creen que tienen un papel importante en la globalidad de la globalización global...) Un articulito a toda página 5 se anuncia en la portada: Noi e l'Islam: I valori universali dell'Occidente. Di Tony Blair, ¡achidente! Después de leerlo, veré...

Hablan de cosas del día: oleoducto que explota en Nigeria, policiales, cuestiones económicas, avisos, libros, enciclopedias...

Hay dos o tres cositas en Prima Pagina.

Paolo Poli, actor, dice algo parecido a lo de Ségolène Royal: digo no al matrimonio gay, porque digo no al matrimonio... Poli me resulta medio estólido con su aire de depravadito, pero le pone algo más de pimienta (claro, no postula para ningún cargo...):
Il bello degli amori omosessuali è la loro libertà e la loro riprovazione. Il matrimonio tra gay non mi interessa, come non mi interessa quello tra uomo e donna. Io voglio seguire l'istinto e la perversione, non tornare a casa e trovare qualcuno che mi chiede cosa voglio per cena. "Caro, ti faccio la besciamella?". Fuggirei subito, con un principe o con un marinaio. Chi vuole l'unione civile e l'iscrizione al registro comunale non se ne intende. Io sì...
Con un poco más de pretensiones intelectuales y culturosas, Claudio Magris se queja de que hayan hecho un homenaje a las parejas de homosexuales en un pesebre: con dos figuras de Barbie y dos de Ken, que le parecen un insulto... a la homosexualidad. Precisamente porque Belén no es una familia:
A quella capanna di Betlemme, in cui è successo qualcosa di fondamentale per la storia del mondo, non si va né a sposarsi né a fidanzarsi né a fondare una famigliuola. Non si va in coppia, ma si va da soli e contemporaneamente insieme agli altri -pastori, magi che vengono da lontano, nostri fratelli e sorelle, legati da un vincolo che non è quello sancito da un sacerdote né da un funzionario comunale e nemmeno quello dell'affetto e della passione che spingono una persona nelle braccia di un'altra, per un giorno o per sempre. La gente che accorre a dare il benvenuto a quel neonato -gente cui nessuno chiede di dichiarare la propria identità sessuale né il proprio stato civile e nemmeno la propria fede politica o religiosa- è legata da un senso improvvisamente forte della fraternità e della comune sorte umana che la unisce. E' questo il presepe, il Natale; il "Natale sulla terra", come diceva Rimbaud. Il presepe non è un ufficio parrocchiale né comunale cui recarsi per le pubblicazioni di matrimonio. In certo senso, è il contrario; il contrario della famigliuola grettamente intesa, dell' egoismo di coppia, di ogni 'tengo famiglia'. Quel neonato è venuto a salvare il mondo e la vita; per questo è irregolare, la sua stessa nascita nega l'ordine famigliare. La donna che lo allatta ha accettato una maternità sconcertante e scandalosa, pronta -prima di conoscere la generosità e il coraggio del suo uomo- a subirne le infamanti conseguenze, a subire da ragazza madre il feroce ostracismo dell'ordine patriarcal-famigliare.
Finalmente, una nota dice: Università, 37 corsi di laurea con un solo studente. Y sí, carreras en toda Italia en las que se ha anotado un solo alumno. Y otras trescientas y algo con menos de 15. Bellezas de la oferta y la demanda cultural, dirán.

Digan nomás, lo que quieran: a esta altura, las huevadas europeas me están aburriendo un poquitín.

En La Gazzetta dello Sport dicen que hay una súbita operación en marcha para que Javier Mascherano -il regista argentino del West Ham- llegue pronto a la Juventus...

Bah...

martes, 26 de diciembre de 2006

Esta cárcel, estos hierros...

La historia comienza hace una semana. O hace más de trescientos años, tal vez.

Según se mire.

Todavía hay una casa, que no conozco, en un pueblito de Parma. Alguna vez lo menté. En ese lugar funcionó la herrería de la familia paterna durante los últimos 3 siglos y allí sigue, hasta donde sé. Y creo en esas cosas.

Mi pasión por las piezas de hierro es conocida por quienes conocen la cueva o han caminado conmigo -viéndome levantar toda suerte de cosas de esa suerte, no importa por dónde-, o simplemente lo saben. Hay quienes -poca gente, en el cuadro de honor- me nutren de preseas, algunas preciosas. Y alguna muy preciada, como si fuera de mi sangre.

Pero nada es poco. Todo es algo. Algunas cosas que me parecen notables tengo y debería hacer una galería de objetos aquí para que pudieran apreciarse, objetos que seguramente en su mayor parte valen sólo para mí.

No será ahora esa exposición. Ahora, solamente, esta historia.

La semana pasada, venía caminando a casa desde la estación. Suelo tomar el camino de los franceses hasta la calle de casa, cruzando después las vías del trencito -que fue el trencito de los franceses hace más de un siglo- por un molinete destruido que es solamente un paso de a pie o para bicicletas, lo más. Antes de cruzar, sobre la avenida sin asfalto y poblada todo a su largo de plátanos como centinelas, enterrado entre las piedras, apretado por la tierra, apenas visible en la superficie, el brillo opaco de uno de esos tornillos de ferrocarril que son parte de mi colección. Y una de mis piezas preferidas.

Mi encanto se hizo mayor que mi cansancio y el calor agotador. Eran pasadas las 6 de la tarde. Hora de llegar, hora del mate bajo los árboles. Hora del parsimonioso y contenido cambio de ropas citadinas por la veste del hombre anónimo. Y feliz de no estar en la ciudad y de no tener que volver.

Había pasado de largo, por encima, pero lo vi y una vez que lo vi me quedé mirándolo, la vista hacia atrás y hacia abajo; apenas di dos o tres pasos y me volví. Venía cargado, encorbatado, ensacado. Avidez, enamoramiento. Dejé sobre la tierra la mochila y me agaché junto al fósil ferroviario. Estaría allí, pensé, tal vez producto del algún relleno de la calle, tal vez por la proximidad a las vías, unos cuantos metros. No había mucho a mano que hiciera de punzón para exhumarlo. Probé con unas piedras puntiagudas. Hice esta misma operación tantas veces...

Nada. La resistencia era, digamos así, férrea. Lo dejé. O no me dejó sacarlo, mejor dicho.

Allí te quedas, chico, me dije sonriente. No importa cuando vuelva, allí te quedas...

Y me fui.

El caso es que volvió a llover a los pocos días. La segunda tormenta grande. Y el viernes a la noche y el sábado casi todo el día, intermitente, otra vez. Al atardecer -ese sábado de vísperas, tiempo indefinido, suspenso...- la tierra ya sudaba una bruma casi niebla, el aire húmedo se puso dorado con algún poco de sol. Los árboles goteaban, estaba fresco. Salí a caminar. Buscaba tabaco para fumar y caminé sin rumbo. Sin proponérmelo, deshice el camino a la estación rumbo al este, por mi calle arriba hasta la avenida de los franceses y de allí apenas más arriba, camino al estanco.

Al cruzar el molinete roto, me acordé del hierro. La tarde estaba espléndida, lagrimeante de lloviznas y sonora por todas partes. Caminé lento hasta el tabaco, con la alegría de tener un propósito de hierro a la vuelta. Y complaciente porque allí estaría al volver a pasar.

Y volví. Por el mismo camino. Por supuesto, fui a buscarlo. Venía pensando -al ver los barriales y las huellas en las calles, y las pozas- que lo encontraría fácil y que la lluvia habría estado haciendo por mí lo que no pude vez pasada.

Así era.

Con apenas rozar la tierra alrededor cedió, se rindió, se entregó manso y obediente. Lo lavé un poco en un charco, como si no fuera ciudad lo que había todo alrededor, como si fuera arroyo o mallín, en medio de nada.

Lo traje jugando en mi mano con los restos de barro fresco que habría de sacarle en casa.

Felicidad.


Goteaba la tarde y se ponía cada vez más brumosa. Oscurecía.

Pensé todo el camino de vuelta en cómo las lágrimas desarraigan a veces cosas tan duras como el hierro clavado en la tierra apretada y seca del corazón endurecido, empecinado, obstinado. Aterrado el corazón, por qué no. Rocoso. No es clavo pequeño el que ahora tengo, por cierto: sus catorce centímetros imponen respeto y desalientan al indiferente o al altanero. Pero hay cosas clavadas en la tierra del alma que seguro pesan más y son de más larga data en el corazón que lo que parecía decir aquella herrumbre haciendo ya casi raíz en medio de la calle.

Hay muchas aplicaciones para el caso, como habrá diversas líneas hermenéuticas, pero mentiría si dijera que se me ocurrieron otras sino éstas que digo. Y pensaba cómo aun cosas tan nobles, como el hierro y la tierra -supuesto que el sitio de aquel hierro no era el abrazo de la tierra-, merecen un lugar mejor. Es que lo tienen, sería mejor decir, y hasta lo esperan, sin que lo sepamos, y quizá se nos revela un día.

Y creía ver cómo las lágrimas hicieron de comadronas para que la tierra librara su tesoro de hierro. Como si la calle y la tierra y la piedra lo hubiera florecido, pensé. También me acordé de aquella convicción romana de que la iustissima tellus espera la societas laboriosa del hombre para parir sus frutos, que no dará si las lágrimas no lloran sobre la tierra y los liberan. Las lágrimas del cielo y las del hombre.

No sé si el lugar que ocupa ahora en mi escritorio es mejor que aquel lecho inexpugnable que solamente la lluvia abrió. Claro que podrán decir -bien que con cierto fatalismo- que su destino existencial era el que venía teniendo cuando lo vi por primera vez. Podrán decir incluso que descansaba en paz, después de una vida trabajada fijando los rieles de este mundo, para que el tren del mundo no se saliera de sus carriles. Pero podrían decir también, por lo mismo, que algo de su destino existencial se cumple una vez en mi mano: fatalismo por fatalismo. Tal vez arcano, misterio de predestinación. Como dirán tal vez que su vida de trabajo termina fatalmente en ornamento, suponiendo que es verdaderamente tal cosa su estancia en mi estancia. Y no lo es del todo, aunque el ornamento en todo el cosmos y en la vida de los hombres es algo y no poco ni vergonzoso ni culpable, mal que pese a los utilitaristas de toda laya.

A mí me luce lozano, ahora. No porque sea ahora de mi propiedad, sino, precisamente, porque parece libre, vivo. Más libre y ciertamente más vivo que una semana atrás. Tal vez porque su relación con el hombre lo vivifica y lo libra, y porque no estaba terminada aún su vocación a lo humano, aquella con la que nació. Podría haber sido una frustración existencial su cárcel de piedra y tierra, a veces barro. Podría serle una ignominia aquel cierto anonimato que ahora no tiene.

Y, siendo así, que hayan sido las lágrimas y la paciencia sus libertadores, que haya sido la lluvia persuasiva la que pudo lo que mi empeño no pudo enteramente, está bien.

sábado, 23 de diciembre de 2006

Feliz Navidad

La Navidad no tiene ningún problema.

Nosotros, acaso. Ella no.

Por ejemplo, pienso en algo que he oído muchas veces. Gentes que para ocasiones o fiestas como la Navidad, se entristecen, desesperan, sufren. Como si la ocasión -particularmente la de una fiesta- fuera una conmoción lo suficientemente fuerte para desequilibrar, para hacer temblar el mundo y a los hombres con él. Y no querer que ocurra, y no querer que nos ocurra estar en ese día en ese momento. Podrá ser patológico o moral. Puede ser fantasmagórico, pero para algunos es un fantasma ominoso y opresivo. Su tristeza es real y a veces fatal.

Pienso por otra parte también en que al poner Feliz Navidad aquí, pasa algo bueno y algo no tan bueno.

Está el augurio, la conmemoración, el reconocimiento, la piedad. Y a través de ello pasa la alegría.

Pero está el diario, también, la percepción periodística o noticiosa del asunto, la efímera novedad y una insana actualidad y la voracidad de actualidad insana: nomás el 26, al augurio le adviene la obsolescencia. Y la propia Navidad parece ponerse rancia con el augurio obsoleto.

Tan acostumbrados estaremos al tempo de la información. Tan temporales seremos que apilamos sucesiones. Y lo pasado, pisado...

Podría uno hacerse a la idea de que 'Navidad es y tiene que ser cada día...' y cosas así. Pero mejor no. Porque es tan endeble como formulario y tiene una eficacia tal vez más epitelial que entitativa, creo. Hay variantes más o menos del estilo que usan al 'hermano', al 'prójimo', al 'pobre', con el mismo objeto de escaparle al punto tratando de convertirlo en línea.

En todo hay un poco de verdad y algún fundamento real. Pero desafío a quien dice que obra de ese modo a que piense efectivamente en los exactos términos navideños (con los contenidos y hasta con la forma exterior, incluso, ¿por qué no?) un 4 de mayo o un 17 de septiembre.

No.

Tiene que haber un modo por el que feliz signifique algo más que las buenas y usadas maneras. Tiene que haber un modo por el que no se enmohezca Navidad, apenas a la tarde del 25.

Es verdad que el cristianismo es algo para los hombres. Pero un secreto potente que guarda el cristianismo es ciertamente el poder renovar todas las cosas. Incluso a los propios cristianos para que entiendan y sepan y saboreen de qué modo Jesucristo hace nuevas todas las cosas.

jueves, 21 de diciembre de 2006

Volveré a ser pastor, pues marinero


Estábamos hablando de poesía, vez pasada, con camaradas, compañones y algún amigo.

Era de noche, corría el vino y corrían los versos. Decíamos qué lengua era la más lírica de cuantas hay. Y decía que -malgrado de mi italianidad-, primero estaba aquella que dijeran 'lengua de ángeles': el castellano. Después, la itálica. Y, a seguir, portugués, francés y así.

Recordé -y recité como pude y mal con mi memoria espantable- algunas cosas, para probar mi punto. El acuerdo, creo, fue unánime. Sobre ambas cosas: el punto y mi memoria.

Pero cayó al ruedo Góngora. Y con gran suceso.

Apareció para mostrar no recuerdo qué cosa acerca del barroco. O, más de veras, porque ese sonetillo algo pedante siempre me gustó, de mis años de estudio y, después, de clases.

Algunos habrán de saber que Don Luis compuso allá por 1600 un soneto en cuatro lenguas, poco fatigado por las antologías, lamentablemente. Es el primero de los dos que hay en la página facsímil. Y de veras que hoy por hoy hay que leerlo con apuntador, para que se entienda mejor lo que ya hace hace mucho se entiende poco y nada.

Las tablas del bajel despedazadas
(signum naufragii pium et crudele),
del tempio sacro, con le rotte vele,
ficaraon nas paredes penduradas.
Del tiempo las injurias perdonadas,
et Orionis vi nimbosae stellae
raccoglio le smarrite pecorelle
nas ribeiras do Betis espalhadas.
Volveré a ser pastor, pues marinero
quel Dio non vuol, che col suo strale sprona
do Austro os assopros è do Oceám as agoas;
haciendo al triste son, aunque grosero,
di questa canna, già selvaggia donna,
saudade à as feras, è aos penedos magoas.
Si no hubiera escrito nada más, este 'revoleo de capa' gongorino -hasta humorístico, si se quiere y bien se ve-, es una gloria bastante.

La historia es buena. Muy buena.

Tiene un dejo narrativo, y casi más que lírico, en esa circunstancia de colgar los restos de vaya a saber qué quiere decir aquí un naufragio en la paredes del templo. Y aquel reunir otra vez las ovejas descuidadas 'nas ribeiras do Betis...'; y los vientos que lo hicieron naufragar, movidos por Amor para alejarlo con crueldad del mar y de su amada (casi la misma cosa parecen ser allí...)

Y ese mover a saudade a las fieras y a magoas a los peñascos...

Y esa selvaggia donna-canna triste, tan lejos y tan cerca de la boca de este pastor, marinero que fue por poco y desastrado tiempo.

Me alegró el día.

miércoles, 20 de diciembre de 2006

Rabietas

Estas tormentas ruidosas y como desesperadas, tienen su aire de rabieta. Ni furia del Cielo ni castigos de los pecados de los hombres ni veleidades del eje terrestre. Serán, podrán ser.

Pero digo rabietas, a secas.

Como de chico malcriado, por ejemplo. Como de adolescente contrariado. Como de novia celosa (y tormentosa). Matrimonios en guerra, público que invade el campo de juego, chicos que le voltean el castillo al amiguito, con furia.

Un triste, por ejemplo: emborrachado de soledad, rompiendo cartas viejas y recuerdos, tropezando con todo, volcando los floreros, tirando sillas, gimiendo, aullando...

Platos que vuelan (tópico típico), gritos detrás de las ventanas y paredes, insultos del aire en guerra y palabras filosas y lacerantes como ventolinas, llantos a mares como un mar enloquecido y dado vuelta, terremotos celestes, árboles voladores, chapas y tejas que levitan, ríos de la nada, corridas tempestuosas, puñetazos sobre las mesas del mundo, unísonos, radiantes.

Odios de trueno y amores fulminantes. Puertas que se cierran con estruendo en las narices, deslumbramientos...

Tormentas de gentes atormentando y atormentadas. Nubes de pasiones, vientos de fronda.

Fantástico. Irreal, impresionante.

Todo en un torbellino, en el remolino del mundo.

No importa nada: pelos chorreando miedo, pegados a las caras lívidas, pantalones arremangados, pies descalzos y fríos, abiertos los paraguas bajo techos lagrimeantes, noches de velas temblorosas y en vela, trapos, baldes.

Agua, viento y más agua y más viento. Y estallidos de luces y estallidos del aire. Una rabieta inmensa.

Fantástico.

Agotador y apasionado.

Como una pasión inagotable.


Y dicen que habrá más.

Rante

De Osvaldo Guglielmino, autor de este Canto a la vida rante que trae Chávez, alguna otra cosa habrá para decir. Por ahora, valga saber que ha hecho, por ejemplo, una biografía novelada de Don Luis Piedrabuena, el comandante. Se llama Rumbo sur, es de 1977 y no la leí.
Ha de volver la rante, la querida,
con los viejos laburos de la yeca
y habrá que ser varón a cara o ceca
pa' pitar de ese faso de la vida.
Se piantarán el morfi y la bebida,
vendrán los años tauras de la seca
y cada mishiadura con su mueca
ocupará de nuevo su guarida.
me entubaré mi vieja gabardina,
mi lengue colorao, mi sotana,
la bombiya rayada de mis leones...
y acodao al boliche de la esquina
junaré regresar la caravana
al bajo fondo de los corazones.

martes, 19 de diciembre de 2006

Macedonia
















Una vuelta por allí, vagando.

Esto está en una selección de fotos de Reuters; según dicen, las mejores del año suyas. Había otras, más obvias, aunque en todo siempre hay algo.

Pero esta foto habla mejor, creo.

Dicen allí que se trata de un hombre tomando brandy y cerveza artesanal en un lago helado en Macedonia, el 31 de enero de 2006.

Qué puedo decir.

Mejor para él. Y para mí.

Que el lago esté helado, que tenga un parasol, unas sillas, tabaco de fumar, unos pocos camaradas, una mesa (¡con mantel...!) y que tenga brandy y cerveza artesanal...

Qué puedo decir. Nunca sabrán estos tres (cuatro con el fotógrafo, que no sé si sabrá..) la alegría y la nostalgia y la envidia alegre y nostalgiosa que les tengo.

¡Y de cuántas cosas es prueba esta foto!

lunes, 18 de diciembre de 2006

Caoineadh Airt Uí Laoghaire

Resulta que un Dirge es un keen, es decir, en gaélico, un caoin.

Así fue como, azarosamente, llegué a la historia del Caoineadh Airt Uí Laoghaire o Lamento por Art O'Leary, que compuso su joven esposa, la poetisa Eibhlín Dubh Ní Chonaill, es decir, Eileen O'Connell, en el siglo XVIII irlandés, en la Irlanda de irlandeses tratando de sacarse de encima a los ingleses. Ella es la tía nada menos que de Daniel O'Connell.

Hay bastante información sobre el asunto, puestos a ver, por ser caso famoso y emblemático. Como hay también variadas traducciones, por ser, como dicen, la elegía más famosa en Irlanda, de entonces a hoy.

Y entonces me puse a leer el Lamento.

Y en eso estoy.

Éowyn's Dirge

Recién ahora veo partes de la versión extendida de El Señor de los Anillos.

Al azar, cosas sueltas. Hay que sentarse y verla mejor (pero, ¿cuál será el criterio para cortar aquí y allá, esta parte o esta otra...?)

Tuve suerte, de todos modos.

Fui a dar a este impresionante lamento: Éowyn's Dirge.

Hillary Klinton

No es exactamente lo que había dicho tiempo atrás.

O tal vez sea una de esas campañas de desinformación, de las que nos quieren vender liebre por liebre...

Dice un diario hoy por allí que en la edición internacional de Newsweek dice que Hillary Clinton muere por parecerse a Kristina Fernández.

¿Cómo que al revés? No le crean nada a lo que dicen los diarios.

domingo, 17 de diciembre de 2006

Una esposa y una amante

A propósito de unas conversaciones en estos días, me quedé pensando en ciertas como si dijera notas y asociaciones afectivas (o emocionales) de derechas e izquierdas. Es verdad que se vuelve hasta aburrido e insípido el asunto, en muchos aspectos. Pero también es verdad que hay una presencia machacona de este par, en esto y aquello, de modo que hay que seguir mirándolo.

Más y más lo veía y lo pensaba, más me parecía perfilarse una simplificación, una imagen, una figura. Tengo que depurar la imagen, la metáfora; estos son simplemente algunos bocetos.

A mí me resulta medio estúpido, pero parece ser un hecho el que al campo en el que se baten esas cosas que se llaman derecha e izquierda, van a parar miríadas de cuestiones que parece que resulta más fácil -y más convenientemente confuso- debatir allí y en esos términos.

No porque no pudiera decirse algo propio acerca de qué es 'lo izquierdo' y 'lo derecho' y eso fuera algo significativo e importante. Pero creo que eso es harina de otrísimo costal.

En todo caso, no sé si es posible hablar de esto sin cierta generalización. Y aunque toda generalización puede conllevar cierta injusticia, no es tanta que no existan géneros y especies de cosas que por definición son colectivos o comprenden de hecho a un conjunto y, entonces, generalizaciones.

¿Cómo hablar de católicos, comunistas, fascistas, teóricos, depresivos, gauchos, porteños o hinchas de San Lorenzo, sin cierta razonable generalización?

Por otra parte, se ponen insoportables las dos orillas cuando empiezan a escaparle el cuerpo a la jeringa, pretendiendo a la vez tratos personalizados que no sólo no siempre son debidos sino que habitualmente no conceden, y más cuando comienzan a distinguir qué derecha no son porque la que dicen que es derecha no es la derecha o cuál es la izquierda que es izquierdista y cuál es la izquierda derechista y entonces no es la izquierda que es.

De veras insufribles.

Para seguir simplificando, diré que la derecha a la que me refiero tiene una pasión desordenada por el orden. La izquierda a la que me refiero, a su vez, tiene la pasión desordenada de ponerle zancadillas a ese orden de la derecha. En cuanto a si el término orden es completamente equívoco aquí, es asunto ahora de importancia escasa.
ver


En las conversaciones y en los cruces no veo -no he visto, habitualmente- mayor interés por lo que las cosas son en realidad.

(En sus esgrimas dialécticas, que hacen tantas veces la figura como de exóticos placeres solitarios, derechas e izquierdas de varia laya -sea lo que fuere que se estuviere discutiendo bajo esos nombres- no pueden sino ponerse simétricamente apologéticos, más que nada comprometidos con sus propias posiciones como válidas, por propias. Tanto como no pueden sino razonar como si dijéramos lunáticamente: 'vos dijiste que yo dije que vos dijiste que yo te dije, y no dije eso que vos dijiste que yo dije sino otra cosa que es parecida a lo que vos dijiste pero que tiene que sonar distinta a lo que vos dijiste que yo dije para que lo que dijiste ante lo que dije no sea la respuesta adecuada a lo que dije.

Igual con ciertas réplicas. Si me enuncian un argumento razonado, me pondré sentimental y romántico. Si se ponen sentimentales y románticos, podré ponerme serio y blandir cifras y doctrinas. Si se trata de doctrinas, podré llevar la hermenéutica hasta límites delgadísimos, abstrusos, pseudoeruditos e inverificables. Si la doctrina es demasiado densa e inexpugnable, siempre cabe un 'no sé si es tan así...' O un 'ustedes mejor no hablen, porque ustedes...' Si se trata de hechos que pesan en el bando propio, siempre se podrá encontrar otros hechos vergonzosos en algún bando contrario.

Uf.

Mitad forma emputecida de discutir. Mitad talante. Pero también, y sin determinismos, algo que parece propio de las posiciones que se asumen o de cuando de asumen posiciones de cierta manera.

Por supuesto, no hay que generalizar... Lo que pasa es que es tan previsible y tan sistemático...)


Voy mejor a las metáforas; todavía incompletas, eso sí.

La derecha es como si dijéramos una esposa.

Y me refiero a una severa, gruñona, seca. Ufana de sus papeles en regla, ufana de 'haber hecho las cosas bien', luce insoportable hasta donde la ufanía de algo bueno puede ser irritante, agria e incluso mala. Hasta parece que estuviera diciendo que cualquier cosa que ella hiciere o dijere estará bien porque tiene, precisamente, los papeles en regla. En algún sentido no le falta razón. Alguna razón chueca, claro.

La izquierda en cambio luce más bien como una amante.

Bien que una amante que no tolera la poligamia, ni la infidelidad, algo que al parecer es propio de las queridas, al final. Y bastante comprensible, si bien se mira. Como las amantes, impugna el matrimonio por hipócrita, visto que el infiel tiene un matrimonio. Y tal vez habría que darle la razón, si fuera el caso, hasta donde pudiera dársele crédito a su pasión por la fidelidad. Claro que es chueca su razón, también.

La derecha parece decir 'te mueras o no de amor por mí, soy tu esposa, ante Dios y los hombres'. La izquierda parece decir 'ante Dios -en fin, en algunos casos es un modo de decir...- y los hombres, el amor es la ley y, aquella a la que ames, es la esposa que cuenta'.

Falsa oposición, creo que bien se entiende. Y en verdad también que, cuando empiezan a depurarse los símbolos, hay rastros como de polonio 210 en cada una de las figuras.

Con todo, la parte de razón que pudieran tener ambas cada vez será menos importante y significativa, me parece. Y, a la vez, creo que lo que ambos talantes tienen de torcido y oscuro -pues sí que tienen de ambas cosas- ganará más y más espacio.

Al verlo como lo estoy viendo, no se trata de fatalismo. Es cierta dinámica: cada una de ellas está convocando lo peor de su contraria, como si lo necesitara.

Como si la esposa se solazara en que él tuviera una amante, para que se note la diferencia entre la esposa y 'esa otra...', por contraste; y como si la amante se enorgulleciera de que, teniendo una esposa, él quiera tener otra, para que se note la diferencia, por contraste.

En fin.

Continuaré (mirándolo al menos...)

jueves, 14 de diciembre de 2006

Rojo y negro

Los interesados y por unas 6.500 libras podrían hacerse de un original de Rusia de Jorge Luis Borges.

Acertaron varios, en tonos distintos y muy graciosos algunos.

Como premio, pueden ilustrarse sobre primeros poemas publicados en la Argentina, variantes y quisicosas.

Fermín Chávez, por su parte, a vuelta de página en la despareja publica unas 5 ingeniosidades de Borges, bajo el título de Improvisaciones. Se ve que estaba de bromas el hombre (Chávez, claro), y con idea fija.

Las cinco se refieren al peronismo o justicialismo y sus cosas. Me gustó la primera, de 1968, referida a José Hernández y que daría para un comentario (no temáis, es diciembre a mediados, todos estamos cansaditos...):
Si Hernández viviese ahora sería peronista o de la Alianza. Cruz es mejor que Martín Fierro.

miércoles, 13 de diciembre de 2006

La era está pariendo un corazón

Dice el poemita
En el cuerno salvaje de un arco iris
clamaremos su gesta
bayonetas
que portan en las puntas las mañanas.
Es asunto más o menos lateral. Y no tanto, tal vez.

El futuro. Lo que hay adelante. Parece cuestión ineludible. Parece que no se puede pensar la vida y la historia sin esa referencia temporal al tiempo que viene y a lo que traerá. Y a lo que debería ser y se quiere siendo.

Parece que eso define cualquier creencia, corriente, ideología. Aunque no se tratare de un punto central, demasiado desarrollado o explícito, es definitorio, al fin.

Suena a broma, pero el fin define.

Sabemos que el fin mueve, que nada es tan inadvertido que no tenga finalidad, que nada es tan casual que no sea por alguna atracción de algo que está más bien después. En la vida, en la historia, las cosas se mueven de este modo. Y se piensan y se sienten así. Así se las postula. Parece ser así

De modo que tal vez no sería mala cosa palpar de futuro a toda creencia, ideología, corriente.

No importaría tanto que lo que augura o desea efectivamente ocurriere tal y como lo augura o desea. Nada más saber qué augura o desea, cómo es el futuro que querría ver parido, si no pronto, alguna vez.

Y lo que eso mueve.

Y que se pudiera decir del modo más detallado y crudo posible, sin eufemismos cursileros de poster, ni ingeniosidades de pintada callejera o grandilocuencias frívolas de sermón vacilante y hueco o de (horresco referens...) propaganda política, por dandy y sofisticada que se pretendiere.

Nada de justicia para todos, la libertad libre, un mundo mejor, el bien de la humanidad, peace & love, y huevadas tales.

No.

Futuro: puro y duro.

Luz de sus ojos

Rusia

La trinchera avanzada es en la estepa un barco al abordaje
con gallardetes de hurras
mediodías estallan en los ojos
Bajo estandartes de silencio pasan las muchedumbres
y el sol crucificado en los ponientes
se pluraliza en la vocinglería
de las torres del Kremlin
El mar vendrá nadando a esos ejércitos
que envolverán sus torsos
en todas las praderas del continente
En el cuerno salvaje de un arco iris
clamaremos su gesta
bayonetas
que portan en las puntas las mañanas.

Está en la despareja de Chávez. Y me gustaría desafiar a más de uno a que diga de quién es esta prosa versificada. Dice Chávez, y no miente, que el asunto salió publicado en la revista Grecia (Número 48, Sevilla, del 1º de septiembre de 1920).

El que se atreva, resista todo lo que pueda la compulsión de hallar pistas en la red. Si no tiene más remedio, vaya, nomás. Pero sabiendo que es un flojo.

Ahora, si de veras alguno quiere una pista, ahí va una: hoy es santa Lucía.

Ampliaremos.

martes, 12 de diciembre de 2006

Non fecit taliter omni nationi


Imagino que Juan Diego hablará con la Virgen de Guadalupe.

No sé sobre qué. No puedo saberlo.

Pero imagino que de a ratos hablarán sobre el misterio de América.

Siempre, imagino. Pero hoy, seguro.

Y me imagino que él le dirá cosas sobre los indios de América y ella le dirá cosas sobre el cielo de América.

Y seguro se dirán cosas que ellos bien entienden, sobre los indios, sobre el cielo.

Y sobre el misterio de América.


Me gustaría oír eso.

Dos sonetos

En la despareja de Chávez me encuentro con dos sonetos del Padre Castellani, que no tuve tiempo de ver de dónde salen y si son. Aunque parecen, eso sí.

Uno dice que es de 1943 y el otro de 1954 y no dice más.
Soneto

Con Dios a solas es más peligroso
que con un novio o con un asesino.
Nos pide todo de una vez ansioso
o increpa y amenaza en vizcaíno.
Amante antojadizo y juez premioso
tiene genio anormal, tiene mal vino;
incomprensible siempre y litigioso,
y luego brutalmente paladino.
¡Oh, Dios, me aburres! Tu presencia es dura,
pero los hombres todos me han mentido
y sólo tu verdad puede salvarme.
Poquito a poco, adarme por adarme,
tu lumbre alumbre mi interior sentido,
aunque tengamos que tocar basura.


Los amantes de Teruel

Bien puedo yo cantaros Marsilla e Isabel,
pues fra Gabriel de Téllez, Fraile Visitador,
fue quien primero díjome, pasando por Teruel,
la historia romancesca de vuestro inmenso amor.
Que fue tan fuerte y puro, tan delicado y fiel,
y tan desesperado, que es una blanca flor
de humanidad, ungida sagradamente por
la sangre que pusieron Muerte y Dolor en él.
Oh, no es tan vil el hombre, oh Schopenauer, no...
Se amaron desde niños. Vino la vida. Entró
el cálculo, el engaño y el interés allí...
Y tres años de plazos y veinte de esperar
reposan en la tumba marmórea de ese altar...
No es para amar el mundo. No es para amar... así.

lunes, 11 de diciembre de 2006

Tras las trazas

Me acerca un antiguo lector un dato interesante acerca de los versos de Rosas que Chávez dizque están en una libreta manuscrita y todo eso.

Al final de unos muy famosos Pensamientos de un jesuita francés no menos conocido, aparecen -bajo el título de Reglas de buena conducta- unos versos que no tienen autor, con lo que puede presumirse que son del autor del libro que recopila citas y textos como 'pensamientos' para cada día. No tengo la obra a la mano para saber si el original los incluye o son agregados de las traducciones; pero es verdad que hay similitud y hasta en algunos identidad con aquellos atribuidos a Rosas por Chávez en su despareja.

Nuestro P. Dominique Bouhours -el autor en cuestión- escribió una obra de espiritualidad típica del siglo XVII, y se ve además que fue muy socorrida no sólo en todas partes -como era costumbre con las obras de los jesuitas- mas en América donde, según dicen, hasta quiso traducirse del castellano a lenguas vernáculas, como el mapuche, por caso. Si tuviera más tiempo, buscando entre los infinitos papeles que hay en la cueva, quién dice que no encontrara un ejemplar...

Me hizo un poco de gracia eso de que:
D'autres lui ont reproché son esprit puriste; une anecdote apocryphe veut qu'au moment de sa mort, il ait déclaré: "Je vais ou je vas mourir, l'un et l'autre se dit ou se disent."
Pero si Racine le llevaba sus obras para que se las corrigiera...

Bien.

Y en cuanto a los versetes bouhoursianos-rosistas, ¿están en el original francés del libro del jesuita francés? ¿Conocería Rosas esos versos? ¿Había en su biblioteca algún ejemplar de los Pensamientos? Que, según Chávez, Rosas escribiera los versos "de su propia letra" en aquella libreta, ¿significa que compuso o que copió? ¿Se los copió sin más?

Sin embargo.

Asunto lateral pero asaz sabroso es saber si lo de Sócrates es factura rosista o procede también de otras fuentes.

Tarea para el hogar:
buscar el catálogo de la biblioteca de Rosas;
conseguir un ejemplar del original francés de los Pensamientos;
rastrear los versos socráticos.

O no.

Y dejar las cosas como están, que está haciendo calor y se vienen tiempos de holganza.

jueves, 7 de diciembre de 2006

La luna

¡Qué linda luna hubo esta noche! Baja en el horizonte y enorme al salir, bien al este, sobre el río color de león.

Si se anda tarde por las afueras, volviendo a casa, o yendo y viniendo de cosa en cosa, tarde, se la ve. Aunque, estando tan al este y tan grande y baja, no sé por qué me la imagino sobre el mar y me da grande alegría. O sobre la meseta, allá en el sur. Reina. Reina de Plata, perlada.

Todo el día pasé pensando en los dichos de Rosas. En parte porque sí, en parte por el sabor a cosa conocida.

Igual no está mal lo que repite Rosas en sus Consejos, claro que como lo dice él...

Y digo repite porque todo lo que dice -de un modo u otro- está, por ejemplo, en el Libro de los Proverbios. Hay que buscarlo y allí está.

Lo de la mujer, si vamos a ver (y ya que estamos de luna...)

Braulio Anzoátegui (otro que tal... y de lo más pariente de Rosas, para colmo) en un aforismo que cito de memoria dice algo así como que la peligrosa no es la puta sino la hija de puta. Y resulta que los Proverbios dicen también lo mismo y más extensa y crudamente, acaso.

Busque, mi amigo, si no lo cree.

El capítulo 5, el 6, y mucho más en el 7, o en el 12. En fin, por todas partes en el Libro hay consejos y admoniciones a propósito de este asunto.

Como en el caso del hermano mayor proverbial de aquel último consejo 'socrático-rosista':
mejor es habitar en el desierto
que con mujer litigiosa y triste
que mismamente dice Proverbios 21, 19; y como tal parece que era de furibunda y mal llevada la doña Xantipa de Sócrates, lo cual no impidió que tuvieran 3 hijos (cosa que Sócrates apreciaba) y vivieran algunos cuantos años juntos, hasta en la celda de la muerte juntos.

Las lenguas insidiosas dicen que la señora estaba harta de los pelandrunes de sus amigotes platónicos y alcibiádicos, con lo que el tipo finalmente se escapaba de la mujer y de allí su peripatética filosofía agorística... Se cuenta que Sócrates casó grande (entre los 50 y los 60, según algunos) y que sus hijos eran chicos todavía cuando murió envenenado. Ella, dicen también, era bastante más joven que él. También decían que había tenido otra mujer además de Xantipa: Mirtó, hija de Arístides el justo, cosa que creía Aristóteles (parece que tratando de explicarse las pocas luces de Lamprocles, Sofronísco y Menéxeno, que así se llamaban los muchachos), pero según parece cierto, no es verdad.

En fin.

El caso es que, advertencias más o menos, y para hacerle entera justicia al asunto, es verdad que la mujer del Libro de los Proverbios -la 'gran mujer', se entiende- se asocia a la Sabiduría, máximo asunto y grave, y a ella alude abundantemente; así como es verdad que allí la relación de la mujer con el varón es figura del amor y la fidelidad humana a su Señor.

Todo está dicho en ese magnífico acróstico final del capítulo 31 del Libro de los Proverbios, que siguen las letras del alfabeto hebreo, espléndido poema sobre la mujer perfecta que, no porque sí, comienza diciendo
Una mujer completa ¿quién la encontrará?
Es mucho más valiosa que las perlas...

Perlas, sí. Del color de la luna.

Con lo que vuelvo al principio.

Y no está mal.

No hay cosa en el cielo y en la tierra en la que la mujer y la luna no anden juntas.

Sócrates no tuvo igual

Consejos

De cualquier pobre que os deba
nunca aumentéis los cuidados;
y al artesano pagad
el precio de sus trabajos.

Dad siempre con buena gracia,
porque una bella manera
añade al don mayor precio
que aquel que en sí mismo encierra.

Nunca publiques las gracias
que alguna vez hayas hecho:
pues deben estar ocultas
como negocios secretos.

. . .

Si con penitente llanto
del pecado arrepentido
rompes su engañoso encanto,
del estado más perdido
podrás pasar al más santo.

. . .

Al avariento insolente
que el dinero entronizó
podrá llamarle la gente
hermoso, sabio, valiente,
pero virtuoso, eso no.

Si te acusaran de falta
en que culpa no has tenido,
el mérito se ha quedado
y la palabra se ha ido.

Gran paciencia ha menester
quien resiste un grave mal;
pero en esto (al parecer)
Socrates no tuvo igual;
pues la prueba principal
es una mala mujer.
Tal vez alguno de por ahí supiera que Juan Manuel de Rosas escribía versos. Pues, yo no.

Entresaco algunos, porque los hay otros secos; parece que no fue gran poeta y sí concienzudo versificador. Algunas cosas están bien vista, con sabor a vistas y sabidas.

Dice Fermín Chávez en la despareja que ya vengo citando, y que es donde aparecen:
los Consejos que aquí damos están sacados de la libreta actualmente conservada en el Archivo General de la nación, documento 10.740, Legajo 65 del Museo Histórico Nacional. Son versos escritos de su "propia letra".
Dice en una notita también que a estos versos y otros suyos aludió Rosas en cartas (por ejemplo, en una a Terrero de junio de 1853) y hasta en su testamento. Como dice también que, en 1924, Carlos Correa Luna descubrió algunos versos por él escritos, para ser cantados en los campamentos y en las campañas al desierto.

miércoles, 6 de diciembre de 2006

Los guerreros del arco iris


Con la sorpresa intacta, los chicos -esta vez más dispersos- volvieron al arco iris.

Adelgazan los días de colegio. Es gracioso cómo se dejan la 'ropa de trabajo', todavía mucho después de haber llegado de sus clases y cosas. Como una especie de displicencia: 'me dejo la ropa del cole porque se me da la gana...', parece que guapearan. Claro: mañana es el último día. Así no vale.

Y en el cielo, otra vez, los bronces y los cobres de tardes raras de soles raros, lluvias rápidas, cielos flamígeros, nubes bajas, vientos fuertes.

Y el arco iris. Más completo ahora, más nítido y más grande a la vista. Del sudeste al noreste, burlando la sombra del ciprés.

Otra vez me volví a la frase aquella de Albert Camus sobre la miseria y el sol. Porque sí. Porque tenía razones Sartre al despreciar a Camus. Había cometido el pecado de tener al sol en la lista de las cosas de la historia del hombre en este mundo, pero más allá de la historia. Podría haberse quedado solamente con la miseria. Pero, no: el muy tonto tuvo que incluir el sol. Para qué le sirve a la historia el sol, el arco iris. Salvo para los 'verdes' de Danielito Cohn Bendit, salvo para usar a las ballenas de rehenes de la historia.

Tiene razón Camus. Y también Sartre.

Están diciendo lo mismo de distinto modo. O todo lo contrario.

Camus dice que el arco iris es para el hombre. Sartre también (Danielito no se me ocurre qué podría decir...) Porque para Camus parece que hay algo más que historia y la miseria de la historia y, lo que hay, le habla al hombre de eso mismo: el arco iris, por ejemplo (algo que el hombre puede saber, después de todo, porque él -que lo está diciendo- es un hombre); y para Sartre todo lo que hay es para el hombre, porque sin hombre no hay nada (y aun diría que fuera del hombre no hay nada...)

Un guerrero del arco iris, bien podría ser uno que, como en los versos de Chesterton, tuviera que batirse porque el verde de las hojas es verde. Y los colores del arco iris son del arco iris.

Hay quienes piensan y sienten que todas las cosas son utilizables. Aun las más sagradas y santas. Algunos hasta dieron toda la vuelta al valor simbólico de las cosas. No es que no defiendan el símbolo, al contrario. Incluso saben -oscuramente al menos- que las cosas son algo y al mismo tiempo son símbolos. Y les gusta que sea así y están de acuerdo. Parecería que tienen la doctrina correcta, aunque aun eso habría que palpar de armas... Porque eso, sin embargo, no les impide usar las cosas -sagradas o no- como armas y arietes. Y no por su valor simbólico y místico, menos por su valor intrínseco, sino porque son buenas como armas.

Es verdad. Casi todos, allí, resultan términos equívocos: historia, sol, miseria, hombre.

Y arco iris, también.

Los chicos no saben estas cosas. Saben otras. Mejores.

Por ejemplo, ven un arco iris cuando ven un arco iris, como Camus cuando, de chico, en las playas mediterráneas de Argelia, veía el sol.

Pucherito

Siempre pensé que la cocina es poética. Y aun a la inversa.

De modo que con un poco de las Nanas de la cebolla de Miguel Hernández
La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar
cebolla y hambre.
y este soneto del entrerriano Amaro Villanueva que recoge Fermín Chávez en su antología despareja,
Papa

Bronceada piel cautiva la blancura
que en tu cándida carne se aliviana
desnuda en el puchero o cortesana
del rescoldo en la ardida sepultura.
Como el indio y su tierra estás oscura
bajo amarilla flor en pena hermana,
pero al mundo, por boca trasoceana,
primicias de sabor dio tu ternura.
Mas cuando adjetivado de repente,
por gracia de mujer que lo suscita,
tu nombre a boca del elogio escapa,
parece que brotara el continente,
pues América en quichua se desquita
de mudos siglos en tu voz: ¡Qué papa!
creo que podría hacerse un cocidito o una tortilleja, para ir tirando (sazonado todo con unas pizquitas de ideología, claro, que siempre le agrega un saborcete a las cosas...)

Papa y cebolla. Para un pucherito, carne no hay. No le hace: la carne es débil.

martes, 5 de diciembre de 2006

ADN

Una vueltita por los diarios.

Cosecha interesante, mire.

Por ejemplo.

A ver si sembramos un chico para repuesto. O dos.

Lo que sí, por favor, dejen todo ordenadito cuando terminen, cada cosa en su lugar. Las partes sobrantes pueden servir para otra cosa.

(Si no entiende bien el lenguaje, si le parece que faltan datos: tiene razón. No importa. Pruebe completar y siga hasta hacerse una idea...)

(Eso sí: no olvide transitar algunos hilos sentimentales, alguna cuerda sensible. Si no se le ocurre nada, venga a verme que yo le explico cómo...)

¿Le parece espantoso? ¿Le parece fenómeno? ¿Qué le pasa? ¿Es demasiado conserva? ¿No? ¿Usted es lo suficientemente progre y se la banca...?

No se sulfure ni se agrande, cumpa: es cosa de ADN.

lunes, 4 de diciembre de 2006

Marca

La parte de 'liberación' es bastante transparente. No digo 'clara' ni consistente. Es a lo que más se dedican, en realidad, sea lo que fuere que quiera decir 'liberación'.

Lo de 'teología' es lo que no entiendo.

¿Para qué usarla? No digo que no se pueda o no se deba. No digo nada. Digo solamente por qué les parecerá que tienen que usar la palabra. Qué cosa se supone que designan con la denominación.

Tal vez la palabra 'teología' les despierte quién sabe qué imágenes. Tal vez crean que si aparece la palabra 'teología' eso les da quién sabe qué prestigio o halo (lo que no deja de ser llamativo) o crean que 'liberación' sola es poca cosa o que 'sociología de la liberación' suena bien pero es medio como poco. O que hay que redefinir 'teología', resemantizarla. Pero aun en este último caso -y especialmente si de eso se tratare-, para qué pelearse por una palabra, para qué seguir usándola.

Tal vez sea una 'marca', la marca de un producto.

(Así como otros usan la palabra 'tradición'.)

Lo que pienso es que mientras no lo digan claramente, mientras no expliquen qué necesidad tienen de la palabra 'teología', seguirá siendo una manipulación.

Me hacen acordar, además, a Alvaro Alsogaray: imperturbable -salvo el tic- sostenía que los 'liberales' nunca habían gobernado el país. Cuando se le decía que fulano, que mengano, que tal gobierno, que tal ministro (sobre todo si habían fracasado, hambreado, expoliado): 'eso no es liberalismo, el liberalismo bien entendido y bien practicado no es eso y jamás haría eso...'

Farabutes.

domingo, 3 de diciembre de 2006

Tres medios

Una cosa, como siempre, lleva a la otra.

Buscaba música de otro tipo y encontré unas canciones de Angelo Branduardi, compuestas para una película extraña, que no conocía pese a que es de 1983, y de la que me entero que salió a la venta un dvd el 1º de diciembre.

Trata la vida de san Felipe Neri y la creación del Oratorio romano. Y tengo que verla.

Mucho mejor, en realidad.

La otra posibilidad era hablar de cosas que medio me aburren, medio me fastidian y medio me hacen gracia agridulce. No es que no tenga que escribir sobre esas cosas, es que ahora medio me aburren, medio me fastidian y medio me hacen gracia agridulce.

Sí: tres medios (3/2)...

¿Está mal?

sábado, 2 de diciembre de 2006

Dueño vende

Estaba viendo un episodio de la Segunda Guerra Púnica entre Cartago y Roma, la más nombrada de las tres que hubo y que acaeció más o menos entre el 219 y el 201 antes de Cristo.

La fama de esta guerra se debe en buena medida al avance arrollador del cartaginés Aníbal Barca que lo lleva de Hispania hasta el sur de Italia. Batalla tras batalla, Roma pierde decenas de miles de hombres. En una campaña fatigosa pero exitosa, Aníbal ha llegado hasta Sicilia, teje contra Roma alianzas con toda clase de tribus y pueblos de las Galias y de Italia, y la tiene en jaque durante años.

Aníbal ya derrotó a los romanos en tres batallas espantosas antes de que llegara la famosa batalla de Cannae (Italia al sur, digamos, sobre el lado del Adriático), en la que los romanos perdieron -en un día y sin contar a los prisioneros- unos 60.000 hombres (más o menos lo que dicen los yanquis haber perdido en la parte de la guerra de Vietman de la que participaron...)

Ya tomó Capua, también, la lujosa ciudad del sur, y se apoderó de Sicilia.

En Roma, se suceden los cónsules y se suceden las derrotas y las cifras ingentes de muertos en combate.

Estamos alrededor del año 212 aC.

Publio Cornelio Escipión todavía no es Escipión el Africano, y, aunque le tiene un hambre atroz al cartaginés, faltan un poco para que, a pesar de sus 25 años, se transforme en el general vencedor de Aníbal.

Bien.

Sin embargo, el asunto que me llamó la atención es un pequeño gesto.

Después de Cannae, los romanos deciden armar un nuevo ejército. Saben que en cualquier momento Aníbal atacará Roma. Aprendieron, con todo, distintas estrategias del cartaginés. Y lo observaron con cuidado. Especialmente Quinto Fabio Máximo Belicoso, llamado Cunctator, es decir 'el que demora o retrasa'.

Este patricio, chapado a la antigua y muy zorro, que en un remedio deseperado había sido nombrado dictador por 6 meses, había advertido que a Aníbal se lo combatía no presentándole batalla frontalmente sino dificultándole su mayor fortaleza: la movilidad. Y entorpeciéndole los suministros, cosa que tuvo su importancia al final.

El caso es que los romanos estrenando legiones (los ejércitos eran cada vez más numerosos, y ya iban...) deciden avanzar hacia el sur y concretamente sitiar Capua y seguir hasta Sicilia para recuperar Siracusa, que había cambiado de alianza en favor de Aníbal.

Al ver la reacción de sus enemigos a los que creía casi vencidos, en un movimiento sorpresivo el cartaginés decide dejar Capua y avanzar sobre Roma, para hacer que los romanos levanten el sitio a Capua y no avancen sobre Sicilia. De este modo, audazmente, acampa a unos 40 estadios de la ciudad.

(Un estadio es medida griega antigua, y en diversos lugares tenía longitud distinta. Según parece, en Roma un estadio eran 218 varas y una vara eran 3 pies y un pie eran 0,2964 metro.)

Es decir, muy cerca, tal vez a unas pocas cuadras de los muros (corrijan los numerólogos, por favor), aunque no con mucha gente.

En Roma había dos legiones para la defensa, no demasiado, pero algo era. Entre otras medidas, la república compró 8.000 esclavos y formó cuerpos militares con ellos. Distribuyó armas entre los ciudadanos hábiles y las mujeres se pasaban el día en los templos barriendo el piso con sus cabellos, impetrando así el favor divino. En ningún caso, los romanos llamaron a los soldados que sitiaban Capua o marchaban hacia Sicilia, tal como pretendía el cartaginés con su maniobra.

Una noche, Aníbal se escabulló y observó desde las colinas la ansiedad de los romanos, pero también la actividad febril y la determinación y se dio cuenta de que su plan había fallado.

Sin embargo, el punto curioso, el gesto, es que el Senado, entre las medidas con la que pretendía defenderse del cartaginés, puso a subasta los terrenos en los que Aníbal estaba estacionado con sus tropas de sitio. Y, según dicen los historiadores de aquellos años (bien que algo parciales, convengamos), el precio que se pagó por ellos no disminuyó ni un as por el hecho de que los lotes estuvieran ocupados por intrusos...

Hay para todos los gustos: lo llamarán una maniobra de acción psicológica que sin duda llegó a los oídos del invasor; otros dirán que es mucha sangre fría; unos más podrán decir que el gesto de desprecio (ya imperial, diría si no fuera un anacronismo) es casi arrogante; y algunos otros llamarán, a esta notable transacción inmobiliaria en medio de una de las campañas más terribles para la República, simplemente dignitas.

El final de Aníbal y de Cartago es conocido.

viernes, 1 de diciembre de 2006

Lateral tango litoral

Llegan todo el tiempo esos 'paquetes' de libros, que traen de todo. Las gentes parecen creer que toda letra impresa tiene que ir a parar a 'la cueva', cuando ya no tiene lugar en el mundo. Y yo, pa' pior, les vengo dando la razón desde hace años, encerrando allí primero y después ordeñando cualquier clase de papel, a ver qué se le puede sacar.

Y los papeles están por sacarme a mí de la cueva.

Así llegó Aquí me pongo a cantar. Poetas y trovadores del Plata, edición de 1993 de Fermín Chávez. Son 224 páginas de unas Ediciones Pueblo Entero. Ya hablaré de este 'documento', tal vez. Tiene interés lo que eligió y por qué; especialmente, porque no necesariamente todos responden a la categoría de poetas y algunos ni siquiera a la de trovadores... Desde Borges o Jacobo Fijman, hasta Alicia Eguren y Angelelli.

Pero entre otros está allí el entrerriano José María Fernández Unsain, que sí es poeta.

Tiene un Tango de Paraná. Dice Chávez que es del 27 de marzo de 1955.
Este zaguán fue mío solamente
y la muchacha del zaguán fue mía.
Por arrastrar el ala adolescente,
por empezar de nuevo, lloraría.

Por repetir la sucia madrugada,
bagual el cuerpo, joven la manía,
por ser lo que antes fui, nada de nada,
esta vida, de balde, entregaría.

Por recorrer mi pueblo con las manos,
por ver su mugre y su milagrería
con estos ojos turbios orejanos,
cuatro versos sin luz inventaría.

Pero te me vas muriendo,
corazón despavorido,
miedoso, fino y alegre
como un relincho.
No volverás a nacer
ni a bautizar tu destino.
Te queda un nombre seguro.
Perdido.

En este parque derrumbado tuve
un árbol, un panal y un desafío.
El cielo convidaba alguna nube
y la noche alababa el lucerío.

Esta casa empinada, fue mi casa.
Basta su techo de ángeles, sombrío,
yo me encendí de amor como una brasa,
y me mojé de amor, como un rocío.

Este pueblo fue mío solamente,
míos su cerrazón, su estrellerío.
Por tenerlo otra vez, apenasmente,
me podría morir como su río.

Para 'tango' es mucho, creo. Pero para ilustrar un 'viernes poético', creo que está más que bien.